La inesperada decisión de la Casa Blanca de levantar las sanciones económicas a Siria sin más condiciones tendría una razón casi infantil: el nuevo presidente de sirio, un exlíder yihadista, pidió a una familia de multimillonarios que hicieran ‘lobby’ en Estados Unidos y halagasen la vanidad de Trump. Según una investigación del ‘New York Times’, la familia siria de los Al Khayyat ofreció al presidente norteamericano que uno de los proyectos de reconstrucción del país incluyera un gran campo de golf con este sugerente nombre: ‘Trump National Golf Course’.Según el diario, durante el verano del año pasado los Al Khayyat -que regresaron a Siria tras la caída de Bashar al Assad, con las bendiciones del nuevo líder, Ahmed al Sharaa- cabildearon por indicación de este en Estados Unidos para conseguir el levantamiento de las sanciones norteamericanas. Las sanciones impedían la llegada de miles de millones de financiación para la reconstrucción de Siria, después de trece años de guerra civil. Los Al Khayyat contactaron al congresista republicano Joe Wilson, que les ofreció una artimaña para llamar la atención de Trump: ofrecer que su nombre figure en algunos de los proyectos en Siria, en concreto un gran campo de golf y un complejo hotelero en la costa.Noticia relacionada general No No La Junta de Paz de Trump se estrena en Washington con el foco en Gaza Mikel AyestaranLa Casa Blanca y la Fundación Trump negaron que el presidente norteamericano estuviera implicado en los proyectos inmobiliarios en Siria, pero los hechos demostraron que las ideas de los constructores sirios habían dado en el blanco. A mediados del año pasado, el presidente firmó un decreto para el levantamiento temporal de las sanciones que pesaban sobre Siria desde 2024; como la banca internacional exigió garantías, el Congreso confirmaría más tarde que el levantamiento era permanente.Ahmed al Sharaa se convirtió en 2025 en el primer presidente sirio en viajar a Estados Unidos desde la independencia del país . En su gira de relaciones públicas, el ex dirigente de Al Qaida -que luchó en Irak contra las tropas norteamericanas- afirmó por activa y por pasiva que su propósito era «cortar con el pasado» y mirar solo a la reconstrucción del país. Entre las críticas que recibió Al Sharaa destacaron los episodios de persecución de las minorías chií -a la que pertenecen los Assad-, cristiana y drusa, desde su llegada al poder. No obstante, las sanciones norteamericanas fueron levantadas a finales de año, sin la exigencia de garantías de que el régimen de Al Sharaa no conducirá a un sistema de totalitarismo islámico de corte suní.La investigación del ‘New York Times’ desvela también los negocios internacionales de los Trump con la familia multimillonaria siria, en particular los de su hija Ivanka y el yerno, Jared Kushner . Tanto la empresa de este como la de los Khayyat son socios en un macroproyecto turístico en Albania.Pese a la campaña internacional de imagen del presidente sirio, los organismos de derechos humanos no dejan de denunciar la situación de inseguridad de las minorías, y la falta de justicia tras las matanzas de alauíes (chiíes), cristianos y drusos ocurridas en los primeros meses de mandato del exlíder rebelde. Las masacres se vinculan con el problema que plantean los miles de yihadistas extranjeros, muchos de ellos mercenarios unidos a la guerra en Siria después de haber combatido en otros países de la región. Son uzbekos, chechenos, turcos, jordanos, uygures chinos. Al Sharaa quiere integrarlos en el nuevo Ejército sirio -de hecho nombró a seis extranjeros entre los 50 máximos cargos de las nuevas fuerzas de seguridad- pero la tarea de controlarles no es fácil. Muchos están imbuidos por el afán de yihad (guerra santa) y se despreocupan de las promesas democráticas de su jefe a los líderes mundiales. La inesperada decisión de la Casa Blanca de levantar las sanciones económicas a Siria sin más condiciones tendría una razón casi infantil: el nuevo presidente de sirio, un exlíder yihadista, pidió a una familia de multimillonarios que hicieran ‘lobby’ en Estados Unidos y halagasen la vanidad de Trump. Según una investigación del ‘New York Times’, la familia siria de los Al Khayyat ofreció al presidente norteamericano que uno de los proyectos de reconstrucción del país incluyera un gran campo de golf con este sugerente nombre: ‘Trump National Golf Course’.Según el diario, durante el verano del año pasado los Al Khayyat -que regresaron a Siria tras la caída de Bashar al Assad, con las bendiciones del nuevo líder, Ahmed al Sharaa- cabildearon por indicación de este en Estados Unidos para conseguir el levantamiento de las sanciones norteamericanas. Las sanciones impedían la llegada de miles de millones de financiación para la reconstrucción de Siria, después de trece años de guerra civil. Los Al Khayyat contactaron al congresista republicano Joe Wilson, que les ofreció una artimaña para llamar la atención de Trump: ofrecer que su nombre figure en algunos de los proyectos en Siria, en concreto un gran campo de golf y un complejo hotelero en la costa.Noticia relacionada general No No La Junta de Paz de Trump se estrena en Washington con el foco en Gaza Mikel AyestaranLa Casa Blanca y la Fundación Trump negaron que