La rentabilidad de las Letras del Tesoro atrae a los ahorradores para combatir la inflación, pero no la cubre

El furor por las Letras del Tesoro registrado en 2023 se fue diluyendo a lo largo de los dos años posteriores. En ese momento, la todavía muy alta inflación (especialmente en los primeros meses del año con precios aún impactados por la crisis energética fruto de la guerra en Ucrania), las Letras llegaron a alcanzar rentabilidades del 3%. En este 2026, estos papeles tienen una nueva vida aún sin llegar a esos máximos.En enero, antes de la guerra, los hogares concentraban 19.039 millones de euros (un 23,70%) en Letras del Tesoro. En junio, -último dato disponible por parte del Banco de España- la cifra ya se situaba en los 21.259 millones de euros .Las rentabilidades han registrado también una evolución general al alza desde comienzos de año. Mientras que en enero estas se situaban en torno al 2%, ahora ya se sitúan a partir del 2,4%. Las que más interés han concentrado son las Letras a 12 meses. En la última subasta, se adjudicaron 4.350 millones y alcanzaron un interés marginal del 2,679%, lo que supone su nivel más elevado desde septiembre de 2024.Subida de tipos e inflación: el cóctel perfectoEl nuevo interés por la deuda se produce en un contexto en el que la guerra no termina de acabar y una inflación al alza (el dato de julio marca el 3,5%) con los combustibles y la vivienda tirando de ella. El BCE se ha visto forzado a subir los tipos al 2,25%, una decisión que no se producía desde hace tres años y los analistas no descartan que pueda producirse de nuevo a partir del próximo curso. El ahorro, por su parte, se ha visto resentido.En abril, momento del mayor repunte de la rentabilidad de las Letras del Tesoro a 12 meses, estas ofrecían mejores rentabilidades que muchos depósitos en España. En ese momento, Olivia Feldman, economista y confundadora del comparador HelpMyCash, explicó a ABC que las Letras dependen de la «incertidumbre cuando hay un evento exterior que de repente hace subir el tipo de interés de la subasta».La gran diferencia respecto a la situación de hoy con la de 2023 es que en ese momento el BCE tenía los tipos muy altos y los inversores sabían que las Letras podían ofrecer rentabilidades dentro de ese entorno aún, como ocurre ahora, sin llegar a cubrir la inflación. Hoy el contexto es algo más cambiante pero con una guerra que parece enquistada y los supervisores obligados a tomar decisiones.Los depóstios aún no llegan y la inflación subeTambién, las Letras renacen ante su mayor atractivo ante los depósitos y la deuda a largo plazo tampoco despega. En este mes de agosto, según los últimos datos del BCE, recogidos por el comparador Kelisto, su rentabilidad ha subido ligeramente tras la subida de tipos. La remuneración media se situó en este mes en el 2,29% TIN (el porcentaje bruto que se paga por los ahorros), aún por debajo de la rentabilidad de las Letras. Algunos bancos no obstante se han lanzado a ofrecer ofertas de bienvenida supeditadas, por ejemplo, a la apertura de cuentas u otros condicionantes para mantener la competitividad.A pesar del creciente interés por las Letras, la inflación sigue escalando en este 2026 y cualquier dato queda muy por debajo. En julio, las Letras a nueve meses obtuvieron la mejor rentabilidad (2,63%) y aún así estuvieron 0,87 puntos porcentuales por debajo del dato de la inflación conocido este mes. Eso sí, las Letras también pasan por la caja de Hacienda tras el ejercicio fiscal.No han cubierto la inflación durante todo el año. A comienzos, una inflación más moderada no impulsaba a prestar dinero a pérdida’. Para el pequeño inversor, la regla es simple: si los bancos centrales desincentivan el consumo, el ahorro no puede estar parado y esperan que las subastas cubran al menos una parte o que la pérdida sea menor de la esperada. Es una batalla contra la pérdida del poder adquisitivo a pesar de que haya que resignarse al rendimiento todavía inferior. En 2023, tampoco la cubría, Los previsiones de Fedea o de la Fundación BBVA ligan sus predicciones sobre el IPC a la guerra y que el fin -o no- de esta modere el precio de los carburantes. De seguir como hasta ahora, no se descarta que esta pueda subir hasta el entorno del 4% lo que puede movilizar los depósitos y las Letras. El furor por las Letras del Tesoro registrado en 2023 se fue diluyendo a lo largo de los dos años posteriores. En ese momento, la todavía muy alta inflación (especialmente en los primeros