La revolución silenciosa que llama a 40 jóvenes a reinventar el éxito en dos pueblos de la Sierra de la Demanda

Este ambicioso proyecto, liderado por Agalsa y financiado por la Junta, busca a personas de entre 18 y 35 años dispuestas a convertir una idea en un proyecto de vida con impacto económico, social y ambiental en el medio rural.
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En un país donde los jóvenes huyen de las ciudades por el precio de la vivienda, la precariedad laboral y el vértigo constante, la Sierra de la Demanda, en el corazón de Burgos, propone una respuesta radical: ¿y si el éxito se escribiera desde un pueblo?

Demanda Emprende es una convocatoria abierta, financiada por la Junta de Castilla y León y liderada por el grupo de acción local Agalsa, que busca a 40 personas de entre 18 y 35 años dispuestas a convertir una idea en un proyecto de vida con impacto económico, social y ambiental.

El plazo de inscripción termina el 22 de abril. Quienes pasen el corte recibirán 20 horas de formación online y, los 20 mejores proyectos, dos estancias de inmersión de 10 días cada una: del 25 de mayo al 4 de junio en Salas de los Infantes y del 8 al 18 de junio en Pradoluengo.

Allí vivirán, trabajarán y conectarán con el territorio. No es turismo rural. Es un aterrizaje en toda regla. Javier Ruiz, técnico de empleo y emprendimiento de Agalsa, defiende, en declaraciones a EL ESPAÑOL de Castilla y León, que en los pueblos «existen oportunidades».

«Dentro del desarrollo rural de la Sierra de la Demanda tocamos todos los palos: empleo, emprendimiento, vivienda, coworkings, turismo… todo lo que haga falta para que nuestros pueblos no se nos mueran», señala.

Construir un proyecto de futuro

Agalsa no es una institución lejana. Es el tejido vivo de la comarca: asociaciones, empresas y entidades sociales que desde hace más de 30 años convierten sueños rurales en empresas sólidas.

El año pasado ya impulsaron Vive La Demanda, un proyecto de repoblación que ayudó a familias y profesionales a instalarse.

Ahora dan un paso más ambicioso: no solo atraer gente, sino acompañar a quienes quieran crear su propio futuro en el territorio. El programa se articula en torno a cuatro ejes fundamentales que Ruiz repite como un mantra.

«Trabajamos cuatro patas: la fuente de ingresos, por cuenta ajena o propia, la vivienda, el afterwork, es decir, qué hay en los pueblos para hacer después de trabajar, y luego la figura del facilitador que engrana estos cuatro pilares», asegura.

Porque en la Sierra de la Demanda no se trata solo de sobrevivir. Se trata de vivir bien. Y para eso hace falta que haya ingresos, techo, ocio de calidad y alguien que te ayude a conectar las piezas.

El triple impacto

Demanda Emprende no habla de emprendimiento convencional. Habla de triple impacto. Los participantes aprenderán a diseñar proyectos que generen beneficio económico, fortalezcan el tejido social y respeten, y aprovechen, uno de los entornos naturales mejor conservados de España.

Ruiz lo detalla con pasión. «Pensamos que en el territorio hay oportunidades. Entre las maneras de emprender hay miles, hay gente que puede emprender en el mundo digital, por ejemplo, y pueden estar ubicados en cualquier parte de España», apunta.

El técnico de empleo y emprendimiento de Agalsa destaca que buscan «emprendedores y emprendedoras sociales, gente que trae otra mirada y que quiere aportar, además de hacer dinero, dejar un impacto y una impronta en el territorio».

«Nosotros tenemos un medio rural muy protegido, la Sierra de la Demanda es una zona de montaña, queremos seguir protegiendo el medio ambiente y este medio natural es un recurso económico en sí y queremos mantenerlo», añade.

Aportar al territorio

Desde Agalsa, exigen respeto al medio ambiente y también un impacto social «en el sentido de que o bien genera empleo o viene a aportar».

«Aunque para mí cualquier emprendedor en el medio rural es un emprendedor social porque viene a darnos algo que no tenemos, con lo que ya está generando un impacto. Y por supuesto un impacto económico, porque la gente tiene que comer», apunta Ruiz.

