La guerra de Irán abre una clara brecha entre Trump y Netanyahu

Donald Trump recibió este martes al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu , en una de las reuniones más delicadas de sus carreras, un punto bajo desde que ambos lanzaron hace cinco meses la ofensiva conjunta contra Irán. Lo que comenzó como una estrategia común para forzar un cambio de régimen en Teherán ha derivado en una guerra larga, costosa y sin una salida clara . Trump ha dado señales en varias ocasiones, de estar harto.El encuentro, celebrado a puerta cerrada y sin acceso de la prensa, confirmó que Washington y Jerusalén mantienen el objetivo de impedir que Irán desarrolle un arma nuclear , pero ya discrepan sobre cómo lograrlo. Las críticas de la Casa Blanca a Netanyahu y su supuesta beligerancia han ido en aumento.La cita llegó en un momento especialmente incómodo para ambos dirigentes. Trump afronta un creciente desgaste interno por una guerra que prometía ser corta. Coincide además con un aumento del precio de la energía y la gasolina y el hartazgo del electorado de cara a las elecciones legislativas de noviembre. Netanyahu, por su parte, encara otros comicios en octubre con la necesidad de demostrar que conserva la estrecha relación con el presidente estadounidense, que ha sido una de sus principales bazas políticas durante años.Horas antes del encuentro, Trump dejó entrever públicamente su malestar con Netanyahu. El presidente criticó que el mandatario israelí hubiera anunciado en televisión su intención de presentarle nueva inteligencia sobre la actividad iraní en la instalación subterránea de Pickaxe antes incluso de comentársela personalmente. «¿Por qué no me lo dices a mí primero?», llegó a reprochar en una entrevista televisiva en Fox News , un comentario poco habitual entre dos líderes acostumbrados a exhibir sintonía.La reunión se desarrolló sin comparecencia conjunta ni imágenes del tradicional saludo en el Despacho Oval. La Casa Blanca optó por un formato discreto que evitó cualquier exposición pública de las diferencias existentes sobre Irán. A diferencia de la reunión mantenida unas horas antes con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, en este encuentro sí estuvo presente el vicepresidente JD Vance , uno de los hombres de mayor confianza de Trump y defensor de negociar con Irán. Vance es de hecho el artífice del acuerdo que saltó por los aires con los nuevos ataques de EE.UU. A Netanyahu además se le alojó en la Casa Blair, residencia oficial destinada a visitas de especial relevancia. Zelenski pernoctó en un hotel.El principal punto de fricción sigue siendo el futuro de la campaña militar. Trump considera que el castigo infligido a Irán durante los últimos meses abre una oportunidad para negociar desde una posición de fuerza. Netanyahu, en cambio, mantiene que Teherán debe seguir sometido a presión militar hasta eliminar definitivamente su capacidad nuclear y reducir su influencia regional.Inquietud en JerusalénEl presidente estadounidense también ha comenzado a adoptar otros posicionamientos que generan inquietud en Jerusalén. Su intención de avanzar en la venta de cazas F-35 a Turquía y de impulsar un acuerdo de cooperación nuclear civil con Arabia Saudí han despertado reservas en el Gobierno israelí, que teme una alteración del equilibrio estratégico en Oriente Próximo. Trump, sin embargo, dejó claro esta semana que esas decisiones corresponden exclusivamente a Washington. «Nadie me dice a mí lo que debemos vender o no vender», afirmó en conversación con la prensa.Las diferencias no significan una ruptura, algo improbable entre los dos socios tan estrechos. Trump insistió en las últimas horas en que ambos siguen estando «muy cerca» en su visión sobre Irán, aunque reconoció que existen discrepancias. La prioridad inmediata para la Casa Blanca pasa por intentar reactivar una vía diplomática que permita contener el conflicto y aliviar la presión económica derivada de la inestabilidad en el estrecho de Ormuz.Netanyahu acudió a Washington también para asistir al funeral del senador republicano Lindsey Graham , uno de los principales defensores de Israel y de una política de máxima presión contra el régimen iraní. El primer ministro aprovechó su visita para reiterar que, «de una forma u otra», Irán debe abandonar su programa nuclear.La reunión terminó sin anuncios concretos, pero dejó una certeza: la alianza entre Trump y Netanyahu sigue intacta en los objetivos, aunque ya no existe la plena coincidencia, absoluta y total, sobre el camino para alcanzarlos. La guerra que ambos pensaban resolver en pocas semanas se ha convertido en un conflicto prolongado cuya salida empieza a dividir incluso a sus dos principales impulsores. Donald Trump recibió este martes al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu , en una de las reuniones más delicadas de sus carreras, un punto bajo desde que ambos lanzaron hace cinco meses la ofensiva