Las inconsistencias del ‘informe Fènix’ afloran en un debate entre economistas: “Hay un problema de datos e interpretación”

Turistas en una terraza de la Barceloneta, en Barcelona.

Allí donde hay un incendio siempre hay bomberos. Ese patrón se repite siempre, de modo que alguien podría pensar que los bomberos son la causa de los fuegos, en lugar de la solución. Algo parecido ocurre con el Informe Fènix sobre la economista catalana, elaborado por un grupo de académicos y que este martes ha confrontado la opinión de varios colegas en el Colegio de Economistas de Cataluña. “Correlación no significa causalidad”, ha recordado el catedrático de Economía de la Universidad Pompeu Fabra, Oriol Amat, quien ha dado por bueno el propósito del documento, pero ha advertido de que carece de los datos e interpretaciones necesarios para llegar a conclusiones. “Veo problemas con los datos que se usan, con algunos que faltan y son muy importantes, con las interpretaciones de los datos y con las medicinas”, ha afirmado el profesor.

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 Junts, PP, Vox y Aliança aplauden el estudio, mientras que la izquierda se distancia de sus postulados  

Allí donde hay un incendio siempre hay bomberos. Ese patrón se repite siempre, de modo que alguien podría pensar que los bomberos son la causa de los fuegos, en lugar de la solución. Algo parecido ocurre con el Informe Fènix sobre la economista catalana, elaborado por un grupo de académicos y que este martes confrontó la opinión de varios colegas en el Colegio de Economistas de Cataluña. “Correlación no significa causalidad”, recordó el catedrático de Economía de la Universidad Pompeu Fabra, Oriol Amat, quien dio por bueno el propósito del documento, pero advirtió de que carece de los datos e interpretaciones necesarios para llegar a conclusiones. “Veo problemas con los datos que se usan, con algunos que faltan y son muy importantes, con las interpretaciones de los datos y con las medicinas”, afirmó el profesor.

El debate, auspiciado por el diario Ara, se produce después de la controversia suscitada por algunas afirmaciones del estudio. En concreto, el informe considera que existen “sectores altamente subvencionados”, como el cárnico o el turístico, porque los sueldos que pagan a sus trabajadores no cubren su coste social. Y también sobre la inmigración, sobre la cual afirman que “no es cierto” que “sea necesaria para que la economía prospere”, contradiciendo la literatura de la mayoría de los organismos internacionales. De hecho, esa afirmación se sustenta ya en una causalidad: la relación entre el aumento de la inmigración y el PIB per cápita en varias autonomías, pese a que la Comunidad de Madrid pone en entredicho ese argumento, como bien recoge el propio informe, que el economista y coautor Miquel Puig se encargó de defender.

Puig expuso los argumentos del estudio, que pretende responder a la pertinente pregunta de por qué crecimiento económico catalán no equivale a prosperidad. Según Puig, en los últimos años el Producto Interior Bruto (PIB) se ha expandido sin que ello haya supuesto mejorar indicadores como la renta per cápita o la productividad. Y ello, a su juicio, se debe a las dimensiones que están adquiriendo sectores empresariales que empobrecen a la economía.

El economista pudo confrontar sus conclusiones con las visiones de otros colegas, que no eludieron las cuestiones planteadas por el decano del Colegio, Carles Puig de Travy. Este recordó que una economía debe examinarse a través de su “cadena de valor total” y no por “sectores aislados”. El decano de los economistas expuso que incluso las economías más productivas inevitablemente generan sectores que no lo son tanto, puesto que sus trabajadores demandan más servicios de ocio y hostelería.

En la mesa se compartió la preocupación por cómo se mide el bienestar ciudadano, si bien sus integrantes no compartieron los resultados del Informe Fènix. David Lizoain, director general de Análisis y Prospectiva Económica de la Generalitat, hizo hincapié en los errores metodológicos del documento. Este, por ejemplo, imputa 84 años de gasto social a los trabajadores de los sectores “altamente subvencionados”, que el propio informe apunta que son sobre todo extranjeros. A su juicio, eso es incorrecto, puesto que estos llegan de media después de los 30 años. Y si del cómputo se excluyesen esos datos, razonó, algunos sectores pasarían de ser “subvencionados” a “aportadores”.

El informe, además, sostiene que el problema de productividad no está en la industria, cuando los gráficos del documento señalan que entre 2000 y 2024 su peso en Cataluña sí ha perdido 8,1 puntos, mientras que en España se ha dejado 5,1 puntos; en Francia, tres, y en Alemania, uno. “Nos preocupa mucho la industria dentro de la autonomía estratégica. Y nuestra apuesta pasa por ganar peso industrial”, afirmó Lizoain.

Objetivo erróneo

Amat consideró que el informe no alcanza a ver la complejidad de la situación, puesto que se focaliza en el PIB per cápita y la productividad cuando el objetivo debería ser el “progreso social”. Además, incidió en la “falta de datos”, por ejemplo, cuando se refiere a la inmigración sin tener en cuenta en el envejecimiento de la población. Pero añadió más omisiones, entre otras, el déficit fiscal, la calidad del sector público, la vinculación entre sectores, el equilibrio territorial o la totalidad de los impuestos que sustentan el Estado del bienestar, y no solo los procedentes de los salarios.

Amat también recordó que el problema de Cataluña tiene que ver más con la dimensión empresarial que con los sectores productivos. Y puso un ejemplo: el valor añadido bruto (VAB) por empleado de una empresa catalana es de 69.923 euros, mientras en Alemania es de 70.048 euros. Es decir, prácticamente es idéntica. La gran diferencia, añadió, está en las pequeñas empresas. Elena Costas, economista de KSNET, consideró que hay que alejarse de la dicotomía entre “sectores buenos y malos” y en poner la lupa sobre el salario necesario para vivir dignamente, que estimó que en Barcelona es de 1.600 euros netos al mes. En la fila 0, Francesc Reguant, economista y presidente de la Comisión de Economía Agroalimentaria, y Carles Rabaneda, presidente de Pimec Turisme, defendieron sus dos sectores, señalados por el informe.

Vox y Aliança aplauden el informe

La organización del debate preguntó a los grupos parlamentarios su opinión sobre el informe. El PSC se mostró partidario de mejorar la productividad y la formación, aunque pidió “no señalar a ningún colectivo”, ERC afirmó que no compartía el 100% del contenido, mientras que Comuns y la CUP fueron más críticos. En cambio, Junts y PP aplaudieron el informe por su contenido económico, la vez que Vox y Aliança lo hacían por sus conclusiones sobre la inmigración.

El estudio fue coordinado por el ingeniero Xavier Roig y elaborado por Xavier Cuadras, profesor de la Universidad Pompeu Fabra; Modest Guinjoan, doctor en Economía de la Universidad de Barcelona, y Miquel Puig, economista y exsecretario de Asuntos Económicos de la Generalitat. Les asesoraron, además, los catedráticos Jordi Galí, Guillem López-Casasnovas y Jaume Ventura.

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