Reino Unido, Suecia, Francia, Países Bajos y Alemania acusan a Rusia de envenenar a Navalni con la toxina de una rana dardo

Alekséi Navalni fue envenenado por las autoridades rusas. Su viuda, Yulia Navalnaya , ya anunció en septiembre en las redes sociales que había logrado tomar muestras biológicas antes del funeral de su marido y llevarlas al extranjero. Este sábado, en la Conferencia de Seguridad de Múnich y flanqueada por el ministro alemán de Exteriores, Johann Wadephul , denunció que en las muestras de tejido se detectó epitatidina . Se trata de una neurotoxina extremadamente potente que originalmente se aisló de una rana dardo venenosa de Sudamérica y que actúa en pequeños puntos de acoplamiento de células nerviosas y músculos, desencadenando calambres musculares, parálisis respiratoria y arritmias cardíacas hasta la muerte. Dado que el opositor ruso murió en la colonia penal Polarwolf IK-3, situada en el Círculo Polar Ártico, en la que pasó aproximadamente dos meses y medio, solo pudo suministrársele el veneno en dicha prisión.Esta conclusión fue respaldada en la Conferencia por el Reino Unido, Francia, Alemania, Suecia y los Países Bajos, que emitieron un comunicado conjunto al respecto. «El régimen ruso vuelve a mostrar su terrible rostro», declaró por su parte el ministro Wadephul.Una sustancia clasificada como arma químicaLas muestras fueron sometidas a diversos análisis en dos países y el resultado de ambos fue el mismo. «Estos laboratorios llegaron a la misma conclusión: Alekséi fue asesinado. Más concretamente, fue envenenado», lamentaba Navalnaya, quien desea hacer pública esta «verdad incómoda». «En los más de tres años que estuvo entre rejas, su estado fue empeorando cada vez más. No solo querían matarlo, querían romperle», ha llorado de nuevo la muerte de su marido.Rusia también ha sido denunciada con estas pruebas ante la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas por tratarse de una flagrante violación de la normativa internacional.Navalni murió en la colonia penitenciaria ártica en febrero de 2024, tras haber sido condenado por extremismo y otros cargos. En su juicio, los negó todos. Murió «mientras estaba en prisión, lo que significa que Rusia tenía los medios, el motivo y la oportunidad de administrarle este veneno», añade el comunicado conjunto. Además, señala que Rusia debe rendir cuentas por «sus repetidas violaciones de la Convención sobre Armas Químicas y, en este caso, de la Convención sobre Armas Biológicas y Tóxicas».«Los laboratorios llegaron a la misma conclusión: Alekséi fue asesinado. Más concretamente, fue envenenado» Yulia Navalyana Viuda del líder opositori«Nos preocupa que Rusia no haya destruido todas sus armas químicas», declaró la ministra de Asuntos Exteriores británica, Yvette Cooper , quien se reunió con la viuda de Navalni en la Conferencia de Seguridad de Múnich y respaldó que los hallazgos «ponen de manifiesto el bárbaro complot del Kremlin para silenciar su voz». «Las ranas dardo en cautiverio no producen esta toxina y no se encuentra de forma natural en Rusia: no hay una explicación inocua para su presencia en el cuerpo de Navalni», ha dicho Cooper. El ministro de Asuntos Exteriores francés, Jean-Noël Barrot, ha afirmado por su parte que su país «rinde homenaje» a Navalni, quien «murió por su lucha a favor de una Rusia libre y democrática».El anuncio de los nuevos hallazgos, en el marco de la Conferencia de Seguridad de Múnich, pretende enviar un mensaje. Cuando Navalni murió hace dos años, la noticia sobrecogió a los participantes en el evento y marcó irremediablemente la posición occidental hacia Rusia. En su último e involuntario acto de oposición, debido a la causa de su muerte, Navalni podría ser ahora el impulso para que en esta edición de la Conferencia se dé un nuevo paso de apoyo militar. El Pentágono ya ha dado luz verde a la entrega a Ucrania de los misiles Tomahawk , pero la entrega final todavía depende de la decisión política del presidente de Estados Unidos, Donald Trump .El dato del envenenamiento completa, dos años después, el relato de la muerte de Navalni. «Lo atormentaban con hambre, frío y total aislamiento. No se le permitía hacer llamadas telefónicas ni recibir visitas. Más tarde, ni siquiera se le permitió escribir cartas. (…) Estuvo solo en una celda de castigo durante mucho tiempo, sin pertenencias personales, sin libros, ni siquiera con bolígrafo y papel. Solo tenía seis pies cuadrados de espacio, una taza, un cepillo de dientes y una cama que estaba pegada a la pared y doblada durante el día, así que no era posible sentarse ni tumbarse. Lo mataron en esta celda de castigo», relataba su viuda.Una muerte dolorosaEl 16 de febrero, alrededor de las 12:10 horas, Navalni fue recogido en su celda por los guardias para su paseo previsto. Se le permitía un paseo en un espacio al aire libre tan estrecho como su celda, rodeado de muros y a las temperaturas propias del Círculo Polar Ártico. Poco después, Navalni llamó a la puerta para que se le permitiese volver a entrar, diciendo que se sentía mal. «Ni siquiera lo llevaron al departamento médico, simplemente lo llevaron de vuelta a su celda. Alekséi se agachó en el suelo, se sujetó las rodillas y gimió de dolor. Dijo que le ardía el pecho y el estómago. Luego vomitó», relata Navalnaya sus últimas y penosas horas.Según declararon los guardias, Navalni sufrió convulsiones, respiraba con dificultad y tosía. A pesar de ello, lo dejaron solo en la celda y cerraron la puerta con llave. «Solo cuando el jefe del departamento médico volvió de comer, ordenó llevarlo a la enfermería y llamó a una ambulancia, más de 40 minutos después de que empezara a sentirse mal. Cuando ya no respondía, intentaron reanimarlo. A las 14:23, el monitor ECG dejó de mostrar actividad».