Arantza, 30 años: «He dejado mi trabajo después de 6 años, sentía que no me llenaba. Tomé la decisión por mi bienestar»

La joven explicó los motivos que le llevaron a abandonar su profesión a los 30 años y decidió aventurarse en busca de su vocación.Más información: Paula, 23 años: «He durado un día en el trabajo. No voy a quedarme en un sitio donde no me gusta ni amargarme» La joven explicó los motivos que le llevaron a abandonar su profesión a los 30 años y decidió aventurarse en busca de su vocación.Más información: Paula, 23 años: «He durado un día en el trabajo. No voy a quedarme en un sitio donde no me gusta ni amargarme»  

Las claves

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Arantza, profesora de Primaria de 30 años, ha decidido dejar su trabajo tras seis años debido a que afectaba su bienestar y salud mental.

A pesar de disfrutar de la docencia, la ansiedad y el malestar relacionados con el entorno laboral la llevaron a tomar la decisión de hacer una pausa profesional.

Arantza ha congelado su número, similar a una excedencia, y ahora busca opciones laborales que le permitan mantener su vocación de servicio a la sociedad.

Prioriza su paz mental sobre el salario y considera que cambiar de rumbo profesional es una oportunidad de crecimiento, no un fracaso.

A sus 30 años, Arantza ha decidido hacer una pausa en su carrera profesional después de seis años dedicada a la educación.

Profesora de Primaria, ha optado por abandonar su puesto después de reconocer que su trabajo estaba afectando a su bienestar y también a su vida personal. «He tomado esa decisión por mi bienestar», explicaba en su cuenta de TikTok (@arantzaortega).

La decisión no ha sido sencilla. Arantza reconoce que durante un tiempo llegó a sentir ansiedad ante la idea de acudir al colegio. Una situación «bastante violenta» que vivió en su puesto de trabajo le llevó a preguntarse si continuar en aquel entorno le estaba haciendo bien.

«Quizá tu trabajo no tiene que ser perfecto y debe hacerte feliz, pero tu trabajo no puede hacerte infeliz«, señala.

La situación llegó hasta el punto de que no tenía «ganas ni de levantarme de la cama para ir a trabajar«, porque hacerlo le provocaba una ansiedad que, según explica, «no se sostenía».

Seis años dedicados a la educación

Arantza insiste en que su decisión no responde a un rechazo hacia la profesión docente. De hecho, asegura que le gusta su trabajo y que considera que se le da bien. El problema, explica, está en «todo lo que envuelve al puesto de trabajo».

Después de meses de reflexión y de hablar con su psicóloga, decidió detener su trayectoria profesional. «No es que quiera dejar mi trabajo para siempre, pero sí que me gustaría hacer una pausa«, afirma.

Para ella, la decisión supone también un duelo. Durante los últimos seis años había orientado su formación y su vida laboral hacia la educación y reconoce que no se visualiza trabajando fuera de un colegio.

Precisamente por eso, asegura que le ha resultado especialmente difícil romper con la trayectoria que había construido. «Salir y romper con eso está siendo muy difícil», reconoce.

La profesora ha decidido congelar su número, una fórmula similar a una excedencia, y tomarse un tiempo para decidir cuál será su siguiente paso. Ahora estudia otras posibilidades laborales y busca puestos que le permitan mantener una de las facetas que más valora: «el servicio a la sociedad».

En este momento, su prioridad no es encontrar el empleo mejor remunerado. «Estoy priorizando mi paz mental por encima de un buen sueldo», afirma, aunque reconoce que puede hacerlo porque su situación personal se lo permite.

Su experiencia también le ha servido para lanzar un mensaje a quienes atraviesan una situación similar.

«Cuando parece que todo lo que has construido durante años se viene abajo, es una nueva oportunidad para aprender, para crecer, para cambiar», sostiene.

Así, para Arantza, abandonar temporalmente un camino profesional no significa fracasar. Todo lo contrario. «La vida no es lineal», concluye.

 El Español – Sociedad

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