Los españoles fían su jubilación a la pensión: menos vivienda por los precios y poca inversión

Las cestas que van llenando de huevos los ciudadanos a lo largo de su vida para jubilarse con tranquilidad está poniendo cada vez más unidades en las pensiones públicas en detrimento de cualquier otra posibilidad que les permita un buen retiro. La prestación de la Seguridad Social, cuyo importe medio supera los 1.500 euros al mes, supone una inyección de dinero que aporta tranquilidad sin que ni siquiera el ladrillo consiga avanzar al mismo ritmo: cada vez habrá más jubilados sin vivienda en propiedad derivado de la crisis de precios actual; por no hablar de inversiones que deriven en planes de pensiones e incluso fondos de inversión pensados para que reposen a largo plazo. La composición del patrimonio de los españoles al jubilarse está cada día más concentrado en las pensiones. Los mayores de 65 años tienen una renta media de 42.300 euros anuales, según la última Encuesta Financiera de las Familias del Banco de España. 1.500 euros PENSIÓN MEDIA La prestación de jubilación que se cobra ahora se encuentra en algo más 1.500 euros al mesY quienes superan los 74 años, disponen de algo más de 30.000 euros. En su mayoría, se trata de ingresos procedentes de las prestaciones de la Seguridad Social, el pago al que se aferran para afrontar su edad de oro. Pero cualquier otra posibilidad de completar sus ahorros en todos esos años que están por delante, van diluyéndose, incluida la vivienda. Jubilarse sin casa pagadaLa vivienda se había convertido en España en el apoyo clave para que la mayor parte de los ciudadanos llegaran a jubilarse y tuvieran que despreocuparse de una hipoteca o un alquiler. Tenían su casa en propiedad y esa circunstancia les daba la tranquilidad suficiente. Tanto es así que incluso el exgobernador del Banco de España, Juan María Linde, llegó a indicar que la casa complementaba la pensión: «No es lo mismo pagar 600 euros de alquiler que 100 de comunidad».Cada vez más trabajadores llegan a jubilarse sin casa propia porque mantienen hipotecas firmadas a tanto tiempo que aún no han terminado de pagarlasLo decía en 2018, cuando la situación del mercado inmobiliario era más benigna que la actual. Desde entonces, la crisis de acceso a la vivienda está provocando que cada vez más ciudadanos en edad adulta no tengan claro que se jubilarán habiendo completado la hipoteca o incluso si tendrán una casa aunque sea financiada. De hecho, el 66,7% de los trabajadores por cuenta ajena tenían una vivienda principal en propiedad en 2022; seis puntos porcentuales menos de ciudadanos de los que disponían de este bien inmobiliario dos años antes, cuando alcanzaban el 72% del total. Es decir, cada vez menos trabajadores con casa propia.  A esta circunstancia se une el hecho de que una parte de los hipotecados mantiene perspectivas de seguir pagando sus deudas más allá de los 65 -o los 67- por las hipotecas concedidas a más de 30 años por algunos bancos, lo que les obliga a abonar cuotas mensuales con la pensión. Los japoneses saben bien qué implica llegar al retiro en condiciones complicadas: un 25% de los trabajadores de ese país siguen trabajando una vez cumplidos los 65 años. Y en Estados Unidos, un 7% de quienes ya se habían retirado volvieron a sus labores ante las necesidades de un sistema que no les garantizaba ingresos necesarios para sobrevivir. Los planes de pensiones, a la bajaAunque cerraron 2025 con una rentabilidad anual superior al 6%, según Inverco, los planes de pensiones se han convertido en el patito feo del ahorro de los españoles de cara a la jubilación. La limitación de las aportaciones a 1.500 euros al año por parte del Gobierno desde 2021 ha roto la posibilidad de acercarse demasiado a estos productos con perspectiva a largo plazo. En cuanto han podido, los ahorradores han sacado 1.000 millones de euros de sus planes al no tener que justificar esta disposición de su dineroLas aportaciones que realizan los ciudadanos particulares siguen cayendo año tras año. En 2025, ahorraron por esta vía unos 1.585 millones de euros, un 64% menos que cinco años antes, cuando la limitación anual de ingresos a estos planes era de 8.000 euros al año. La ventaja de este producto es su rebaja fiscal, ya que reducen la base imponible del contribuyente en función del dinero ahorrado. Aunque después hay que pagar el IRPF cuando se rescatan, una vez jubilados.Le mejor muestra de la pérdida de atractivo de estos planes deriva de la salida masiva de fondos que han realizado los ahorradores en 2025 gracias a la ventana de liquidez que les ofrecía la ley por primera vez en la historia para rescatar las aportaciones realizadas diez años antes. El año pasado se retiraron por esta vía más de 1.000 millones de euros al no necesitar ninguna otra justificación -jubilación, paro de larga