
Ordenadores, muebles, libros y hasta un ecógrafo. Son algunos de los elementos que recibieron como donaciones los centros educativos durante el curso pasado, ya sea por parte de las asociaciones de familias, particulares, empresas o fundaciones. Aparte del material, son mayoritarias las aportaciones dinerarias que reciben las escuelas e institutos, especialmente desde las asociaciones de familias (AFA). En total, donaciones valoradas en 300.000 euros a 72 centros, según recoge la lista detallada publicada en el Diario Oficial de la Generalitat (DOGC) del pasado 20 de enero y que solo plasma una parte de la realidad, ya que se trata de una práctica generalizada, según recogió hace unos años un estudio de la Affac (que agrupa las AFA de la pública).
4,3 millones en donaciones
La Affac ya hizo un estudio en 2019 sobre la aportación de las familias al sistema educativo, en que analizaba las donaciones de estas asociaciones a los centros educativos. Dicho informe revelaba que el 89% de las AFA realizaba algún tipo de donación a la escuela, fuera dineraria o en forma de material. En total, aportan anualmente 4,3 millones -aproximadamente la mitad de cada modalidad-, lo que se traduce en una media de 4.000 euros por AFA, según el mismo informe. El informe también se centraba en las cuotas que pagan las familias en concepto de material o excursiones, que rondan de media los 100 euros anuales cada una.
Las aportaciones suman 300.000 euros y principalmente provienen de las familias, que admiten que asumen competencias que son del Departamento
Ordenadores, muebles, libros y hasta un ecógrafo. Son algunos de los elementos que recibieron como donaciones los centros educativos durante el curso pasado, ya sea por parte de las asociaciones de familias, particulares, empresas o fundaciones. Aparte del material, son mayoritarias las aportaciones dinerarias que reciben las escuelas e institutos, especialmente desde las asociaciones de familias (AFA). En total, donaciones valoradas en 300.000 euros a 72 centros, según recoge la lista detallada publicada en el Diario Oficial de la Generalitat (DOGC) del pasado 20 de enero y que solo plasma una parte de la realidad, ya que se trata de una práctica generalizada, según recogió hace unos años un estudio de la Affac (que agrupa las AFA de la pública).
Los centros educativos no pueden realizar donaciones, pero sí las pueden recibir, ya sea en dinero o en especies. Cuando esto sucede, las direcciones deben tramitar un expediente de donación, según se indica en los documentos para la organización y gestión de los centros que edita el Departamento. Cuando se trata de algo más complejo, como donaciones para realizar obras de mejora, entonces es necesario firmar un convenio.
En detalle, de la lista de objetos donados por las empresas hay ordenadores o tabletas, impresoras, libros, material de laboratorio, elementos deportivos o para el patio ―como mesas de ping-pong―, juegos de mesa e incluso un ecógrafo o hasta un dispensador de parafina. Todo ello está valorado en unos 82.000 euros. A ello se suman las aportaciones dinerarias -212.000-, con un rango amplio de importes, pero que llegan hasta los 24.000 en caso de funciones o 15.000 por parte del AFA. Posteriormente, los centros lo destinan a aquello que sea necesario -material complementario, ventiladores, reformas del patio u otros proyectos singulares, ya que el coste del material y las excursiones se cubren también gracias a las aportaciones de las familias en forma de cuotas anuales.
Todo ello evidencia la infrafinanciación de los centros educativos públicos, una realidad incómoda para la Administración y para las propias escuelas; de hecho, este diario ha contactado con varios de los centros de la lista y no ha logrado contar con sus declaraciones, ni tampoco el Departamento ha querido valorar el tema.
El AFA de la escuela del Baix Llobregat, como muchas otras, es una de las que colabora habitualmente con el centro, normalmente “con aportaciones pequeñas”, explica su presidenta Esther Carretero, pero hace dos años ya asumieron la compra de ventiladores. El curso pasado, fueron unas tabletas. “Era la primera vez que hacíamos algo así. La escuela tenía ordenadores, que ya eran viejos y nos dijeron que les vendría bien unas tabletas para 5º y 6º, pero que ellos no tenían dinero y no llegaban del Departamento”. Con todo, Carretera admite que “fue un error”, ya que coincidió con la restricción de las pantallas en primaria.
Entre la lista de donantes destaca también la Fundación Bosch Aymerich, creada por el controvertido ingeniero, arquitecto y empresario Josep Maria Bosch Aymerich, que el curso pasado donó casi 88.000 euros a varias escuelas e institutos de la Cerdanya. El gerente de la entidad, Rafael Faus, explica que están centrados en esta zona porque es donde se concentra gran parte del patrimonio de su fundador, entre ellas la estación de esquí de La Masella o varios hoteles. Y las donaciones están vinculadas a este ámbito. “Damos ayudas para que los alumnos puedan ir a esquiar. Pagamos los autocares y los seguros, pero no los forfaits, para no crear conflicto de intereses, así que pueden esquiar donde quieran”, asevera Faus. El gerente también destaca el impacto de las ayudas. “Si antes iban a esquiar el 50% de los alumnos, ahora lo hace el 90%, porque había muchas familias que no lo podían pagar”. Además del esquí, Faus comenta que en una de las escuelas también han ayudado a la reforma de las aulas.
El gerente considera clave poder ayudar a los centros y los alumnos. “Al fundador le gustaba que la gente se formara para tirar el país adelante. Tenemos que apostar por el futuro del país, así está bien poder ayudar a los alumnos, porque las escuelas te dicen que quieren hacer muchas cosas, pero los presupuestos lo llegan a todo”.
Las AFA también destacan la necesidad de ayudar, a sabiendas de que a veces cubren aspectos que le corresponden a la Generalitat. “El AFA no se dedica a ganar dinero, así que al final reinviertes en cosas que beneficien a los niños. Es verdad que a veces surgen polémicas sobre si hay que comprar ventiladores o no, pero cuando ves que los niños pasan tanto calor y la solución no llega del Departamento, debes valorar si actúas o no”, reflexiona Carretero.
Desde la Affac muestran su rechazo a que las asociaciones de familias cubran los déficits de la Administración. “Las AFA no están para cubrir aquello que le corresponde al Departamento, sino que deben centrarse en las actividades no lectivas. Lo que pasa es que a las direcciones les resulta más fácil tratar con las familias que con el Departamento, pero si aceptamos estas prácticas quien tiene que asumir la responsabilidad, que es Educación, se va desentendiendo y estamos escondiendo bajo la alfombra un problema. Es una perversión del sistema y nos aleja del principio de gratuidad de la educación pública”, recrimina Lidón Gasull, directora de la Affac. Gasull destaca también que esta práctica puede generar desigualdades, “ya que no todas las AFA tienen la misma capacidad económica y se está acentuando la diferencia entre centros”.
La Affac ya hizo un estudio en 2019 sobre la aportación de las familias al sistema educativo, en que analizaba las donaciones de estas asociaciones a los centros educativos. Dicho informe revelaba que el 89% de las AFA realizaba algún tipo de donación a la escuela, fuera dineraria o en forma de material. En total, aportan anualmente 4,3 millones -aproximadamente la mitad de cada modalidad-, lo que se traduce en una media de 4.000 euros por AFA, según el mismo informe. El informe también se centraba en las cuotas que pagan las familias en concepto de material o excursiones, que rondan de media los 100 euros anuales cada una.
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