Los combustibles se encarecen hasta un 30% en marzo pese a las rebajas fiscales

Los últimos datos del IPC publicados por el Instituto Nacional de Estadística confirman algo que en todo caso ya se sospechaba; que la guerra en Oriente Próximo tiene potencial para derivar en una espiral inflacionaria equivalente a la que siguió al conflicto en Ucrania, que los combustibles fósiles serán la correa de transmisión que traslade la crisis al resto de la economía y que, como entonces, el colchón fiscal diseñado por el Gobierno no salvará del golpe a los españoles, por mucho que se lo alivie. A pesar de que desde el 22 de marzo los carburantes gozan de una rebaja de impuestos -como parte de un Real Decreto que también afecta a la electricidad o la vivienda-, el mes pasado, el primero completo después de que Israel y los EE.UU. iniciaran su ofensiva contra Irán (28 de febrero), la gasolina se encareció un 8,1% y el gasóleo un 20,1% . Esto, en apenas treinta días. Y si se toman en conjunto todos los combustibles para vehículos, el alza fue del 14,3% , cifra que es la segunda mayor de toda la serie del INE después del 14,9% de marzo de 2022, un mes después del inicio de la invasión rusa de Ucrania. Para el caso de los ‘combustibles líquidos’, que es como Estadística llama al gasóleo para calefacción, la subida fue del 30% ; ahora sí, la más alta desde que se empezaran a tomar los datos en 2002. Este es el principal factor que explica el otro titular que deja la última edición del IPC, que sitúa el avance de precios en marzo en el 3,4% con respecto al mismo mes de 2025, una décima por encima de lo que Estadística avanzó en su primera estimación. Se trata del resultado más alto desde junio de 2024, pero una vez más el indicador verdaderamente relevante es el mensual, pues este nos lleva directamente a lo peor de la última crisis de precios, con un alza del 1,2%, la más acusada desde junio de 2022. Noticia relacionada general No No España resiste el golpe de la guerra en Irán, pero crecerá menos de lo previsto David AlandeteLa historia se repite y lo hace con los sospechosos habituales como protagonistas, lógico en un país en el que más del 90% de las mercancías viajan por carretera. De ahí la relevancia de las rebajas fiscales decididas el mes pasado, que para los carburantes se concretaron en la reducción del Impuesto de Hidrocarburos al mínimo que permite la UE y la rebaja del IVA del 21% al 10%, además de bonificaciones de 20 céntimos/litro para agricultores y transportistas. Y sin embargo, nada de esto paró el golpe, aunque quede como consuelo la certeza de que el mazazo hubiera sido peor en caso de no haber habido colchón fiscal. Ese dato existe y es lo que el INE llama IPC ‘a impuestos constantes’, un índice que mide la evolución que hubiera mostrado un determinado producto en caso de no haberse producido un cambio impositivo concreto. En ese caso, el encarecimiento del gasóleo en marzo hubiera sido del 24,9% , cuatro puntos por encima de la cifra real; el de la gasolina, del 14,2% (seis puntos más); y el de los combustibles de calefacción, del 37% (siete puntos más). Para el caso del gasóleo A, por ejemplo, esto significa que hubiera sido seis céntimos más caro. 3,4% Inflación en marzo La inflación se disparó 1,1 puntos el pasado mes, y hubiera llegado al 3,8% si no se hubieran rebajado los impuestos, según cálculos del INE Lo mismo vale para la factura eléctrica, que el mes pasado se abarató un 1,9% en lugar de encarecerse un punto, que es lo que hubiera sucedido sin las rebajas del IVA (hasta el 10%) y los impuestos especiales, además de la aplicación de algunas bonificaciones para hogares vulnerables. Esto no es poco importante, ya que Estadística atribuye al precio de la luz -que bajó pero menos que en el mismo mes del año pasado- una parte del mérito por la subida del IPC general. La crisis se contagia al resto de la economíaLo cierto es que las rebajas fiscales, a pesar de contenidas a algunos productos y servicios, le quitaron cuatro décimas a la inflación global el mes pasado, sin evitar por ello el efecto arrastre del alza de los combustibles sobre el resto de la economía. Así se desprende de los datos del IPC subyacente, un indicador que elimina del análisis los elementos más volátiles -energía y alimentos no elaborados- y, en este caso, nos permite conocer si la escalada del petróleo ha afectado a otras partidas. Aparentemente, la respuesta es que sí, pues el dato subyacente se situó en el 2,9% interanual , dos décimas más que en febrero. Bien es cierto que este índice venía de experimentar subidas al menos desde el verano pasado, pero también lo es que ninguna de dos décimas. La única buena noticia es que todo indica que la crisis no se ha trasladado aún a los alimentos, cuyo resultado fue del 2,7% en términos interanuales, un resultado que es inferior al de meses precedentes; incluso, en la comparativa con febrero sufrió un retroceso del 0,1%. Los últimos datos del IPC publicados por el Instituto Nacional de Estadística confirman algo que en todo caso ya se sospechaba; que la guerra en Oriente Próximo tiene potencial para derivar en una espiral inflacionaria equivalente a la que siguió