Decíamos ayer que la guerra es simple. Todo se reduce a aplicar la violencia con el objetivo de obligar al enemigo a cumplir con nuestra voluntad. En esas está Pedro Sánchez, con el «No a la guerra» hasta en la ducha y a garrotazo limpio con los que hasta ahora parecían amigos, que siempre resultan los peores enemigos. Sánchez se inventó a los Escribano -Manuel de la Rocha, jefe de la oficina económica de presidencia, solo es un mandado que pasa por ahí no se equivoquen- y el ‘presi’ es el que se empecinó en acabar con ellos. Total porque los hermanos de Coslada han intentado apiolarse a ‘su’ campeón nacional de la defensa -«¡y el tesoro es mío!», diría aquel- con el apoyo de los fondos accionistas, sobre todo del de Joseph Oughourlian, presidente de Prisa y fundador de Amber Capital -con algo más del 7% de Indra-, quien ha puesto su fragata editorial rumbo a Moncloa con pabellón de combate izado a popa. Finiquitado Escribano, tan dado al motociclismo sale quemando rueda ante la posibilidad de perder los contratos de su empresa, regresa Ángel Simón, ex consejero delegado de Criteria Caixa y hombre del PSC. Simón, recuerden, fue despachado por el presidente del mundo Caixa, Isidro Fainé, un año después de su nombramiento, tras comprobar que tenía vida propia y que sus decisiones -como la compra, finalmente descartada, de Celsa- se ajustaban más a criterios políticos que empresariales. Simón fue clave para descabalgar a José María Álvarez-Pallete de Telefónica -de hecho, estuvo presente en el consejo de administración critico de aquel sábado tarde en el que Pallete, como ahora hace Escribano, entregó la cuchara- y situar a otro hombre del presidente de la Generalitat, Salvador Illa, en la operadora, Marc Murtra. Diez millones de euros de indemnización y un año después, Simón vuelve por donde solía para dejar claros los planes de Moncloa con las empresas estratégicas, o de eso están convencidos los monclovitas . Indra también cae en la saca del PSC y Sánchez confirma su verdadera apuesta por la creación de un campeón nacional de la defensa… propia. La posibilidad de una larga travesía por el desierto tras las próximas elecciones generales se hace más dulce sabiendo que se cuenta con un entramado de afines que pueden facilitar el terreno cuando ya no se disponga del BOE. Todo, ya ven, muy patriótico y nada interesado.La llegada de Simón, además de acariciar viejos sueños húmedos para los independentistas que quieren un gran banco en su área de influencia, acerca la posibilidad de una integración entre las dos casas hermanas: Indra y Telefónica. Ambas están bajo el paraguas del PSC y juntas permitirían crear el relato de la consolidación estratégica y la soberanía nacional -catalana-, dificultando al PP controlar cualquiera de esas compañías si llega al Gobierno. Visto lo visto, Sánchez tiene en Indra su propio estrecho de Ormuz y veremos cómo sale de ahí tras fulminar al mayor de los Escribano y después, al parecer, de haber comprometido intereses de Indra con el PNV. Tocando todos los palos, que nunca se sabe. Debió de ser bonita la reunión del otro día con el lendakari, Imanol Pradales, ¿verdad? Casi tanto como la velada con los Aperribay, dueños de Sapa Placencia, que tienen el 7,9% de Indra. Sánchez tiene en Indra su propio estrecho de Ormuz. Veremos cómo sale de esta tras fulminar a Escribano y por mucho que se haya comprometido con el PNVEl caso es que el campeón patrio de la defensa, a priori, ha tirado la toalla por una guerra civil intestina. Indra asegura que prepara un nuevo plan estratégico. Bueno será, porque en el ínterin se han cargado la joya de la corona: Minsait. ¿Se acuerdan de cuando varios fondos se rifaban la compañía? Pusieron todos los huevos en la cesta de la defensa y ahora, ya ven, ni defensa ni tecnología. La operación de Minsait está «muerta matá».Más de 46.000 empleados en todo el mundo están ahora ‘ojipláticos’ viendo cómo el cuento de la lechera de unos ‘ambiciosetes’ ha triturado sus planes de futuro. ¿Alguien pensaba que Sánchez pararía en su intento de tirar por la borda a los Escribano? Pues eso. De igual manera que pocos conciben que De los Mozos va a salir indemne por mucho que pase por Puerta del Sol a velocidad de Fórmula 1.La