Con la estabilización del incendio de Los Gallardos (Almería), en la tercera jornada de lucha contra el fuego, llegó el momento de acometer la gran batida en busca de cualquier rastro de vida o de muerte. El balance de 13 muertos (a última hora de la tarde de este domingo la Junta ha informado del fallecimiento de una de las personas ingresadas con heridas de gravedad en el hospital Torrecárdenas de Almería, una mujer de 93 años que tenía patologías previas), siete heridos (tres muy graves), 10 denuncias oficiales de desaparición y 23 personas no localizadas, tras el paso de unas llamas voraces que devoraron 7.000 hectáreas a una velocidad superior a la del propio viento, se mantenía también estable.
La Junta eleva a 13 la cifra de fallecidos
La víctima número 13 del incendio de Los Gallardos es una mujer de 93 años y nacionalidad británica, según ha informado la Junta de Andalucía este domingo. Permanecía ingresada en el Hospital Universitario Torrecárdenas tras resultar herida por el fuego y ha fallecido esta tarde, según han añadido fuentes de la emergencia. La paciente ingresó en el servicio de Urgencias el pasado 10 de julio, a las 00:28 horas. Tras una primera valoración y su estabilización inicial, fue trasladada a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI). «Presentaba quemaduras en el 20% de la superficie corporal y contaba con graves patologías previas», han añadido las fuentes. Su fallecimiento eleva a 13 la cifra de personas fallecidas en el incendio de Los Gallardos.
Diez grupos mixtos con voluntarios de Protección Civil, Guardia Civil y UME peinan 18 zonas y revisan 250 viviendas sin rastro de los desaparecidos, tras el mortífero incendio de Almería
Con la estabilización del incendio de Los Gallardos (Almería), en la tercera jornada de lucha contra el fuego, llegó el momento de acometer la gran batida en busca de cualquier rastro de vida o de muerte. El balance de 13 muertos (a última hora de la tarde de este domingo la Junta ha informado del fallecimiento de una de las personas ingresadas con heridas de gravedad en el hospital Torrecárdenas de Almería, una mujer de 93 años que tenía patologías previas), siete heridos (tres muy graves), 10 denuncias oficiales de desaparición y 23 personas no localizadas, tras el paso de unas llamas voraces que devoraron 7.000 hectáreas a una velocidad superior a la del propio viento, se mantenía también estable.
El incendio, que arrasó el precioso oasis de la sierra de la Cabrera-Bédar, se había convertido ya en uno de los más mortíferos de la historia de España. Y a las nueve de la mañana de este domingo, diez grupos mixtos de voluntarios de Protección Civil, Guardia Civil y UME (Unidad Militar de Emergencias) partían del puesto de mando avanzado de Turre (municipio de más de 4.300 habitantes, en Almería) dispuestos a patear 217 hectáreas de tierra quemada y a diluir un temor colectivo: que hubiera más muertos entre los desaparecidos.
“Se han establecido 18 zonas, tras perimetrar la más afectada, donde fue encontrado el mayor número de víctimas”, explicaba la directora de Protección Civil, Virginia Barcones, que ha permanecido en el lugar del siniestro casi desde el principio y que este domingo acudió a primera hora para animar a los 61 voluntarios de Protección Civil, “los chalecos naranjas”, la principal fuerza de un dispositivo de búsqueda formado por un total de cien personas.
Hasta bien entrada la tarde peinaron el área por cuadrículas. “Lo más complicado es lo accidentado del terreno y que está todo quemado, incluso hay aún zonas calientes”, apuntaba uno de los guardias civiles del servicio cinológico, mientras daba de beber a su perro, especializado en la localización de vida. “Nada, no se ha encontrado nada, ni vivos ni muertos”, confirmaban al principio de la tarde, con el regreso del operativo, fuentes oficiales del Instituto Armado.
Los temores iban diluyéndose a medida que se avanzaba sobre el escarpado terreno calcinado. “Confiamos en que no aparezcan nuevos fallecidos después de las batidas”, dijo el presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno, por la mañana. “Tenemos la confianza certera en que no aparezcan más víctimas”, añadió.
“Podemos afirmar categóricamente que en las tres batidas que se han hecho en las casas no se ha encontrado a nadie, pero no podemos descartar que se pueda encontrar a alguien en nuevos rastreos”, ha advertido Eduardo Díaz Monje, técnico de emergencias del GREA (Grupo De Emergencias de Andalucía).
La técnica que se ha aplicado en este minuciosa y quirúrgica inspección del territorio es similar a la que se usa cuando se busca a un desaparecido en el mundo rural. “Lo curioso en este caso es que normalmente queremos encontrar a la persona pero, en este caso, buscábamos no queriendo encontrar a nadie”, comenta.
El punto de partida para buscar a un desaparecido suele ser el lugar en el que se le ve por última vez. “En este ocasión nos hemos guiado por los dos puntos en los que fueron hallados los cuerpos de los fallecidos, los de los turistas y los de los coches”, ha explicado. La razón es que tiene más sentido buscar en las zonas en las que comenzó primero a llegar el fuego y donde pudo sorprender a la gente y no tanto en las que llegó posteriormente.
