Alemania y los países del Norte exigen recortar el presupuesto europeo y desplazar gasto de agricultura a defensa

La suma que propone la Comisión Europea para el próximo presupuesto de 1,8 billones de euros «no es realista» para el canciller de Alemania , Freidrich Merz, que este jueves recibió en la Cancillería de Berlín a los mayores contribuyentes netos de la UE para organizar una resistencia de bloque . No sólo se niegan a aumentar las contribuciones sino que exigen más transparencia y una reducción de «cientos de miles de millones».Los jefes de gobierno de Dinamarca, Finlandia, Países Bajos, Austria y Suecia están de acuerdo en recortes drásticos en el futuro marco financiero de la UE. «Y estos recortes tendrán que afectar a todas las áreas», advirtió el canciller alemán, tras lograr un consenso que les permitirá acudir a las consultas en Bruselas con una posición común. Las propuestas actuales de la Comisión Europea para un aumento de hasta un 60% son «simplemente imposibles», en palabras de Merz.Los primeros ministros de Países Bajos y Suecia estuvieron conectados por videoconferencia. El primer ministro noruego, que tenía previsto acudir ayer a Berlín, debió cancelar al viaje debido al grave estado de salud del rey Harald. En conjunto, estos estados financian alrededor del 40% del presupuesto europeo. Merz subrayó que también proporcionan el 70% de la ayuda bilateral de la UE para Ucrania. «No somos tacaños, pero tales recargos, propuestos por la Comisión, simplemente no encajan en los tiempos que estamos viviendo», justificó el canciller.El grupo pide «realismo y reformas» para el marco financiero plurianual, que entrará en vigor el 1 de enero de 2028. El enfoque del presupuesto debe centrarse en su opinión en la competitividad de la Unión Europea y en su industria. «No seremos capaces de afrontar los desafíos del siglo XXI con un presupuesto propio del siglo XX», dijo Merz en referencia a la PAC, orientada a una economía con mayor peso del sector primario y que estos países ansían que esté más centrada en la tecnología de las comunicaciones y la defensa. En un reciente artículo publicado en el diario alemán Frankfurter Allgemeine, el presidente del Consejo Europeo, António Costa, manifestó su sintonía con Alemania, el mayor contribuyente europeo, en que el presupuesto «debe hacer justicia a las cambiantes prioridades de Europa». Concretamente, advertía de que «el desarrollo de la defensa europea y la reducción de dependencias estratégicas» son prioridades inalterables, al tiempo que señalaba que las contribuciones de los Estados miembros deben mantenerse «dentro de límites razonables».Además de una cuestión económica y estratégica, para Merz se trata de una cuestión de autoridad en el círculo de jefes de Estado y de gobierno europeos en el Consejo. Sufrió su último gran revés en asuntos financieros en diciembre, cuando no pudo imponerse con su propuesta de recoger los miles de millones de activos del banco central ruso congelados en Bélgica y utilizarlos para Ucrania. Ahora rechaza rotundamente la propuesta de la Comisión Europea y quiere hacer valer que Alemania financia aproximadamente una cuarta parte del presupuesto de la UE con su aportación. Está de acuerdo con la Comisión en un punto: las prioridades de gasto deben desplazarse del apoyo agrícola y regional hacia la política de competencia y defensa, contra al menos 15 países que se describen a sí mismos como «amigos de la cohesión» y que son partidarios del statu quo en la financiación regional, entre los que destacan Italia, España y Polonia. El imparable ascenso de la extrema derecha antieuropea de Alternativa para Alemania (AfD), partido antieuropeo que lleva en su programa electoral la salida de Alemania del euro, obliga a la conservadora Unión cristianodemócrata (CD) de Merz a adoptar posiciones más rigurosas. La suma que propone la Comisión Europea para el próximo presupuesto de 1,8 billones de euros «no es realista» para el canciller de Alemania , Freidrich Merz, que este jueves recibió en la