Carriedo, el todoterreno de la Junta: 17 años como consejero con tres presidentes y regateador de periodistas

A sus 63 años, el político nacido en Monzón de Campos (Palencia) se ha convertido en una figura singular dentro del panorama autonómico acumulando casi dos décadas como consejero de diferentes ramas.Más información: Castilla y León está «mejor que hace cuatro años»: la Junta cierra satisfecha la legislatura y Mañueco agradece el trabajo A sus 63 años, el político nacido en Monzón de Campos (Palencia) se ha convertido en una figura singular dentro del panorama autonómico acumulando casi dos décadas como consejero de diferentes ramas.Más información: Castilla y León está «mejor que hace cuatro años»: la Junta cierra satisfecha la legislatura y Mañueco agradece el trabajo  

El paseo de los Castaños, en la sede de presidencia de la Junta de Castilla y León, está presidida por el monolito de granito con el escudo de la Comunidad esculpido, obra de Máximo Velayos, pero perfectamente podría estar una figura de Carlos Fernández Carriedo.

El de Monzón de Campos, con nombre de telenovela, hasta tres acumula (Carlos Javier Amando) parece formar parte del propio mobiliario.

Ahora que estamos en tiempo de mundial, y porque él es futbolero, si la Junta fuera un equipo de fútbol, él sería ese centrocampista que nunca aparece en las portadas, pero que juega todos los partidos, cambia de posición cuando hace falta y siempre acaba siendo imprescindible para el entrenador.

Un Busquets de su seguido FC Barcelona.

Desde hace más de veinte años, Carriedo ha sobrevivido a remodelaciones de gobierno, crisis económicas, cambios de liderazgo en el Partido Popular y distintas etapas políticas sin perder jamás su asiento en las primeras filas del poder autonómico.

Ha sido consejero con Juan Vicente Herrera, lo es con Alfonso Fernández Mañueco y, si algún día la Junta tuviera que funcionar durante unas semanas sin presidente, no faltaría quien pensara que él sería capaz de mantener el motor encendido.

A sus 63 años, el político nacido en Monzón de Campos (Palencia) se ha convertido en una figura singular dentro del panorama autonómico acumulando ya 17 años como consejero de diferentes ramas.

Economista de formación y funcionario del Cuerpo Superior de la Administración de Castilla y León, su carrera ha seguido un camino muy diferente al de los políticos construidos en la confrontación pública o en el liderazgo carismático.

Su terreno natural son los números, los presupuestos, los expedientes y la gestión. Pero también ha demostrado una capacidad poco habitual para asumir responsabilidades de muy distinta naturaleza, pero siempre desde la moderación.

Representa el político de la tranquilidad, alejado de la ahora tan famosa polarización. ¿Se imaginan a Óscar Puente? Pues todo lo contrario.

La historia de Fernández Carriedo en la Junta comienza mucho antes de que su nombre fuera conocido por la opinión pública.

En la década de los noventa ya ocupaba puestos técnicos de relevancia. Fue jefe del Servicio de Estudios de la Consejería de Economía y Hacienda, secretario del Comité de Inversiones Públicas y miembro del Consejo Económico y Social de Castilla y León.

Su salto definitivo llegó en 1995, cuando fue nombrado director general de Presupuestos y Programación.

Era una responsabilidad clave en una comunidad autónoma donde el control de las cuentas públicas siempre ha sido uno de los principales pilares del gobierno. Cuatro años después, en 1999, dio el salto al Consejo de Gobierno de la mano de Juan José Lucas.

Desde entonces comenzó una trayectoria que explica perfectamente por qué muchos dentro y fuera del PP le consideran el auténtico «chico para todo» de la Junta.

Ha dirigido Sanidad y Bienestar Social, una de las áreas más sensibles de cualquier administración.

El consejero de Economía y Hacienda y portavoz, Carlos Fernández Carriedo, comparece en rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno.

El consejero de Economía y Hacienda y portavoz, Carlos Fernández Carriedo, comparece en rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno.

Miriam Chacón / ICAL

También estuvo al frente de Medio Ambiente, ya de la mano de Herrera. Más tarde asumiría Empleo y acabaría regresando a su hábitat natural: Economía y Hacienda.

Pocos dirigentes autonómicos pueden presumir de haber pasado por departamentos tan distintos sin que ninguna de esas experiencias supusiera un punto final en su carrera.

Su versatilidad recuerda a esos futbolistas capaces de jugar como lateral, mediocentro o defensa central sin que el equipo se resienta.

Cuando en la Junta surge un problema complejo, una negociación delicada o una consejería especialmente exigente, el nombre de Carriedo suele aparecer entre las posibles soluciones.

Pero su relevancia no se explica únicamente por la gestión. También se debe a una cualidad muy apreciada por Alfonso Fernández Mañueco: la lealtad.

