Los incendios forestales que arrasan la provincia de Ávila y la Comunidad de Madrid siguen activos, aunque su avance es más lento. La extinción está siendo compleja y se ha visto dificultada por las fuertes rachas de viento. Tras varias jornadas de rápido avance, el domingo se lograron contener muchos de los frentes, aunque se mantienen activas “varias cabezas” y los fuegos no pueden darse por perimetrados. Los esfuerzos este lunes irán en esa dirección: intentar lograr la estabilización, proteger poblaciones y evitar una fusión de las llamas de los dos grandes focos. La evolución es positiva, pero muy lenta y el riesgo de reactivaciones es alto. La Unidad Militar de Emergencias (UME) los ataca como un solo incendio y el Gobierno amplió la emergencia nacional a Toledo. Entre las tres regiones, hay afectadas ya 77.000 hectáreas y alrededor de 90.000 evacuados o confinados. Solo en Ávila, son 50.000 hectáreas, lo que lo convierte en el mayor incendio de la historia de España.
El fuego de Ávila es ya el mayor y “más agresivo” de la historia de España y el Gobierno declarará las zonas afectadas como gravemente dañadas por la emergencia
Los incendios forestales que arrasan la provincia de Ávila y la Comunidad de Madrid siguen activos, aunque su avance es más lento. La extinción está siendo compleja y se ha visto dificultada por las fuertes rachas de viento. Tras varias jornadas de rápido avance, el domingo se lograron contener muchos de los frentes, aunque se mantienen activas “varias cabezas” y los fuegos no pueden darse por perimetrados. Los esfuerzos este lunes irán en esa dirección: intentar lograr la estabilización, proteger poblaciones y evitar una fusión de las llamas de los dos grandes focos. La evolución es positiva, pero muy lenta y el riesgo de reactivaciones es alto. La Unidad Militar de Emergencias (UME) los ataca como un solo incendio y el Gobierno amplió la emergencia nacional a Toledo. Entre las tres regiones, hay afectadas ya 77.000 hectáreas y alrededor de 90.000 evacuados o confinados. Solo en Ávila, son 50.000 hectáreas, lo que lo convierte en el mayor incendio de la historia de España.
Durante la noche, la cuarta ya, los bomberos han trabajado sin descanso para intentar estabilizar los fuegos en Ávila y Madrid, y atajar, poco a poco, los focos más preocupantes. “Seguimos teniendo focos activos con llama y existe además un factor muy importante que condiciona permanentemente nuestra operativa: el riesgo de reproducciones en cualquier momento”, fue el balance del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, que se mantiene este lunes. Los ojos puestos, otra vez, en el tiempo, y una sensación de optimismo prudente. Según el ministro, “la previsión meteorológica tampoco va a ser tan favorable como les gustaría”.
Las condiciones a las que se enfrentan los bomberos en la Sierra Oeste de Madrid ―25.000 hectáreas afectadas― sí son peores que las del domingo, pero mejores que las de los días previos. “Todavía no son tan malas como cuando se inició el incendio”, recalca a este diario Javier Armenteros, delegado de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) en la Comunidad de Madrid. “El domingo era el día con condiciones más favorables. Ahora vamos empeorando progresivamente”, añade. Preocupan las temperaturas: este lunes será el último día por debajo de los 35 grados y a partir del martes ascienden a los 38 grados, informa Victoria Torres. Otro factor clave es la humedad relativa: el aire estará “más seco que durante el fin de semana”, por debajo del 20% en las horas centrales.
Las labores de extinción continúan sin descanso y los bomberos encadenan jornadas de trabajo a destajo. Una de las principales preocupaciones: que las llamas procedentes del incendio de Burgohondo, en Ávila, no se fusionen con las que avanzaban desde Madrid. El delegado del Gobierno en Castilla y León, Nicanor Sen, aseguraba a última hora que los incendios “ya han confluido”. Fuentes del Ministerio del Interior consultadas por EL PAÍS aclaran que esa confluencia se ha producido de “manera intermitente”, sin que ambos incendios se hayan convertido en uno solo. Los esfuerzos están en controlar los dos frentes.