duración, dependencia- para disponer de esos ahorros. Las cestas que van llenando de huevos los ciudadanos a lo largo de su vida para jubilarse con tranquilidad está poniendo cada vez más unidades en las pensiones públicas en detrimento de cualquier otra posibilidad que les permita un buen retiro. La prestación de la Seguridad Social, cuyo importe medio supera los 1.500 euros al mes, supone una inyección de dinero que aporta tranquilidad sin que ni siquiera el ladrillo consiga avanzar al mismo ritmo: cada vez habrá más jubilados sin vivienda en propiedad derivado de la crisis de precios actual; por no hablar de inversiones que deriven en planes de pensiones e incluso fondos de inversión pensados para que reposen a largo plazo. La composición del patrimonio de los españoles al jubilarse está cada día más concentrado en las pensiones. Los mayores de 65 años tienen una renta media de 42.300 euros anuales, según la última Encuesta Financiera de las Familias del Banco de España. 1.500 euros PENSIÓN MEDIA La prestación de jubilación que se cobra ahora se encuentra en algo más 1.500 euros al mesY quienes superan los 74 años, disponen de algo más de 30.000 euros. En su mayoría, se trata de ingresos procedentes de las prestaciones de la Seguridad Social, el pago al que se aferran para afrontar su edad de oro. Pero cualquier otra posibilidad de completar sus ahorros en todos esos años que están por delante, van diluyéndose, incluida la vivienda. Jubilarse sin casa pagadaLa vivienda se había convertido en España en el apoyo clave para que la mayor parte de los ciudadanos llegaran a jubilarse y tuvieran que despreocuparse de una hipoteca o un alquiler. Tenían su casa en propiedad y esa circunstancia les daba la tranquilidad suficiente. Tanto es así que incluso el exgobernador del Banco de España, Juan María Linde, llegó a indicar que la casa complementaba la pensión: «No es lo mismo pagar 600 euros de alquiler que 100 de comunidad».Cada vez más trabajadores llegan a jubilarse sin casa propia porque mantienen hipotecas firmadas a tanto tiempo que aún no han terminado de pagarlasLo decía en 2018, cuando la situación del mercado inmobiliario era más benigna que la actual. Desde entonces, la crisis de acceso a la vivienda está provocando que cada vez más ciudadanos en edad adulta no tengan claro que se jubilarán habiendo completado la hipoteca o incluso si tendrán una casa aunque sea financiada. De hecho, el 66,7% de los trabajadores por cuenta ajena tenían una vivienda principal en propiedad en 2022; seis puntos porcentuales menos de ciudadanos de los que disponían de este bien inmobiliario dos años antes, cuando alcanzaban el 72% del total. Es decir, cada vez menos trabajadores con casa propia.  A esta circunstancia se une el hecho de que una parte de los hipotecados mantiene perspectivas de seguir pagando sus deudas más allá de los 65 -o los 67- por las hipotecas concedidas a más de 30 años por algunos bancos, lo que les obliga a abonar cuotas mensuales con la pensión. Los japoneses saben bien qué implica llegar al retiro en condiciones complicadas: un 25% de los trabajadores de ese país siguen trabajando una vez cumplidos los 65 años. Y en Estados Unidos, un 7% de quienes ya se habían retirado volvieron a sus labores ante las necesidades de un sistema que no les garantizaba ingresos necesarios para sobrevivir. Los planes de pensiones, a la bajaAunque cerraron 2025 con una rentabilidad anual superior al 6%, según Inverco, los planes de pensiones se han convertido en el patito feo del ahorro de los españoles de cara a la jubilación. La limitación de las aportaciones a 1.500 euros al año por parte del Gobierno desde 2021 ha roto la posibilidad de acercarse demasiado a estos productos con perspectiva a largo plazo. En cuanto han podido, los ahorradores han sacado 1.000 millones de euros de sus planes al no tener que justificar esta disposición de su dineroLas aportaciones que realizan los ciudadanos particulares siguen cayendo año tras año. En 2025, ahorraron por esta vía unos 1.585 millones de euros, un 64% menos que cinco años antes, cuando la limitación anual de ingresos a estos planes era de 8.000 euros al año. La ventaja de este producto es su rebaja fiscal, ya que reducen la base imponible del contribuyente en función del dinero ahorrado. Aunque después hay que pagar el IRPF cuando se rescatan, una vez jubilados.Le mejor muestra de la pérdida de atractivo de estos planes deriva de la salida masiva de fondos que han realizado los ahorradores en 2025 gracias a la ventana de liquidez que les ofrecía la ley por primera vez en la historia para rescatar las aportaciones realizadas diez años antes. El año pasado se retiraron por esta vía más de 1.000 millones de euros al no necesitar ninguna otra justificación -jubilación, paro de larga duración, dependencia- para disponer de esos ahorros.  