caída en desgracia del campeón nacional de la defensa, por el que incluso apostaba el delicuescente Larry Fink con su ETF (Exchange Traded Fund, o fondo cotizado) iShare Europe Defence, ha recibido su golpe de gracia con la ocurrencia de Sánchez de torpedear la política exterior de Estados Unidos hasta el punto de anunciar el cierre del espacio aéreo español para los aviones norteamericanos que intervengan en la guerra contra Irán. Imposible levantarse en el sector de la defensa con el pie del Tío Sam en la espalda. Las empresas americanas, como la de los dueños de la filial española Santa Bárbara -General Dynamics Corporation-, reclamando que las factorías europeas de automóviles en desuso se reconviertan en improvisadas fábricas de vehículos armados y España a la contra de EE.UU., de Europa y de la OTAN y abrazados al presidente brasileño Lula da Silva, y al colombiano Gustavo Petro. ¿Está el enemigo? Que se ponga.Los cálculos personalísimos de Sánchez han comprometido, además, el discurso de otros que pasaban por allí y que tiraban la caña por si las moscas, como el Santander o Telefónica . Ana Botín se las promete felices pensando en la financiación de un sector de defensa creciendo a golpe de apalancamiento y con los tipos crecientes y Murtra saltaba al ruedo para apuntarse al bombardeo y reconvertir la teleco en una Indra bis. Otra vez será, me temo. Es la guerra de Sánchez y conviene tener cerca los consejos de Guicciardini para saber que «cuando luchamos con quien ya no tiene nada que perder luchamos con gran desventaja». Decíamos ayer que la guerra es simple. Todo se reduce a aplicar la violencia con el objetivo de obligar al enemigo a cumplir con nuestra voluntad. En esas está Pedro Sánchez, con el «No a la guerra» hasta en la ducha y a garrotazo limpio con los que hasta ahora parecían amigos, que siempre resultan los peores enemigos. Sánchez se inventó a los Escribano -Manuel de la Rocha, jefe de la oficina económica de presidencia, solo es un mandado que pasa por ahí no se equivoquen- y el ‘presi’ es el que se empecinó en acabar con ellos. Total porque los hermanos de Coslada han intentado apiolarse a ‘su’ campeón nacional de la defensa -«¡y el tesoro es mío!», diría aquel- con el apoyo de los fondos accionistas, sobre todo del de Joseph Oughourlian, presidente de Prisa y fundador de Amber Capital -con algo más del 7% de Indra-, quien ha puesto su fragata editorial rumbo a Moncloa con pabellón de combate izado a popa. Finiquitado Escribano, tan dado al motociclismo sale quemando rueda ante la posibilidad de perder los contratos de su empresa, regresa Ángel Simón, ex consejero delegado de Criteria Caixa y hombre del PSC. Simón, recuerden, fue despachado por el presidente del mundo Caixa, Isidro Fainé, un año después de su nombramiento, tras comprobar que tenía vida propia y que sus decisiones -como la compra, finalmente descartada, de Celsa- se ajustaban más a criterios políticos que empresariales. Simón fue clave para descabalgar a José María Álvarez-Pallete de Telefónica -de hecho, estuvo presente en el consejo de administración critico de aquel sábado tarde en el que Pallete, como ahora hace Escribano, entregó la cuchara- y situar a otro hombre del presidente de la Generalitat, Salvador Illa, en la operadora, Marc Murtra. Diez millones de euros de indemnización y un año después, Simón vuelve por donde solía para dejar claros los planes de Moncloa con las empresas estratégicas, o de eso están convencidos los monclovitas . Indra también cae en la saca del PSC y Sánchez confirma su verdadera apuesta por la creación de un campeón nacional de la defensa… propia. La posibilidad de una larga travesía por el desierto tras las próximas elecciones generales se hace más dulce sabiendo que se cuenta con un entramado de afines que pueden facilitar el terreno cuando ya no se disponga del BOE. Todo, ya ven, muy patriótico y nada interesado.La llegada de Simón, además de acariciar viejos sueños húmedos para los independentistas que quieren un gran banco en su área de influencia, acerca la posibilidad de una integración entre las dos casas hermanas: Indra y Telefónica. Ambas están bajo el paraguas del PSC y juntas permitirían crear el relato de la consolidación