Hasta hace un año, Red Eléctrica era una compañía que pasaba bajo el radar de la actualidad. Sin embargo, tras el apagón del 28 de abril de 2025 ha cobrado mucha relevancia todo lo que rodea al operador del sistema y sus decisiones. En las últimas semanas, hay dos cuestiones que le ponen bajo la lupa: los parones de la industria y la guerra soterrada con las centrales de ciclo combinado sobre la disponibilidad de éstas.En cuanto al desacoplamiento de las grandes fábricas del sistema eléctrico, desde hace semanas se hacen diversas lecturas sobre esta acción. El Servicio de Respuesta Activa de la Demanda (SRAD) es una herramienta clave del sistema eléctrico diseñada para garantizar el equilibrio entre la oferta y la demanda de electricidad.Es decir, si no hay suficiente producción, se ordena a grandes consumidores que frenen su consumo eléctrico. Pero no debe confundirse el SRAD con un corte de suministro involuntario. Es decir, la industria participa voluntariamente, presenta su capacidad en una subasta –que luego cobra– y conoce de antemano las condiciones operativas bajo las que podría recibir una orden de reducción.La suspicacia sobre esta situación surge, lógicamente, por los problemas que ha presentado la red eléctrica el último año y el hecho de que se necesite un ‘modo reforzado’ para que no haya contratiempos. Sin embargo, fuentes del ámbito energético señalan a este periódico que gran parte de la motivación sería para no incrementar las emisiones contaminantes del sistema. En vez de que entren ciclos de gas en acción, con una parada de la industria –que cobra por esta interrupción– se consigue no contaminar más a la vez que se evitan los riesgos de apagón. En todo caso, la aplicación del SRAD, con nueve interrupciones desde julio, como informó ABC, es el síntoma de que oferta y demanda no están cuadrando de manera adecuada, y se necesita una profunda revisión antes de que la infraestructura incorpore nuevos consumidores. Y justo en mitad de esta situación ha surgido una polémica.Lío con las centralesRed Eléctrica ha rechazado determinadas fechas de parada y mantenimiento propuestas por las grandes empresas eléctricas para sus instalaciones –que además de las centrales de gas también incluye a la nuclear y la hidráulica– durante los próximos meses. Esta decisión responde al aumento inusual de las centrales de gas que se declaran no disponibles para producir electricidad.Según el operador del sistema, durante este verano la disponibilidad de las centrales de ciclo combinado, que utilizan gas natural para generar electricidad, llegó a reducirse hasta el 65% de la potencia instalada. Desde Red Eléctrica insisten en que «no impide mantenimiento. El operador del sistema ha mostrado su no conformidad con una serie de fechas planteadas por determinadas plantas de generación para declararse indisponibles y de acuerdo al PO 2.5 ha pedido que propongan otros horizontes temporales más adecuados. La no conformidad no afecta ni a todas las plantas de generación firme ni a todo el año móvil». Hasta hace un año, Red Eléctrica era una compañía que pasaba bajo el radar de la actualidad. Sin embargo, tras el apagón del 28 de abril de 2025 ha cobrado mucha relevancia todo lo que rodea al operador del sistema y sus decisiones. En las últimas semanas, hay dos cuestiones que le ponen bajo la lupa: los parones de la industria y la guerra soterrada con las centrales de ciclo combinado sobre la disponibilidad de éstas.En cuanto al desacoplamiento de las grandes fábricas del sistema eléctrico, desde hace semanas se hacen diversas lecturas sobre esta acción. El Servicio de Respuesta Activa de la Demanda (SRAD) es una herramienta clave del sistema eléctrico diseñada para garantizar el equilibrio entre la oferta y la demanda de electricidad.Es decir, si no hay suficiente producción, se ordena a grandes consumidores que frenen su consumo eléctrico. Pero no debe confundirse el SRAD con un corte de suministro involuntario. Es decir, la industria participa voluntariamente, presenta su capacidad en una subasta –que luego cobra– y conoce de antemano las condiciones operativas bajo las que podría recibir una orden de reducción.La suspicacia sobre esta situación surge, lógicamente, por los problemas que ha presentado la red eléctrica el último año y el hecho de que se necesite un ‘modo reforzado’ para que no haya contratiempos. Sin embargo, fuentes del ámbito energético señalan a este periódico que gran parte de la motivación sería para no incrementar las emisiones contaminantes del sistema. En vez de que entren ciclos de gas en acción, con una parada de la industria –que cobra por esta