Las cestas que van llenando de huevos los ciudadanos a lo largo de su vida para jubilarse con tranquilidad está poniendo cada vez más unidades en las pensiones públicas en detrimento de cualquier otra posibilidad que les permita un buen retiro. La prestación de la … Seguridad Social, cuyo importe medio supera los 1.500 euros al mes, supone una inyección de dinero que aporta tranquilidad sin que ni siquiera el ladrillo consiga avanzar al mismo ritmo: cada vez habrá más jubilados sin vivienda en propiedad derivado de la crisis de precios actual; por no hablar de inversiones que deriven en planes de pensiones e incluso fondos de inversión pensados para que reposen a largo plazo.

La composición del patrimonio de los españoles al jubilarse está cada día más concentrado en las pensiones. Los mayores de 65 años tienen una renta media de 42.300 euros anuales, según la última Encuesta Financiera de las Familias del Banco de España.

1.500 euros
PENSIÓN MEDIA

La prestación de jubilación que se cobra ahora se encuentra en algo más 1.500 euros al mes

Y quienes superan los 74 años, disponen de algo más de 30.000 euros. En su mayoría, se trata de ingresos procedentes de las prestaciones de la Seguridad Social, el pago al que se aferran para afrontar su edad de oro. Pero cualquier otra posibilidad de completar sus ahorros en todos esos años que están por delante, van diluyéndose, incluida la vivienda.

Jubilarse sin casa pagada

La vivienda se había convertido en España en el apoyo clave para que la mayor parte de los ciudadanos llegaran a jubilarse y tuvieran que despreocuparse de una hipoteca o un alquiler. Tenían su casa en propiedad y esa circunstancia les daba la tranquilidad suficiente. Tanto es así que incluso el exgobernador del Banco de España, Juan María Linde, llegó a indicar que la casa complementaba la pensión: «No es lo mismo pagar 600 euros de alquiler que 100 de comunidad».

Cada vez más trabajadores llegan a jubilarse sin casa propia porque mantienen hipotecas firmadas a tanto tiempo que aún no han terminado de pagarlas

Lo decía en 2018, cuando la situación del mercado inmobiliario era más benigna que la actual. Desde entonces, la crisis de acceso a la vivienda está provocando que cada vez más ciudadanos en edad adulta no tengan claro que se jubilarán habiendo completado la hipoteca o incluso si tendrán una casa aunque sea financiada. De hecho, el 66,7% de los trabajadores por cuenta ajena tenían una vivienda principal en propiedad en 2022; seis puntos porcentuales menos de ciudadanos de los que disponían de este bien inmobiliario dos años antes, cuando alcanzaban el 72% del total. Es decir, cada vez menos trabajadores con casa propia. 

A esta circunstancia se une el hecho de que una parte de los hipotecados mantiene perspectivas de seguir pagando sus deudas más allá de los 65 -o los 67- por las hipotecas concedidas a más de 30 años por algunos bancos, lo que les obliga a abonar cuotas mensuales con la pensión.

Los japoneses saben bien qué implica llegar al retiro en condiciones complicadas: un 25% de los trabajadores de ese país siguen trabajando una vez cumplidos los 65 años. Y en Estados Unidos, un 7% de quienes ya se habían retirado volvieron a sus labores ante las necesidades de un sistema que no les garantizaba ingresos necesarios para sobrevivir.

Los planes de pensiones, a la baja

Aunque cerraron 2025 con una rentabilidad anual superior al 6%, según Inverco, los planes de pensiones se han convertido en el patito feo del ahorro de los españoles de cara a la jubilación. La limitación de las aportaciones a 1.500 euros al año por parte del Gobierno desde 2021 ha roto la posibilidad de acercarse demasiado a estos productos con perspectiva a largo plazo.

En cuanto han podido, los ahorradores han sacado 1.000 millones de euros de sus planes al no tener que justificar esta disposición de su dinero

Las aportaciones que realizan los ciudadanos particulares siguen cayendo año tras año. En 2025, ahorraron por esta vía unos 1.585 millones de euros, un 64% menos que cinco años antes, cuando la limitación anual de ingresos a estos planes era de 8.000 euros al año. La ventaja de este producto es su rebaja fiscal, ya que reducen la base imponible del contribuyente en función del dinero ahorrado. Aunque después hay que pagar el IRPF cuando se rescatan, una vez jubilados.

Le mejor muestra de la pérdida de atractivo de estos planes deriva de la salida masiva de fondos que han realizado los ahorradores en 2025 gracias a la ventana de liquidez que les ofrecía la ley por primera vez en la historia para rescatar las aportaciones realizadas diez años antes. El año pasado se retiraron por esta vía más de 1.000 millones de euros al no necesitar ninguna otra justificación -jubilación, paro de larga duración, dependencia- para disponer de esos ahorros.

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