El voto de muchos estadounidenses está relacionado de forma directa con lo que les cuesta llenar el depósito. Como en su día mentaban a Joe Biden y su inflación, estos días algunos se acordarán de Donald Trump y la guerra de Irán , con la gasolina disparada y el temor a que el conflicto en Oriente Medio provoque una sacudida económica global que afecte a sus bolsillos. El presidente de EE.UU. trató de calmar a los votantes y a los mercados compartiendo el mensaje de que la guerra «está prácticamente completada» y su final llegará «muy pronto».El barril de petróleo Brent llegó a estar en la mañana de este lunes a casi 120 dólares, unos niveles no vistos desde 2022, con el impacto de la guerra de Ucrania y los últimos coletazos de la pandemia de Covid. Con el paso del día, su precio se moderó y cayó por debajo de los 100 dólares , pero el episodio fue contemplado como un aviso de lo que puede ocurrir si el conflicto en Oriente Próximo perdura. La razón: las amenazas y los ataques de Irán a los cargueros que pasan cerca de sus costas han ahogado el tráfico marítimo en el Estrecho de Ormuz, por donde se mueve el 20% del crudo mundial. Trump sabe que esta guerra tiene, para lo bueno y lo malo, su nombre y apellidos. Y que los impactos de esta semana le perjudican: la gasolina está un 16% más cara en EE.UU. respecto a la semana pasada, las turbulencias económicas amenazan con volver a elevar la inflación, un motivo central de su regreso al poder en 2024. En unos meses, los estadounidenses vuelven a las urnas, en una cita electoral en la que los republicanos se jugarán sus mayorías en el Congreso, algo fundamental para Trump.Noticia relacionada general No No Macron anuncia una misión «puramente defensiva» para reabrir el estrecho de Ormuz Enric BonetCon el precio del petróleo disparado, con los indicadores bursátiles hundidos, entre previsiones de una recesión global si la guerra en Irán se alarga, el presidente de EE.UU. puso a funcionar su máquina comunicativa. Convocó una rueda de prensa, que no estaba prevista, tras el discurso que ya estaba organizado ante una reunión de diputados republicanos. Antes de eso, agarró el teléfono y dio media docena de entrevistas cortas, con el objetivo de tranquilizar a los mercados. «Tengo un plan para todo», «estaréis contentos», «considero tomar el estrecho de Ormuz» y, sobre todo, la guerra «está prácticamente completada», fueron algunos de sus mensajes.Todo eso tuvo un efecto inmediato en los mercados. Los principales indicadores de la Bolsa de Nueva York pasaron del rojo al verde y el precio del barril de Brent cayó hasta el entorno de los 90 dólares.Después, en la rueda de prensa, aseguró que la guerra acabará «muy pronto», porque «todo lo que tenían (sus activos militares) ha desaparecido, igual que su liderazgo». Pero lo hizo sin dar aclaraciones sobre qué tiene que ocurrir exactamente para que eso se produzca. Y en medio de un mensaje confuso en el que, a la vez, aseguró que todavía queda por hacer. «Hemos ganado de muchas maneras, pero no lo suficiente», dijo a los republicanos antes de enfrentarse a las preguntas de los medios. «Vamos a ir hacia adelante con más determinación que nunca para conseguir la victoria final que acabar con ese viejo peligro de una vez por todas», agregó sobre Irán.«Tengo un plan para todo», «estaréis contentos», dijo Trump ¿Qué será lo suficiente?, le preguntaron. «Cuando ya no pueden empezar al día siguiente a desarrollar una bomba nuclear», respondió Trump. «Cuando ya no tengan ninguna capacidad durante un largo periodo de tiempo de desarrollar armamento que pueda ser usado contra EE.UU., Israel o nuestros aliados», añadió, en un objetivo que se antoja muy amplio y que no está claro cuándo se puede determinar que se ha conseguido.«Podríamos decir que ya se ha conseguido un gran éxito y dejarlo así», añadió Trump sobre sus logros militares frente a Irán. «O también podemos ir más allá y vamos a ir más allá».El presidente de EE.UU. reconoció su «decepción» con la elección de Mojtaba Jamenei como Líder Supremo, en sucesión de su padre, Alí Jamenei, eliminado en uno de los ataques de EE.UU. e Israel. Y ya no pareció entusiasmado por la idea de que el pueblo iraní tome el poder cuando acabe la guerra, con el régimen decapitado, como ofreció el día que anunció la guerra: «Me gustaría ayudarles pero se tienen que portar bien», dijo Trump El voto de muchos estadounidenses está relacionado de forma directa con lo que les cuesta llenar el depósito. Como en su día mentaban a Joe Biden y su inflación, estos días algunos se acordarán de Donald Trump y la guerra de Irán , con la gasolina disparada y el temor a que