Donald Trump ha rechazado una propuesta de plan de paz ofrecida esta semana por Irán en el marco de la Asamblea General de la ONU, según ha confirmado este sábado el propio presidente de EE.UU.«He rechazado su propuesta», aseguró Trump a la prensa antes de salir de viaje hacia Tennessee para darse un baño de masas en un partido de fútbol americano universitario.«Quieren un acuerdo para que se abra el estrecho de forma inmediata porque están perdiendo por mucho», dijo el multimillonario neoyorquino en referencia a la guerra y a uno de sus elementos clave, el estrecho de Ormuz , cuya disputa entre Irán y EE.UU. ha tenido repercusiones económicas en todo el mundo.«Ellos quieren llegar a un acuerdo, y eso está bien. Yo también quiero. Pero ese acuerdo es inaceptable», defendió Trump. Poco antes, el presidente de EE.UU. había compartido en su red social una imagen con el decisivo paso marítimo rebautizado con el nombre ‘Estrecho de Trump’.En la víspera, el ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, dio detalles de la propuesta iraní desde la sede de la ONU en Nueva York. Había sido compartida con EE.UU. a través de mediadores y establecía la reapertura por su parte de Ormuz si EE.UU. cumplía una serie de condiciones durante siete días : el levantamiento del bloqueo naval a los puertos iraníes, la suspensión de las sanciones a las exportaciones de su petróleo y el desbloqueo de algunos activos iraníes congelados.Con su cumplimiento y la reapertura de Ormuz, se trataría el asunto central: la negociación sobre el programa nuclear de Irán.La negativa de Trump ocurre en medio de un nuevo empujón diplomático por ambas partes , aprovechando la presencia de mandatarios y delegaciones de todo el mundo en Nueva York.El pasado martes, en ese escenario, Trump se dirigió al gran cónclave anual de la comunidad internacional y aseguró que tenía una decisión importante en sus manos: llegar a un acuerdo con Irán o «aniquilar» al régimen de Teherán. Pero, inmediatamente después, celebró un encuentro de tres horas entre sus negociadores principales -su yerno, Jared Kushner, y su amigo Steve Witkoff- y la contraparte iraní, comandada por Araghchi. El resto de la semana, mientras proseguía la ‘semana grande’ de la ONU en Nueva York, los contactos se han ido sucediendo, también con los países árabes más afectados por la guerra, entre quienes hay mediadores con Irán, como Qatar o Turquía.Un acuerdo con Irán podría suponer beneficios políticos para Trump y sus aliados republicanos. Estamos a poco más de un mes de las elecciones legislativas de EE.UU., en las que se juegan sus mayorías en las dos cámaras del Congreso.Pero Trump ha insistido estos días en que el impacto electoral no le afecta en su gestión de la guerra de Irán. Su posición en campaña es insistir en que el conflicto se acabará poco después de la elección, pero no ha dicho cómo será ese final.El rechazo de Trump a la propuesta iraní confirmaba una información anterior de ‘The Wall Street Journal’, que añadía que el presidente de EE.UU. se inclina ahora a recuperar las operaciones militares de gran escala contra Irán una vez pasen las elecciones. Es evidente que reanudar la guerra tendría un coste político para Trump y los republicanos. La guerra de Irán y su impacto económico en el bolsillo de los votantes -en especial, el precio del combustible- ha hundido la popularidad del presidente y, según las encuestas, está empujando a los republicanos hacia una derrota en noviembre. Donald Trump ha rechazado una propuesta de plan de paz ofrecida esta semana por Irán en el marco de la Asamblea General de la ONU, según ha confirmado este sábado el propio presidente de EE.UU.«He rechazado su propuesta», aseguró Trump a la prensa antes de salir de viaje hacia Tennessee para darse un baño de masas en un partido de fútbol americano universitario.«Quieren un acuerdo para que se abra el estrecho de forma inmediata porque están perdiendo por mucho», dijo el multimillonario neoyorquino en referencia a la guerra y a uno de sus elementos clave, el estrecho de Ormuz , cuya disputa entre Irán y EE.UU. ha tenido repercusiones económicas en todo el mundo.«Ellos quieren llegar a un acuerdo, y eso está bien. Yo también quiero. Pero ese acuerdo es inaceptable», defendió Trump. Poco antes, el presidente de EE.UU. había compartido en su red social una imagen con el decisivo paso marítimo rebautizado con el nombre ‘Estrecho de Trump’.En la víspera, el ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, dio detalles de la propuesta iraní desde la sede de la ONU en Nueva York. Había sido compartida con EE.UU. a través de mediadores y establecía la reapertura por su parte de Ormuz si EE.UU. cumplía una serie de condiciones durante siete días : el levantamiento del bloqueo naval a los puertos iraníes, la suspensión de las sanciones a las exportaciones de su petróleo y el desbloqueo de algunos activos iraníes congelados.Con su cumplimiento y la reapertura de Ormuz, se trataría el asunto central: la negociación sobre el programa nuclear de Irán.La negativa de Trump ocurre en medio de un nuevo empujón diplomático por ambas partes , aprovechando la presencia de mandatarios y delegaciones de todo el mundo en Nueva York.El pasado martes, en ese escenario, Trump se dirigió al