Marco Rubio llevó a Colombia este martes una exigencia directa y clara de Donald Trump para inaugurar una nueva etapa política tras la marcha de Gustavo Petro : reducir por la vía rápidamlos cultivos de coca intensificando las operaciones contra los grupos del narcotráfico y persiguiendo las redes financieras que sostienen su actividad. El secretario de Estado norteamericano situó esas prioridades en el centro de su encuentro con el nuevo presidente Abelardo de la Espriella, en la primera escala de una gira que incluye Ecuador y Perú. La visita acerca a gobiernos que comparten una apuesta por la presión militar contra las organizaciones criminales. Para Washington, Colombia ocupaba un lugar decisivo por su condición de principal productor mundial de cocaína. Para De la Espriella , la relación con Estados Unidos ofrece respaldo a una política de seguridad con la que busca romper con la estrategia de negociaciones y concesiones de su antecesor, Petro.Rubio pidió avanzar en la erradicación de amplias extensiones de coca , aumentar el despliegue de las fuerzas de seguridad con ayuda norteamericana y atacar el dinero de los grupos armados. La agenda que llevaron los diplomáticos estadounidenses apuntaba tanto al control territorial como a las estructuras que permiten transformar los ingresos del narcotráfico en recursos para comprar armas, reclutar hombres y mantener las rutas de salida de las drogas.El encuentro abrió también la discusión sobre los medios necesarios para esa ofensiva. Aunque Colombia dispone de unas fuerzas militares con amplia experiencia en operaciones contra grupos armados, muchas entrenadas por EE.UU ., los recortes presupuestarios de la era petrista, la reducción de su flota de helicópteros y las carencias de protección frente a drones de nievo uso plantean dificultades para ampliar las campañas.Sobre la relación bilateral pesa y mucho el paquete de ayuda de 1.000 millones de dólares anunciada por el equipo de Trump coincidiendo con la toma de posesión de De la Espriella. Su ejecución constituye una de las pruebas del alcance del compromiso estadounidense con el nuevo Gobierno colombiano. Trump pidió el voto para el hoy presidente, necesitado de mayor cooperación de la que ofrecía Petro.El presidente De la Espriella, apodado ‘El Tigre’, recibió a Rubio después de un primer mes marcado por el aumento de las operaciones contra el narco y por su decisión de autorizar acciones militares conjuntas con Estados Unidos, una concesión importante a Washington. También incorporó a Colombia a la iniciativa regional de Washington contra los carteles, llamada «Escudo de las Américas», como parte del acercamiento que siguió a los años de tensión con Petro. Esa política ya había provocado controversias internas. La supuesta muerte de menores en bombardeos contra grupos armados suscitó críticas de la oposición. La exhibición de cadáveres de presuntos integrantes de esas organizaciones, colocados en bolsas junto a munición incautada durane una comparecencia de De la Espriella, generó cuestionamientos también de la Defensoría del Pueblo.La presión para acelerar la erradicación abrió otro frente de preocupación. Organizaciones de derechos humanos advirtieron de los riesgos para las comunidades rurales, tanto por la expansión de las operaciones militares como por una eventual reanudación de la fumigación desde avionetas . Colombia suspendió esa práctica en 2015 tras las advertencias sanitarias sobre el material tóxico glifosato. La exigencia de reducir cultivos no resolvió por sí sola qué métodos se emplearían ni cómo se protegerían los cultivos alimentarios y los ingresos de las familias campesinas.Agenda comercial y migratoriaAdemás, Rubio y el Gobierno colombiano formalizaron acuerdos de cooperación nuclear civil y minerales críticos, dos áreas en las que Washington busca ampliar su presencia en Sudamérica. La relación comercial con China y los compromisos en materia migratoria también figuraron en la agenda estadounidense. Trump quiere acabar con la penetración china en el contiente. La víspera del comienzo de la gira, fuerzas estadounidenses interceptaron y hundieron una embarcación ecuatoriana a la que Washington atribuía vínculos con el grupo delictivo Los Choneros. Sus ocupantes fueron capturados y entregados a las autoridades del Ecuador, a diferencia de anteriores ataques mortales contra embarcaciones cuyos tripulantes la Administración identificó como narcotraficantes sin presentar pruebas públicas.Tras Barranquilla, Rubio continua hacia Quito y Lima para reunirse con Daniel Noboa y Keiko Fujimori , otros líderes muy alineados con Trump. La gira identifica y prioriza a gobiernos próximos a EE.UU. alrededor de una agenda que combina seguridad, comercio, energía y migración, pero sobre todo, erradicación del narco. La gira también se da tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses el 3 de enero y la posterior presión de Washington sobre Cuba, a la que Trump ha dejado sin petróleo ni dinero venezolanos para forzar un acuerdo con La Habana . El acercamiento del nuevo Gobierno colombiano y apoyo a esas campañas contrasta con la posición de Petro, quien había calificado la detención de Maduro de «secuestro» y denunciado una violación de la soberanía venezolana, aunque admitió que no había reconocido su último mandato por las patentes irregularidades electorales. Marco