El magistrado de la Audiencia Nacional, de perfil garantista y acostumbrado a causas de alto voltaje político, ha colocado a Ferraz bajo una presión judicial inédita al reclamar registros de visitas, correos electrónicos y documentación contable en el marco del ‘caso Leire’.Más información: El auto de Pedraz destapa pagos del PSOE a sus ‘fontaneros’: emitió facturas falsas por un importe de al menos 188.000 € El magistrado de la Audiencia Nacional, de perfil garantista y acostumbrado a causas de alto voltaje político, ha colocado a Ferraz bajo una presión judicial inédita al reclamar registros de visitas, correos electrónicos y documentación contable en el marco del ‘caso Leire’.Más información: El auto de Pedraz destapa pagos del PSOE a sus ‘fontaneros’: emitió facturas falsas por un importe de al menos 188.000 €
El PSOE de Pedro Sánchez atraviesa sus horas más críticas. Los periódicos no dan abasto a publicar las investigaciones y causas judiciales abiertas en torno al Partido Socialista, que se solapan unas con otras en una espiral de escándalos y decadencia que evocan el ocaso del felipismo a comienzos de los noventa.
La fotografía que da el tiro de gracia a la imagen pública del socialismo se vivió ayer, con la entrada de la Guardia Civil en Ferraz 70, por orden del juez Santiago Pedraz.
El magistrado que hoy estrecha el cerco sobre el PSOE es salmantino y lleva más de dos décadas moviéndose en los pasillos más sensibles de la Audiencia Nacional.
Santiago Pedraz Gómez, magistrado de perfil garantista, trayectoria mediática y larga experiencia en causas de enorme repercusión, ha vuelto a situarse en el primer plano judicial al ordenar diligencias que han llevado a Benemérita hasta la sede federal de los socialistas.
La escena ilustra por sí sola la gravedad política del momento: registros de visitas, correos electrónicos, documentación contable y datos internos del partido bajo la lupa de un juzgado que intenta aclarar si existió una trama para influir o desestabilizar procedimientos judiciales vinculados al PSOE y su entorno.
Todavía no hay sentencia ni condenados. Pero sí una imagen de escarnio difícil de gestionar para Ferraz.
Santiago Pedraz no encaja, además, en el molde del juez de la ‘fachosfera’ al que en los últimos meses apelan los dirigentes socialistas para deslegitimar procedimientos judiciales que afectan al PSOE y que tachan de lawfare.
A Pedraz le ha situado durante años en una sensibilidad progresista y garantista, más atento a los límites de la instrucción que al ruido político que suele rodear las grandes causas. Es decir, no responde al retrato fácil del adversario ideológico, por lo que el golpe resulta mucho más difícil de neutralizar.
Nacido en Salamanca el 11 de junio de 1958, Santiago Pedraz Gómez es uno de los magistrados más conocidos de España. Hijo del periodista Santiago Pedraz Estévez, antiguo subdirector de la Agencia EFE, creció en una familia numerosa y pasó parte de su infancia en Costa Rica por motivos profesionales de su padre.
Aquel niño salmantino acabaría convertido en uno de los jueces más reconocibles de la Audiencia Nacional, acostumbrado a causas donde se mezclan política, poder, dinero, seguridad del Estado y una enorme exposición pública.
Ingresó en la carrera judicial en 1983, con apenas 25 años. Sus primeros destinos le llevaron por juzgados de Villacarrillo, Almería, Cabra y San Sebastián, donde llegó a ser juez decano.
Después dio el salto a Madrid, primero como letrado jefe del área de formación del Consejo General del Poder Judicial y más tarde en la Audiencia Provincial, antes de consolidarse definitivamente en la Audiencia Nacional.
Del caso Couso a Telegram
Allí ha instruido casos de enorme calado político, económico y social. Entre ellos figuran el caso Couso, por la muerte del cámara español José Couso en Bagdad; investigaciones vinculadas a la jurisdicción universal, como las abiertas por el Tíbet o Guatemala; procedimientos relacionados con el entorno de ETA; la causa de Afinsa, con miles de afectados; el escándalo de Gowex; el Banco de Valencia; derivadas del caso Pujol; el caso Morodo; investigaciones sobre la Real Federación Española de Fútbol; ha conocido casos como el de los papeles de Bárcenas; el caso del 3%; fraudes de hidrocarburos; tráfico de influencias, blanqueo de capitales, terrorismo, organización criminal y estafas a gran escala.
También ha firmado resoluciones de fuerte impacto público. En 2012 archivó la causa contra los organizadores de la protesta ‘Rodea el Congreso’ al entender que los hechos no constituían delito y apeló a la libertad de expresión en un auto que generó una intensa polémica por su referencia a la “convenida decadencia de la denominada clase política”.
