Las bajas por trastornos mentales se disparan un 365% en siete años entre los más jóvenes

Más de 9,2 millones de bajas el pasado año y un coste de 33.300 millones para la Seguridad Social y las empresas han hecho de la gestión de la incapacidad temporal el segundo gasto más elevado para el organismo que paga las pensiones, y el quebradero de cabeza de los gestores públicos y de los empresarios. Fracasados los intentos de controlar los abonos, y cerrada la puerta a que las mutuas puedan dar altas, el Gobierno pone ahora sus esperanzas de un mayor control en fórmulas como las altas progresivas o la creación de un Observatorio Estatal de la Incapacidad Temporal (IT). Son medidas que ahora desempolva el Ejecutivo tras el informe de la Airef, en el que denunció la falta de controles y reclamó reformar el seguimiento de los casos. Las críticas de la Autoridad Fiscal no son aisladas; son muchos los organismos que se han pronunciado en el mismo sentido sobre un problema estructural que viene de lejos, y en el que la pandemia actuó como un acelerador. Con el Covid también se agudizaron las enfermedades mentales y se dispararon de forma galopante las bajas por esta causa, principalmente entre los más jóvenes, en una carrera meteórica que ha encendido todas las alarmas. Noticia Relacionada estandar Si El Gobierno reactiva la fórmula de altas progresivas para combatir el alud de bajas laborales Susana Alcelay Tras las fuertes críticas de la Airef, remite al diálogo social modificaciones que ya presentó en verano y que permitirán al trabajador estar de alta en un empleo y de baja en otroEn los historiales médicos es cada vez más frecuente ver diagnósticos como ansiedad, estrés, trastornos del humor o de la personalidad, c uadros clínicos recurrentes que están tirando de las incapacidades temporales y de su coste. Los problemas por esta causa se mantuvieron prácticamente estables hasta 2020, cuando estalló la emergencia sanitaria. Desde entonces no han parado de crecer. El año de la crisis sanitaria se registraron 217.481 bajas laborales por causas mentales, cifra que creció hasta 446.116 a finales de 2025.La estadística de AMAT, la patronal de las mutuas, revela que las bajas por causa mental han crecido más entre los jóvenes, en las franjas de edad de entre 16 y 35 años , donde han pasado de 32.538 en 2018 a 151.310 al cierre del pasado ejercicio, lo que supone un incremento del 365% en apenas siete años. El mayor volumen de procesos por IT se concentran en edades entre 36 y 55 años si bien su crecimiento en los últimos siete años ha sido más moderado que entre los más jóvenes, lo que no supone que su progresión no sea alarmarte, con incrementos del 74%. En el caso de los mayores de 56 años, la progresión ha sido menor; han pasado de 54.487 a 59.458, un 9% más. Los datos son reveladores de lo que, en general, ha ocurrido en los últimos diez años en España con las bajas médicas, una explosión que ha provocado un gasto desconocido. En una década la incapacidad temporal ha crecido un 132%, hasta superar los 9,2 millones al cierre de 2025, evolución que ha elevado un 228% los desembolsos en este periodo, con un coste total actual de 33.300 millones , 14,3% más en un año.Absentismo, el caso alemánLos lunes han sido siempre el día en el que más bajas laborales se registran. El año pasado fueron 1.689.227, casi el doble de las que se produjeron los viernes, con 856.738. Es decir, que los trabajadores tienden a enfermar el primer día de faena y a recuperarse a las puertas del fin de semana, un ‘modus operandi’ que afecta históricamente a España, pero también a países como Alemania, donde el Gobierno ha puesto en marcha una ofensiva contra el absentismo laboral. Los trabajadores alemanes faltan casi 21 días al año a su puesto por bajas por enfermedad, lo que en 2024 generó pérdidas de producción por 134.000 millones.Ahora, el Gobierno intentará pactar con empresarios y sindicatos medidas que están sobre la mesa desde el verano para frenar el absentismo . Como ya avanzó ABC, ha enviado al diálogo social propuestas que recuperan la fórmula de las altas progresivas, que permitirían una incorporación gradual al trabajo tras una larga enfermedad, con media jornada, la parte correspondiente del salario y un subsidio. También está sobre la mesa la posibilidad de que trabajadores que estén pluriempleados puedan estar de baja en uno de los trabajos y en alta en otro. Hoy hay el récord de 632.000 ocupados en esta situación, con la cada vez más ocupados buscan poder llegar a final de mes. El Gobierno no facilita datos estadísticos sobre la evolución de la bajas, el apagón informativo sobre uno de los agujeros negros de la economía es la tónica. Mientras, las empresas critican el laberinto burocrático que existe para la gestión, la falta de médicos en atención primaria y especialistas en el Servicio Público de Salud, así como de médicos inspectores, junto con el incremento de las listas de espera en la sanidad pública, lo que provoca, según las denuncias, una sanidad pública saturada y mayor gasto. Directo a la competitividadLa sombra de los abusos se cierne sobre las ausencias al trabajo, teniendo en cuenta que, además de mermar los recursos públicos y privados, también resta competitividad a las empresas. En los supuestos de enfermedad común o de accidente no laboral, el abono del subsidio entre los días cuatro y 15 de baja en el trabajo corre a cargo del empresario. A partir del decimosexto día de baja la responsabilidad del pago recae en la Seguridad Social o mutua en su caso, aunque el desembolso lo siga materializando el empresario. El empresario abona como si fuera una nómina y luego la Seguridad Social o la mutua le paga al empresario. De esta forma, el trabajador recibe este ingreso como si fuera una nómina, descontando del importe del subsidio la retención por IRPF y las cotizaciones a la Seguridad Social. Las recomendaciones que CEOE ha dado en los últimos años a sus afiliados es que en las negociaciones de los convenios eviten