Trump, sobre Venezuela: «Quizá pronto sea el 51º estado de EE.UU.»

Donald Trump deslizó este martes la posibilidad de que Venezuela se convierta en un estado más de EE.UU., en un momento en el que el país sudamericano acaba de abrir un nuevo e incierto capítulo de su transición política con el regreso de María Corina Machado, la líder de la oposición democrática al régimen chavista.«Venezuela se convertirá en un país próspero», dijo el presidente de EE.UU. durante un mitin en Corpus Christi, en el sur de Texas. «Y quién sabe, quizá pronto se convierta en un próspero 51º estado, es posible», añadió el multimillonario neoyorquino, que desde su regreso a la Casa Blanca el año pasado no ha dejado de mostrar su interés por anexionar territorios, desde Canadá a Groenlandia. «Hagámoslo, hagamos que sea el estado 51º», insistió. «En lugar de un presidente, tendremos una elección a gobernador», añadió, en un momento en el que todavía no está claro cuándo y cómo habrá unas elecciones en Venezuela para que su pueblo pueda elegir presidente y representantes y dejar atrás el régimen chavista, ahora liderado por Delcy Rodríguez .«Estamos trayendo mucho petróleo de Venezuela para nosotros», alardeó Trump, que celebró el mitin en unas instalaciones portuarias, al lado de un petrolero que había llegado a las costas de Texas cargado con petróleo venezolano.«¿Veis aquel pequeño barco de allí? Contiene un millón de barriles de petróleo de Venezuela», anunció ante sus seguidores. Después, relató la captura de Nicolás Maduro en Caracas a comienzos de este año, la operación que dio paso a una nueva relación entre EE.UU. y Venezuela: cooperación entre la sucesora del dictador, Delcy Rodríguez, y la Casa Blanca, basada en el acceso de EE.UU. a las inmensas reservas de crudo del país sudamericano.Antes, de camino al mitin, Trump había dicho que Venezuela había enviado ese millón de barriles como un «regalo».«Quiero dar las gracias a Venezuela, con quien estamos teniendo una muy buena relación, una gran relación», dijo Trump, que mantuvo un encuentro con Delcy el mes pasado en Nueva York, en los márgenes de la Asamblea General de la ONU. Allí se escenificó el reingreso del régimen chavista en los grandes escenarios internacionales , después de haber sido un paria para buena parte de las potencias occidentales.«Esta victoria histórica nos permite el control de una parte enorme del suministro global de petróleo», dijo Trump desde Texas. «Y será refinado aquí en Texas, incluido aquí, en Corpus Christi».Esa era la intención principal de los mensajes de Trump sobre Venezuela: vender su política hacia el país sudamericano como una victoria económica para el votante estadounidense. A una semana de las elecciones legislativas del 3 de noviembre, donde los republicanos se juegan perder sus mayorías en las dos cámaras del Congreso, el coste de la vida -con especial protagonismo del coste de los combustibles- es la principal preocupación para los votantes. Y también la principal razón de la impopularidad de Trump -su aprobación está en mínimos históricos y de que los republicanos vayan por debajo en las encuestas.Trump busca vender el acuerdo petrolero con Venezuela -igual que otras operaciones internacionales polémicas, como la suspensión de sanciones a Rusia o el acuerdo con Vladimir Putin sobre diésel- como una garantía de que acabará pronto el dolor para el bolsillo en las gasolineras.Trump regresó el martes a Venezuela para intentar convencer sobre esos progresos y movilizar el voto de los suyos en un estado de implantación republicana, pero que está en peligro. Además de perder escaños en la Cámara de Representantes, los republicanos podrían perder un decisivo escaño en el Senado , en un estado que no ha votado demócrata en más de tres décadas. Lo podría lograr el candidato demócrata James Talarico , que va muy parejo en las encuestas con el republicano Ken Paxton, por el escaño en juego para la Cámara Alta.Trump dedicó parte de su mitin a atacar a Talarico y tras Corpus Christi, hizo doblete en Lubbock, otra ciudad texana, en una señal de las urgencias de los republicanos de cara a la cita con las urnas del próximo martes.Los comentarios sobre Venezuela y la posibilidad de que se convierta el estado 51º del país podrían tener un impacto negativo, sin embargo, en otros electorados. En especial, en comunidades hispanas con presencia de venezolanos y cubanos , donde se ha recibido con frustración la política acomodaticia de Trump con Delcy. Texas es el segundo con mayor porcentaje de venezolona de EE.UU. y estos comentarios también llegarán a otro estado donde ellos y otros grupos hispanos tienen mucho más impacto político, y donde los republicanos también puede sufrir en esta elección: Florida. Donald Trump deslizó este martes la posibilidad de que Venezuela se convierta en un estado más de EE.UU., en un momento en el que el país sudamericano acaba de abrir un nuevo e incierto capítulo de su transición política con el regreso de María Corina Machado, la líder de la oposición democrática al régimen chavista.