«Esto demuestra que Putin no solo está dispuesto a librar una guerra en Ucrania que viole el derecho internacional y atacar cruelmente a la población allí», denunció Wadephul ante los participantes en la Conferencia de Seguridad de Múnich. «Estas son las pruebas de que no solo ha encarcelado ilegalmente a su peor enemigo político, sino que también lo ha asesinado. Y eso debe tener consecuencias», exigió a las potencias occidentales. Alekséi Navalni fue envenenado por las autoridades rusas. Su viuda, Yulia Navalnaya , ya anunció en septiembre en las redes sociales que había logrado tomar muestras biológicas antes del funeral de su marido y llevarlas al extranjero. Este sábado, en la Conferencia de Seguridad de Múnich y flanqueada por el ministro alemán de Exteriores, Johann Wadephul , denunció que en las muestras de tejido se detectó epitatidina . Se trata de una neurotoxina extremadamente potente que originalmente se aisló de una rana dardo venenosa de Sudamérica y que actúa en pequeños puntos de acoplamiento de células nerviosas y músculos, desencadenando calambres musculares, parálisis respiratoria y arritmias cardíacas hasta la muerte. Dado que el opositor ruso murió en la colonia penal Polarwolf IK-3, situada en el Círculo Polar Ártico, en la que pasó aproximadamente dos meses y medio, solo pudo suministrársele el veneno en dicha prisión.Esta conclusión fue respaldada en la Conferencia por el Reino Unido, Francia, Alemania, Suecia y los Países Bajos, que emitieron un comunicado conjunto al respecto. «El régimen ruso vuelve a mostrar su terrible rostro», declaró por su parte el ministro Wadephul.Una sustancia clasificada como arma químicaLas muestras fueron sometidas a diversos análisis en dos países y el resultado de ambos fue el mismo. «Estos laboratorios llegaron a la misma conclusión: Alekséi fue asesinado. Más concretamente, fue envenenado», lamentaba Navalnaya, quien desea hacer pública esta «verdad incómoda». «En los más de tres años que estuvo entre rejas, su estado fue empeorando cada vez más. No solo querían matarlo, querían romperle», ha llorado de nuevo la muerte de su marido.Rusia también ha sido denunciada con estas pruebas ante la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas por tratarse de una flagrante violación de la normativa internacional.Navalni murió en la colonia penitenciaria ártica en febrero de 2024, tras haber sido condenado por extremismo y otros cargos. En su juicio, los negó todos. Murió «mientras estaba en prisión, lo que significa que Rusia tenía los medios, el motivo y la oportunidad de administrarle este veneno», añade el comunicado conjunto. Además, señala que Rusia debe rendir cuentas por «sus repetidas violaciones de la Convención sobre Armas Químicas y, en este caso, de la Convención sobre Armas Biológicas y Tóxicas».«Los laboratorios llegaron a la misma conclusión: Alekséi fue asesinado. Más concretamente, fue envenenado» Yulia Navalyana Viuda del líder opositori«Nos preocupa que Rusia no haya destruido todas sus armas químicas», declaró la ministra de Asuntos Exteriores británica, Yvette Cooper , quien se reunió con la viuda de Navalni en la Conferencia de Seguridad de Múnich y respaldó que los hallazgos «ponen de manifiesto el bárbaro complot del Kremlin para silenciar su voz». «Las ranas dardo en cautiverio no producen esta toxina y no se encuentra de forma natural en Rusia: no hay una explicación inocua para su presencia en el cuerpo de Navalni», ha dicho Cooper. El ministro de Asuntos Exteriores francés, Jean-Noël Barrot, ha afirmado por su parte que su país «rinde homenaje» a Navalni, quien «murió por su lucha a favor de una Rusia libre y democrática».El anuncio de los nuevos hallazgos, en el marco de la Conferencia de Seguridad de Múnich, pretende enviar un mensaje. Cuando Navalni murió hace dos años, la noticia sobrecogió a los participantes en el evento y marcó irremediablemente la posición occidental hacia Rusia. En su último e involuntario acto de oposición, debido a la causa de su muerte, Navalni podría ser ahora el impulso para que en esta edición de la Conferencia se dé un nuevo paso de apoyo militar. El Pentágono ya ha dado luz verde a la entrega a Ucrania de los misiles Tomahawk , pero la entrega final todavía depende de la decisión política del presidente de Estados Unidos, Donald Trump .El dato del envenenamiento completa, dos años después, el relato de la muerte de Navalni. «Lo atormentaban con hambre, frío y total aislamiento. No se le permitía hacer llamadas telefónicas ni recibir visitas. Más tarde, ni siquiera se le permitió escribir cartas. (…) Estuvo solo en una celda de castigo durante mucho tiempo, sin pertenencias personales, sin libros, ni siquiera con bolígrafo y papel. Solo tenía seis pies cuadrados de espacio, una taza, un cepillo de dientes y una cama que estaba pegada a la pared y doblada durante el día, así que no era posible sentarse ni tumbarse. Lo mataron en esta celda de castigo», relataba su viuda.Una muerte dolorosaEl 16 de febrero, alrededor de las 12:10 horas, Navalni fue recogido en su celda por los guardias para su paseo previsto. Se le permitía un paseo en un espacio al aire libre tan estrecho como su celda, rodeado de muros y a las temperaturas propias del Círculo Polar Ártico. Poco después, Navalni llamó a la puerta para que se le permitiese volver a entrar, diciendo que se sentía mal. «Ni siquiera lo llevaron al departamento médico, simplemente lo llevaron de vuelta a su celda. Alekséi se agachó en el suelo, se sujetó las rodillas y gimió de dolor. Dijo que le ardía el pecho y el estómago. Luego vomitó», relata Navalnaya sus últimas y penosas horas.Según declararon los guardias, Navalni sufrió convulsiones, respiraba con dificultad y tosía. A pesar de ello, lo dejaron solo en la celda y cerraron la puerta con llave. «Solo cuando el jefe del departamento médico volvió de comer, ordenó llevarlo a la enfermería y llamó a una ambulancia, más de 40 minutos después de que empezara a sentirse mal. Cuando ya no respondía, intentaron reanimarlo. A las 14:23, el monitor ECG dejó de mostrar actividad».«Esto demuestra que Putin no solo está dispuesto a librar una guerra en Ucrania que viole el derecho internacional y atacar cruelmente a la población allí», denunció Wadephul ante los participantes en la Conferencia de Seguridad de Múnich. «Estas son las pruebas de que no solo ha encarcelado ilegalmente a su peor enemigo político, sino que también lo ha asesinado. Y eso debe tener consecuencias», exigió a las potencias occidentales.  



