El aumento de los costes de producción derivado del conflicto en Oriente Próximo está asfixiando a los trabajadores autónomos. Si ya en el segundo trimestre del año, tras el estallido de la guerra y cuando ésta comenzó a tener sus primeras consecuencias en los bolsillos, la preocupación era latente, el paso de los meses no ha hecho sino aumentar el temor de perder sus negocios ante la imposibilidad de hacer frente a la inflación.El último barómetro de ATA refleja una situación desesperante en el sector ante la escalada inflacionista. La confluencia entre costes crecientes, menores ventas y un clima de inestabilidad sociopolítica que el 86,5% afirma padecer en su día a día ha disparado el pesimismo a medio plazo. El 17,5% de los trabajadores ve peligrar la continuidad de su actividad y teme tener que cerrar o reducirla en los próximos tres años, frente al 11% registrado en el segundo trimestre. Para amortiguar la escalada inflacionista, la mayoría de los encuestados (70,9%) reconoce que se ha visto obligado a incrementar sus precios en los último doce meses y más de la mitad prevé subirlos antes de que acabe el año.Y es que este incremento de precios se produce en un escenario en el que la facturación ha caído en cuatro de cada diez negocios (39,5%), lo que supone seis puntos más que en el trimestre anterior. Solo dos de cada diez considera que su actividad ha aumentado mientras que el 42,2% asegura que se ha conseguido mantener estable.En cuanto a las perspectivas de cara a lo que resta de 2026, continúan marcadas por la contención y el pesimismo. Prácticamente tres de cada diez autónomos (el 29,3%) creen que la marcha de su actividad empeorará en los próximos meses, superando el 25,6% reflejado en el segundo trimestre. El 47,2% confía en mantenerse en los niveles actuales y únicamente un 15,4% vislumbra un crecimiento en su volumen de negocio. Sin embargo, el indicador más alarmante se sitúa en la perspectiva para los próximos tres años . El porcentaje de autónomos que confiesa que su negocio se encuentra en riesgo real de cierre o abocado a una reducción significativa se dispara casi siete puntos, pasando del 11,0% registrado en junio al 17,5% en septiembre. Si a ello se suma el 21,6% que prevé un descenso moderado de su actividad, prácticamente cuatro de cada diez autónomos (el 39,1%) ven con preocupación su actividad de cara a los próximos tres años. En el extremo positivo, casi uno de cada cuatro autónomos, el 19,4%, confía en experimentar una mejoría (un 15,8% moderada y un 3,6% notable).Aumento de gastosEn el apartado de los gastos, éstos han aumentado para el 81% en el último año, lo que un ligero repunte frente al 79,9% registrado en el segundo trimestre. De ese porcentaje, más de uno de cada cinco (el 21,9%) cifra este aumento por encima del 16% y un 11,1% —dos puntos y medio más que en junio— afirma que sus gastos se han disparado más de un 20%). Por su parte, el 14,5% de los autónomos explica que sus gastos se han mantenido iguales a los registrados en el mismo periodo del año anterior, frente al 15,2% del barómetro previo. En el lado opuesto, sigue habiendo un porcentaje meramente testimonial de negocios que logra un respiro en su estructura operativa: únicamente el 3,4% de los autónomos encuestados en el Barómetro de ATA afirma haber experimentado una reducción de sus gastos en el último año, manteniéndose en niveles prácticamente idénticos al 3,3% registrado en el segundo trimestre. El aumento de los costes de producción derivado del conflicto en Oriente Próximo está asfixiando a los trabajadores autónomos. Si ya en el segundo trimestre del año, tras el estallido de la guerra y cuando ésta comenzó a tener sus primeras consecuencias en los bolsillos, la preocupación era latente, el paso de los meses no ha hecho sino aumentar el temor de perder sus negocios ante la imposibilidad de hacer frente a la inflación.El último barómetro de ATA refleja una situación desesperante en el sector ante la escalada inflacionista. La confluencia entre costes crecientes, menores ventas y un clima de inestabilidad sociopolítica que el 86,5% afirma padecer en su día a día ha disparado el pesimismo a medio plazo. El 17,5% de los trabajadores ve peligrar la continuidad de su actividad y teme tener que cerrar o reducirla en los próximos tres años, frente al 11% registrado en el segundo trimestre. Para amortiguar la escalada inflacionista, la mayoría de los encuestados (70,9%) reconoce que se ha visto obligado a incrementar sus precios en los último doce meses y más de la mitad prevé subirlos antes de que acabe el año.Y es que este incremento de precios se produce en un escenario en el que la facturación ha caído en cuatro de cada diez negocios (39,5%), lo que supone seis puntos más que en el trimestre anterior. Solo dos de cada diez considera que su actividad ha aumentado mientras que el 42,2% asegura que se ha conseguido mantener estable.En cuanto a las perspectivas de cara a lo que resta de 2026, continúan marcadas por la contención y el pesimismo. Prácticamente tres de cada diez autónomos (el 29,3%) creen que la marcha de su actividad empeorará en los próximos meses, superando el 25,6% reflejado en el segundo trimestre. El 47,2% confía en mantenerse en los