incluir complementos salariales en la IT. Más de 9,2 millones de bajas el pasado año y un coste de 33.300 millones para la Seguridad Social y las empresas han hecho de la gestión de la incapacidad temporal el segundo gasto más elevado para el organismo que paga las pensiones, y el quebradero de cabeza de los gestores públicos y de los empresarios. Fracasados los intentos de controlar los abonos, y cerrada la puerta a que las mutuas puedan dar altas, el Gobierno pone ahora sus esperanzas de un mayor control en fórmulas como las altas progresivas o la creación de un Observatorio Estatal de la Incapacidad Temporal (IT). Son medidas que ahora desempolva el Ejecutivo tras el informe de la Airef, en el que denunció la falta de controles y reclamó reformar el seguimiento de los casos. Las críticas de la Autoridad Fiscal no son aisladas; son muchos los organismos que se han pronunciado en el mismo sentido sobre un problema estructural que viene de lejos, y en el que la pandemia actuó como un acelerador. Con el Covid también se agudizaron las enfermedades mentales y se dispararon de forma galopante las bajas por esta causa, principalmente entre los más jóvenes, en una carrera meteórica que ha encendido todas las alarmas. Noticia Relacionada estandar Si El Gobierno reactiva la fórmula de altas progresivas para combatir el alud de bajas laborales Susana Alcelay Tras las fuertes críticas de la Airef, remite al diálogo social modificaciones que ya presentó en verano y que permitirán al trabajador estar de alta en un empleo y de baja en otroEn los historiales médicos es cada vez más frecuente ver diagnósticos como ansiedad, estrés, trastornos del humor o de la personalidad, c uadros clínicos recurrentes que están tirando de las incapacidades temporales y de su coste. Los problemas por esta causa se mantuvieron prácticamente estables hasta 2020, cuando estalló la emergencia sanitaria. Desde entonces no han parado de crecer. El año de la crisis sanitaria se registraron 217.481 bajas laborales por causas mentales, cifra que creció hasta 446.116 a finales de 2025.La estadística de AMAT, la patronal de las mutuas, revela que las bajas por causa mental han crecido más entre los jóvenes, en las franjas de edad de entre 16 y 35 años , donde han pasado de 32.538 en 2018 a 151.310 al cierre del pasado ejercicio, lo que supone un incremento del 365% en apenas siete años. El mayor volumen de procesos por IT se concentran en edades entre 36 y 55 años si bien su crecimiento en los últimos siete años ha sido más moderado que entre los más jóvenes, lo que no supone que su progresión no sea alarmarte, con incrementos del 74%. En el caso de los mayores de 56 años, la progresión ha sido menor; han pasado de 54.487 a 59.458, un 9% más. Los datos son reveladores de lo que, en general, ha ocurrido en los últimos diez años en España con las bajas médicas, una explosión que ha provocado un gasto desconocido. En una década la incapacidad temporal ha crecido un 132%, hasta superar los 9,2 millones al cierre de 2025, evolución que ha elevado un 228% los desembolsos en este periodo, con un coste total actual de 33.300 millones , 14,3% más en un año.Absentismo, el caso alemánLos lunes han sido siempre el día en el que más bajas laborales se registran. El año pasado fueron 1.689.227, casi el doble de las que se produjeron los viernes, con 856.738. Es decir, que los trabajadores tienden a enfermar el primer día de faena y a recuperarse a las puertas del fin de semana, un ‘modus operandi’ que afecta históricamente a España, pero también a países como Alemania, donde el Gobierno ha puesto en marcha una ofensiva contra el absentismo laboral. Los trabajadores alemanes faltan casi 21 días al año a su puesto por bajas por enfermedad, lo que en 2024 generó pérdidas de producción por 134.000 millones.Ahora, el Gobierno intentará pactar con empresarios y sindicatos medidas que están sobre la mesa desde el verano para frenar el absentismo . Como ya avanzó ABC, ha enviado al diálogo social propuestas que recuperan la fórmula de las altas progresivas, que permitirían una incorporación gradual al trabajo tras una larga enfermedad, con media jornada, la parte correspondiente del salario y un subsidio. También está sobre la mesa la posibilidad de que trabajadores que estén pluriempleados puedan estar de baja en uno de los trabajos y en alta en otro. Hoy hay el récord de 632.000 ocupados en esta situación, con la cada vez más ocupados buscan poder llegar a final de mes. El Gobierno no facilita datos estadísticos sobre la evolución de la bajas, el apagón informativo sobre uno de los agujeros negros de la economía es la tónica. Mientras, las empresas critican el laberinto burocrático que existe para la gestión, la falta de médicos en atención primaria y especialistas en el Servicio Público de Salud, así como de médicos inspectores, junto con el incremento de las listas de espera en la sanidad pública, lo que provoca, según las denuncias, una sanidad pública saturada y mayor gasto. Directo a la competitividadLa sombra de los abusos se cierne sobre las ausencias al trabajo, teniendo en cuenta que, además de mermar los recursos públicos y privados, también resta competitividad a las empresas. En los supuestos de enfermedad común o de accidente no laboral, el abono del subsidio entre los días cuatro y 15 de baja en el trabajo corre a cargo del empresario. A partir del decimosexto día de baja la responsabilidad del pago recae en la Seguridad Social o mutua en su caso, aunque el desembolso lo siga materializando el empresario. El empresario abona como si fuera una nómina y luego la Seguridad Social o la mutua le paga al empresario. De esta forma, el trabajador recibe este ingreso como si fuera una nómina, descontando del importe del subsidio la retención por IRPF y las cotizaciones a la Seguridad Social. Las recomendaciones que CEOE ha dado en los últimos años a sus afiliados es que en las negociaciones de los convenios eviten incluir complementos salariales en la IT.  

