Rubén, fontanero con 15 años de experiencia: «No cojo obras a 60 días; prefiero llevar un equipo de 3 trabajadores y no arriesgar»

El instalador advierte los pagos abusivos de las grandes empresas frente a la tranquilidad que le ofrece su reducida estructura.Más información: Entró en vigor: los trabajadores deben descansar 1 día y medio de forma ininterrumpida cada semana, como mínimo El instalador advierte los pagos abusivos de las grandes empresas frente a la tranquilidad que le ofrece su reducida estructura.Más información: Entró en vigor: los trabajadores deben descansar 1 día y medio de forma ininterrumpida cada semana, como mínimo  

Las claves

Rubén Ariza, un fontanero autónomo con 15 años de experiencia, prefiere gestionar un equipo reducido de tres trabajadores antes que arriesgar la estabilidad de su negocio con grandes obras.

El profesional rechaza tajantemente los cobros aplazados a 60 días habituales en las grandes constructoras, evitando así los descuadres financieros y los impagos de materiales.

Sus inicios en el oficio fueron a los 16 años cobrando 20 euros a la semana con su tío, hasta capacitarse para realizar reformas integrales y asumir la dirección de su propio negocio.

Actualmente prioriza la formación de jóvenes ayudantes, ofrecer condiciones laborales dignas a sus empleados y conciliar su vida laboral con la familiar.

El sector de la fontanería en España afronta una importante transformación marcada por los costes operativos y la búsqueda de independencia laboral. Rubén Ariza, un instalador madrileño con 15 años de trayectoria, decidió dar el salto como autónomo tras haber pasado por todo tipo de empresas e instalaciones.

Sus primeros pasos en la profesión fueron especialmente duros y formativos. Empezó a los 16 años junto a su tío en reparaciones de seguros del hogar, cobrando apenas 20 euros a la semana mientras aprendía a soldar cobre, desatascar bajantes y solucionar averías complejas en las casas de los clientes.

Con el paso del tiempo dio el salto a la reforma integral de viviendas y a grandes instalaciones. Al asumir responsabilidades como oficial y gestionar compras de material, comprendió que estaba preparado para dirigir su propia actividad y no depender de terceros para crecer profesionalmente en el mercado.

Una de las decisiones más firmes que tomó Rubén al establecerse como pequeño empresario fue rechazar los cobros aplazados. En la obra, las grandes constructoras suelen tardar meses en pagar, y al fontanero autónomo cualquier imprevisto le descuadra las cuentas por completo.

El especialista explica las razones de su modelo frente al de las grandes empresas: «Hay estructuras con 10 o 15 tíos que aceptan cobrar a 60 días porque necesitan ese volumen de obra, pero yo prefiero llevar a tres trabajadores, no coger esos plazos y mantener la estabilidad de mi negocio».

A este problema se suman las habituales retenciones del 5% y los bloqueos de facturas por disputas entre la constructora y el cliente. Rubén recuerda haber vivido situaciones límite donde acumulaba miles de euros impagados en materiales, obligándole a parar los trabajos hasta que la empresa hiciera efectivo el ingreso.

El contrato de personal representa un compromiso financiero muy elevado para los autónomos. Al pagar sueldos regulados y cotizaciones de seguridad social desde el primer día, cualquier retraso en el cobro de una obra pequeña puede descuadrar por completo el flujo de caja y poner en peligro la viabilidad de la empresa.

Objetivos a corto plazo

A pesar de la carga administrativa y las largas jornadas, el fontanero defiende el cuidado de sus empleados y la formación de jóvenes ayudantes en el taller. Considera que la única vía para dignificar los oficios manuales es ofrecer condiciones justas, horarios respetados y una técnica adecuada a las nuevas generaciones.

Con dos hijos pequeños a su cargo, Rubén busca ahora reducir el ritmo de trabajo para disfrutar de la vida familiar sin renunciar al éxito profesional. Su testimonio demuestra cómo la especialización y la prudencia en la gestión convierten a la fontanería en un oficio estable y de gran rentabilidad en España.

 El Español – Sociedad

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