Donald Trump dio marcha atrás este martes en su intención repentina de cobrar una tasa del 20% sobre toda la carga transportada por los barcos que atraviesen el estrecho de Ormuz. El presidente confirmó la retirada del plan durante la reunión bilateral que mantuvo en la Casa Blanca con el primer ministro de Irak, después revelar que había recibido muchas llamadas de los principales dirigentes de las monarquías del Golfo.Trump explicó que la propuesta había buscado compensar a Estados Unidos por el coste de proteger una vía marítima utilizada sobre todo por otros países. «Nunca fue justo que estuviéramos protegiendo el estrecho cuando nosotros básicamente ni siquiera necesitamos el petróleo», dijo. Según el presidente, el estrecho de Ormuz es especialmente importante para los aliados de Washington y para los grandes productores del Golfo, y no para él.Trump aseguró que, después de anunciar el peaje, recibió llamadas de «diferentes personas, diferentes países, reyes y emires». Esos dirigentes le propusieron una fórmula alternativa: invertir «miles y miles de millones de dólares» en fábricas, plantas y otros proyectos dentro de EE.UU., en lugar de pagar una tasa por cada barco que atravesara el paso marítimo. No dio ni detalles ni plazos sobre esas inversiones.Noticia relacionada general No No Trump amenaza con actuar contra posibles drones iraníes almacenados en Cuba David Alandete«Me gusta más eso», afirmó Trump durante la bilateral con Ali al Zaidi. «No creo que nadie deba poder cobrar una tasa por el estrecho ni por ningún otro estrecho del mundo». El presidente insistió, sin embargo, en que Washington no puede seguir asumiendo gratuitamente el coste de la seguridad : «Lo íbamos haciena hacer como reembolso. Los países del Golfo van a invertir una cantidad tremenda de dinero en Estados Unidos, y eso me resulta muy satisfactorio. Creo que, en realidad, es mucho mejor».La rectificación del presidente se produce apenas un día después de que él mismo anunciara una tasa del 20% sobre toda la carga que cruzara Ormuz. La propuesta provocó honda inquietud entre los aliados de EE.UU., las navieras y los productores de hidrocarburos del Golfo, porque habría afectado también a barcos y mercancías sin ninguna relación con Irán.Trump detalló después que había hablado principalmente con Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Bahréin y Kuwait. «Les encantaría invertir más dinero en EE.UU., en cantidades récord, y eso sería muy aceptable», dijo. Cuando un periodista le preguntó si la idea del peaje había quedado definitivamente descartada, el presidente respondió que la compensación llegará ahora mediante esas prometidas inversiones.La Casa Blanca mantiene, en cambio, el bloqueo contra los buques vinculados con Irán. Trump confirmó que el estrecho permanecerá abierto a todo el tráfico marítimo excepto a los barcos que entren o salgan de puertos iraníes o transporten mercancías relacionadas con la República Islámica .El giro permite al presidente mantener la presión sobre Teherá n sin trasladar directamente el coste del despliegue militar estadounidense al conjunto del comercio internacional. También reduce el riesgo de provocar una nueva subida del petróleo y de abrir una disputa con los mismos países cuya cooperación necesita Washington para aislar a Irán.Por el estrecho de Ormuz circula una parte sustancial del petróleo y del gas natural licuado consumidos en el mundo, casi un cuarto del total global. Cualquier amenaza sobre la navegación tiene efectos inmediatos sobre los mercados energéticos, las tarifas de transporte y las primas de los seguros marítimos. La reanudación de la guerra entre Estados Unidos e Irán ha devuelto este paso, situado entre las costas iraníes y omaníes, al centro de la economía mundial.Trump defendió durante la bilateral que la protección estadounidense beneficia incluso a China y a otros competidores de Washington. «No me importa protegerlo para China. No me importa protegerlo para nadie, pero es injusto que no recibamos algún tipo de compensación», dijo.La fórmula inicial del 20% planteaba además dudas jurídicas y prácticas. No estaba claro qué autoridad permitiría a EE.UU. imponer una tasa sobre barcos de terceros países, cómo se calcularía el valor de cada cargamento ni qué ocurriría con los buques que se negaran a pagar. También habría obligado a la Armada estadounidense a ejercer funciones próximas a las de una autoridad aduanera en aguas internacionales. Donald Trump dio marcha atrás este martes en su intención repentina de cobrar una tasa del 20% sobre toda la carga transportada por los barcos que atraviesen el estrecho de Ormuz. El presidente confirmó la retirada del plan durante la reunión bilateral que mantuvo en la Casa Blanca con el primer ministro de Irak, después revelar que había recibido muchas llamadas de los principales dirigentes de las monarquías del Golfo.Trump explicó que la propuesta había buscado compensar a Estados Unidos por el coste de proteger una vía marítima utilizada sobre todo por otros países. «Nunca fue justo que estuviéramos protegiendo el estrecho cuando nosotros básicamente ni siquiera necesitamos el petróleo», dijo. Según el presidente, el estrecho de Ormuz es especialmente importante para los