al conflicto en Ucrania, que los combustibles fósiles serán la correa de transmisión que traslade la crisis al resto de la economía y que, como entonces, el colchón fiscal diseñado por el Gobierno no salvará del golpe a los españoles, por mucho que se lo alivie. A pesar de que desde el 22 de marzo los carburantes gozan de una rebaja de impuestos -como parte de un Real Decreto que también afecta a la electricidad o la vivienda-, el mes pasado, el primero completo después de que Israel y los EE.UU. iniciaran su ofensiva contra Irán (28 de febrero), la gasolina se encareció un 8,1% y el gasóleo un 20,1% . Esto, en apenas treinta días. Y si se toman en conjunto todos los combustibles para vehículos, el alza fue del 14,3% , cifra que es la segunda mayor de toda la serie del INE después del 14,9% de marzo de 2022, un mes después del inicio de la invasión rusa de Ucrania. Para el caso de los ‘combustibles líquidos’, que es como Estadística llama al gasóleo para calefacción, la subida fue del 30% ; ahora sí, la más alta desde que se empezaran a tomar los datos en 2002. Este es el principal factor que explica el otro titular que deja la última edición del IPC, que sitúa el avance de precios en marzo en el 3,4% con respecto al mismo mes de 2025, una décima por encima de lo que Estadística avanzó en su primera estimación. Se trata del resultado más alto desde junio de 2024, pero una vez más el indicador verdaderamente relevante es el mensual, pues este nos lleva directamente a lo peor de la última crisis de precios, con un alza del 1,2%, la más acusada desde junio de 2022. Noticia relacionada general No No España resiste el golpe de la guerra en Irán, pero crecerá menos de lo previsto David AlandeteLa historia se repite y lo hace con los sospechosos habituales como protagonistas, lógico en un país en el que más del 90% de las mercancías viajan por carretera. De ahí la relevancia de las rebajas fiscales decididas el mes pasado, que para los carburantes se concretaron en la reducción del Impuesto de Hidrocarburos al mínimo que permite la UE y la rebaja del IVA del 21% al 10%, además de bonificaciones de 20 céntimos/litro para agricultores y transportistas. Y sin embargo, nada de esto paró el golpe, aunque quede como consuelo la certeza de que el mazazo hubiera sido peor en caso de no haber habido colchón fiscal. Ese dato existe y es lo que el INE llama IPC ‘a impuestos constantes’, un índice que mide la evolución que hubiera mostrado un determinado producto en caso de no haberse producido un cambio impositivo concreto. En ese caso, el encarecimiento del gasóleo en marzo hubiera sido del 24,9% , cuatro puntos por encima de la cifra real; el de la gasolina, del 14,2% (seis puntos más); y el de los combustibles de calefacción, del 37% (siete puntos más). Para el caso del gasóleo A, por ejemplo, esto significa que hubiera sido seis céntimos más caro. 3,4% Inflación en marzo La inflación se disparó 1,1 puntos el pasado mes, y hubiera llegado al 3,8% si no se hubieran rebajado los impuestos, según cálculos del INE Lo mismo vale para la factura eléctrica, que el mes pasado se abarató un 1,9% en lugar de encarecerse un punto, que es lo que hubiera sucedido sin las rebajas del IVA (hasta el 10%) y los impuestos especiales, además de la aplicación de algunas bonificaciones para hogares vulnerables. Esto no es poco importante, ya que Estadística atribuye al precio de la luz -que bajó pero menos que en el mismo mes del año pasado- una parte del mérito por la subida del IPC general. La crisis se contagia al resto de la economíaLo cierto es que las rebajas fiscales, a pesar de contenidas a algunos productos y servicios, le quitaron cuatro décimas a la inflación global el mes pasado, sin evitar por ello el efecto arrastre del alza de los combustibles sobre el resto de la economía. Así se desprende de los datos del IPC subyacente, un indicador que elimina del análisis los elementos más volátiles -energía y alimentos no elaborados- y, en este caso, nos permite conocer si la escalada del petróleo ha afectado a otras partidas. Aparentemente, la respuesta es que sí, pues el dato subyacente se situó en el 2,9% interanual , dos décimas más que en febrero. Bien es cierto que este índice venía de experimentar subidas al menos desde el verano pasado, pero también lo es que ninguna de dos décimas. La única buena noticia es que todo indica que la crisis no se ha trasladado aún a los alimentos, cuyo resultado fue del 2,7% en términos interanuales, un resultado que es inferior al de meses precedentes; incluso, en la comparativa con febrero sufrió un retroceso del 0,1%.  

Los últimos datos del IPC publicados por el Instituto Nacional de Estadística confirman algo que en todo caso ya se sospechaba; que la guerra en Oriente Próximo tiene potencial para derivar en una espiral inflacionaria equivalente a la que siguió al conflicto en Ucrania, … que los combustibles fósiles serán la correa de transmisión que traslade la crisis al resto de la economía y que, como entonces, el colchón fiscal diseñado por el Gobierno no salvará del golpe a los españoles, por mucho que se lo alivie.

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