La guerra de Irán impulsa la oposición ‘anti Trump’ en la calle: «Son los mismos errores que en Vietnam»

La guerra de Irán se ha convertido en el nuevo combustible de la contestación a Donald Trump, como se ha podido comprobar este fin de semana en la nueva convocatoria de las movilizaciones ‘No Kings’ (‘Reyes No’). Decenas de miles de personas marcharon por las calles de Nueva York, en la mayor de entre las cerca de tres mil protestas organizadas en todo el país, celebradas cuando se cumplen cuatro semanas de la campaña militar emprendida por EE.UU. e Israel contra Irán. «Todo lo que ha hecho desde que le eligieron por primera vez en 2016 ha sido atroz», aseguraba a este periódico Julia Falls, una vecina del Bronx, justo al acabar la protesta en la calle 34, después de haber descendido por la Séptima Avenida desde Central Park. «Pero lo de la guerra en Irán no se puede creer. Su rechazo a la OTAN es ridículo», protestaba con un cartel en la mano con la expresión ‘We the People’ (‘Nosotros el pueblo’), el comienzo de la Constitución de EE.UU.Las protestas ‘No Kings’ se empezaron a organizar el año pasado, casi desde el momento en el que Trump puso el pie de vuelta en la Casa Blanca y dejó claro que su segundo mandato sería agresivo y rupturista. Su uso expansivo de los poderes de la presidencia -confrontación con las decisiones judiciales, eliminación de supervisores independientes, asalto a la independencia de la Reserva Federal, presiones a los medios desde los reguladores, utilización de declaraciones de emergencia nacional para imponer sus políticas, como en el caso de los aranceles- han sido rechazados por la oposición, en un rango amplio de alarma: algunos ven un declive autoritario en Trump, otros proclaman que con él ha llegado ya el fascismo y que actúa como un dictador.Noticia relacionada general No No Irán abre a Trump una guerra interna en año de elecciones Javier AnsorenaTodo ese espectro de oposición a Trump es el que intentó convocar este sábado ‘No Kings’, en un momento que tiene, a la vez, simbolismo histórico e impacto político. Ocurre en plena celebración de los 250 años de la fundación de EE.UU., la democracia más vieja y estable del mundo, que muchos estadounidenses ven ahora en peligro. Y también a pocos meses de que los votantes regresen a las urnas para renovar el Congreso en las elecciones legislativas de otoño, una cita en la que Trump y los republicanos se juegan sus mayorías escasas en ambas cámaras del Congreso.Esta es la tercera convocatoria de ‘No Kings’ y los organizadores buscaban superar los siete millones de participantes de la anterior, celebrada en octubre. La cita venía ya calentada por la anterior gran crisis de la Administración Trump: las redadas masivas contra inmigrantes indocumentados en Mineápolis, envueltas en disturbios y acusaciones de abusos contra los inmigrantes y detenciones arbitrarias y teñidas de tragedia por la muerte de dos vecinos a disparos de la policía.  Muchos de los carteles que traía la muchedumbre que bajaba por la Séptima Avenida llevaban condenas a la política migratoria de Trump e insultos contra la policía migratoria y de aduanas (ICE, en sus siglas en inglés).En una de las cabeceras de la marcha neoyorquina iban personalidades locales como el actor Robert de Niro, la fiscal general de Nueva York Letitia James -enemiga declarada de Trump- o el reverendo activista Al Sharpton. Pero había estrellas de más relumbrón en Mineápolis, convertida en símbolo de la oposición a Trump por la resistencia ciudadana a las redadas. Allí estuvieron Bruce Springsteen, Joan Baez o Jane Fonda. Springsteen interpretó la canción que compuso en medio de aquellas turbulencias, ‘Streets of Minneapolis’. «Vuestra fuerza y vuestro compromiso nos hizo entender que esto todavía es EE.UU.», dijo Springsteen a los manifestantes congregados delante del Capitolio de Minnesota. «Esta pesadilla reaccionaria y estas invasiones de ciudades estadounidenses no aguantarán. Nos disteis esperanza, nos disteis coraje».Allí en Mineápolis, como en Nueva York y en el resto de lugares donde se celebraron protestas ‘No Kings’ no hubo incidentes reseñables. ‘No Kings’ no es una organización en sí misma, sino una convocatoria descentralizada en la que participan decenas de organizaciones izquierdistas y a la que se pueden adscribir protestas. Los convocantes han insistido mucho en que las protestas deben ser pacíficas y transversales, con la intención de acoger a la mayor cantidad de oposición ‘anti Trump’ posible bajo una etiqueta en la que muchos estadounidenses están de acuerdo. Entre las bromas