Rubio llevó a Colombia este martes una exigencia directa y clara de Donald Trump para inaugurar una nueva etapa política tras la marcha de Gustavo Petro : reducir por la vía rápidamlos cultivos de coca intensificando las operaciones contra los grupos del narcotráfico y persiguiendo las redes financieras que sostienen su actividad. El secretario de Estado norteamericano situó esas prioridades en el centro de su encuentro con el nuevo presidente Abelardo de la Espriella, en la primera escala de una gira que incluye Ecuador y Perú. La visita acerca a gobiernos que comparten una apuesta por la presión militar contra las organizaciones criminales. Para Washington, Colombia ocupaba un lugar decisivo por su condición de principal productor mundial de cocaína. Para De la Espriella , la relación con Estados Unidos ofrece respaldo a una política de seguridad con la que busca romper con la estrategia de negociaciones y concesiones de su antecesor, Petro.Rubio pidió avanzar en la erradicación de amplias extensiones de coca , aumentar el despliegue de las fuerzas de seguridad con ayuda norteamericana y atacar el dinero de los grupos armados. La agenda que llevaron los diplomáticos estadounidenses apuntaba tanto al control territorial como a las estructuras que permiten transformar los ingresos del narcotráfico en recursos para comprar armas, reclutar hombres y mantener las rutas de salida de las drogas.El encuentro abrió también la discusión sobre los medios necesarios para esa ofensiva. Aunque Colombia dispone de unas fuerzas militares con amplia experiencia en operaciones contra grupos armados, muchas entrenadas por EE.UU ., los recortes presupuestarios de la era petrista, la reducción de su flota de helicópteros y las carencias de protección frente a drones de nievo uso plantean dificultades para ampliar las campañas.Sobre la relación bilateral pesa y mucho el paquete de ayuda de 1.000 millones de dólares anunciada por el equipo de Trump coincidiendo con la toma de posesión de De la Espriella. Su ejecución constituye una de las pruebas del alcance del compromiso estadounidense con el nuevo Gobierno colombiano. Trump pidió el voto para el hoy presidente, necesitado de mayor cooperación de la que ofrecía Petro.El presidente De la Espriella, apodado ‘El Tigre’, recibió a Rubio después de un primer mes marcado por el aumento de las operaciones contra el narco y por su decisión de autorizar acciones militares conjuntas con Estados Unidos, una concesión importante a Washington. También incorporó a Colombia a la iniciativa regional de Washington contra los carteles, llamada «Escudo de las Américas», como parte del acercamiento que siguió a los años de tensión con Petro. Esa política ya había provocado controversias internas. La supuesta muerte de menores en bombardeos contra grupos armados suscitó críticas de la oposición. La exhibición de cadáveres de presuntos integrantes de esas organizaciones, colocados en bolsas junto a munición incautada durane una comparecencia de De la Espriella, generó cuestionamientos también de la Defensoría del Pueblo.La presión para acelerar la erradicación abrió otro frente de preocupación. Organizaciones de derechos humanos advirtieron de los riesgos para las comunidades rurales, tanto por la expansión de las operaciones militares como por una eventual reanudación de la fumigación desde avionetas . Colombia suspendió esa práctica en 2015 tras las advertencias sanitarias sobre el material tóxico glifosato. La exigencia de reducir cultivos no resolvió por sí sola qué métodos se emplearían ni cómo se protegerían los cultivos alimentarios y los ingresos de las familias campesinas.Agenda comercial y migratoriaAdemás, Rubio y el Gobierno colombiano formalizaron acuerdos de cooperación nuclear civil y minerales críticos, dos áreas en las que Washington busca ampliar su presencia en Sudamérica. La relación comercial con China y los compromisos en materia migratoria también figuraron en la agenda estadounidense. Trump quiere acabar con la penetración china en el contiente. La víspera del comienzo de la gira, fuerzas estadounidenses interceptaron y hundieron una embarcación ecuatoriana a la que Washington atribuía vínculos con el grupo delictivo Los Choneros. Sus ocupantes fueron capturados y entregados a las autoridades del Ecuador, a diferencia de anteriores ataques mortales contra embarcaciones cuyos tripulantes la Administración identificó como narcotraficantes sin presentar pruebas públicas.Tras Barranquilla, Rubio continua hacia Quito y Lima para reunirse con Daniel Noboa y Keiko Fujimori , otros líderes muy alineados con Trump. La gira identifica y prioriza a gobiernos próximos a EE.UU. alrededor de una agenda que combina seguridad, comercio, energía y migración, pero sobre todo, erradicación del narco. La gira también se da tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses el 3 de enero y la posterior presión de Washington sobre Cuba, a la que Trump ha dejado sin petróleo ni dinero venezolanos para forzar un acuerdo con La Habana . El acercamiento del nuevo Gobierno colombiano y apoyo a esas campañas contrasta con la posición de Petro, quien había calificado la detención de Maduro de «secuestro» y denunciado una violación de la soberanía venezolana, aunque admitió que no había reconocido su último mandato por las patentes irregularidades electorales.