En la política autonómica abundan los perfiles con ambición propia, pero pocos dirigentes han demostrado una fidelidad tan constante a la estructura del partido y a los sucesivos presidentes del Ejecutivo regional.

Tres presidentes

Carriedo comenzó con Lucas, luego fue una pieza importante durante los años de Juan Vicente Herrera y ha logrado mantener esa misma posición de influencia bajo el liderazgo de Mañueco.

De hecho, pocos miembros del actual Gobierno pueden presumir de una relación de confianza tan sólida con el presidente, de ahí que haya estado presente en las últimas negociaciones con Vox para formar Gobierno.

Esa cercanía explica también que, además de dirigir Economía y Hacienda, ejerza como portavoz de la Junta, una función especialmente delicada en una legislatura marcada por la tensión política y por la compleja convivencia con Vox primero y con la oposición después.

Es precisamente en esa faceta donde aparece una de las imágenes más reconocibles de Fernández Carriedo.

Cada jueves, tras la reunión del Consejo de Gobierno, comparece ante los medios para explicar los acuerdos adoptados por el Ejecutivo.

Es un ritual político que se repite semana tras semana y donde el consejero despliega una de sus principales habilidades: responder mucho sin decir demasiado.

Entre los periodistas que siguen la actualidad autonómica existe una mezcla de respeto y resignación hacia su capacidad para esquivar preguntas incómodas.

Conoce cada expediente, domina cada cifra y rara vez se deja arrastrar a terrenos comprometidos. Se le podría comparar con un Morante de la Puebla, pero en este caso, seguimos con los símiles del balón, y sería como aquel regateador nato, una especie en extinción, (un Onésimo) que acaba escondiendo el balón y se va del defensor por cansancio.

Por eso, una pregunta sobre una crisis política puede acabar convertida en una explicación sobre procedimientos administrativos, una cuestión incómoda sobre un socio parlamentario puede terminar en una referencia a los presupuestos y una crítica de la oposición suele desembocar en un sibilino dardo.

Cuando la comparecencia concluye, el consejero suele abandonar la sala con la misma serenidad con la que entró.

No es un político especialmente dado a los titulares estridentes ni a los enfrentamientos personales. Tampoco busca protagonismo. Sin embargo, su influencia interna es indiscutible y cuando habla, sentencia, como lo demuestra en los plenos de las Cortes.

Como responsable de Economía y Hacienda, controla el corazón financiero de la comunidad.

Por sus manos pasan los presupuestos autonómicos, las negociaciones económicas más relevantes y la gestión de los recursos públicos. En una administración donde las cuentas condicionan todas las políticas, esa posición otorga un poder considerable.

Fuera de los despachos, mantiene una vida relativamente discreta. Sigue muy vinculado a su localidad natal, Monzón de Campos, donde conserva parte de una finca rústica heredada y a la que regresa con frecuencia.

También es conocido su seguimiento del FC Barcelona, una afición poco habitual dentro de determinados círculos políticos de Castilla y León, y que en este caso choca con Mañueco, el ‘jefe’ es del Real Madrid.

Su patrimonio declarado refleja igualmente ese perfil alejado de la ostentación, aunque sí demuestra su lado hormiguita.

El patrimonio de Fernández Carriedo

Según la última declaración de bienes presentada en las Cortes de Castilla y León, Carlos Fernández Carriedo posee un patrimonio marcado fundamentalmente por inmuebles, productos de ahorro e inversiones financieras.

El consejero de Economía y Hacienda y portavoz de la Junta declara la propiedad de dos viviendas en Valladolid, una de ellas con una participación del 83% y otra compartida al 50%.

A ello se suma una plaza de garaje y una participación en una finca rústica heredada en su localidad natal.

En el apartado financiero, Carriedo cuenta con 47.833 euros depositados en cuentas bancarias y 123.697 euros invertidos en fondos de inversión, lo que sitúa una parte importante de su patrimonio en productos financieros. Seguro que él sabe donde invertir.

El consejero de Economía y Hacienda y portavoz en funciones, Carlos Fernández Carriedo, comparece en rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno.

El consejero de Economía y Hacienda y portavoz en funciones, Carlos Fernández Carriedo, comparece en rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno.

Miriam Chacón / ICAL

Asimismo, figura como copropietario de tres vehículos: un Audi A6 matriculado en 2012, un Audi Q3 de 2019 y un Volkswagen T-Roc adquirido en 2026.

Han cambiado presidentes, consejeros, estrategias políticas e incluso socios de gobierno. Pero Carriedo sigue ahí.

Como esos funcionarios veteranos que conocen cada pasillo del edificio mejor que nadie, o como esos jugadores que sobreviven a varios entrenadores porque todos terminan encontrándoles un hueco en el equipo.

El hombre de los números. El portavoz que rara vez pierde la compostura. El consejero para cualquier emergencia.

En definitiva, el chico para todo de Mañueco.

 El Español – Castilla y León

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