Los herederos del legado de Robert Capa no tiran la toalla en su intento de que el centro cultural que según el Ayuntamiento de Madrid llevará el nombre del mítico fotógrafo, se convierta en un referente mundial de la fotografía y del estudio de la Guerra Civil. “No creo que el proyecto que propone el Ayuntamiento para ese espacio tenga nada que ver con Robert Capa. Nada”, dice desde Nueva York Cynthia Young, directora del Centro internacional de Fotografía (ICP, en sus sigas en inglés), la institución fundada por Cornell Capa que gestiona su legado fotográfico.
La institución neoyorkina se opone a que el icónico local de Vallecas fotografiado durante la Guerra Civil, lleve el nombre del fotógrafo
Los herederos del legado de Robert Capa no tiran la toalla en su intento de que el centro cultural que según el Ayuntamiento de Madrid llevará el nombre del mítico fotógrafo, se convierta en un referente mundial de la fotografía y del estudio de la Guerra Civil. “No creo que el proyecto que propone el Ayuntamiento para ese espacio tenga nada que ver con Robert Capa. Nada”, dice desde Nueva York Cynthia Young, directora del Centro internacional de Fotografía (ICP, en sus sigas en inglés), la institución fundada por Cornell Capa que gestiona su legado fotográfico.
El proyecto comenzó con mal pie desde que el consistorio diera la espalda a la iniciativa impulsada por una plataforma conocida como Peironcely, 10, formada por vecinos y artistas que han luchado por salvar de la demolición la vivienda de ladrillo de Entrevías donde Capa tomó la famosa fotografía publicada en 1936 en The New York Times. El Ayuntamiento sigue adelante a pesar de las protestas. Si bien el Consistorio adquirió el inmueble por 800.000 euros, el proyecto planteado no guarda relación con la fotografía y, en ese sentido, la respuesta del ICP fue contundente y prohibió utilizar su nombre en este caso.
“El proyecto del Ayuntamiento es importante para Madrid, pero simplemente no está relacionado con Capa, no tiene que ver con él. Ubicarlo en ese edificio supone perder la oportunidad de convertir el lugar en algo más que un contenedor cultural. Hay varios espacios en el mundo que llevan el nombre de Capa, y todos están relacionados con la fotografía, con el fotoperiodismo o con la fotografía comprometida, y este no lo está”, añade.
Después de décadas de abandono, el mes pasado el Ayuntamiento de Madrid anunció la creación de un Centro de Experimentación Cultural Robert Capa. Un proyecto dirigido a jóvenes en riesgo de exclusión impulsado por Marta Rivera de la Cruz desde el Área de Cultura, Turismo y Deporte. El proyecto tiene varias líneas de trabajo vinculadas a las artes plásticas, incluidos talleres de pintura y artes escénicas (teatro y danza), además de música y composición. Una tercera sala estaría dedicada a novela, poesía, ensayo y guion cinematográfico.

El Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática pretendía declararlo Lugar de Memoria Democrática pero finalmente el espacio se orientará a actividades para niños y jóvenes del barrio donde el estudio de la Guerra Civil ha quedado descartado. El centro, de 400 metros cuadrados, fue adquirido por el Ayuntamiento en 2021 pero el mal estado del inmueble ha retrasado su puesta en marcha. Después de una inversión de más de un millón de euros, se espera que empiece a funcionar en 2028.
“No me corresponde a mí decidir qué debe hacer Madrid. Vosotros lo sabéis mejor que yo. Pero cuando al ICP se le pide usar el nombre de Robert Capa para un proyecto, parece lógico que ese proyecto esté estrechamente vinculado con su obra de alguna manera”, explica.
Sobre la dimensión histórica y emocional de la casa de Entrevías, Young destaca que es “como un bisabuelo que sigue presente” y refleja “el orgullo del barrio por el papel de Capa al reflejar la resistencia del pueblo de Madrid durante la guerra”.
Todo esto, según la directora del prestigioso centro fotográfico, puede tener un impacto económico en la zona al atraer turistas —tanto españoles como internacionales— que consumirán, pasearán y difundirán el lugar en internet. “La fama no siempre es lo que un barrio quiere, pero de forma moderada puede ser muy beneficioso para los comercios”.
En este sentido, en una tribuna reciente publicada en este periódico, Anselm Hartinger, director del Museo de Historia de la Ciudad de Leipzig (Alemania), se unió a las críticas al Ayuntamiento de Madrid por no aspirar a hacer del lugar un centro de referencia mundial de la fotografía hermanado con otros espacios similares al tiempo que destacaba el éxito que ha tenido en Leipzig el centro Capa. “Tenemos una excelente experiencia utilizando las fotografías de Robert Capa como base para una labor educativa moderna”, escribió. Para el director del museo alemán, la Casa Capa es un actor fundamental en la cultura de la memoria, con una enorme proyección y un gran activo turístico. “Miles de personas de distintos países visitan el museo, mientras que en las instalaciones anexas se organizan talleres con grupos escolares y una editorial de cultura e historia judía prepara sus publicaciones y lecturas”.

Sobre qué hubiera querido Capa para el lugar que fotografió durante los primeros bombardeos aéreos sobre la capital, Young responde refiriéndose a la forma de vida que tuvo el fotógrafo húngaro: “Él no creó nada permanente, más allá de sus fotografías. Nunca tuvo casa propia: vivía en hoteles o apartamentos alquilados. Ni siquiera tenía un escritorio. Solo tenía su intuición, su mirada y su corazón. No pensaba mucho en el futuro. Su hermano, Cornell, sí lo hacía. Por eso creó el Centro Internacional de Fotografía (la institución que ella dirige): para conservar estas imágenes, educar sobre fotografía y organizar exposiciones”, explica Young.
“Creo que a Capa le habría entusiasmado algo como lo que está haciendo el grupo de Peironcely, 10: un proyecto en tres partes que combina divulgación, educación y recopilación de materiales. Ese es el ideal al que debería aspirar cualquier institución cultural”, concluye.
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