La estación de tren de Sant Vicens de Calders inundada, la carretera N-340 cerrada desde durante horas, coches y contenedores arrastrados, calles que parecían ríos, dos muros que cedieron, pasos subterráneos anegados, destrozos en playas… Son las imágenes que dejó el excepcional episodio de lluvia que afectó varias poblaciones de la Costa Daurada la madrugada del sábado y causó 11 heridos, el de mayor gravedad una menor en estado crítico ingresada en el hospital Joan XXIII de Tarragona tras caerle un muro encima. Los municipios más afectados fueron Torredembarra, El Vendrell (y su núcleo costero de Coma-ruga), Roda de Berà y Creixell, y también Altafulla. El Govern explicó que no envió Es-Alert porque el nivel de alerta de la previsión meteorológica no lo justificaba.
Torredembarra, El Vendrell y Roda de Berà (Tarragona) registran precipitaciones récord, de más de 200 litros, que obligan a desalojar un camping y una discoteca
La estación de tren de Sant Vicens de Calders inundada, la carretera N-340 cerrada desde durante horas, coches y contenedores arrastrados, calles que parecían ríos, dos muros que cedieron, pasos subterráneos anegados, destrozos en playas… Son las imágenes que dejó el excepcional episodio de lluvia que afectó varias poblaciones de la Costa Daurada la madrugada del sábado y causó 11 heridos, el de mayor gravedad una menor en estado crítico ingresada en el hospital Joan XXIII de Tarragona tras caerle un muro encima. Los municipios más afectados fueron Torredembarra, El Vendrell (y su núcleo costero de Coma-ruga), Roda de Berà y Creixell, y también Altafulla. El Govern explicó que no envió Es-Alert porque el nivel de alerta de la previsión meteorológica no lo justificaba.
Los alcaldes y vecinos afectados coincidieron en relatar una noche difícil a partir de la madrugada, con una lluvia que nunca habían visto caer con tanta fuerza y durante tantas horas. Las precipitaciones son de récord desde que hay registros: 146 litros por metro cuadrado en El Vendrell, 137 en Torredembarra o 131 en Coma-ruga. En Roda de Berà, el alcalde, Pere Virgili, relataba que uno de sus observadores más veteranos, no homologado oficialmente, registró en la línea de costa que cayeron 276 litros por metro cuadrado. “Una barbaridad, si sumas lo que bajaba de los cuatro torrentes del pueblo con lo que cayó en la costa. No había visto nada en mis 62 años de vida en el pueblo”, lamentaba. El agua se llevó incluso un trozo del camino de ronda, que tuvo que cortarse en un tramo.
Virgili se quejó también de que los muros de la vía del tren actuaron, y no es la primera vez, “como una presa que no deja correr el agua”. En el caso del camping Arc de Berà, donde la fuerza del agua rompió parte del muro perimetral, bajaron contenedores y vehículos que taponaron uno de los túneles de evacuación de agua. Los Bomberos trasladaron en plena noche al pabellón a 300 campistas y los testimonios entrevistados por las televisiones relataron que los responsables del camping o los propios vecinos de parcela les despertaron a las tres de la madrugada y salieron con lo puesto, con el agua llegando a la cintura. “En la reunión que hemos mantenido a mediodía con el consejero de la Generalitat Ramon Espadaler le hemos recordado todos los alcaldes el problema del muro de las vías”, insistió el alcalde. El segundo muro que cayó en Roda fue el de una vivienda contigua al puerto, que impactó sobre tres miembros de una misma familia, vendedores del mercadillo nocturno que estaban descansando después de cerrar. A primera hora de la tarde, el pronóstico de la hija herida era “reservado”.
En Coma-ruga, hubo turistas que se quejaron de que nadie les avisara. “Nadie nos avisó y hoy [por el sábado] hay clientes achicando agua de los coches”, criticó Raquel de la Montaña en declaraciones a 3CatInfo. Vecinos veteranos de la zona, como Josep Maria Riba, afirmaba desde su chalé que el agua llegó “más arriba que nunca” y consciente de que “la zona es inundable porque antes era un humedal”, admitía que “con el cambio climático” está “preocupado, porque cada vez puede ser peor”.
La situación en la zona evoca los episodios de años anteriores en Alcanar y Ulldecona, al sur de Tarragona, donde el agua que baja de torrentes y rieras choca con zonas urbanizadas con anterioridad a las declaraciones de zona inundable y cuando no se hablaba de cambio climático. Además de evacuar a los clientes del camping Arc de Berà (que permanece abierto, pero con zonas de parcelas afectadas y el restaurante muy dañado), también fueron desalojados unos 150 jóvenes que estaban en la discoteca Macarella. Por la tarde del sábado todavía había un hotel y un paso subterráneo completamente anegados y con vehículos en su interior.
El consejero Ramon Espadaler destacó que las precipitaciones superaron las previsiones y puso el Govern a disposición de los Ayuntamientos afectados en lo que necesiten. Para dar cuenta del episodio señaló que entre las 3 y las 6 horas de la madrugada el teléfono 112 recibió 600 llamadas y los Bomberos realizaron 300 servicios de rescate y evacuación de personas. Preguntado por el hecho de que no se enviara EsAlert, Espadaler detalló que el momento de las lluvias el nivel de peligro era de cuatro sobre seis y “no estaba justificado atendiendo a las informaciones de las que disponía Protección Civil por parte del Meteocat”. Las alertas, aclaró, se envían cuando el nivel de peligro es de cinco o seis sobre seis. “La meteorología no es una ciencia exacta”, constató y valoró que por parte de los servicios de emergencias “se reaccionó con celeridad”.
El alcalde de El Vendrell, Kenneth Martínez, no dudó en calificar la madrugada vivida de “compleja, muy difícil” y lamentó que “todo el litoral de la población ha resultado afectado, con la carretera nacional, y que el agua ha alcanzado tres hoteles de primera línea de mar. Desde Torredembarra, el alcalde accidental, Vale Pino, descartó afectaciones personales graves y afirmó: “Es hora de recuperar la normalidad y agradecer a los Bomberos su esfuerzo”. “Tenemos arrastres de mobiliario urbano, contenedores, pero no hemos de lamentar daños personales”, en parte ha argumentado, porque, al producirse de madrugada las lluvias, había poca gente moviéndose. En Creixell, su alcaldesa, Montserrat Muñoz, ha relatado “la rapidez con la que se han anegado las calles” y ha dado cuenta de destrozos en la playa. El temporal también ha afectado las poblaciones de Altafulla y Coma-ruga, las dos en primera línea de mar.
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