Alekséi Navalni fue envenenado por las autoridades rusas. Su viuda, Yulia Navalnaya, ya anunció en septiembre en las redes sociales que había logrado tomar muestras biológicas antes del funeral de su marido y llevarlas al extranjero. Este sábado, en la Conferencia de … Seguridad de Múnich y flanqueada por el ministro alemán de Exteriores, Johann Wadephul, denunció que en las muestras de tejido se detectó epitatidina.

Se trata de una neurotoxina extremadamente potente que originalmente se aisló de una rana dardo venenosa de Sudamérica y que actúa en pequeños puntos de acoplamiento de células nerviosas y músculos, desencadenando calambres musculares, parálisis respiratoria y arritmias cardíacas hasta la muerte. Dado que el opositor ruso murió en la colonia penal Polarwolf IK-3, situada en el Círculo Polar Ártico, en la que pasó aproximadamente dos meses y medio, solo pudo suministrársele el veneno en dicha prisión.

Esta conclusión fue respaldada en la Conferencia por el Reino Unido, Francia, Alemania, Suecia y los Países Bajos, que emitieron un comunicado conjunto al respecto. «El régimen ruso vuelve a mostrar su terrible rostro», declaró por su parte el ministro Wadephul.

Una sustancia clasificada como arma química

Las muestras fueron sometidas a diversos análisis en dos países y el resultado de ambos fue el mismo. «Estos laboratorios llegaron a la misma conclusión: Alekséi fue asesinado. Más concretamente, fue envenenado», lamentaba Navalnaya, quien desea hacer pública esta «verdad incómoda». «En los más de tres años que estuvo entre rejas, su estado fue empeorando cada vez más. No solo querían matarlo, querían romperle», ha llorado de nuevo la muerte de su marido.

