Ana Marina cuenta cuánto gana limpiando en Suiza y demuestra por qué tantos españoles se plantean emigrar.Más información: Ricardo, 38 años, electricista: «No hay albañiles, fontaneros ni electricistas; tengo una lista de espera de varias semanas» Ana Marina cuenta cuánto gana limpiando en Suiza y demuestra por qué tantos españoles se plantean emigrar.Más información: Ricardo, 38 años, electricista: «No hay albañiles, fontaneros ni electricistas; tengo una lista de espera de varias semanas»
Las claves
Generado con IA
Trabajar fuera de España se ha convertido en una alternativa cada vez más habitual para quienes buscan mejorar sus condiciones laborales.
En ese contexto, el caso de Ana Marina Lasso ha captado la atención de miles de usuarios tras compartir su experiencia como limpiadora en Suiza. «Cobro más limpiando casas en Suiza que un ingeniero en España», afirma en TikTok.
Según explica, es posible acceder a un trabajo de limpieza en el país sin contar con una formación específica e, incluso, sin hablar el idioma desde el primer momento.
«La limpieza, junto con la hostelería y la construcción, es uno de esos trabajos no cualificados que desempeñamos en algún momento las personas que venimos a Suiza sin saber alemán», comenta.
A partir de su experiencia, distingue entre varias tareas dentro de este ámbito, cada una con funciones bien definidas.
«Me gustaría aclarar que existen varios tipos de trabajo de limpieza, desde limpieza de fábrica, limpieza de tiendas y limpieza en casas de particulares, que es la que personalmente he probado y más me gusta», añade.
Aunque reconoce que no ha probado todas las modalidades, se siente a gusto con la que realiza actualmente.
«Me parece un trabajo chillporque, básicamente, me pongo mi podcast, mi musiquita y me pongo aquí a limpiar tranquilamente una casa preciosa, como son todas las casas en Suiza», relata.
El atractivo principal de este trabajo no es solo la tranquilidad con la que lo desempeña, sino el salario que percibe.
Ana Marina explica que cobra por servicio, según la cantidad de horas que el cliente requiera, y desglosa con precisión su tarifa.
«Por cada hora que trabajo cobro 28 francos (30 euros). En este caso, por ejemplo, he limpiado esta casa durante cuatro horas y me han pagado 112 francos», afirma, siendo el equivalente a 120 euros.
Estas cifras resultan sorprendentes cuando se comparan con los sueldos medios en España, especialmente en profesiones que requieren formación universitaria.
Más allá de las cifras, lo que destaca en su relato es la sinceridad y naturalidad con la que comparte su experiencia.
«¿Te parece mucho? ¿Te parece poco? Cuéntame, a mí genuinamente me gusta limpiar, entonces pues no me parece un trabajo difícil de desempeñar», concluye.
En su intervención, Ana Marina habla sobre una realidad laboral concreta: la de quienes llegan a Suiza sin conocer el idioma y acceden a trabajos no cualificados que, sin embargo, ofrecen salarios dignos y una estabilidad difícil de encontrar.
Su testimonio se convierte, casi sin proponérselo, en un reflejo de esas paradojas europeas: lo que en unos lugares apenas alcanza para sobrevivir, en otros permite construir una vida tranquila y sin sobresaltos.
El Español – Sociedad