el presidente norteamericano estuviera implicado en los proyectos inmobiliarios en Siria, pero los hechos demostraron que las ideas de los constructores sirios habían dado en el blanco. A mediados del año pasado, el presidente firmó un decreto para el levantamiento temporal de las sanciones que pesaban sobre Siria desde 2024; como la banca internacional exigió garantías, el Congreso confirmaría más tarde que el levantamiento era permanente.Ahmed al Sharaa se convirtió en 2025 en el primer presidente sirio en viajar a Estados Unidos desde la independencia del país . En su gira de relaciones públicas, el ex dirigente de Al Qaida -que luchó en Irak contra las tropas norteamericanas- afirmó por activa y por pasiva que su propósito era «cortar con el pasado» y mirar solo a la reconstrucción del país. Entre las críticas que recibió Al Sharaa destacaron los episodios de persecución de las minorías chií -a la que pertenecen los Assad-, cristiana y drusa, desde su llegada al poder. No obstante, las sanciones norteamericanas fueron levantadas a finales de año, sin la exigencia de garantías de que el régimen de Al Sharaa no conducirá a un sistema de totalitarismo islámico de corte suní.La investigación del ‘New York Times’ desvela también los negocios internacionales de los Trump con la familia multimillonaria siria, en particular los de su hija Ivanka y el yerno, Jared Kushner . Tanto la empresa de este como la de los Khayyat son socios en un macroproyecto turístico en Albania.Pese a la campaña internacional de imagen del presidente sirio, los organismos de derechos humanos no dejan de denunciar la situación de inseguridad de las minorías, y la falta de justicia tras las matanzas de alauíes (chiíes), cristianos y drusos ocurridas en los primeros meses de mandato del exlíder rebelde. Las masacres se vinculan con el problema que plantean los miles de yihadistas extranjeros, muchos de ellos mercenarios unidos a la guerra en Siria después de haber combatido en otros países de la región. Son uzbekos, chechenos, turcos, jordanos, uygures chinos. Al Sharaa quiere integrarlos en el nuevo Ejército sirio -de hecho nombró a seis extranjeros entre los 50 máximos cargos de las nuevas fuerzas de seguridad- pero la tarea de controlarles no es fácil. Muchos están imbuidos por el afán de yihad (guerra santa) y se despreocupan de las promesas democráticas de su jefe a los líderes mundiales.
La inesperada decisión de la Casa Blanca de levantar las sanciones económicas a Siria sin más condiciones tendría una razón casi infantil: el nuevo presidente de sirio, un exlíder yihadista, pidió a una familia de multimillonarios que hicieran ‘lobby’ en Estados Unidos y halagasen … la vanidad de Trump. Según una investigación del ‘New York Times’, la familia siria de los Al Khayyat ofreció al presidente norteamericano que uno de los proyectos de reconstrucción del país incluyera un gran campo de golf con este sugerente nombre: ‘Trump National Golf Course’.
Según el diario, durante el verano del año pasado los Al Khayyat -que regresaron a Siria tras la caída de Bachar al Assad, con las bendiciones del nuevo líder, Ahmed al Sharaa- cabildearon por indicación de este en Estados Unidos para conseguir el levantamiento de las sanciones norteamericanas. Las sanciones impedían la llegada de miles de millones de financiación para la reconstrucción de Siria, después de trece años de guerra civil.
Los Al Khayyat contactaron al congresista republicano Joe Wilson, que les ofreció una artimaña para llamar la atención de Trump: ofrecer que su nombre figure en algunos de los proyectos en Siria, en concreto un gran campo de golf y un complejo hotelero en la costa.
Noticia relacionada
La Casa Blanca y la Fundación Trump negaron que el presidente norteamericano estuviera implicado en los proyectos inmobiliarios en Siria, pero los hechos demostraron que las ideas de los constructores sirios habían dado en el blanco. A finales del año pasado el presidente firmó un decreto para el levantamiento temporal de las sanciones que pesaban sobre Siria desde 2024; como la banca internacional exigió garantías, el Congreso confirmaría más tarde que el levantamiento era permanente.
Ahmed al Sharaa se convirtió en 2025 en el primer presidente sirio en viajar a Estados Unidos desde la independencia del país. En su gira de relaciones públicas, el ex dirigente de Al Qaida -que luchó en Irak contra las tropas norteamericanas- afirmó por activa y por pasiva que su propósito era «cortar con el pasado» y mirar solo a la reconstrucción del país. Entre las críticas que recibió Al Sharaa destacaron los episodios de persecución de las minorías chií -a la que pertenecen los Assad-, cristiana y drusa, desde su llegada al poder. No obstante, las sanciones norteamericanas fueron levantadas a finales de año, sin la exigencia de garantías de que el régimen de Al Sharaa no conducirá a un sistema de totalitarismo islámico de corte suní.
La investigación del ‘New York Times’ desvela también los negocios internacionales de los Trump con la familia multimillonaria siria, en particular los de su hija Ivanka y el yerno, Jared Kushner. Tanto la empresa de este como la de los Khayyat son socios en un macroproyecto turístico en Albania.
RSS de noticias de internacional
