Edwyn Collins, el rey del indie que superó dos ictus y ahora dice adiós al escenario: «Nunca fui una estrella, en este mundo hay que elegir entre credibilidad o éxito»

Mantener una conversación con Edwyn Collins (Edimburgo, 1959) y Grace Maxwell, su esposa, manager y ayudante, es como asistir a un espectáculo de comedia británica. Como si Eric Morecambe y Ernie Wise o The Two Ronnies hubieran transmutado en un matrimonio que hace de sí mismo objeto de humor. La ironía es el elemento principal de la conversación entre un dúo que aparece al otro lado de la pantalla ante una ventana por la que se cuela el intenso sol primaveral de Londres.

 El escocés, ex vocalista de Orange Juice e inspiración del britpop, comienza su gira de despedida este miércoles en Bilbao  

Mantener una conversación con Edwyn Collins (Edimburgo, 1959) y Grace Maxwell, su esposa, manager y ayudante, es como asistir a un espectáculo de comedia británica. Como si Eric Morecambe y Ernie Wise o The Two Ronnies hubieran transmutado en un matrimonio que hace de sí mismo objeto de humor. La ironía es el elemento principal de la conversación entre un dúo que aparece al otro lado de la pantalla ante una ventana por la que se cuela el intenso sol primaveral de Londres.

Hace 20 años que dos derrames cerebrales dejaron afectadas las capacidades de Edwyn Collins, el gran referente de culto del indie británico, y, desde entonces, Grace ejerce en las entrevistas como auxiliar de su marido. Y parece que algo nuevo se ha ido construyendo en esos intercambios que protagonizan frente a la prensa. Él siempre culpa de todo a su mujer con una sonrisilla pícara a la que responde ella con cierta indignación teatral. «Planeo seguir grabando porque tengo un disco pensado, pero fue mi esposa la que decidió que tenía que jubilarme de los escenarios», afirma el músico escocés ante la mirada grácil de su esposa.

Y, pese al humor, lo de la retirada es cierto. Collins arranca hoy en Bilbao las que serán sus últimas 10 veces sobre un escenario, todas seguidas en nuestro país. En San Sebastián, Zaragoza, Valencia, Barcelona, Madrid, Santiago de Compostela, Cádiz, Sevilla y, por último, Ourense. No habrá más opciones para ver en directo a quien fuera vocalista de Orange Juice desde finales de los 70, a quien es tótem del indie en las islas, a quien inspiró en buena parte al britpop y a quien, después de los dos derrames, se recuperó y construyó cinco álbumes en solitario. El último, Nation Shall Speak Unto Nation, el pasado año con un tema de arranque, Knowledge, en el que desgrana cómo fue todo su recorrido hasta poder volver a hablar, a escribir y, por supuesto, a hacer música.

«Han pasado 20 años desde la enfermedad y he tenido aventuras increíbles en todo este tiempo. Pero me siento viejo y este negocio se vuelve difícil a medida que uno envejece. Sé que hay personas mayores que yo que todavía lo hacen…», expone Collins. Y lo completa Grace: «España será el final para él porque tendríamos que esperar otros cuatro o cinco años para volver a hacer algo. Estaríamos ya en nuestros 70, es una locura, por dios. Es el momento de parar porque todavía eres bueno en esto». El músico no puede hacer otra cosa que soltar una gran carcajada al escucharla, en una dinámica que será constante en la charla.

Sin embargo, el adiós a los escenarios no es el final de la música de Edwyn Collins. En su mente ya se está configurando un nuevo disco, que grabará en una casa de las Highlands escocesas, lugar de nacimiento de su abuelo, donde han construido un estudio para que él pueda seguir creando cerca del mar y de las montañas. «Yo no quiero parar de hacer música, de ninguna manera. Es mi gran placer», detalla en primer término. «Antes creo que la música estaba en el plano intelectual después de algunas cosas, ahora es mi vida, es mi pasión y mi divertimento. Fue lo que me salvó la vida después del ictus», incide en una segunda intervención.

En febrero de 2005, durante una entrevista, el músico comenzó a sentirse indispuesto. Dos días después, tuvo un primer derrame cerebral. Cinco días más tarde sufrió una segunda hemorragia. Con Grace a su lado, pasaron tres años hasta que pudo volver a la música, acompañado por un bastón, sin movilidad en su mano derecha y sin poder tocar la guitarra. «Cuanto más viejo me hago, menos seguro me siento en este mundo. Es curioso porque yo solía tener fe. Ahora ya no. Estoy feliz con pertenecer a la vieja escuela.», recuerda Collins, que rehúye esa etiqueta de referente que la realidad musical de las islas le ha impuesto. «Ya sabes, él se recuesta en su silla y dice: ‘Hijos míos, me alegro de haberos dado toda esta sabiduría’. Es como Hamlet con su calavera», bromea Grace. Con cierto pudor, después de reconocer que Robbie Williams ha estado grabando recientemente en su estudio, va él: «Supongo que si resistes suficiente tiempo con tu música, la gente empieza a hablar de tu influencia. Eso me ha pasado a mí».

Lo más paradigmático es que el músico que siempre intentó huir de la fama, de las grandes discográficas y de la música hegemónica se convirtiera en referente del britpop, un movimiento que acabó siendo el mainstream de las islas. A modo de ejemplo, cuenta su mánager cómo fue una de las primeras reuniones que ella presenció en el despacho de una discográfica. Un directivo le dijo a Edwyn Collins que si no se organizaba bien para hacer una gira amplia por Europa no podría tener «una maldita carrera». Este se inclinó sobre su mesa y le gritó: «A mí no me jodas, colega».

«No iba a trabajar con gente que no me entendía, no tenía ninguna necesidad», se defiende el músico, que tiene también un mensaje preparado para quienes están empezando en la música. «Nunca vendas los derechos de tu música, eso es lo que les tengo que decir a los artistas jóvenes. Nosotros poseemos nuestros derechos y eso es increíble».

-¿Siempre tuvieron así de claro que querían que su carrera fuera la de unos artistas independientes? ¿Nunca se vieron tentados por el éxito masivo?

-Siempre quisimos ser independientes, encontramos una forma de sobrevivir sin estar involucrados y siempre desde la periferia del negocio de la música. Hemos tenido toda una vida a partir de eso y ha sido genial-, arranca Grace.

-La credibilidad es importante, yo nunca fui una gran estrella. Hay que elegir entre éxito o credibilidad en este mundo. Difícilmente tienes las dos al mismo tiempo. Aparte de la época A Girl Like You, nunca he conseguido un gran éxito comercial, pero tengo credibilidad.

 Noticias de Cultura

Noticias Relacionadas