y la gravedadEn la Gran Manzana, pese a un frío cortante, el ambiente era reivindicativo, pero con un tono amable. Algunos buscaban hacer sonreir con sus pancartas. ‘Si Kamala fuera presidenta estaríamos de brunch’, decía una que levantaba un joven rubio. A su lado, una amiga llevaba otra que rezaba ‘Hacer a Orwell ficción otra vez’, un guiño al lema MAGA, ‘Make America Great Again’ (‘Hacer a EE.UU. grande otra vez’). Más allá, en otra se podía leer ‘Dabas pena en ‘Solo en casa 2», una referencia a la famosa película protagonizada por Macaulay Culkin y en la que Trump tiene un cameo.Pero otros no tenían nada que celebrar ni de lo que reirse. «Estoy aquí porque vivimos un declive hacia el autoritarismo», decía a este periódico Po Erwin, vecino de Brooklyn, con una pancarta contra una guerra de Irán «que no quiere nadie».«Este tipo se limpia el culo todos los días con nuestra reputación nacional», decía de Trump. «Todo el orgullo que tenía por nuestro país me lo está quitando», decía, y sacaba su teléfono para mostrar una foto en su móvil, de hace unos años, en el Mundial de fútbol femenino de Francia, animando a la selección estadounidense. «Este año hay aquí Mundial y debería estar loco por animar a mi país. No lo estoy».Entre los últimos en acabar el recorrido estaba Kalle Fawcett, que viene tocado con su gorra de veterano del Vietnam. «Estamos cometiendo los mismos errores que en Vietnam», decía sobre la guerra de Irán, un conflicto que considera que es innecesario, que se podía haber evitado con negociaciones. «Nuestra única esperanza es que sus votantes se vuelvan contra él por la guerra» , dice Fawcett, que no mostraba gran confianza en que esta ni ninguna movilización cambie las cosas en su país. «Nadie presta atención. Yo he venido por hacer número», reconocía. «Pero a la mayoría de la gente no le importa una mierda lo que está pasando o no lo entienden. Nos hemos convertido en una nación extremadamente arrogante e ignorante. No sabemos nada de las culturas de otros países. Y no vamos a mejor. Sé que no es un sentimiento muy positivo, lo siento». La guerra de Irán se ha convertido en el nuevo combustible de la contestación a Donald Trump, como se ha podido comprobar este fin de semana en la nueva convocatoria de las movilizaciones ‘No Kings’ (‘Reyes No’). Decenas de miles de personas marcharon por las calles de Nueva York, en la mayor de entre las cerca de tres mil protestas organizadas en todo el país, celebradas cuando se cumplen cuatro semanas de la campaña militar emprendida por EE.UU. e Israel contra Irán. «Todo lo que ha hecho desde que le eligieron por primera vez en 2016 ha sido atroz», aseguraba a este periódico Julia Falls, una vecina del Bronx, justo al acabar la protesta en la calle 34, después de haber descendido por la Séptima Avenida desde Central Park. «Pero lo de la guerra en Irán no se puede creer. Su rechazo a la OTAN es ridículo», protestaba con un cartel en la mano con la expresión ‘We the People’ (‘Nosotros el pueblo’), el comienzo de la Constitución de EE.UU.Las protestas ‘No Kings’ se empezaron a organizar el año pasado, casi desde el momento en el que Trump puso el pie de vuelta en la Casa Blanca y dejó claro que su segundo mandato sería agresivo y rupturista. Su uso expansivo de los poderes de la presidencia -confrontación con las decisiones judiciales, eliminación de supervisores independientes, asalto a la independencia de la Reserva Federal, presiones a los medios desde los reguladores, utilización de declaraciones de emergencia nacional para imponer sus políticas, como en el caso de los aranceles- han sido rechazados por la oposición, en un rango amplio de alarma: algunos ven un declive autoritario en Trump, otros proclaman que con él ha llegado ya el fascismo y que actúa como un dictador.Noticia relacionada general No No Irán abre a Trump una guerra interna en año de elecciones Javier AnsorenaTodo ese espectro de oposición a Trump es el que intentó convocar este sábado ‘No Kings’, en un momento que tiene, a la vez, simbolismo histórico e impacto político. Ocurre en plena celebración de los 250 años de la fundación de EE.UU., la democracia más vieja y estable del mundo, que muchos estadounidenses ven ahora en peligro. Y también a pocos meses de que los votantes regresen a las urnas para renovar el Congreso en las elecciones legislativas de otoño, una cita en la que Trump y los republicanos se juegan sus mayorías escasas en ambas cámaras del Congreso.Esta es la tercera convocatoria de ‘No Kings’ y los organizadores buscaban superar los siete millones de participantes de la anterior, celebrada en octubre. La cita venía ya calentada por la anterior gran crisis de la Administración Trump: las redadas masivas contra inmigrantes indocumentados en Mineápolis, envueltas en disturbios y acusaciones de abusos contra los inmigrantes y detenciones arbitrarias y teñidas de tragedia por la muerte de dos vecinos a disparos de la policía.  