La formación inicial, de 20 horas online, corre a cargo de la Asociación de Fomento del Emprendimiento Social .jes, que utiliza la metodología ‘changemaker’.

Buscan jóvenes que cuestionen el sistema actual, que sueñen con vivir en comunidad y que no necesiten un centro comercial a cinco minutos de casa. Después llega lo realmente transformador: la inmersión.

«Estamos buscando jóvenes que tengan otra visión de lo que es la vida, del sistema capitalista, de vivir en comunidad en el medio rural, no en la España abarrotada», señala.

Después de esas 20 horas de formación ya aterrizan en el territorio porque, según detalla Ruiz, «se tienen que impregnar, tienen que vivirlo, ver lo que es y sumergirse en lo que ofrecen los pueblos, porque hay de todo y es falso que los pueblos estén vaciados».

Un ecosistema empresarial

En Salas de los Infantes y Pradoluengo los participantes se convertirán en detectives de necesidades: observarán, hablarán con vecinos, identificarán retos y propondrán soluciones innovadoras de repoblación.

Contarán con asesoramiento experto en financiación, ayudas públicas, vivienda y desarrollo empresarial.

Y Agalsa les abrirá las puertas de su red: Federación de Empresas de Burgos, Asociación de Jóvenes Empresarios, Fundación Caja de Burgos, Cámara de Comercio… Todo el ecosistema empresarial provincial.

Ruiz recuerda con orgullo una experiencia anterior que ya demostró su éxito.

«Tuvimos una iniciativa con la Escuela de Organización Industrial que se llamaba The Break donde 15 mujeres emprendedoras europeas se pasaron 28 días en Pradoluengo para acelerar sus procesos de emprendimiento», apunta.

Y pone el ejemplo de una enóloga que consiguió «entrevistas y visitas privadas». «Entonces una vez que sepamos qué proyectos traen les presentaremos a las empresas locales, al tejido local, proveedores y clientes para ver qué sinergias pueden tener entre ellos», señala.

Un marco incomparable

La Sierra de la Demanda no es un paraíso aislado. Está estratégicamente situada a pocas horas de Madrid y del País Vasco. Eso significa que puedes vivir en paz y tranquilidad pero cerrar clientes en la capital el mismo día.

«Lo bueno de la zona rural son los Fondos Leader, que son unas partidas de Europa para el desarrollo rural con las que Europa te puede financiar hasta el 65% de tu negocio, y eso es muy atractivo, más todas las subvenciones que hay de la Junta o la Diputación de Burgos», añade

Y asegura que la Sierra de la Demanda es «una zona con paz y tranquilidad pero donde puedes hacer negocio», destacando también el proyecto estratégico de vivienda en el medio rural de Agalsa. Porque, como repite Ruiz, sin techo no hay arraigo.

Demanda Emprende no vende solo formación. Vende una mentalidad. «Creemos firmemente en las oportunidades que tiene nuestro territorio, vamos con la cabeza bien alta y decimos que aquí hay oportunidades», insiste.

Y recuerda que en su canal de Youtube y en sus redes sociales se pueden ver ejemplos reales. «Es una filosofía de vida y una mentalidad salirte del típico capitalismo exacerbado, de pisar al de al lado, aquí se crece en comunidad», añade.

Más que un programa

Los pueblos de la Sierra no están vacíos. Están llenos de historias, de nichos de mercado, de paisajes que inspiran y de una comunidad que aún se saluda por la calle. Lo que falta es sangre nueva que traiga ideas frescas y que, al mismo tiempo, sepa valorar lo que ya existe.

España pierde población rural a un ritmo alarmante. Castilla y León es uno de los territorios más afectados. Pero también es uno de los que más potencial tiene.

La Sierra de la Demanda tiene naturaleza, patrimonio, proximidad a grandes ciudades y, sobre todo, gente como Javier Ruiz y su equipo que se niegan a dejar morir los pueblos. Demanda Emprende no es una salida de emergencia. Es un nuevo comienzo.

Porque el futuro no está solo en las grandes urbes. También está esperando en los pueblos de la Sierra de la Demanda, donde el éxito se mide en impacto, en comunidad y en la tranquilidad de estar contribuyendo a construir algo que realmente importa.

 El Español – Castilla y León

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