«Venezuela se convertirá en un país próspero», dijo el presidente de EE.UU. durante un mitin en Corpus Christi, en el sur de Texas. «Y quién sabe, quizá pronto se convierta en un próspero 51º estado, es posible», añadió el multimillonario neoyorquino, que desde su regreso a la Casa Blanca el año pasado no ha dejado de mostrar su interés por anexionar territorios, desde Canadá a Groenlandia. «Hagámoslo, hagamos que sea el estado 51º», insistió. «En lugar de un presidente, tendremos una elección a gobernador», añadió, en un momento en el que todavía no está claro cuándo y cómo habrá unas elecciones en Venezuela para que su pueblo pueda elegir presidente y representantes y dejar atrás el régimen chavista, ahora liderado por Delcy Rodríguez .«Estamos trayendo mucho petróleo de Venezuela para nosotros», alardeó Trump, que celebró el mitin en unas instalaciones portuarias, al lado de un petrolero que había llegado a las costas de Texas cargado con petróleo venezolano.«¿Veis aquel pequeño barco de allí? Contiene un millón de barriles de petróleo de Venezuela», anunció ante sus seguidores. Después, relató la captura de Nicolás Maduro en Caracas a comienzos de este año, la operación que dio paso a una nueva relación entre EE.UU. y Venezuela: cooperación entre la sucesora del dictador, Delcy Rodríguez, y la Casa Blanca, basada en el acceso de EE.UU. a las inmensas reservas de crudo del país sudamericano.Antes, de camino al mitin, Trump había dicho que Venezuela había enviado ese millón de barriles como un «regalo».«Quiero dar las gracias a Venezuela, con quien estamos teniendo una muy buena relación, una gran relación», dijo Trump, que mantuvo un encuentro con Delcy el mes pasado en Nueva York, en los márgenes de la Asamblea General de la ONU. Allí se escenificó el reingreso del régimen chavista en los grandes escenarios internacionales , después de haber sido un paria para buena parte de las potencias occidentales.«Esta victoria histórica nos permite el control de una parte enorme del suministro global de petróleo», dijo Trump desde Texas. «Y será refinado aquí en Texas, incluido aquí, en Corpus Christi».Esa era la intención principal de los mensajes de Trump sobre Venezuela: vender su política hacia el país sudamericano como una victoria económica para el votante estadounidense. A una semana de las elecciones legislativas del 3 de noviembre, donde los republicanos se juegan perder sus mayorías en las dos cámaras del Congreso, el coste de la vida -con especial protagonismo del coste de los combustibles- es la principal preocupación para los votantes. Y también la principal razón de la impopularidad de Trump -su aprobación está en mínimos históricos y de que los republicanos vayan por debajo en las encuestas.Trump busca vender el acuerdo petrolero con Venezuela -igual que otras operaciones internacionales polémicas, como la suspensión de sanciones a Rusia o el acuerdo con Vladimir Putin sobre diésel- como una garantía de que acabará pronto el dolor para el bolsillo en las gasolineras.Trump regresó el martes a Venezuela para intentar convencer sobre esos progresos y movilizar el voto de los suyos en un estado de implantación republicana, pero que está en peligro. Además de perder escaños en la Cámara de Representantes, los republicanos podrían perder un decisivo escaño en el Senado , en un estado que no ha votado demócrata en más de tres décadas. Lo podría lograr el candidato demócrata James Talarico , que va muy parejo en las encuestas con el republicano Ken Paxton, por el escaño en juego para la Cámara Alta.Trump dedicó parte de su mitin a atacar a Talarico y tras Corpus Christi, hizo doblete en Lubbock, otra ciudad texana, en una señal de las urgencias de los republicanos de cara a la cita con las urnas del próximo martes.Los comentarios sobre Venezuela y la posibilidad de que se convierta el estado 51º del país podrían tener un impacto negativo, sin embargo, en otros electorados. En especial, en comunidades hispanas con presencia de venezolanos y cubanos , donde se ha recibido con frustración la política acomodaticia de Trump con Delcy. Texas es el segundo con mayor porcentaje de venezolona de EE.UU. y estos comentarios también llegarán a otro estado donde ellos y otros grupos hispanos tienen mucho más impacto político, y donde los republicanos también puede sufrir en esta elección: Florida.  

Donald Trump deslizó este martes la posibilidad de que Venezuela se convierta en un estado más de EE.UU., en un momento en el que el país sudamericano acaba de abrir un nuevo e incierto capítulo de su transición política con el regreso de María … Corina Machado, la líder de la oposición democrática al régimen chavista.

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