Marco Rubio llevó a Colombia este martes una exigencia directa y clara de Donald Trump para inaugurar una nueva etapa política tras la marcha de Gustavo Petro: reducir por la vía rápidamlos cultivos de coca intensificando las operaciones contra los grupos del narcotráfico y … persiguiendo las redes financieras que sostienen su actividad. El secretario de Estado norteamericano situó esas prioridades en el centro de su encuentro con el nuevo presidente Abelardo de la Espriella, en la primera escala de una gira que incluye Ecuador y Perú.
La visita acerca a gobiernos que comparten una apuesta por la presión militar contra las organizaciones criminales. Para Washington, Colombia ocupaba un lugar decisivo por su condición de principal productor mundial de cocaína. Para De la Espriella, la relación con Estados Unidos ofrece respaldo a una política de seguridad con la que busca romper con la estrategia de negociaciones y concesiones de su antecesor, Petro.
Rubio pidió avanzar en la erradicación de amplias extensiones de coca, aumentar el despliegue de las fuerzas de seguridad con ayuda norteamericana y atacar el dinero de los grupos armados. La agenda que llevaron los diplomáticos estadounidenses apuntaba tanto al control territorial como a las estructuras que permiten transformar los ingresos del narcotráfico en recursos para comprar armas, reclutar hombres y mantener las rutas de salida de las drogas.
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El encuentro abrió también la discusión sobre los medios necesarios para esa ofensiva. Aunque Colombia dispone de unas fuerzas militares con amplia experiencia en operaciones contra grupos armados, muchas entrenadas por EE.UU., los recortes presupuestarios de la era petrista, la reducción de su flota de helicópteros y las carencias de protección frente a drones de nievo uso plantean dificultades para ampliar las campañas.
Sobre la relación bilateral pesa y mucho el paquete de ayuda de 1.000 millones de dólares anunciada por el equipo de Trump coincidiendo con la toma de posesión de De la Espriella. Su ejecución constituye una de las pruebas del alcance del compromiso estadounidense con el nuevo Gobierno colombiano. Trump pidió el voto para el hoy presidente, necesitado de mayor cooperación de la que ofrecía Petro.
El presidente De la Espriella, apodado ‘El Tigre’, recibió a Rubio después de un primer mes marcado por el aumento de las operaciones contra el narco y por su decisión de autorizar acciones militares conjuntas con Estados Unidos, una concesión importante a Washington. También incorporó a Colombia a la iniciativa regional de Washington contra los carteles, llamada «Escudo de las Américas», como parte del acercamiento que siguió a los años de tensión con Petro.
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Esa política ya había provocado controversias internas. La supuesta muerte de menores en bombardeos contra grupos armados suscitó críticas de la oposición. La exhibición de cadáveres de presuntos integrantes de esas organizaciones, colocados en bolsas junto a munición incautada durane una comparecencia de De la Espriella, generó cuestionamientos también de la Defensoría del Pueblo.
La presión para acelerar la erradicación abrió otro frente de preocupación. Organizaciones de derechos humanos advirtieron de los riesgos para las comunidades rurales, tanto por la expansión de las operaciones militares como por una eventual reanudación de la fumigación desde avionetas. Colombia suspendió esa práctica en 2015 tras las advertencias sanitarias sobre el material tóxico glifosato. La exigencia de reducir cultivos no resolvió por sí sola qué métodos se emplearían ni cómo se protegerían los cultivos alimentarios y los ingresos de las familias campesinas.
Agenda comercial y migratoria
Además, Rubio y el Gobierno colombiano formalizaron acuerdos de cooperación nuclear civil y minerales críticos, dos áreas en las que Washington busca ampliar su presencia en Sudamérica. La relación comercial con China y los compromisos en materia migratoria también figuraron en la agenda estadounidense. Trump quiere acabar con la penetración china en el contiente.
La víspera del comienzo de la gira, fuerzas estadounidenses interceptaron y hundieron una embarcación ecuatoriana a la que Washington atribuía vínculos con el grupo delictivo Los Choneros. Sus ocupantes fueron capturados y entregados a las autoridades del Ecuador, a diferencia de anteriores ataques mortales contra embarcaciones cuyos tripulantes la Administración identificó como narcotraficantes sin presentar pruebas públicas.
Tras Barranquilla, Rubio continua hacia Quito y Lima para reunirse con Daniel Noboa y Keiko Fujimori, otros líderes muy alineados con Trump. La gira identifica y prioriza a gobiernos próximos a EE.UU. alrededor de una agenda que combina seguridad, comercio, energía y migración, pero sobre todo, erradicación del narco.
La gira también se da tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses el 3 de enero y la posterior presión de Washington sobre Cuba, a la que Trump ha dejado sin petróleo ni dinero venezolanos para forzar un acuerdo con La Habana. El acercamiento del nuevo Gobierno colombiano y apoyo a esas campañas contrasta con la posición de Petro, quien había calificado la detención de Maduro de «secuestro» y denunciado una violación de la soberanía venezolana, aunque admitió que no había reconocido su último mandato por las patentes irregularidades electorales.
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