estratégica y la soberanía nacional -catalana-, dificultando al PP controlar cualquiera de esas compañías si llega al Gobierno. Visto lo visto, Sánchez tiene en Indra su propio estrecho de Ormuz y veremos cómo sale de ahí tras fulminar al mayor de los Escribano y después, al parecer, de haber comprometido intereses de Indra con el PNV. Tocando todos los palos, que nunca se sabe. Debió de ser bonita la reunión del otro día con el lendakari, Imanol Pradales, ¿verdad? Casi tanto como la velada con los Aperribay, dueños de Sapa Placencia, que tienen el 7,9% de Indra. Sánchez tiene en Indra su propio estrecho de Ormuz. Veremos cómo sale de esta tras fulminar a Escribano y por mucho que se haya comprometido con el PNVEl caso es que el campeón patrio de la defensa, a priori, ha tirado la toalla por una guerra civil intestina. Indra asegura que prepara un nuevo plan estratégico. Bueno será, porque en el ínterin se han cargado la joya de la corona: Minsait. ¿Se acuerdan de cuando varios fondos se rifaban la compañía? Pusieron todos los huevos en la cesta de la defensa y ahora, ya ven, ni defensa ni tecnología. La operación de Minsait está «muerta matá».Más de 46.000 empleados en todo el mundo están ahora ‘ojipláticos’ viendo cómo el cuento de la lechera de unos ‘ambiciosetes’ ha triturado sus planes de futuro. ¿Alguien pensaba que Sánchez pararía en su intento de tirar por la borda a los Escribano? Pues eso. De igual manera que pocos conciben que De los Mozos va a salir indemne por mucho que pase por Puerta del Sol a velocidad de Fórmula 1.La caída en desgracia del campeón nacional de la defensa, por el que incluso apostaba el delicuescente Larry Fink con su ETF (Exchange Traded Fund, o fondo cotizado) iShare Europe Defence, ha recibido su golpe de gracia con la ocurrencia de Sánchez de torpedear la política exterior de Estados Unidos hasta el punto de anunciar el cierre del espacio aéreo español para los aviones norteamericanos que intervengan en la guerra contra Irán. Imposible levantarse en el sector de la defensa con el pie del Tío Sam en la espalda. Las empresas americanas, como la de los dueños de la filial española Santa Bárbara -General Dynamics Corporation-, reclamando que las factorías europeas de automóviles en desuso se reconviertan en improvisadas fábricas de vehículos armados y España a la contra de EE.UU., de Europa y de la OTAN y abrazados al presidente brasileño Lula da Silva, y al colombiano Gustavo Petro. ¿Está el enemigo? Que se ponga.Los cálculos personalísimos de Sánchez han comprometido, además, el discurso de otros que pasaban por allí y que tiraban la caña por si las moscas, como el Santander o Telefónica . Ana Botín se las promete felices pensando en la financiación de un sector de defensa creciendo a golpe de apalancamiento y con los tipos crecientes y Murtra saltaba al ruedo para apuntarse al bombardeo y reconvertir la teleco en una Indra bis. Otra vez será, me temo. Es la guerra de Sánchez y conviene tener cerca los consejos de Guicciardini para saber que «cuando luchamos con quien ya no tiene nada que perder luchamos con gran desventaja».
Decíamos ayer que la guerra es simple. Todo se reduce a aplicar la violencia con el objetivo de obligar al enemigo a cumplir con nuestra voluntad. En esas está Pedro Sánchez, con el «No a la guerra» hasta en la ducha y a … garrotazo limpio con los que hasta ahora parecían amigos, que siempre resultan los peores enemigos. Sánchez se inventó a los Escribano -Manuel de la Rocha, jefe de la oficina económica de presidencia, solo es un mandado que pasa por ahí no se equivoquen- y el ‘presi’ es el que se empecinó en acabar con ellos. Total porque los hermanos de Coslada han intentado apiolarse a ‘su’ campeón nacional de la defensa -«¡y el tesoro es mío!», diría aquel- con el apoyo de los fondos accionistas, sobre todo del de Joseph Oughourlian, presidente de Prisa y fundador de Amber Capital -con algo más del 7% de Indra-, quien ha puesto su fragata editorial rumbo a Moncloa con pabellón de combate izado a popa.
Finiquitado Escribano, tan dado al motociclismo sale quemando rueda ante la posibilidad de perder los contratos de su empresa, regresa Ángel Simón, ex consejero delegado de Criteria Caixa y hombre del PSC.