Más recientemente, en 2024, acordó el bloqueo de Telegram en España por una supuesta infracción de derechos de autor, aunque la medida no llegó a ejecutarse tras advertirse del perjuicio que podía causar a numerosos usuarios.
Ahora, su juzgado ha ordenado la entrada de los agentes de la UCO en las instalaciones del PSOE en el marco de las diligencias vinculadas al llamado ‘caso Leire’, una investigación que gira en torno a la exmilitante socialista Leire Díez y a una presunta trama dirigida a obtener información sensible o influir en procedimientos judiciales que afectaban al PSOE o a su entorno.
El listado de nombres bajo la lupa incrementa la dimensión política del caso. Entre las personas sobre las que el juez ha pedido información figuran Leire Díez, el exsecretario de Organización del PSOE Santos Cerdán, la gerente del partido, Ana María Fuentes, el empresario Javier Pérez Dolset, el excomisario José Manuel Villarejo, el exsecretario de Estado de Seguridad Francisco Martínez y el expresidente de la SEPI Vicente Fernández, entre otros.
El magistrado salmantino conoce bien el precio de instruir causas bajo presión, por lo que no pasa inadvertido. Su nombre ha estado unido a resoluciones judiciales de impacto, a debates sobre los límites de la libertad de expresión, a sumarios de corrupción y a investigaciones que han incomodado a gobiernos, partidos, poderes económicos y aparatos del Estado.
Un juez en la portada de ¡Hola!
Su figura pública, sin embargo, no se explica solo desde el despacho de la Audiencia Nacional.
La vida personal de Santiago Pedraz le ha situado a veces en un escaparate poco habitual para un magistrado de ese tribunal.
Su historial sentimental, sus bodas, sus rupturas y su tardía paternidad le han convertido en un rostro recurrente de la prensa social.
Pedraz estuvo casado en primeras nupcias con Marisa Martín, madre de sus dos hijos mayores, Santiago y Alejandro. Después mantuvo una larga relación con la periodista y escritora Paula Arenas, con quien tuvo a su tercer hijo, Nicolás.
Tras su ruptura en 2017, inició una relación con la abogada penalista Sylvia Córdoba, con quien llegó a tener planes de boda.
Su etapa de mayor exposición mediática llegó con Esther Doña, viuda del marqués de Griñón. Su romance llenó portadas y en agosto de 2022 la revista ¡Hola! anunció su boda, aunque poco después trascendió que la relación se había roto antes de que la exclusiva llegara a los quioscos.
A comienzos de 2023 conoció a la abogada Elena Hormigos, 28 años menor que él. En noviembre de ese año fueron padres de Jacobo, el cuarto hijo del juez, nacido cuando Pedraz tenía 65 años, y en febrero de 2024 ambos se casaron en una ceremonia íntima ante notario en Madrid.
Su faceta de artista: la pintura abstracta
Fuera de ese foco de papel couché, el magistrado mantiene una faceta artística muy marcada: la pintura. Trabaja con técnicas mixtas y matéricas, con obras dominadas por la luz, el color y la fuerza de la composición.
Ha donado piezas para subastas benéficas en apoyo al pueblo ucraniano, la reconstrucción de Alepo, jóvenes vulnerables y personas con discapacidad.
También ha expuesto en galerías y espacios de Madrid, como Gaudí, Cutto, La Finca Grand Café, Maiko, Akelarre en el Palacio de Santa Bárbara, Bobby Art en el Hotel Four Seasons, Galería E Ciento Veinte y Galería Canalejas, además de en Almería y en proyectos internacionales.
Estética bohemia: pelo largo y cazadoras de cuero
Su estética personal refuerza esa imagen de juez poco convencional: pelo largo, cazadoras de cuero, bufandas llamativas y un aire bohemio alejado del arquetipo de la carrera judicial.
Una singularidad que convive con una trayectoria reconocida con condecoraciones como la Cruz de Honor de la Orden de San Raimundo de Peñafort, la Cruz de Plata de la Orden del Mérito de la Guardia Civil, la Cruz con distintivo blanco de la Orden del Mérito Policial y la medalla de bronce con distintivo azul de los Mossos d’Esquadra.
Pero más allá de su exposición pública, Pedraz vuelve ahora al foco por lo que siempre ha marcado su carrera: una instrucción judicial de enorme impacto.
El juez salmantino ha pedido papeles, registros, correos, movimientos y explicaciones. Y ha obligado al PSOE a mirar hacia dentro cuando más necesitaba cerrar filas hacia fuera.
El Español – Castilla y León