No se han unido, pero son “monstruos” de tal magnitud y están tan cerca que se influyen el uno al otro y son capaces de alterar el tiempo. Como si crearan dentro su propio microclima y tuvieran vida propia. Cuando esto ocurre, se considera que un fuego ha pasado a ser de sexta generación, aquellos que por sus dimensiones pueden generar sus propias dinámicas meteorológicas, como ráfagas de viento bruscas y repentinas, que caen y golpean contra el suelo de forma violenta. Ese carácter errático es lo que más inquieta a los equipos técnicos al mando de la extinción. También su capacidad para crear nubes, que pueden formar una columna muy alta y dispersar humo y ceniza a grandes distancias.

En Madrid, las rachas de hasta 30 kilómetros por hora ―más flojas que en jornadas previas― “complicarán las labores de extinción”, ha indicado 112 Comunidad de Madrid en su primer balance del día. Los trabajos nocturnos han ido bien, pero preocupan especialmente tres zonas: el entorno del río Cofio; la urbanización El Encinar del Alberche, en la localidad de Villa del Prado y que el domingo tuvo que ser evacuada por segunda vez desde el inicio de los fuegos; y las urbanizaciones en la zona sur del embalse de San Juan, en el entorno del municipio de San Martín de Valdeiglesias. Allí se han concentrado estos días los trabajos de extinción. “Es cierto que han bajado un poco las temperaturas, pero la velocidad del viento hasta las dos de la tarde puede complicar las labores de extinción. Se prevé una velocidad sostenida de 15 kilómetros por hora”, detalla un portavoz de 112.
Por el momento, el flanco este ha logrado contenerse y no avanza, y los bomberos se afanan en enfriar progresivamente toda la zona quemada. En la zona oeste, la más cercana a Ávila, el fuego “sigue dando la batalla”, según el delegado del Gobierno en la región, Francisco Martín: “Hemos tenido que defender el municipio de San Martín de Valdeiglesias y también realizar una defensa muy activa de un incendio que ha venido desde Almorox hacia Villa del Prado”. En la región hay ya 12 municipios evacuados y cuatro confinados: en total son 29.609 las personas que duermen fuera de sus casas y 21.132 los aislados en sus pueblos.
Una nota positiva, que avanzó Martín: los 4.500 desalojados del camping de El Escorial podrán regresar este lunes. También los ancianos de la residencia de San Martín de Valdeiglesias volverán al centro. Y durante una franja horaria todavía sin determinar, se permitirá que los ganaderos de las zonas afectadas puedan acceder a sus instalaciones para alimentar a los animales en condiciones de seguridad. Serán los alcaldes de los municipios afectados los que comunicarán los horarios que se acuerden.
El incendio de Burgohondo, en Ávila, también sigue descontrolado, pero se mueve mucho más lento. La noche ha sido positiva, aunque con momentos de tensión, como el vivido en Sotillo, cuando las pavesas ―restos del fuego que el viento levanta y desliza― han atravesado volando una carretera que intentaban proteger los bomberos. Esta escena se ha repetido en otros puntos. El fuego se intensifica en zonas concretas y está más o menos controlado en otras. Es un trabajo quirúrgico, de contener, replegar cuando las llamas se avivan y volver a intentarlo.
Se mueve hacia el sur de la provincia y preocupa su avance en el Valle del Tiétar, que tuvo que ser desalojado. Allí se intensifican los trabajos de extinción desde el sábado y las labores de los bomberos desplazados se centran en proteger localidades. La Guardia Civil detuvo el viernes a una persona e investiga a otra por utilizar maquinaria pesada en una zona donde estaba prohibido su uso, lo que provocó una chispa que originó las llamas, y el presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, anunció que la comunidad va a personarse como acusación contra quien haya iniciado el incendio.
El mayor fuego de la historia de España ha obligado a desalojar en la región a 25.087 personas de 16 municipios y confinar a 8.735 de tres. A esto se suman los habitantes afectados en Toledo, también en emergencia nacional y donde preocupa un fuego en Almorox, ya son 5.200 los desalojados en 11 localidades. Para muchos, esta noche ha sido la cuarta fuera de casa.
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