Zapatero, un castellano y leonés en entredicho

«Yo le conocí precisamente en Valladolid en las reuniones del Comité Regional de Castilla y León, al que también pertenecía, y me llamó la atención su juventud y decisión en aquellos encuentros orgánicos en los que siempre destacaba» «Yo le conocí precisamente en Valladolid en las reuniones del Comité Regional de Castilla y León, al que también pertenecía, y me llamó la atención su juventud y decisión en aquellos encuentros orgánicos en los que siempre destacaba»  

Cada día surge un protagonista, bien sea nacional o internacional, político las más veces, o protagonista de alguna noticia que si es mala es más suculenta y explosiva.

Esto ha ocurrido con el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, del que ya se venía hablando con demasiada frecuencia de sus idas y venidas por senderos y vericuetos escabrosos.

Sin embargo, todo se ha puesto al rojo con motivo de la resolución del juez de la Audiencia Nacional de 18 del corriente mes de mayo, de 85 páginas, en el que se le declara investigado, o sea, imputado, por la comisión de delitos de tráfico de influencias y otros englobados.

En una trama de corrupción con fines lucrativo, según el juez José Luis Calama Teixeira, cuya operación principal fue obtener una ayuda de 53 millones de euros para salvar a la aerolínea Plus Ultra y todo ello dirigido por el expresidente Zapatero.

José Luis Rodríguez Zapatero, aunque nació en Valladolid vivió su infancia y juventud en León y allí empezó su actividad política llegando a ser secretario general de la Federación Socialista de dicha provincia.

Yo le conocí precisamente en Valladolid en las reuniones del Comité Regional de Castilla y León, al que también pertenecía, y me llamó la atención su juventud y decisión en aquellos encuentros orgánicos en los que siempre destacaba.

Su carrera fue fulgurante, aunque tuvo la suerte de ganar a José Bono en el Congreso Federal de Madrid del año 2000 por escasos nueve votos ya que Alfonso Guerra, según comprobamos los que asistimos al mismo, traspasó un nuero de votos suficiente de su candidata Matilde Fernández a favor de Zapatero para que no ganara José Bono, que era el favorito.

Y ahí empezó un cambio de rumbo en el PSOE del que ahora estamos teniendo las consecuencias. Siempre dijimos que con Bono las cosas hubieran ido de distinta forma, pero no pudo ser.

Llama la atención que Zapatero en aquel entonces se había declarado más que socialdemócrata “demócrata social”, y tenía entre sus propuestas alguna tan significativa como “la defensa de la integridad y la honestidad de los militantes del partido”, lo que ahora podría aplicársele ante lo que está pasando.

Naturalmente, basta leer el citado Auto del juez para darse cuenta del minucioso análisis que se hace de todas y cada una de las actividades en las que directa o indirectamente interviene Zapatero.

Se le señala como cabeza de la organización: “José Luis Rodríguez Zapatero, -se dice en la página 27 del Auto-, dirige la trama organizada para el ejercicio de una ilícita actividad de tráfico de influencias, situándose Julio Martínez Martínez como titular de las sociedades que se constituyen a efectos de encubrir los mecanismos reales de toma de decisiones, tal y como puede indiciariamente apreciarse”.

Añadiéndose que Zapatero “lleva a cabo participación activa y directa en los canales de organización y comunicación interna de la sociedad Análisis Relevante S.L., … en el que figuran como participantes Julio Martínez Martínez, Javier de Paz, Silvia de Paz, el propio Zapatero y Sergio Sánchez Benítez”, y así a lo largo y ancho del Auto en cuestión.

¿Es esto tráfico de influencias o simplemente lobby?. El juez y, lo que es más importante, la Fiscalía anticorrupción, consideran que puede ser delito de tráfico de influencias como concluye dicho Auto en su página 59.

“En definitiva, las evidencias analizadas -conversaciones intervenidas, correos electrónicos, reuniones institucionales, contratos, pagos y flujos financieros-, permiten sostener que José Luis Rodríguez Zapatero ejerce un liderazgo efectivo sobre una estructura diseñada para ejercer influencias ilícitas, obtener decisiones administrativas favorables y encubrir las contraprestaciones económicas mediante contratos ficticios, siendo el mismo el principal beneficiario final y supervisor último de la operativa”.

Así pues, el procedimiento está basado y sustentando por numerosos indicios racionales de criminalidad y los delitos están ahí.

Si bien, como es lógico, se está invocando como ha manifestado el propio Pedro Sánchez, la presunción de inocencia, pero ante ello también hay que decir aquello que siempre recordaba el catedrático y magistrado del Supremo José Almagro que “la presunción de inocencia siempre se aplica al sospechoso de la comisión de un delito”.

Por consiguiente, como también señala el catedrático Víctor Ferreres “la presunción de inocencia no elude la existencia de delito, este existe aunque hasta que no se juzgue y condene no habrá autor definitivo”.

Por ello, añade “el juez puede adoptar cuando se está investigando un delito y aparecen indicios contra determinada persona medidas cautelares, como es privarle del pasaporte o del permiso de conducir o acercarse a la víctima o incluso decretar la prisión provisional o preventiva”, o embargo de cuentas corrientes, como está sucediendo en este caso.

Ahora todo queda por decidir y de nuevo un destacado castellano y leonés se encuentra en la picota. Esperemos que pase lo que pase se haga justicia.

 El Español – Castilla y León

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