Rusia también ha sido denunciada con estas pruebas ante la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas por tratarse de una flagrante violación de la normativa internacional.

Navalni murió en la colonia penitenciaria ártica en febrero de 2024, tras haber sido condenado por extremismo y otros cargos. En su juicio, los negó todos. Murió «mientras estaba en prisión, lo que significa que Rusia tenía los medios, el motivo y la oportunidad de administrarle este veneno», añade el comunicado conjunto. Además, señala que Rusia debe rendir cuentas por «sus repetidas violaciones de la Convención sobre Armas Químicas y, en este caso, de la Convención sobre Armas Biológicas y Tóxicas».

«Los laboratorios llegaron a la misma conclusión: Alekséi fue asesinado. Más concretamente, fue envenenado»

Yulia Navalyana

Viuda del líder opositori

«Nos preocupa que Rusia no haya destruido todas sus armas químicas», declaró la ministra de Asuntos Exteriores británica, Yvette Cooper, quien se reunió con la viuda de Navalni en la Conferencia de Seguridad de Múnich y respaldó que los hallazgos «ponen de manifiesto el bárbaro complot del Kremlin para silenciar su voz». «Las ranas dardo en cautiverio no producen esta toxina y no se encuentra de forma natural en Rusia: no hay una explicación inocua para su presencia en el cuerpo de Navalni», ha dicho Cooper. El ministro de Asuntos Exteriores francés, Jean-Noël Barrot, ha afirmado por su parte que su país «rinde homenaje» a Navalni, quien «murió por su lucha a favor de una Rusia libre y democrática».

El anuncio de los nuevos hallazgos, en el marco de la Conferencia de Seguridad de Múnich, pretende enviar un mensaje. Cuando Navalni murió hace dos años, la noticia sobrecogió a los participantes en el evento y marcó irremediablemente la posición occidental hacia Rusia. En su último e involuntario acto de oposición, debido a la causa de su muerte, Navalni podría ser ahora el impulso para que en esta edición de la Conferencia se dé un nuevo paso de apoyo militar. El Pentágono ya ha dado luz verde a la entrega a Ucrania de los misiles Tomahawk, pero la entrega final todavía depende de la decisión política del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

El dato del envenenamiento completa, dos años después, el relato de la muerte de Navalni. «Lo atormentaban con hambre, frío y total aislamiento. No se le permitía hacer llamadas telefónicas ni recibir visitas. Más tarde, ni siquiera se le permitió escribir cartas. (…) Estuvo solo en una celda de castigo durante mucho tiempo, sin pertenencias personales, sin libros, ni siquiera con bolígrafo y papel. Solo tenía seis pies cuadrados de espacio, una taza, un cepillo de dientes y una cama que estaba pegada a la pared y doblada durante el día, así que no era posible sentarse ni tumbarse. Lo mataron en esta celda de castigo», relataba su viuda.

Una muerte dolorosa

El 16 de febrero, alrededor de las 12:10 horas, Navalni fue recogido en su celda por los guardias para su paseo previsto. Se le permitía un paseo en un espacio al aire libre tan estrecho como su celda, rodeado de muros y a las temperaturas propias del Círculo Polar Ártico. Poco después, Navalni llamó a la puerta para que se le permitiese volver a entrar, diciendo que se sentía mal. «Ni siquiera lo llevaron al departamento médico, simplemente lo llevaron de vuelta a su celda. Alekséi se agachó en el suelo, se sujetó las rodillas y gimió de dolor. Dijo que le ardía el pecho y el estómago. Luego vomitó», relata Navalnaya sus últimas y penosas horas.

Según declararon los guardias, Navalni sufrió convulsiones, respiraba con dificultad y tosía. A pesar de ello, lo dejaron solo en la celda y cerraron la puerta con llave. «Solo cuando el jefe del departamento médico volvió de comer, ordenó llevarlo a la enfermería y llamó a una ambulancia, más de 40 minutos después de que empezara a sentirse mal. Cuando ya no respondía, intentaron reanimarlo. A las 14:23, el monitor ECG dejó de mostrar actividad».

«Esto demuestra que Putin no solo está dispuesto a librar una guerra en Ucrania que viole el derecho internacional y atacar cruelmente a la población allí», denunció Wadephul ante los participantes en la Conferencia de Seguridad de Múnich. «Estas son las pruebas de que no solo ha encarcelado ilegalmente a su peor enemigo político, sino que también lo ha asesinado. Y eso debe tener consecuencias», exigió a las potencias occidentales.

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