el conflicto en Oriente Medio provoque una sacudida económica global que afecte a sus bolsillos. El presidente de EE.UU. trató de calmar a los votantes y a los mercados compartiendo el mensaje de que la guerra «está prácticamente completada» y su final llegará «muy pronto».El barril de petróleo Brent llegó a estar en la mañana de este lunes a casi 120 dólares, unos niveles no vistos desde 2022, con el impacto de la guerra de Ucrania y los últimos coletazos de la pandemia de Covid. Con el paso del día, su precio se moderó y cayó por debajo de los 100 dólares , pero el episodio fue contemplado como un aviso de lo que puede ocurrir si el conflicto en Oriente Próximo perdura. La razón: las amenazas y los ataques de Irán a los cargueros que pasan cerca de sus costas han ahogado el tráfico marítimo en el Estrecho de Ormuz, por donde se mueve el 20% del crudo mundial. Trump sabe que esta guerra tiene, para lo bueno y lo malo, su nombre y apellidos. Y que los impactos de esta semana le perjudican: la gasolina está un 16% más cara en EE.UU. respecto a la semana pasada, las turbulencias económicas amenazan con volver a elevar la inflación, un motivo central de su regreso al poder en 2024. En unos meses, los estadounidenses vuelven a las urnas, en una cita electoral en la que los republicanos se jugarán sus mayorías en el Congreso, algo fundamental para Trump.Noticia relacionada general No No Macron anuncia una misión «puramente defensiva» para reabrir el estrecho de Ormuz Enric BonetCon el precio del petróleo disparado, con los indicadores bursátiles hundidos, entre previsiones de una recesión global si la guerra en Irán se alarga, el presidente de EE.UU. puso a funcionar su máquina comunicativa. Convocó una rueda de prensa, que no estaba prevista, tras el discurso que ya estaba organizado ante una reunión de diputados republicanos. Antes de eso, agarró el teléfono y dio media docena de entrevistas cortas, con el objetivo de tranquilizar a los mercados. «Tengo un plan para todo», «estaréis contentos», «considero tomar el estrecho de Ormuz» y, sobre todo, la guerra «está prácticamente completada», fueron algunos de sus mensajes.Todo eso tuvo un efecto inmediato en los mercados. Los principales indicadores de la Bolsa de Nueva York pasaron del rojo al verde y el precio del barril de Brent cayó hasta el entorno de los 90 dólares.Después, en la rueda de prensa, aseguró que la guerra acabará «muy pronto», porque «todo lo que tenían (sus activos militares) ha desaparecido, igual que su liderazgo». Pero lo hizo sin dar aclaraciones sobre qué tiene que ocurrir exactamente para que eso se produzca. Y en medio de un mensaje confuso en el que, a la vez, aseguró que todavía queda por hacer. «Hemos ganado de muchas maneras, pero no lo suficiente», dijo a los republicanos antes de enfrentarse a las preguntas de los medios. «Vamos a ir hacia adelante con más determinación que nunca para conseguir la victoria final que acabar con ese viejo peligro de una vez por todas», agregó sobre Irán.«Tengo un plan para todo», «estaréis contentos», dijo Trump ¿Qué será lo suficiente?, le preguntaron. «Cuando ya no pueden empezar al día siguiente a desarrollar una bomba nuclear», respondió Trump. «Cuando ya no tengan ninguna capacidad durante un largo periodo de tiempo de desarrollar armamento que pueda ser usado contra EE.UU., Israel o nuestros aliados», añadió, en un objetivo que se antoja muy amplio y que no está claro cuándo se puede determinar que se ha conseguido.«Podríamos decir que ya se ha conseguido un gran éxito y dejarlo así», añadió Trump sobre sus logros militares frente a Irán. «O también podemos ir más allá y vamos a ir más allá».El presidente de EE.UU. reconoció su «decepción» con la elección de Mojtaba Jamenei como Líder Supremo, en sucesión de su padre, Alí Jamenei, eliminado en uno de los ataques de EE.UU. e Israel. Y ya no pareció entusiasmado por la idea de que el pueblo iraní tome el poder cuando acabe la guerra, con el régimen decapitado, como ofreció el día que anunció la guerra: «Me gustaría ayudarles pero se tienen que portar bien», dijo Trump
El voto de muchos estadounidenses está relacionado de forma directa con lo que les cuesta llenar el depósito. Como en su día mentaban a Joe Biden y su inflación, estos días algunos se acordarán de Donald Trump y la guerra de Irán, con … la gasolina disparada y el temor a que el conflicto en Oriente Medio provoque una sacudida económica global que afecte a sus bolsillos. El presidente de EE.UU. trató de calmar a los votantes y a los mercados compartiendo el mensaje de que la guerra «está prácticamente completada» y su final llegará «muy pronto».
