
Los agentes forestales llevan semanas desplegando redes, jaulas e incluso ejerciendo como francotiradores con un único objetivo: acabar lo antes posible con todos los jabalíes de Collserola (Barcelona) para romper la transmisión de peste porcina africana (PPA) y volver, lo antes posible, a abrir la exportación de porcino de la zona afectada. Una labor que el consejero de Agricultura, Óscar Ordeig, ya alertó que se alargaría durante meses. De hecho, Ordeig reveló que la media de otros países, desde que aparece el primer animal infectado al último, es de 14 meses. Teniendo en cuenta que el primer caso de PPA se detectó en noviembre en Cerdanyola, todo apunta a que -siguiendo la estadística- el último animal infectado podría aparecer en enero de 2027 y, después, tal y como marca la normativa, no se reabrirán los mercados para las granjas de cerdos hasta que transcurran 12 meses libres de PPA. Además, las medidas que restringen el acceso a Collserola se extenderán varios meses mientras se aniquila a toda la población de jabalíes de la zona. Con toda esta presión, trabajan los Agentes Forestales. EL PAÍS ha acompañado a una unidad del Grupo Especial de Captura de Fauna (GECA) que trabaja aniquilando, a contrarreloj, el mayor número de jabalíes posible.

Los agentes forestales se enfrentan a varios meses hasta conseguir aniquilar una población de 12.000 ejemplares
Los agentes forestales llevan semanas desplegando redes, jaulas e incluso ejerciendo como francotiradores con un único objetivo: acabar lo antes posible con todos los jabalíes de Collserola (Barcelona) para romper la transmisión de peste porcina africana (PPA) y volver, lo antes posible, a abrir la exportación de porcino de la zona afectada. Una labor que el consejero de Agricultura, Óscar Ordeig, ya alertó que se alargaría durante meses. De hecho, Ordeig reveló que la media de otros países, desde que aparece el primer animal infectado al último, es de 14 meses. Teniendo en cuenta que el primer caso de PPA se detectó en noviembre en Cerdanyola, todo apunta a que -siguiendo la estadística- el último animal infectado podría aparecer en enero de 2027 y, después, tal y como marca la normativa, no se reabrirán los mercados para las granjas de cerdos hasta que transcurran 12 meses libres de PPA. Además, las medidas que restringen el acceso a Collserola se extenderán varios meses mientras se aniquila a toda la población de jabalíes de la zona. Con toda esta presión, trabajan los Agentes Forestales. EL PAÍS ha acompañado a una unidad del Grupo Especial de Captura de Fauna (GECA) que trabaja aniquilando, a contrarreloj, el mayor número de jabalíes posible.
Dos agentes forestales vestidos con trajes epis (iguales a los de la pandemia) extienden maíz en el centro de una red circular situada en medio del bosque en un punto inconcreto (piden no revelar el lugar) de Sant Cugat del Vallès. “Una familia de jabalíes llevan dos días viniendo a comer. Hoy también lo harán pero, esta vez, no podrán salir de la red”, asegura uno de los forestales mientras clava unos picos dentro este sistema de red -denominado pig brig– en el que esta noche quedarán atrapados entre cinco o siete jabalíes. Cuando eso pase, una cámara situada en un árbol cercano alertará a los agentes. Rápidamente se aproximarán al lugar y de forma rápida -y supuestamente indolora- sacrificarán, con tiros de gracia, a los jabalíes atrapados. Después, los cadáveres serán analizados para comprobar si estaban o no enfermos de PPA. El sistema no distingue entre enfermos y sanos. Mata a todos.

Costó varias semanas, pero el pasado 12 de marzo el inspector jefe de los Agentes Rurales de la Generalitat, Antoni Mur, reveló cual era el objetivo del cuerpo de agentes forestales para acabar con la peste porcina africana (PPA): matar a los cerca de 12.000 jabalíes que se calcula que habitan en el radio de 20 kilómetros creado desde que en noviembre se encontró el primer cadáver de animal infectado en Cerdanyola del Vallès (Barcelona). Este miércoles, el subinspector y jefe de GECA, Lluís Pallarès, admitía que Collserola no se reabrirá hasta que se acabe con los 600 animales que se calcula que todavía viven en el interior. De hecho, Mur aseguraba que en el radio de seis kilómetros desde el foco original hay cerca de 400 jabalíes a los que hay que sumar los 600 de Collserola. En definitiva, 20 kilómetros a la redonda del punto cero se calcula que hay entre 8.000 y 12.000 ejemplares. Fuera del radio los cazadores están realizando batidas, pero dentro la responsabilidad es de los forestales.
“Trabajamos con tres tipos de capturas. Por un lado, las pig brigs (las redes). Además, tenemos tres drones con infrarrojos que detectan -por la noche- donde se encuentran y hay unidades con armas y silenciadores que se desplazan en vehículos pick up matando animales. Por último, cuando creemos que hay ejemplares solitarios instalamos jaulas trampas y cuando entran procedemos a matarlos de un disparo”, resume Pallarès.
Las muertes masivas se realizan a contrarreloj. “En un primer momento, lo importante era perimetrar bien la zona y dejar que los animales se fueran contagiando y muriendo sin que se transmitiera fuera del foco. Hemos conseguido que no se desplazara el contagio a la zona norte aunque si ha ido al sur a Barcelona y el mar”, admite el subintendente. Uno de los miedos es que la peste se trasladara hacia Girona o hacia la zona de Vic y, por el momento, el contagio está mantenido.

Por el momento, solo hay 30 redes trampa y la Consejería de Agricultura ha pedido al resto de comunidades la cesión de estas herramientas para acelerar las capturas. Para realizar una captura se necesita, como mínimo, tres noches. Es preciso que los animales se confíen, entren en el círculo de la red -como mínimo- dos veces hasta que llega la última de sus cenas y quedan encerrados. “Nos han vandalizado varias redes y está siendo un verdadero problema”, denuncia Pallarès. Muchas de estas vandalizaciones se atribuyen a activistas animalistas que, cuando intentan romper el sistema, quedan retratados en las cámaras de videovigilancia con las que se supervisan las trampas. Los forestales ya han entregado esas imágenes a los Mossos d’Esquadra.
Desde que comenzó la crisis por la peste porcina se han analizado 2.258 cadáveres de jabalíes – 1.545 de la zona de alto riesgo y 612 de la de bajo riesgo- el número de positivos se eleva a 232.
“Faltan días para acabar con todos los jabalíes, pero nosotros ya hemos notado que se han reducido los accidentes e incidentes de jabalíes con vehículos. Vamos por el buen camino”, concluye el agente forestal. Además, hay varios perros explorando la zona en busca de cadáveres de jabalíes infectados de PPA. En cuanto detectan alguno proceden a su retirada ya que son caníbales y es uno de los principales riesgos de contagio.
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