meses del año con precios aún impactados por la crisis energética fruto de la guerra en Ucrania), las Letras llegaron a alcanzar rentabilidades del 3%. En este 2026, estos papeles tienen una nueva vida aún sin llegar a esos máximos.En enero, antes de la guerra, los hogares concentraban 19.039 millones de euros (un 23,70%) en Letras del Tesoro. En junio, -último dato disponible por parte del Banco de España- la cifra ya se situaba en los 21.259 millones de euros .Las rentabilidades han registrado también una evolución general al alza desde comienzos de año. Mientras que en enero estas se situaban en torno al 2%, ahora ya se sitúan a partir del 2,4%. Las que más interés han concentrado son las Letras a 12 meses. En la última subasta, se adjudicaron 4.350 millones y alcanzaron un interés marginal del 2,679%, lo que supone su nivel más elevado desde septiembre de 2024.Subida de tipos e inflación: el cóctel perfectoEl nuevo interés por la deuda se produce en un contexto en el que la guerra no termina de acabar y una inflación al alza (el dato de julio marca el 3,5%) con los combustibles y la vivienda tirando de ella. El BCE se ha visto forzado a subir los tipos al 2,25%, una decisión que no se producía desde hace tres años y los analistas no descartan que pueda producirse de nuevo a partir del próximo curso. El ahorro, por su parte, se ha visto resentido.En abril, momento del mayor repunte de la rentabilidad de las Letras del Tesoro a 12 meses, estas ofrecían mejores rentabilidades que muchos depósitos en España. En ese momento, Olivia Feldman, economista y confundadora del comparador HelpMyCash, explicó a ABC que las Letras dependen de la «incertidumbre cuando hay un evento exterior que de repente hace subir el tipo de interés de la subasta».La gran diferencia respecto a la situación de hoy con la de 2023 es que en ese momento el BCE tenía los tipos muy altos y los inversores sabían que las Letras podían ofrecer rentabilidades dentro de ese entorno aún, como ocurre ahora, sin llegar a cubrir la inflación. Hoy el contexto es algo más cambiante pero con una guerra que parece enquistada y los supervisores obligados a tomar decisiones.Los depóstios aún no llegan y la inflación subeTambién, las Letras renacen ante su mayor atractivo ante los depósitos y la deuda a largo plazo tampoco despega. En este mes de agosto, según los últimos datos del BCE, recogidos por el comparador Kelisto, su rentabilidad ha subido ligeramente tras la subida de tipos. La remuneración media se situó en este mes en el 2,29% TIN (el porcentaje bruto que se paga por los ahorros), aún por debajo de la rentabilidad de las Letras. Algunos bancos no obstante se han lanzado a ofrecer ofertas de bienvenida supeditadas, por ejemplo, a la apertura de cuentas u otros condicionantes para mantener la competitividad.A pesar del creciente interés por las Letras, la inflación sigue escalando en este 2026 y cualquier dato queda muy por debajo. En julio, las Letras a nueve meses obtuvieron la mejor rentabilidad (2,63%) y aún así estuvieron 0,87 puntos porcentuales por debajo del dato de la inflación conocido este mes. Eso sí, las Letras también pasan por la caja de Hacienda tras el ejercicio fiscal.No han cubierto la inflación durante todo el año. A comienzos, una inflación más moderada no impulsaba a prestar dinero a pérdida’. Para el pequeño inversor, la regla es simple: si los bancos centrales desincentivan el consumo, el ahorro no puede estar parado y esperan que las subastas cubran al menos una parte o que la pérdida sea menor de la esperada. Es una batalla contra la pérdida del poder adquisitivo a pesar de que haya que resignarse al rendimiento todavía inferior. En 2023, tampoco la cubría, Los previsiones de Fedea o de la Fundación BBVA ligan sus predicciones sobre el IPC a la guerra y que el fin -o no- de esta modere el precio de los carburantes. De seguir como hasta ahora, no se descarta que esta pueda subir hasta el entorno del 4% lo que puede movilizar los depósitos y las Letras.  

El furor por las Letras del Tesoro registrado en 2023 se fue diluyendo a lo largo de los dos años posteriores. En ese momento, la todavía muy alta inflación (especialmente en los primeros meses del año con precios aún impactados por la crisis energética … fruto de la guerra en Ucrania), las Letras llegaron a alcanzar rentabilidades del 3%. En este 2026, estos papeles tienen una nueva vida aún sin llegar a esos máximos.

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