Más de 9,2 millones de bajas el pasado año y un coste de 33.300 millones para la Seguridad Social y las empresas han hecho de la gestión de la incapacidad temporal el segundo gasto más elevado para el organismo que paga las … pensiones, y el quebradero de cabeza de los gestores públicos y de los empresarios. Fracasados los intentos de controlar los abonos, y cerrada la puerta a que las mutuas puedan dar altas, el Gobierno pone ahora sus esperanzas de un mayor control en fórmulas como las altas progresivas o la creación de un Observatorio Estatal de la Incapacidad Temporal (IT). Son medidas que ahora desempolva el Ejecutivo tras el informe de la Airef, en el que denunció la falta de controles y reclamó reformar el seguimiento de los casos.

Las críticas de la Autoridad Fiscal no son aisladas; son muchos los organismos que se han pronunciado en el mismo sentido sobre un problema estructural que viene de lejos, y en el que la pandemia actuó como un acelerador. Con el Covid también se agudizaron las enfermedades mentales y se dispararon de forma galopante las bajas por esta causa, principalmente entre los más jóvenes, en una carrera meteórica que ha encendido todas las alarmas.

En los historiales médicos es cada vez más frecuente ver diagnósticos como ansiedad, estrés, trastornos del humor o de la personalidad, cuadros clínicos recurrentes que están tirando de las incapacidades temporales y de su coste. Los problemas por esta causa se mantuvieron prácticamente estables hasta 2020, cuando estalló la emergencia sanitaria. Desde entonces no han parado de crecer. El año de la crisis sanitaria se registraron 217.481 bajas laborales por causas mentales, cifra que creció hasta 446.116 a finales de 2025.