aliados de Washington y para los grandes productores del Golfo, y no para él.Trump aseguró que, después de anunciar el peaje, recibió llamadas de «diferentes personas, diferentes países, reyes y emires». Esos dirigentes le propusieron una fórmula alternativa: invertir «miles y miles de millones de dólares» en fábricas, plantas y otros proyectos dentro de EE.UU., en lugar de pagar una tasa por cada barco que atravesara el paso marítimo. No dio ni detalles ni plazos sobre esas inversiones.Noticia relacionada general No No Trump amenaza con actuar contra posibles drones iraníes almacenados en Cuba David Alandete«Me gusta más eso», afirmó Trump durante la bilateral con Ali al Zaidi. «No creo que nadie deba poder cobrar una tasa por el estrecho ni por ningún otro estrecho del mundo». El presidente insistió, sin embargo, en que Washington no puede seguir asumiendo gratuitamente el coste de la seguridad : «Lo íbamos haciena hacer como reembolso. Los países del Golfo van a invertir una cantidad tremenda de dinero en Estados Unidos, y eso me resulta muy satisfactorio. Creo que, en realidad, es mucho mejor».La rectificación del presidente se produce apenas un día después de que él mismo anunciara una tasa del 20% sobre toda la carga que cruzara Ormuz. La propuesta provocó honda inquietud entre los aliados de EE.UU., las navieras y los productores de hidrocarburos del Golfo, porque habría afectado también a barcos y mercancías sin ninguna relación con Irán.Trump detalló después que había hablado principalmente con Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Bahréin y Kuwait. «Les encantaría invertir más dinero en EE.UU., en cantidades récord, y eso sería muy aceptable», dijo. Cuando un periodista le preguntó si la idea del peaje había quedado definitivamente descartada, el presidente respondió que la compensación llegará ahora mediante esas prometidas inversiones.La Casa Blanca mantiene, en cambio, el bloqueo contra los buques vinculados con Irán. Trump confirmó que el estrecho permanecerá abierto a todo el tráfico marítimo excepto a los barcos que entren o salgan de puertos iraníes o transporten mercancías relacionadas con la República Islámica .El giro permite al presidente mantener la presión sobre Teherá n sin trasladar directamente el coste del despliegue militar estadounidense al conjunto del comercio internacional. También reduce el riesgo de provocar una nueva subida del petróleo y de abrir una disputa con los mismos países cuya cooperación necesita Washington para aislar a Irán.Por el estrecho de Ormuz circula una parte sustancial del petróleo y del gas natural licuado consumidos en el mundo, casi un cuarto del total global. Cualquier amenaza sobre la navegación tiene efectos inmediatos sobre los mercados energéticos, las tarifas de transporte y las primas de los seguros marítimos. La reanudación de la guerra entre Estados Unidos e Irán ha devuelto este paso, situado entre las costas iraníes y omaníes, al centro de la economía mundial.Trump defendió durante la bilateral que la protección estadounidense beneficia incluso a China y a otros competidores de Washington. «No me importa protegerlo para China. No me importa protegerlo para nadie, pero es injusto que no recibamos algún tipo de compensación», dijo.La fórmula inicial del 20% planteaba además dudas jurídicas y prácticas. No estaba claro qué autoridad permitiría a EE.UU. imponer una tasa sobre barcos de terceros países, cómo se calcularía el valor de cada cargamento ni qué ocurriría con los buques que se negaran a pagar. También habría obligado a la Armada estadounidense a ejercer funciones próximas a las de una autoridad aduanera en aguas internacionales.
El presidente de EE. UU., Donald Trump, ha declarado este martes que eliminará el peaje previsto para los barcos que transitan por el estrecho de Ormuz, un día después de haberlo anunciado. En este sentido, ha explicado que lo sustituirá por acuerdos comerciales con … los aliados del Golfo.
Trump ha afirmado que su repentina decisión de retirar el peaje —que impuso en medio de nuevos enfrentamientos con Irán por esta vía navegable vital— se «basa en conversaciones muy productivas con los líderes de Oriente Próxima».
«He decidido sustituir la tasa de reembolso del 20% de Estados Unidos por acuerdos comerciales y de inversión que los distintos Estados del Golfo firmarán con Estados Unidos», ha declarado Trump en su red social Truth Social.
El mandatario estadounidense afirmó que mantendría un «bloqueo TOTAL» sobre los buques que entraran o salieran de puertos iraníes, pero solo sobre aquellos que entraran o salieran de puertos iraníes o que transportaran cualquier tipo de carga relacionada con Irán.
Trump había declarado el lunes que Washington era ahora «EL GUARDIÁN DEL ESTRECHO DE ORMUZ» e impondría cuantiosas tasas al transporte marítimo para que Estados Unidos recibiera una compensación por proteger esta vía clave para el petróleo y el gas.
El mando militar iraní había insistido en que no permitiría que Estados Unidos «interfiriera» en el estrecho, al tiempo que advertía a sus vecinos del Golfo —que han sido los más afectados por sus ataques de represalia— que no cooperaran con Washington.
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