Miguel Poveda: «Me resisto a que los Burger King ocupen el lugar de la cultura»

<p>Dice Miguel Poveda que no guarda memoria de la primera vez que se encontró con Federico García Lorca. Quizá fue, recuerda, cuando cayó en sus manos la primera edición tardía, allá en los años 80, de <i>Sonetos del amor oscuro</i>. O antes tal vez, cuando intuyó acaso que un poeta antes que él, un poeta de Granada, había vivido sin saberlo su propia vida, su vida de cantaor de Barcelona. Si, como le dijo a su amigo y guitarrista Regino Sáinz de la Maza, hay no uno ni dos sino mil federicos en Federico, quizá uno de ellos sea al menos la sombra de Miguel Poveda. <strong>O al revés, sea Poveda la sombra de su alma martirizada, como decía el poema.</strong></p>

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 El cantaor presenta en el Festival de Málaga Enlorquecido, un acercamiento profundamente personal a la vida de Lorca desde Lorca  

Dice Miguel Poveda que no guarda memoria de la primera vez que se encontró con Federico García Lorca. Quizá fue, recuerda, cuando cayó en sus manos la primera edición tardía, allá en los años 80, de Sonetos del amor oscuro. O antes tal vez, cuando intuyó acaso que un poeta antes que él, un poeta de Granada, había vivido sin saberlo su propia vida, su vida de cantaor de Barcelona. Si, como le dijo a su amigo y guitarrista Regino Sáinz de la Maza, hay no uno ni dos sino mil federicos en Federico, quizá uno de ellos sea al menos la sombra de Miguel Poveda. O al revés, sea Poveda la sombra de su alma martirizada, como decía el poema.

Enlorquecido, el documental firmado por Poveda, recitado por Juan Echanove, escrito por Alberto Conejero y recién presentado en el Festival de Málaga quiere hacerse cargo en primera persona de esa coincidencia felizmente hallada, que no buscada. Y así, uno y otro, poeta y cantaor, catalán y andaluz, se persiguen a lo largo de una vida entera. «¿Por qué Federico?, me preguntan. Y yo contesto: ¿Por qué no Federico? Si ha habido un poeta silenciado durante tanto tiempo ha sido él. Quizá se insiste en un solo Federico convertido en cliché y se ignoran todos los federicos posibles. Y quizá esa sea una lectura interesada. La obra y la vida de Federico nos recuerdan quiénes somos, de dónde venimos y lo hace desde la más absoluta belleza. ¿No es eso razón suficiente para volver una y otra vez a él?», dice Poveda y le creemos.

La película empezó a fraguarse en la ansiedad del cataor apenas terminado el disco del mismo título de 2018. «Me empecé a interesar por su vida y directamente me estalló la cabeza», comenta gráfico. Y así surgió la idea de recorrer lo mismos pasos del poeta desde sus mismos zapatos. Es un viaje no de homenaje sino existencial por el que refulge la necesidad de tocar, tan solo eso, un misterio que, definitivamente, no acaba nunca. «Solo el misterio nos hace vivir», es precisamente el subtítulo del documental y no hay forma de llevarle la contraria. Y asíd, e Granada a Granada pasando por Madrid, Barcelona, Buenos Aires, Cadaqués, Montevideo, La Habana, Nueva York… Y en cada rincón, una placa de recuerdo atornillada si es preciso por el mismo Poveda. «Me resisto a que un McDonald o un Burger King ocupen los lugares de la cultura en donde vivieron, escribieron, lucharon o incluso murieron los mejores de todos nosotros. No podemos renunciar a nuestra mejor memoria», deja claro el cantaor que también y para siempre es ya director de cine.

Cuenta Poveda que para rebatir el discurso de odio de la ultraderecha solo vale la cultura, la belleza, el conocimiento. «El arma más poderosa es la educación y es la que debemos usar los artistas», dice. Cuenta Poveda que es tiempo de recuperar el cuerpo de poeta aún sin cuerpo. «Respeto a la familia, pero es el momento», dice y añade: «Pero ya que no está su cuerpo, por lo menos que esté señalizado en el mapa el trayecto de su vida». Y en lugar destacado en esa cartografía existencial lorquiana, la casa granadina de su adolescencia, una casa rescatada del olvido al final de la película por el propio Poveda, un Poveda tan cerca ya de Lorca que se diría, en efecto, completamente enlorquecido.

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