gran cónclave anual de la comunidad internacional y aseguró que tenía una decisión importante en sus manos: llegar a un acuerdo con Irán o «aniquilar» al régimen de Teherán. Pero, inmediatamente después, celebró un encuentro de tres horas entre sus negociadores principales -su yerno, Jared Kushner, y su amigo Steve Witkoff- y la contraparte iraní, comandada por Araghchi. El resto de la semana, mientras proseguía la ‘semana grande’ de la ONU en Nueva York, los contactos se han ido sucediendo, también con los países árabes más afectados por la guerra, entre quienes hay mediadores con Irán, como Qatar o Turquía.Un acuerdo con Irán podría suponer beneficios políticos para Trump y sus aliados republicanos. Estamos a poco más de un mes de las elecciones legislativas de EE.UU., en las que se juegan sus mayorías en las dos cámaras del Congreso.Pero Trump ha insistido estos días en que el impacto electoral no le afecta en su gestión de la guerra de Irán. Su posición en campaña es insistir en que el conflicto se acabará poco después de la elección, pero no ha dicho cómo será ese final.El rechazo de Trump a la propuesta iraní confirmaba una información anterior de ‘The Wall Street Journal’, que añadía que el presidente de EE.UU. se inclina ahora a recuperar las operaciones militares de gran escala contra Irán una vez pasen las elecciones. Es evidente que reanudar la guerra tendría un coste político para Trump y los republicanos. La guerra de Irán y su impacto económico en el bolsillo de los votantes -en especial, el precio del combustible- ha hundido la popularidad del presidente y, según las encuestas, está empujando a los republicanos hacia una derrota en noviembre.
Donald Trump ha rechazado una propuesta de plan de paz ofrecida esta semana por Irán en el marco de la Asamblea General de la ONU, según ha confirmado este sábado el propio presidente de EE.UU.
«He rechazado su propuesta», aseguró Trump a la … prensa antes de salir de viaje hacia Tennessee para darse un baño de masas en un partido de fútbol americano universitario.
«Quieren un acuerdo para que se abra el estrecho de forma inmediata porque están perdiendo por mucho», dijo el multimillonario neoyorquino en referencia a la guerra y a uno de sus elementos clave, el estrecho de Ormuz, cuya disputa entre Irán y EE.UU. ha tenido repercusiones económicas en todo el mundo.
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«Ellos quieren llegar a un acuerdo, y eso está bien. Yo también quiero. Pero ese acuerdo es inaceptable», defendió Trump. Poco antes, el presidente de EE.UU. había compartido en su red social una imagen con el decisivo paso marítimo rebautizado con el nombre ‘Estrecho de Trump’.
En la víspera, el ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, dio detalles de la propuesta iraní desde la sede de la ONU en Nueva York. Había sido compartida con EE.UU. a través de mediadores y establecía la reapertura por su parte de Ormuz si EE.UU. cumplía una serie de condiciones durante siete días: el levantamiento del bloqueo naval a los puertos iraníes, la suspensión de las sanciones a las exportaciones de su petróleo y el desbloqueo de algunos activos iraníes congelados.
Con su cumplimiento y la reapertura de Ormuz, se trataría el asunto central: la negociación sobre el programa nuclear de Irán.
La negativa de Trump ocurre en medio de un nuevo empujón diplomático por ambas partes, aprovechando la presencia de mandatarios y delegaciones de todo el mundo en Nueva York.
El pasado martes, en ese escenario, Trump se dirigió al gran cónclave anual de la comunidad internacional y aseguró que tenía una decisión importante en sus manos: llegar a un acuerdo con Irán o «aniquilar» al régimen de Teherán. Pero, inmediatamente después, celebró un encuentro de tres horas entre sus negociadores principales -su yerno, Jared Kushner, y su amigo Steve Witkoff- y la contraparte iraní, comandada por Araghchi.
El resto de la semana, mientras proseguía la ‘semana grande’ de la ONU en Nueva York, los contactos se han ido sucediendo, también con los países árabes más afectados por la guerra, entre quienes hay mediadores con Irán, como Qatar o Turquía.
Un acuerdo con Irán podría suponer beneficios políticos para Trump y sus aliados republicanos. Estamos a poco más de un mes de las elecciones legislativas de EE.UU., en las que se juegan sus mayorías en las dos cámaras del Congreso.
Pero Trump ha insistido estos días en que el impacto electoral no le afecta en su gestión de la guerra de Irán. Su posición en campaña es insistir en que el conflicto se acabará poco después de la elección, pero no ha dicho cómo será ese final.
El rechazo de Trump a la propuesta iraní confirmaba una información anterior de ‘The Wall Street Journal’, que añadía que el presidente de EE.UU. se inclina ahora a recuperar las operaciones militares de gran escala contra Irán una vez pasen las elecciones.
Es evidente que reanudar la guerra tendría un coste político para Trump y los republicanos. La guerra de Irán y su impacto económico en el bolsillo de los votantes -en especial, el precio del combustible- ha hundido la popularidad del presidente y, según las encuestas, está empujando a los republicanos hacia una derrota en noviembre.
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