La joven pareja cántabra restaura una antigua cabaña familiar para abrir un proyecto turístico con hotel burbuja.Más información: Jorge, fontanero: «Con 40 años te quedan 25 de trabajo por delante. Este oficio me cambió la vida por completo» La joven pareja cántabra restaura una antigua cabaña familiar para abrir un proyecto turístico con hotel burbuja.Más información: Jorge, fontanero: «Con 40 años te quedan 25 de trabajo por delante. Este oficio me cambió la vida por completo»
David y Rocío han decidido quedarse a vivir en Sel de la Carrera, un pequeño pueblo cántabro de apenas 60 habitantes. Actualmente viven de alquiler, aunque la situación laboral tampoco es óptima: «Vivimos de la ganadería, pero hoy tampoco te da para hacer una vida completa«, reflexiona Rocío.
Este matrimonio ha comprobado de primera mano que las tareas del campo ya no aportan los ingresos suficientes para sostener a los jóvenes. Las dificultades económicas obligan a buscar alternativas urgentes para tener un sustento para evitar el despoblamiento de la comarca y tener estabilidad laboral.
Ante este panorama, la pareja decidió diversificar sus ingresos para continuar en el entorno rural sin verse forzados a irse a la ciudad. Por ello, iniciaron la reforma de una antigua cabaña familiar en ruinas: «Queremos un apoyo económico que nos haga disfrutar y conectar con la gente«, explica ella.
Para diferenciarse de otros establecimientos de la zona, prevén incorporar un diseño totalmente novedoso en la alta montaña. Su objetivo consiste en combinar de forma armónica la arquitectura histórica de piedra del entorno natural con un moderno complejo de alojamiento para captar visitantes.
Ambos asumen las obras de rehabilitación de su plan, moldeando cada elemento artesanalmente. Labran los lavamanos en bloques de piedra trabajados con sus propias manos, algo que David elogia en el canal de YouTube de hilux_aventura.
El compromiso de David con la cultura local va más allá de la iniciativa turística en el monte. El joven ganadero adquirió la antigua fragua del pueblo para fabricar los tradicionales campanos metálicos del ganado, preservando las técnicas de herrería ancestrales en riesgo de desaparecer para siempre.
Pese al empeño diario, las demoras administrativas representan una importante traba para culminar la iniciativa. La lentitud burocrática pone en peligro la inversión efectuada en el campo: «Aquí es imposible, para hacer cualquier papel te hacen falta meses y meses que ralentizan todo«, critica Rocío.
Plan a largo plazo
La tranquilidad de la montaña compensa las carencias logísticas a pesar de la notable distancia respecto a los centros sanitarios o comercios urbanos. Para ambos, la elevada calidad de vida y el entorno saludable prevalecen por encima del estrés continuo de las grandes ciudades.
Esta joven pareja de ganaderos mantiene firme su compromiso con la recuperación del patrimonio familiar y la preservación del entorno rural. Su profundo arraigo impulsa su permanencia en el municipio cántabro: «Yo no entiendo la vida sin el pueblo; aquí están las raíces, y el árbol sin raíces se seca», concluye David.
El Español – Sociedad