niveles actuales y únicamente un 15,4% vislumbra un crecimiento en su volumen de negocio. Sin embargo, el indicador más alarmante se sitúa en la perspectiva para los próximos tres años . El porcentaje de autónomos que confiesa que su negocio se encuentra en riesgo real de cierre o abocado a una reducción significativa se dispara casi siete puntos, pasando del 11,0% registrado en junio al 17,5% en septiembre. Si a ello se suma el 21,6% que prevé un descenso moderado de su actividad, prácticamente cuatro de cada diez autónomos (el 39,1%) ven con preocupación su actividad de cara a los próximos tres años. En el extremo positivo, casi uno de cada cuatro autónomos, el 19,4%, confía en experimentar una mejoría (un 15,8% moderada y un 3,6% notable).Aumento de gastosEn el apartado de los gastos, éstos han aumentado para el 81% en el último año, lo que un ligero repunte frente al 79,9% registrado en el segundo trimestre. De ese porcentaje, más de uno de cada cinco (el 21,9%) cifra este aumento por encima del 16% y un 11,1% —dos puntos y medio más que en junio— afirma que sus gastos se han disparado más de un 20%). Por su parte, el 14,5% de los autónomos explica que sus gastos se han mantenido iguales a los registrados en el mismo periodo del año anterior, frente al 15,2% del barómetro previo. En el lado opuesto, sigue habiendo un porcentaje meramente testimonial de negocios que logra un respiro en su estructura operativa: únicamente el 3,4% de los autónomos encuestados en el Barómetro de ATA afirma haber experimentado una reducción de sus gastos en el último año, manteniéndose en niveles prácticamente idénticos al 3,3% registrado en el segundo trimestre.
El aumento de los costes de producción derivado del conflicto en Oriente Próximo está asfixiando a los trabajadores autónomos. Si ya en el segundo trimestre del año, tras el estallido de la guerra y cuando ésta comenzó a tener sus primeras consecuencias en los bolsillos, … la preocupación era latente, el paso de los meses no ha hecho sino aumentar el temor de perder sus negocios ante la imposibilidad de hacer frente a la inflación.
El último barómetro de ATA refleja una situación desesperante en el sector ante la escalada inflacionista. La confluencia entre costes crecientes, menores ventas y un clima de inestabilidad sociopolítica que el 86,5% afirma padecer en su día a día ha disparado el pesimismo a medio plazo. El 17,5% de los trabajadores ve peligrar la continuidad de su actividad y teme tener que cerrar o reducirla en los próximos tres años, frente al 11% registrado en el segundo trimestre.
Para amortiguar la escalada inflacionista, la mayoría de los encuestados (70,9%) reconoce que se ha visto obligado a incrementar sus precios en los último doce meses y más de la mitad prevé subirlos antes de que acabe el año.
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Y es que este incremento de precios se produce en un escenario en el que la facturación ha caído en cuatro de cada diez negocios (39,5%), lo que supone seis puntos más que en el trimestre anterior. Solo dos de cada diez considera que su actividad ha aumentado mientras que el 42,2% asegura que se ha conseguido mantener estable.
En cuanto a las perspectivas de cara a lo que resta de 2026, continúan marcadas por la contención y el pesimismo. Prácticamente tres de cada diez autónomos (el 29,3%) creen que la marcha de su actividad empeorará en los próximos meses, superando el 25,6% reflejado en el segundo trimestre. El 47,2% confía en mantenerse en los niveles actuales y únicamente un 15,4% vislumbra un crecimiento en su volumen de negocio.
Sin embargo, el indicador más alarmante se sitúa en la perspectiva para los próximos tres años. El porcentaje de autónomos que confiesa que su negocio se encuentra en riesgo real de cierre o abocado a una reducción significativa se dispara casi siete puntos, pasando del 11,0% registrado en junio al 17,5% en septiembre. Si a ello se suma el 21,6% que prevé un descenso moderado de su actividad, prácticamente cuatro de cada diez autónomos (el 39,1%) ven con preocupación su actividad de cara a los próximos tres años. En el extremo positivo, casi uno de cada cuatro autónomos, el 19,4%, confía en experimentar una mejoría (un 15,8% moderada y un 3,6% notable).
Aumento de gastos
En el apartado de los gastos, éstos han aumentado para el 81% en el último año, lo que un ligero repunte frente al 79,9% registrado en el segundo trimestre. De ese porcentaje, más de uno de cada cinco (el 21,9%) cifra este aumento por encima del 16% y un 11,1% —dos puntos y medio más que en junio— afirma que sus gastos se han disparado más de un 20%).
Por su parte, el 14,5% de los autónomos explica que sus gastos se han mantenido iguales a los registrados en el mismo periodo del año anterior, frente al 15,2% del barómetro previo. En el lado opuesto, sigue habiendo un porcentaje meramente testimonial de negocios que logra un respiro en su estructura operativa: únicamente el 3,4% de los autónomos encuestados en el Barómetro de ATA afirma haber experimentado una reducción de sus gastos en el último año, manteniéndose en niveles prácticamente idénticos al 3,3% registrado en el segundo trimestre.
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