Muchos de los carteles que traía la muchedumbre que bajaba por la Séptima Avenida llevaban condenas a la política migratoria de Trump e insultos contra la policía migratoria y de aduanas (ICE, en sus siglas en inglés).En una de las cabeceras de la marcha neoyorquina iban personalidades locales como el actor Robert de Niro, la fiscal general de Nueva York Letitia James -enemiga declarada de Trump- o el reverendo activista Al Sharpton. Pero había estrellas de más relumbrón en Mineápolis, convertida en símbolo de la oposición a Trump por la resistencia ciudadana a las redadas. Allí estuvieron Bruce Springsteen, Joan Baez o Jane Fonda. Springsteen interpretó la canción que compuso en medio de aquellas turbulencias, ‘Streets of Minneapolis’. «Vuestra fuerza y vuestro compromiso nos hizo entender que esto todavía es EE.UU.», dijo Springsteen a los manifestantes congregados delante del Capitolio de Minnesota. «Esta pesadilla reaccionaria y estas invasiones de ciudades estadounidenses no aguantarán. Nos disteis esperanza, nos disteis coraje».Allí en Mineápolis, como en Nueva York y en el resto de lugares donde se celebraron protestas ‘No Kings’ no hubo incidentes reseñables. ‘No Kings’ no es una organización en sí misma, sino una convocatoria descentralizada en la que participan decenas de organizaciones izquierdistas y a la que se pueden adscribir protestas. Los convocantes han insistido mucho en que las protestas deben ser pacíficas y transversales, con la intención de acoger a la mayor cantidad de oposición ‘anti Trump’ posible bajo una etiqueta en la que muchos estadounidenses están de acuerdo. Entre las bromas y la gravedadEn la Gran Manzana, pese a un frío cortante, el ambiente era reivindicativo, pero con un tono amable. Algunos buscaban hacer sonreir con sus pancartas. ‘Si Kamala fuera presidenta estaríamos de brunch’, decía una que levantaba un joven rubio. A su lado, una amiga llevaba otra que rezaba ‘Hacer a Orwell ficción otra vez’, un guiño al lema MAGA, ‘Make America Great Again’ (‘Hacer a EE.UU. grande otra vez’). Más allá, en otra se podía leer ‘Dabas pena en ‘Solo en casa 2», una referencia a la famosa película protagonizada por Macaulay Culkin y en la que Trump tiene un cameo.Pero otros no tenían nada que celebrar ni de lo que reirse. «Estoy aquí porque vivimos un declive hacia el autoritarismo», decía a este periódico Po Erwin, vecino de Brooklyn, con una pancarta contra una guerra de Irán «que no quiere nadie».«Este tipo se limpia el culo todos los días con nuestra reputación nacional», decía de Trump. «Todo el orgullo que tenía por nuestro país me lo está quitando», decía, y sacaba su teléfono para mostrar una foto en su móvil, de hace unos años, en el Mundial de fútbol femenino de Francia, animando a la selección estadounidense. «Este año hay aquí Mundial y debería estar loco por animar a mi país. No lo estoy».Entre los últimos en acabar el recorrido estaba Kalle Fawcett, que viene tocado con su gorra de veterano del Vietnam. «Estamos cometiendo los mismos errores que en Vietnam», decía sobre la guerra de Irán, un conflicto que considera que es innecesario, que se podía haber evitado con negociaciones. «Nuestra única esperanza es que sus votantes se vuelvan contra él por la guerra» , dice Fawcett, que no mostraba gran confianza en que esta ni ninguna movilización cambie las cosas en su país. «Nadie presta atención. Yo he venido por hacer número», reconocía. «Pero a la mayoría de la gente no le importa una mierda lo que está pasando o no lo entienden. Nos hemos convertido en una nación extremadamente arrogante e ignorante. No sabemos nada de las culturas de otros países. Y no vamos a mejor. Sé que no es un sentimiento muy positivo, lo siento».  

La guerra de Irán se ha convertido en el nuevo combustible de la contestación a Donald Trump, como se ha podido comprobar este fin de semana en la nueva convocatoria de las movilizaciones ‘No Kings’ (‘Reyes No’). Decenas de miles de personas marcharon por … las calles de Nueva York, en la mayor de entre las cerca de tres mil protestas organizadas en todo el país, celebradas cuando se cumplen cuatro semanas de la campaña militar emprendida por EE.UU. e Israel contra Irán.

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