Trump, ‘cazado’ de nuevo con un enorme hematoma en la mano derecha: los médicos explican la enfermedad que sufre

En otras ocasiones públicas, el presidente de Estados Unidos ha tratado de disimular el moratón mediante maquillaje.
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La salud de Donald Trump, presidente de los Estados Unidos, vuelve a estar bajo los focos. En la cumbre de este lunes celebrada en la Casa Blanca con su homólogo de Corea del Sur, Lee Jae-myung, el mandatario mostró en el dorso de su mano derecha que sigue teniendo un gran hematoma persistente desde hace meses.

En otras ocasiones, el personal de la Casa Blanca ha tratado de ocultar la tumefacción de la piel con maquillaje, y se llegó a atribuir a sus firmes y abundantes apretones de manos. Ahora se plantea otra explicación, relacionada con la revelación de que Trump padece problemas circulatorios.

El pasado 17 de julio, se hizo público que el presidente de EEUU padece insuficiencia venosa crónica, un problema vascular que le afecta a las piernas y cuya sintomatología más habitual son las varices. También supone un riesgo de trombosis en las largas arterias de las extremidades, donde pueden formarse trombos que las obstruyan o que alcancen el corazón, con riesgo de infarto.

Según explicó entonces la Secretaria de Prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, los médicos adscritos a la Presidencia de EEUU habían decidido realizar pruebas después de que el mandatario experimentase malestar y problemas de equilibrio en las piernas.

Las pruebas consistieron en «ultrasonidos venosos Eco-doppler bilaterales», que miden la dirección y la velocidad de las células sanguíneas que se desplazan por los vasos sanguíneos. No se encontraron indicios de trombosis o de enfermedades arteriales, y se descartaron otras enfermedades sistémicas, problemas renales o arritmias cardíacas.

La aspirina, la clave

Trump también ha sido sometido a un recuento de plaquetas en sangre, a un panel metabólico completo y a una prueba de factores de coagulación, que descartaron que tuviera problemas circulatorios graves. No obstante, en aquella rueda de prensa también se reveló que tomaba aspirina como antiplaquetario.

Ya desde la década de 1960 se conoce el efecto antiplaquetario de la aspirina, y desde 1985 la Food and Drugs Administration (EEUU) la recomienda para quien tiene riesgo trombótico, y muy especialmente para prevenir segundos eventos cardiovasculares en personas que ya habían sufrido uno previo.

El ácido acetilsalicílico, principio activo de la aspirina, inhibe la enzima ciclooxigenasa (COX-1) en las plaquetas, lo que a su vez evita la producción de tromboxano A2, una sustancia que promueve la agregación plaquetaria y la formación de trombos. Al impedir la agregación, la aspirina reduce el riesgo de obstrucción arterial.

Sin embargo, reducir la capacidad de agregar plaquetas tiene consecuencias. Según la Sociedad Americana de Cardiología, su uso puede aumentar el riesgo de hemorragias y otros efectos adversos. La dosis para el efecto antiplaquetario suele ser baja (75-100 mg diarios), y no debe usarse en personas con problemas de sangrado sin supervisión médica.

Dicho de otro modo, el efecto de la aspirina evita la formación de coágulos pero también el sangrado, y facilita que los apretones de manos que reparte Donald Trump le causen un moratón en la mano derecha que no llega a sanar. Por ese mismo motivo, la mano izquierda, menos castigada, no sufre tumefacción.

El ala médica de la Casa Blanca

La salud de los presidentes de EEUU es motivo de escrutinio público, y una de las críticas más virulentas que recibió la campaña de Joe Biden fue la ambigüedad sobre los síntomas aparentes de deterioro cognitivo que exhibía. En el caso de Trump, que también ha dado muestras de desorientación mental, un test determinó en 2018 que, al menos en aquella época, su inteligencia era «muy aguda».

Otro de los aspectos más llamativos de la salud de Trump era su sobrepeso, que parece haber reducido para su segundo mandato. También superó aparentemente sin secuelas la infección por Covid-19, pese a a sus controvertidas opiniones sobre el coronavirus y recurrir a terapias que eran experimentales por aquél entonces.

 elespanol – Salud

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