“Una vez que tenemos esos puntos de referencia se marcan los corredores naturales, por donde alguien se desplazaría intuitivamente de un punto a otro, es decir, sendas y caminos, más que por monte a través”, indica. Y apunta que suelen descartarse las grandes pendientes por ese mismo motivo, priorizándose los corredores por donde la gente puede transitar. Se marcan también, las zonas de vivienda e instalaciones agropecuarias en las que haya podido acudir alguien a refugiarse. Y con todo ello marcado, se ven cerrando y delimitando áreas de búsqueda. Todos los grupos llevan su propia geolocalización para poder acudir al rescate de quien sea necesario.
Un total de 250 viviendas fueron inspeccionadas. “Tuvimos un susto en una de ellas, que tenía el garaje derruido, pero finalmente se dio con el propietario y estaba vivo”, señaló Virginia Barcones. La mayor parte de las casas se han mantenido intactas, aunque fueran asediadas por las llamas. “Los casos de viviendas quemadas son puntuales”, apuntó también Moreno.
Durante estos días, ese número de 23 personas no localizadas, junto a las 10 denuncias de desaparición interpuestas (las dos últimas, la noche de este domingo), hacían presagiar lo peor. “La búsqueda no ha terminado”, señalaba un portavoz de la Guardia Civil, que este domingo incorporó también drones y un helicóptero a la gran batida. “Se seguirán haciendo rastreos en los próximos días, pero de otro tipo”, explicaban.
“No localizados”
Los responsables políticos, locales y nacionales, insistían estos días en denominar a los posibles desaparecidos “personas no localizadas”, ya que en muchos casos podía tratarse de vecinos que hace tiempo no se encontraban en sus casas, ya que buena parte de los que vivían en los cortijos diseminados por la sierra eran ingleses y belgas.
No obstante, al menos un familiar de los fallecidos, de origen extranjero, ya se personó este domingo en las dependencias de la Guardia Civil para ofrecer su ADN, de forma que pueda ser cotejado con los cuerpos encontrados en la madrugada del pasado viernes, en lo peor de este mortífero incendio, precisamente en la zona de Bédar (950 habitantes), donde se produjo el mayor número de víctimas mortales.
Mientras se mantienen los medios aéreos refrescando el terreno para evitar nuevos conatos, entre la tarde del sábado y el domingo comenzó el regreso escalonado de los más de 1.600 desalojados a sus casas, tras pasar dos días acogidos entre albergues y hoteles de la zona. “Aviso importante. Los vecinos de Las Pastoras, a partir de las 16.00 horas pueden volver a sus casas”, corría por los WhatsApps de los habitantes de esa pequeña pedanía.
En los próximos días está previsto que los esfuerzos se centren en consolidar el control del fuego, que alcanzó un perímetro de 40 kilómetros, y comenzar a valorar los daños. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, visitará la zona este lunes, mientras continúan las labores de identificación de los cuerpos de los 12 fallecidos y los ocho heridos, cuatro de ellos “estables pero de extrema gravedad”, que se recuperan en los hospitales.
Al mismo tiempo, sigue su curso la investigación relativa al origen del incendio, que desarrollan los técnicos del Seprona (el Servicio de Protección de la Naturaleza) de la Guardia Civil. La hipótesis principal mantenida por los investigadores es, hasta el momento, la caída de un viejo poste eléctrico en la pedanía de Almocáizar, junto a la A-7, pese a que la compañía eléctrica Endesa asegura que ya no tenía tensión.
Testigos presenciales en el momento del accidente, hacia las 16.30 de la tarde del pasado viernes, aseguran que vieron cómo “echaba chispazos” el cable que dio lugar al incendio, que además quedó cruzado en la carretera y provocó que las llamas saltaran de un lado a otro, y el posterior descontrol del fuego propulsado barranco arriba por unas fuertes rachas de viento. Parte de ese cable ya fue cortado y retirado por los investigadores para su análisis, pero el resto todavía podía verse colgando en un lateral del cerro por el que escalaron velozmente las llamas.
La Junta eleva a 13 la cifra de fallecidos
Nacho Sánchez
La víctima número 13 del incendio de Los Gallardos es una mujer de 93 años y nacionalidad británica, según ha informado la Junta de Andalucía este domingo. Permanecía ingresada en el Hospital Universitario Torrecárdenas tras resultar herida por el fuego y ha fallecido esta tarde, según han añadido fuentes de la emergencia. La paciente ingresó en el servicio de Urgencias el pasado 10 de julio, a las 00:28 horas. Tras una primera valoración y su estabilización inicial, fue trasladada a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI). «Presentaba quemaduras en el 20% de la superficie corporal y contaba con graves patologías previas», han añadido las fuentes. Su fallecimiento eleva a 13 la cifra de personas fallecidas en el incendio de Los Gallardos.
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