Cancillería de Berlín a los mayores contribuyentes netos de la UE para organizar una resistencia de bloque . No sólo se niegan a aumentar las contribuciones sino que exigen más transparencia y una reducción de «cientos de miles de millones».Los jefes de gobierno de Dinamarca, Finlandia, Países Bajos, Austria y Suecia están de acuerdo en recortes drásticos en el futuro marco financiero de la UE. «Y estos recortes tendrán que afectar a todas las áreas», advirtió el canciller alemán, tras lograr un consenso que les permitirá acudir a las consultas en Bruselas con una posición común. Las propuestas actuales de la Comisión Europea para un aumento de hasta un 60% son «simplemente imposibles», en palabras de Merz.Los primeros ministros de Países Bajos y Suecia estuvieron conectados por videoconferencia. El primer ministro noruego, que tenía previsto acudir ayer a Berlín, debió cancelar al viaje debido al grave estado de salud del rey Harald. En conjunto, estos estados financian alrededor del 40% del presupuesto europeo. Merz subrayó que también proporcionan el 70% de la ayuda bilateral de la UE para Ucrania. «No somos tacaños, pero tales recargos, propuestos por la Comisión, simplemente no encajan en los tiempos que estamos viviendo», justificó el canciller.El grupo pide «realismo y reformas» para el marco financiero plurianual, que entrará en vigor el 1 de enero de 2028. El enfoque del presupuesto debe centrarse en su opinión en la competitividad de la Unión Europea y en su industria. «No seremos capaces de afrontar los desafíos del siglo XXI con un presupuesto propio del siglo XX», dijo Merz en referencia a la PAC, orientada a una economía con mayor peso del sector primario y que estos países ansían que esté más centrada en la tecnología de las comunicaciones y la defensa. En un reciente artículo publicado en el diario alemán Frankfurter Allgemeine, el presidente del Consejo Europeo, António Costa, manifestó su sintonía con Alemania, el mayor contribuyente europeo, en que el presupuesto «debe hacer justicia a las cambiantes prioridades de Europa». Concretamente, advertía de que «el desarrollo de la defensa europea y la reducción de dependencias estratégicas» son prioridades inalterables, al tiempo que señalaba que las contribuciones de los Estados miembros deben mantenerse «dentro de límites razonables».Además de una cuestión económica y estratégica, para Merz se trata de una cuestión de autoridad en el círculo de jefes de Estado y de gobierno europeos en el Consejo. Sufrió su último gran revés en asuntos financieros en diciembre, cuando no pudo imponerse con su propuesta de recoger los miles de millones de activos del banco central ruso congelados en Bélgica y utilizarlos para Ucrania. Ahora rechaza rotundamente la propuesta de la Comisión Europea y quiere hacer valer que Alemania financia aproximadamente una cuarta parte del presupuesto de la UE con su aportación. Está de acuerdo con la Comisión en un punto: las prioridades de gasto deben desplazarse del apoyo agrícola y regional hacia la política de competencia y defensa, contra al menos 15 países que se describen a sí mismos como «amigos de la cohesión» y que son partidarios del statu quo en la financiación regional, entre los que destacan Italia, España y Polonia. El imparable ascenso de la extrema derecha antieuropea de Alternativa para Alemania (AfD), partido antieuropeo que lleva en su programa electoral la salida de Alemania del euro, obliga a la conservadora Unión cristianodemócrata (CD) de Merz a adoptar posiciones más rigurosas.  

La suma que propone la Comisión Europea para el próximo presupuesto es de 1,8 billones de euros y «no realista» para el canciller de Alemania, Freidrich Merz, que este jueves recibió en la Cancillería de Berlín a los mayores contribuyentes netos de la … UE para organizar una resistencia de bloque. No sólo se niegan a aumentar las contribuciones sino que exigen más transparencia y una reducción de «cientos de miles de millones».

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