Simón, recuerden, fue despachado por el presidente del mundo Caixa, Isidro Fainé, un año después de su nombramiento, tras comprobar que tenía vida propia y que sus decisiones -como la compra, finalmente descartada, de Celsa- se ajustaban más a criterios políticos que empresariales. Simón fue clave para descabalgar a José María Álvarez-Pallete de Telefónica -de hecho, estuvo presente en el consejo de administración critico de aquel sábado tarde en el que Pallete, como ahora hace Escribano, entregó la cuchara- y situar a otro hombre del presidente de la Generalitat, Salvador Illa, en la operadora, Marc Murtra.
Diez millones de euros de indemnización y un año después, Simón vuelve por donde solía para dejar claros los planes de Moncloa con las empresas estratégicas, o de eso están convencidos los monclovitas. Indra también cae en la saca del PSC y Sánchez confirma su verdadera apuesta por la creación de un campeón nacional de la defensa… propia. La posibilidad de una larga travesía por el desierto tras las próximas elecciones generales se hace más dulce sabiendo que se cuenta con un entramado de afines que pueden facilitar el terreno cuando ya no se disponga del BOE. Todo, ya ven, muy patriótico y nada interesado.
La llegada de Simón, además de acariciar viejos sueños húmedos para los independentistas que quieren un gran banco en su área de influencia, acerca la posibilidad de una integración entre las dos casas hermanas: Indra y Telefónica. Ambas están bajo el paraguas del PSC y juntas permitirían crear el relato de la consolidación estratégica y la soberanía nacional -catalana-, dificultando al PP controlar cualquiera de esas compañías si llega al Gobierno.
Visto lo visto, Sánchez tiene en Indra su propio estrecho de Ormuz y veremos cómo sale de ahí tras fulminar al mayor de los Escribano y después, al parecer, de haber comprometido intereses de Indra con el PNV. Tocando todos los palos, que nunca se sabe. Debió de ser bonita la reunión del otro día con el lendakari, Imanol Pradales, ¿verdad? Casi tanto como la velada con los Aperribay, dueños de Sapa Placencia, que tienen el 7,9% de Indra.
Sánchez tiene en Indra su propio estrecho de Ormuz. Veremos cómo sale de esta tras fulminar a Escribano y por mucho que se haya comprometido con el PNV
El caso es que el campeón patrio de la defensa, a priori, ha tirado la toalla por una guerra civil intestina. Indra asegura que prepara un nuevo plan estratégico. Bueno será, porque en el ínterin se han cargado la joya de la corona: Minsait. ¿Se acuerdan de cuando varios fondos se rifaban la compañía? Pusieron todos los huevos en la cesta de la defensa y ahora, ya ven, ni defensa ni tecnología. La operación de Minsait está «muerta matá».
Más de 46.000 empleados en todo el mundo están ahora ‘ojipláticos’ viendo cómo el cuento de la lechera de unos ‘ambiciosetes’ ha triturado sus planes de futuro. ¿Alguien pensaba que Sánchez pararía en su intento de tirar por la borda a los Escribano? Pues eso. De igual manera que pocos conciben que De los Mozos va a salir indemne por mucho que pase por Puerta del Sol a velocidad de Fórmula 1.
La caída en desgracia del campeón nacional de la defensa, por el que incluso apostaba el delicuescente Larry Fink con su ETF (Exchange Traded Fund, o fondo cotizado) iShare Europe Defence, ha recibido su golpe de gracia con la ocurrencia de Sánchez de torpedear la política exterior de Estados Unidos hasta el punto de anunciar el cierre del espacio aéreo español para los aviones norteamericanos que intervengan en la guerra contra Irán. Imposible levantarse en el sector de la defensa con el pie del Tío Sam en la espalda. Las empresas americanas, como la de los dueños de la filial española Santa Bárbara -General Dynamics Corporation-, reclamando que las factorías europeas de automóviles en desuso se reconviertan en improvisadas fábricas de vehículos armados y España a la contra de EE.UU., de Europa y de la OTAN y abrazados al presidente brasileño Lula da Silva, y al colombiano Gustavo Petro. ¿Está el enemigo? Que se ponga.
Los cálculos personalísimos de Sánchez han comprometido, además, el discurso de otros que pasaban por allí y que tiraban la caña por si las moscas, como el Santander o Telefónica. Ana Botín se las promete felices pensando en la financiación de un sector de defensa creciendo a golpe de apalancamiento y con los tipos crecientes y Murtra saltaba al ruedo para apuntarse al bombardeo y reconvertir la teleco en una Indra bis. Otra vez será, me temo. Es la guerra de Sánchez y conviene tener cerca los consejos de Guicciardini para saber que «cuando luchamos con quien ya no tiene nada que perder luchamos con gran desventaja».
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