El barril de petróleo Brent llegó a estar en la mañana de este lunes a casi 120 dólares, unos niveles no vistos desde 2022, con el impacto de la guerra de Ucrania y los últimos coletazos de la pandemia de Covid. Con el paso del día, su precio se moderó y cayó por debajo de los 100 dólares, pero el episodio fue contemplado como un aviso de lo que puede ocurrir si el conflicto en Oriente Próximo perdura. La razón: las amenazas y los ataques de Irán a los cargueros que pasan cerca de sus costas han ahogado el tráfico marítimo en el Estrecho de Ormuz, por donde se mueve el 20% del crudo mundial.
Trump sabe que esta guerra tiene, para lo bueno y lo malo, su nombre y apellidos. Y que los impactos de esta semana le perjudican: la gasolina está un 16% más cara en EE.UU. respecto a la semana pasada, las turbulencias económicas amenazan con volver a elevar la inflación, un motivo central de su regreso al poder en 2024. En unos meses, los estadounidenses vuelven a las urnas, en una cita electoral en la que los republicanos se jugarán sus mayorías en el Congreso, algo fundamental para Trump.
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Con el precio del petróleo disparado, con los indicadores bursátiles hundidos, entre previsiones de una recesión global si la guerra en Irán se alarga, el presidente de EE.UU. puso a funcionar su máquina comunicativa. Convocó una rueda de prensa, que no estaba prevista, tras el discurso que ya estaba organizado ante una reunión de diputados republicanos. Antes de eso, agarró el teléfono y dio media docena de entrevistas cortas, con el objetivo de tranquilizar a los mercados. «Tengo un plan para todo», «estaréis contentos», «considero tomar el estrecho de Ormuz» y, sobre todo, la guerra «está prácticamente completada», fueron algunos de sus mensajes.
Todo eso tuvo un efecto inmediato en los mercados. Los principales indicadores de la Bolsa de Nueva York pasaron del rojo al verde y el precio del barril de Brent cayó hasta el entorno de los 90 dólares.
Después, en la rueda de prensa, aseguró que la guerra acabará «muy pronto», porque «todo lo que tenían (sus activos militares) ha desaparecido, igual que su liderazgo». Pero lo hizo sin dar aclaraciones sobre qué tiene que ocurrir exactamente para que eso se produzca. Y en medio de un mensaje confuso en el que, a la vez, aseguró que todavía queda por hacer. «Hemos ganado de muchas maneras, pero no lo suficiente», dijo a los republicanos antes de enfrentarse a las preguntas de los medios. «Vamos a ir hacia adelante con más determinación que nunca para conseguir la victoria final que acabar con ese viejo peligro de una vez por todas», agregó sobre Irán.
«Tengo un plan para todo», «estaréis contentos», dijo Trump
¿Qué será lo suficiente?, le preguntaron. «Cuando ya no pueden empezar al día siguiente a desarrollar una bomba nuclear», respondió Trump. «Cuando ya no tengan ninguna capacidad durante un largo periodo de tiempo de desarrollar armamento que pueda ser usado contra EE.UU., Israel o nuestros aliados», añadió, en un objetivo que se antoja muy amplio y que no está claro cuándo se puede determinar que se ha conseguido.
«Podríamos decir que ya se ha conseguido un gran éxito y dejarlo así», añadió Trump sobre sus logros militares frente a Irán. «O también podemos ir más allá y vamos a ir más allá».
El presidente de EE.UU. reconoció su «decepción» con la elección de Mojtaba Jamenei como Líder Supremo, en sucesión de su padre, Alí Jamenei, eliminado en uno de los ataques de EE.UU. e Israel. Y ya no pareció entusiasmado por la idea de que el pueblo iraní tome el poder cuando acabe la guerra, con el régimen decapitado, como ofreció el día que anunció la guerra: «Me gustaría ayudarles pero se tienen que portar bien», dijo Trump
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