El PP ha encontrado en los homenajes anuales a Miguel Ángel Blanco, el concejal de Ermua asesinado por ETA en 1997, el contexto que debe de considerar más oportuno para arremeter contra la Ley de Memoria Democrática. Ya en 2022, en un acto celebrado en la localidad vizcaína, Alberto Núñez Feijóo aprovechó para anunciar su propósito de derogar la legislación en favor de los perseguidos por la dictadura franquista. Este lunes, Feijóo, de visita en la zona del trágico incendio de Almería, no pudo llegar a tiempo para la concentración celebrada en Madrid en recuerdo del 29º aniversario del crimen que estremeció a todo un país, pero la mezcla entre las memorias del terrorismo y de la dictadura franquista se repitió. En ausencia del líder, tomó la palabra su número dos en el partido, Miguel Tellado, quien duplicó la apuesta y, dando por hecha la próxima victoria electoral del PP, prometió: “Derogaremos la ley de Memoria Democrática en el primer Consejo de Ministros”.
Tellado promete “derogarla en el primer Consejo de Ministros”
El PP ha encontrado en los homenajes anuales a Miguel Ángel Blanco, el concejal de Ermua asesinado por ETA en 1997, el contexto que debe de considerar más oportuno para arremeter contra la Ley de Memoria Democrática. Ya en 2022, en un acto celebrado en la localidad vizcaína, Alberto Núñez Feijóo aprovechó para anunciar su propósito de derogar la legislación en favor de los perseguidos por la dictadura franquista. Este lunes, Feijóo, de visita en la zona del trágico incendio de Almería, no pudo llegar a tiempo para la concentración celebrada en Madrid en recuerdo del 29º aniversario del crimen que estremeció a todo un país, pero la mezcla entre las memorias del terrorismo y de la dictadura franquista se repitió. En ausencia del líder, tomó la palabra su número dos en el partido, Miguel Tellado, quien duplicó la apuesta y, dando por hecha la próxima victoria electoral del PP, prometió: “Derogaremos la ley de Memoria Democrática en el primer Consejo de Ministros”.
La promesa, al menos en su formulación literal, resulta de difícil cumplimiento, porque el Gobierno como tal no puede “derogar” una ley y menos en su primera reunión. El trámite sería elaborar una nueva para sustituir a la anterior y someterla al refrendo del Congreso.
El anuncio de Tellado entusiasmó a la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, quien cerró el acto celebrado en el jardín que lleva el nombre del concejal asesinado, una pequeña esquina verde en un confín del barrio de Chamartín. Ayuso felicitó calurosamente a Feijóo por el anuncio que acababa de escuchar de boca de Tellado. La ley que honra a quienes lucharon contra la dictadura y persigue la exaltación del franquismo es, según Ayuso, producto de gente que “nos odia y nos quiere dividir”. La presidenta madrileña considera que la legislación sobre la memoria antifranquista constituye la “clave del sanchismo” y, por tanto, su derogación supondrá un “triunfo de la democracia”.
El argumento del PP para mezclar los actos en recuerdo a las víctimas del terrorismo con los ataques a esa ley es que, como dijo Tellado, “la memoria no puede estar en manos de Bildu”. Aunque no lo especificase, el secretario general de los populares aludía presumiblemente a que el Gobierno pactó algunos puntos de la norma con EH Bildu, al igual que con todas las fuerzas que la apoyaron y que en su día invistieron a Sánchez. Al mismo tiempo que denostaba la ley que proscribe la exaltación de la dictadura, Tellado reiteró las promesas de su partido de legislar para impedir homenajes a etarras o que condenados por terrorismo puedan concurrir a las elecciones.
Los ataques a Sánchez por sus pactos con la izquierda abertzale fueron una constante del sencillo acto, al que asistieron un centenar de personas y que se clausuró con la ofrenda de varias coronas de flores ante un busto del asesinado. Lo abrió la hermana de este y presidenta de la fundación que lleva su nombre, Marimar Blanco, quien alertó de que ETA ha sido derrotada “pero no su proyecto político”. “La mano que cometía los atentados es la que ahora firma los acuerdos con este Gobierno”, manifestó, entre duras críticas a la política penitenciaria aplicada a los presos de la banda.
El alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, también insistió en la idea de que la izquierda abertzale es “heredera de los objetivos de ETA”. Y sostuvo que Bildu “no ha renunciado a la violencia” porque, aunque no la practique, “no la ha deslegitimado”.
Ayuso aprovechó para comentar que el año próximo inaugurará un memorial en recuerdo de las víctimas del terrorismo. Allí, entre otras cosas, se exhibirán objetos personales de los asesinados, como la batería que tocaba Miguel Ángel Blanco. Lo resaltó su hermana Marimar, quien terminó emocionada su intervención, proclamando que hablaba “sin una gota de odio, pero sin una gota de olvido”.
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