conjunta contra Irán. Lo que comenzó como una estrategia común para forzar un cambio de régimen en Teherán ha derivado en una guerra larga, costosa y sin una salida clara . Trump ha dado señales en varias ocasiones, de estar harto.El encuentro, celebrado a puerta cerrada y sin acceso de la prensa, confirmó que Washington y Jerusalén mantienen el objetivo de impedir que Irán desarrolle un arma nuclear , pero ya discrepan sobre cómo lograrlo. Las críticas de la Casa Blanca a Netanyahu y su supuesta beligerancia han ido en aumento.La cita llegó en un momento especialmente incómodo para ambos dirigentes. Trump afronta un creciente desgaste interno por una guerra que prometía ser corta. Coincide además con un aumento del precio de la energía y la gasolina y el hartazgo del electorado de cara a las elecciones legislativas de noviembre. Netanyahu, por su parte, encara otros comicios en octubre con la necesidad de demostrar que conserva la estrecha relación con el presidente estadounidense, que ha sido una de sus principales bazas políticas durante años.Horas antes del encuentro, Trump dejó entrever públicamente su malestar con Netanyahu. El presidente criticó que el mandatario israelí hubiera anunciado en televisión su intención de presentarle nueva inteligencia sobre la actividad iraní en la instalación subterránea de Pickaxe antes incluso de comentársela personalmente. «¿Por qué no me lo dices a mí primero?», llegó a reprochar en una entrevista televisiva en Fox News , un comentario poco habitual entre dos líderes acostumbrados a exhibir sintonía.La reunión se desarrolló sin comparecencia conjunta ni imágenes del tradicional saludo en el Despacho Oval. La Casa Blanca optó por un formato discreto que evitó cualquier exposición pública de las diferencias existentes sobre Irán. A diferencia de la reunión mantenida unas horas antes con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, en este encuentro sí estuvo presente el vicepresidente JD Vance , uno de los hombres de mayor confianza de Trump y defensor de negociar con Irán. Vance es de hecho el artífice del acuerdo que saltó por los aires con los nuevos ataques de EE.UU. A Netanyahu además se le alojó en la Casa Blair, residencia oficial destinada a visitas de especial relevancia. Zelenski pernoctó en un hotel.El principal punto de fricción sigue siendo el futuro de la campaña militar. Trump considera que el castigo infligido a Irán durante los últimos meses abre una oportunidad para negociar desde una posición de fuerza. Netanyahu, en cambio, mantiene que Teherán debe seguir sometido a presión militar hasta eliminar definitivamente su capacidad nuclear y reducir su influencia regional.Inquietud en JerusalénEl presidente estadounidense también ha comenzado a adoptar otros posicionamientos que generan inquietud en Jerusalén. Su intención de avanzar en la venta de cazas F-35 a Turquía y de impulsar un acuerdo de cooperación nuclear civil con Arabia Saudí han despertado reservas en el Gobierno israelí, que teme una alteración del equilibrio estratégico en Oriente Próximo. Trump, sin embargo, dejó claro esta semana que esas decisiones corresponden exclusivamente a Washington. «Nadie me dice a mí lo que debemos vender o no vender», afirmó en conversación con la prensa.Las diferencias no significan una ruptura, algo improbable entre los dos socios tan estrechos. Trump insistió en las últimas horas en que ambos siguen estando «muy cerca» en su visión sobre Irán, aunque reconoció que existen discrepancias. La prioridad inmediata para la Casa Blanca pasa por intentar reactivar una vía diplomática que permita contener el conflicto y aliviar la presión económica derivada de la inestabilidad en el estrecho de Ormuz.Netanyahu acudió a Washington también para asistir al funeral del senador republicano Lindsey Graham , uno de los principales defensores de Israel y de una política de máxima presión contra el régimen iraní. El primer ministro aprovechó su visita para reiterar que, «de una forma u otra», Irán debe abandonar su programa nuclear.La reunión terminó sin anuncios concretos, pero dejó una certeza: la alianza entre Trump y Netanyahu sigue intacta en los objetivos, aunque ya no existe la plena coincidencia, absoluta y total, sobre el camino para alcanzarlos. La guerra que ambos pensaban resolver en pocas semanas se ha convertido en un conflicto prolongado cuya salida empieza a dividir incluso a sus dos principales impulsores.  

Donald Trump recibió este martes al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, en una de las reuniones más delicadas de sus carreras, un punto bajo desde que ambos lanzaron hace cinco meses la ofensiva conjunta contra Irán. Lo que comenzó como una estrategia común … para forzar un cambio de régimen en Teherán ha derivado en una guerra larga, costosa y sin una salida clara. Trump ha dado señales en varias ocasiones, de estar harto.

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