La estadística de AMAT, la patronal de las mutuas, revela que las bajas por causa mental han crecido más entre los jóvenes, en las franjas de edad de entre 16 y 35 años, donde han pasado de 32.538 en 2018 a 151.310 al cierre del pasado ejercicio, lo que supone un incremento del 365% en apenas siete años. El mayor volumen de procesos por IT se concentran en edades entre 36 y 55 años si bien su crecimiento en los últimos siete años ha sido más moderado que entre los más jóvenes, lo que no supone que su progresión no sea alarmarte, con incrementos del 74%. En el caso de los mayores de 56 años, la progresión ha sido menor; han pasado de 54.487 a 59.458, un 9% más.

Evolución de los trastornos

mentales por ITCC

Cifras en trabajadores

Sector Mutuas

446.116

416.236

368.280

233.640

228.532

222.916

217.484

229.161

200.000

Fuente: Mutuas Colaboradoras con la Seguridad Social

/ ABC

Evolución de los trastornos mentales por ITCC

446.116

Cifras en trabajadores

Sector Mutuas

416.236

368.280

229.161

233.640

228.532

222.916

217.484

200.000

Fuente: Mutuas Colaboradoras con la Seguridad Social / ABC

Los datos son reveladores de lo que, en general, ha ocurrido en los últimos diez años en España con las bajas médicas, una explosión que ha provocado un gasto desconocido. En una década la incapacidad temporal ha crecido un 132%, hasta superar los 9,2 millones al cierre de 2025, evolución que ha elevado un 228% los desembolsos en este periodo, con un coste total actual de 33.300 millones, 14,3% más en un año.

Absentismo, el caso alemán

Los lunes han sido siempre el día en el que más bajas laborales se registran. El año pasado fueron 1.689.227, casi el doble de las que se produjeron los viernes, con 856.738. Es decir, que los trabajadores tienden a enfermar el primer día de faena y a recuperarse a las puertas del fin de semana, un ‘modus operandi’ que afecta históricamente a España, pero también a países como Alemania, donde el Gobierno ha puesto en marcha una ofensiva contra el absentismo laboral. Los trabajadores alemanes faltan casi 21 días al año a su puesto por bajas por enfermedad, lo que en 2024 generó pérdidas de producción por 134.000 millones.

Bajas por día de la semana

Datos de 2025, en porcentaje

Día de inicio del proceso

Martes

Miércoles

Jueves

Viernes

Fin de

semana

Fuente: Mutuas Colaboradoras con la Seguridad Social

/ ABC

Bajas por día de la semana

Datos de 2025, en porcentaje

Día de inicio del proceso

Martes

Miércoles

Jueves

Viernes

Fin de semana

Fuente: Mutuas Colaboradoras con la Seguridad Social / ABC

Ahora, el Gobierno intentará pactar con empresarios y sindicatos medidas que están sobre la mesa desde el verano para frenar el absentismo. Como ya avanzó ABC, ha enviado al diálogo social propuestas que recuperan la fórmula de las altas progresivas, que permitirían una incorporación gradual al trabajo tras una larga enfermedad, con media jornada, la parte correspondiente del salario y un subsidio. También está sobre la mesa la posibilidad de que trabajadores que estén pluriempleados puedan estar de baja en uno de los trabajos y en alta en otro. Hoy hay el récord de 632.000 ocupados en esta situación, con la cada vez más ocupados buscan poder llegar a final de mes.

El Gobierno no facilita datos estadísticos sobre la evolución de la bajas, el apagón informativo sobre uno de los agujeros negros de la economía es la tónica. Mientras, las empresas critican el laberinto burocrático que existe para la gestión, la falta de médicos en atención primaria y especialistas en el Servicio Público de Salud, así como de médicos inspectores, junto con el incremento de las listas de espera en la sanidad pública, lo que provoca, según las denuncias, una sanidad pública saturada y mayor gasto.

Directo a la competitividad

La sombra de los abusos se cierne sobre las ausencias al trabajo, teniendo en cuenta que, además de mermar los recursos públicos y privados, también resta competitividad a las empresas. En los supuestos de enfermedad común o de accidente no laboral, el abono del subsidio entre los días cuatro y 15 de baja en el trabajo corre a cargo del empresario. A partir del decimosexto día de baja la responsabilidad del pago recae en la Seguridad Social o mutua en su caso, aunque el desembolso lo siga materializando el empresario. El empresario abona como si fuera una nómina y luego la Seguridad Social o la mutua le paga al empresario. De esta forma, el trabajador recibe este ingreso como si fuera una nómina, descontando del importe del subsidio la retención por IRPF y las cotizaciones a la Seguridad Social. Las recomendaciones que CEOE ha dado en los últimos años a sus afiliados es que en las negociaciones de los convenios eviten incluir complementos salariales en la IT.

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