Rosalía, el triunfo de la cultura underground

<p>Durante un tiempo <strong>conocí a</strong><strong>Rosalía </strong>por terceros. El primero en hablarme de ella fue mi técnico de sonido, que fue el suyo en <strong>su primer concierto en Madrid</strong>, que ofreció en el alternativo Teatro Lara. Me dijo que, a pesar de los nervios, esa niña lo tenía muy claro. </p>

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 Rosalía ha vuelto a resucitar el fenómeno fan en nuestro país, pero con el beneplácito de los críticos exquisitos, de los niñatos, de las amas de casa y de los modernos. Ole su coño  

Durante un tiempo conocí aRosalía por terceros. El primero en hablarme de ella fue mi técnico de sonido, que fue el suyo en su primer concierto en Madrid, que ofreció en el alternativo Teatro Lara. Me dijo que, a pesar de los nervios, esa niña lo tenía muy claro.

Años más tarde, mi hermana y mi amigo Álvaro (siempre atentos a las propuestas más modernas e independientes) me invitaron a verla en la sala La Riviera. Aluciné. Y no porque su propuesta musical me interesara mucho, la verdad. Pero allí vi a una estrella en toda la extensión de la palabra. Ya convertida en el huracán Rosalía con su Motomami, me recibió en su camerino y directamente me conquistó.

Insisto en que soy una persona muy antigua; me quedé en el glam, la new age, el acid y poco más, y los nuevos sonidos urbanos mezclados y fusionados con lo más tradicional me cuestan, pero no me cuesta reconocer a alguien que ha hecho en todo momento lo que ha querido. Y que lo hace feliz, llegue a dos personas o al mundo entero. Y eso para mi es la actitud underground. El underground bien entendido, que es el que nos salva la vida.

Observen el caso de nuestra estrella. Fue expulsada de un talent show español por desafinar. ¡Era su estilo, no desafinaba! El rechazo no le hizo cambiar de rumbo. Comprueben sus últimos temas sinfónicos-operísticos, por favor. Rosalía ha vuelto a resucitar el fenómeno fan en nuestro país, al nivel de los Pecos, pero con el beneplácito de los críticos exquisitos que coinciden con los niñatos, amas de casa, modernos y parejas que beben los vientos por ella. Ole su coño. Además, siendo una propuesta de lo más raro del mundo.

En el fondo Rosalía es punk. Una niña punk que ha abrazado al revulsivo «háztelo tú mismo» de una forma muy inteligente. Una chica punk que no es antisistema, que es educada, que no escupe, ni está enfadada con el mundo y que tiene muy claro que lo diferente no está reñido con el establishment más estándar. El triunfo, en definitiva, de saber quién es. De tomarse tan en serio sus composiciones como la dirección de toda la puesta en escena de sus conciertos. Que no es incompatible tomar churros con tu novio en tu antiguo barrio como ser la protagonista de la gala más hollywoodiense. Y no tener reparo en reconocer que eres creyente, en un momento en el que se critica que los jóvenes sean practicantes. Todo esto unido a una capacidad insaciable de trabajo. El reconocimiento empieza por uno mismo y eso es lo que ha llevado a Rosalía a ser nuestra Rosalía de España.

Para nada es una artista prefabricada. Ella misma se autoprefabricó a su antojo. Y eso muy poca gente sabe hacerlo. Estoy muy seguro de que si algún día el éxito desapareciese, Rosalía no lo viviría como un drama porque siempre le quedará el underground. De donde ella viene.

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