Morante de la Puebla trasciende ya el propio ámbito de la tauromaquia para situarse en el plano del fenómeno de masas, convirtiendo de nuevo la figura del torero en ícono de la cultura popular. El regreso de Morante, después de la antológica temporada de 2025 que desembocó en su inesperado adiós el 12 de octubre en Las Ventas, ha adquirido una fuerza arrasadora, todavía más tras la histórica tarde del pasado jueves 16 de abril en Sevilla, que pasará a los anales como «la tarde de la silla», siendo muchísimo más. El público invadió el ruedo, con un fervor desatado, para izarlo, aun sin trofeos, camino de la Puerta del Príncipe, que hubiera sido el marco perfecto para una actuación fuera de todo molde, para algo tan diferente y trascendental que no cabe en el Reglamento.
Los empresarios taurinos coinciden en subrayar su fuerza y capacidad de penetración social como icono popular. Hoy vuelve a torear en Sevilla con la expectación desbordada
Morante de la Puebla trasciende ya el propio ámbito de la tauromaquia para situarse en el plano del fenómeno de masas, convirtiendo de nuevo la figura del torero en ícono de la cultura popular. El regreso de Morante, después de la antológica temporada de 2025 que desembocó en su inesperado adiós el 12 de octubre en Las Ventas, ha adquirido una fuerza arrasadora, todavía más tras la histórica tarde del pasado jueves 16 de abril en Sevilla, que pasará a los anales como «la tarde de la silla», siendo muchísimo más. El público invadió el ruedo, con un fervor desatado, para izarlo, aun sin trofeos, camino de la Puerta del Príncipe, que hubiera sido el marco perfecto para una actuación fuera de todo molde, para algo tan diferente y trascendental que no cabe en el Reglamento.
Pero hablábamos de la fenomenología social de José Antonio Morante Camacho, un torero sin redes sociales en pleno siglo XXI, ni jefe de prensa, que a sus 46 años y casi 30 de alternativa revienta el mercado taurino sin transgredir el clasicismo: a las 48 horas del suceso de la silla, por resumir, José María Garzón, gestor de la plaza de la Maestranza, confirmaba que Morante toreará el 27 de septiembre (con Daniel Luque y Borja Jiménez), en el hueco dejado en la feria de San Miguel, su quinta tarde en Sevilla. Las entradas se acabaron ¡en seis horas!, a cinco meses vista.
El propio Garzón no da crédito: «El papel se acabó en seis horas o seis horas y media desde que mandamos la nota de prensa el sábado. Ya no es que se haya acabado el boletaje, es que la demanda nos supera. Ahora mismo, Morante es un fenómeno de masas que, además, cuenta con un enganche alucinante para un público nuevo». Este lunes vuelve el genio a Sevilla (con Borja Jiménez y Tomás Rufo) con una expectación desbordada: «Necesitaría doblar la capacidad de la Maestranza».
Y así por donde se anuncia su nombre. Para la tradicional Corrida de San Fernando en Aranjuez, el próximo 31 de mayo (con Roca Rey y Pablo Aguado), el empresario Carlos Zúñiga se pellizca para ser consciente de la exitosa realidad: «Sin poner un solo cartel ni contratar un anuncio, en poco más de una semana hemos vendido prácticamente todo». Abunda Zúñiga en la fuerza de arrastre de Morante con el ejemplo de El Puerto de Santa María, donde se anuncia cuatro tardes (1, 2, 8 y 9 de agosto): «No hemos sacado ni los carteles y la demanda nos llueve. Como él mismo dijo, lo necesitamos. Pero no sólo por su actual tirón en taquilla, sino por su personalidad y la capacidad de penetración social entre la gente joven».
Jorge Martilla, gestor de Jerez, contrató al torero cigarrero para el 15 y 16 de mayo. Ya no hay entradas tampoco. «Es histórico que suceda esto un mes antes. La repercusión de su nombre supera lo taurino». Justo el día anterior, hará el paseíllo en Valladolid, por San Pedro Regalado. El «No hay billetes» bajará la persiana de las taquillas esta misma semana con un matiz importante: los precios han subido un 25%. Alberto García, CEO de Tauroemoción, desbroza el significado de Morante: «Morante ha conseguido remover los cimientos de la tauromaquia y gracias a su generosidad ha sido una bombona de oxigeno para la tauromaquia en la epoca postpandemia, ha ayudado a recuperar plazas, a recuperar ganaderias. En definiva, es el principal artifice de que la fiesta haya recuperado su sitio en la sociedad actual» .
Nacho Lloret, que espera impaciente la confirmación del maestro en Alicante, analiza el tsunami morantista: «Estamos ante una temporada histórica por la repercusión y trascendencia de un torero como sólo se ha visto en las últimas décadas con José Tomás, pero con un mayor alcance de incursión social, por la extensión de sus campañas, y llegada a todos los públicos, especialmente a los jóvenes».
Ya sucedió el 20 de abril de 1967 cuando la afición de Sevilla sacó a Curro Romero, sin trofeos, por la Puerta del Príncipe por una excepcional faena a un toro de Benítez Cubero. Y también en las despedidas de José María Manzanares el 1 de mayo de 2006 o de Juan Antonio Ruiz «Espartaco» el 5 de abril de 2015. No ejerció entonces la autoridad de dique, sino de puente hacia la excepción de la norma. Y lo de Morante sólo tiene parangón consigo mismo, con la tarde del 26 de abril de 2023, cuando cortó un rabo en la Maestranza a un toro de Garcigrande (Ligerito) por una lidia pluscuamperfecta, con el refrendo de la espada, eso sí.
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