interrupción– se consigue no contaminar más a la vez que se evitan los riesgos de apagón. En todo caso, la aplicación del SRAD, con nueve interrupciones desde julio, como informó ABC, es el síntoma de que oferta y demanda no están cuadrando de manera adecuada, y se necesita una profunda revisión antes de que la infraestructura incorpore nuevos consumidores. Y justo en mitad de esta situación ha surgido una polémica.Lío con las centralesRed Eléctrica ha rechazado determinadas fechas de parada y mantenimiento propuestas por las grandes empresas eléctricas para sus instalaciones –que además de las centrales de gas también incluye a la nuclear y la hidráulica– durante los próximos meses. Esta decisión responde al aumento inusual de las centrales de gas que se declaran no disponibles para producir electricidad.Según el operador del sistema, durante este verano la disponibilidad de las centrales de ciclo combinado, que utilizan gas natural para generar electricidad, llegó a reducirse hasta el 65% de la potencia instalada. Desde Red Eléctrica insisten en que «no impide mantenimiento. El operador del sistema ha mostrado su no conformidad con una serie de fechas planteadas por determinadas plantas de generación para declararse indisponibles y de acuerdo al PO 2.5 ha pedido que propongan otros horizontes temporales más adecuados. La no conformidad no afecta ni a todas las plantas de generación firme ni a todo el año móvil».
Hasta hace un año, Red Eléctrica era una compañía que pasaba bajo el radar de la actualidad. Sin embargo, tras el apagón del 28 de abril de 2025 ha cobrado mucha relevancia todo lo que rodea al operador del sistema y sus decisiones. En las … últimas semanas, hay dos cuestiones que le ponen bajo la lupa: los parones de la industria y la guerra soterrada con las centrales de ciclo combinado sobre la disponibilidad de éstas.
En cuanto al desacoplamiento de las grandes fábricas del sistema eléctrico, desde hace semanas se hacen diversas lecturas sobre esta acción. El Servicio de Respuesta Activa de la Demanda (SRAD) es una herramienta clave del sistema eléctrico diseñada para garantizar el equilibrio entre la oferta y la demanda de electricidad.
Es decir, si no hay suficiente producción, se ordena a grandes consumidores que frenen su consumo eléctrico. Pero no debe confundirse el SRAD con un corte de suministro involuntario. Es decir, la industria participa voluntariamente, presenta su capacidad en una subasta –que luego cobra– y conoce de antemano las condiciones operativas bajo las que podría recibir una orden de reducción.
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La suspicacia sobre esta situación surge, lógicamente, por los problemas que ha presentado la red eléctrica el último año y el hecho de que se necesite un ‘modo reforzado’ para que no haya contratiempos. Sin embargo, fuentes del ámbito energético señalan a este periódico que gran parte de la motivación sería para no incrementar las emisiones contaminantes del sistema. En vez de que entren ciclos de gas en acción, con una parada de la industria –que cobra por esta interrupción– se consigue no contaminar más a la vez que se evitan los riesgos de apagón.
En todo caso, la aplicación del SRAD, con nueve interrupciones desde julio, como informó ABC, es el síntoma de que oferta y demanda no están cuadrando de manera adecuada, y se necesita una profunda revisión antes de que la infraestructura incorpore nuevos consumidores. Y justo en mitad de esta situación ha surgido una polémica.
Lío con las centrales
Red Eléctrica ha rechazado determinadas fechas de parada y mantenimiento propuestas por las grandes empresas eléctricas para sus instalaciones –que además de las centrales de gas también incluye a la nuclear y la hidráulica– durante los próximos meses. Esta decisión responde al aumento inusual de las centrales de gas que se declaran no disponibles para producir electricidad.
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Según el operador del sistema, durante este verano la disponibilidad de las centrales de ciclo combinado, que utilizan gas natural para generar electricidad, llegó a reducirse hasta el 65% de la potencia instalada.
Desde Red Eléctrica insisten en que «no impide mantenimiento. El operador del sistema ha mostrado su no conformidad con una serie de fechas planteadas por determinadas plantas de generación para declararse indisponibles y de acuerdo al PO 2.5 ha pedido que propongan otros horizontes temporales más adecuados. La no conformidad no afecta ni a todas las plantas de generación firme ni a todo el año móvil».
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