La alta velocidad ferroviaria en España cerrará en 2026 un año negro con dos accidentes -Urda y Adamuz- que han costado 115 vidas. La búsqueda de alternativas para el resto de pasajeros afectados junto a cierta pérdida de confianza en el transporte por tren han marcado la manera en la que nos desplazamos dentro de nuestro país.En la radiografía de la movilidad en España, surgen tres preguntas clave: ¿Cómo nos movemos? ¿Hacia donde nos desplazamos? ¿Cuánto nos cuestan los viajes? En un primer vistazo a los datos sobre transporte que ofrece el INE se puede ver cómo el avión y los autobuses mantienen el pulso a un AVE que atraviesa una crisis.Los datos del Instituto Nacional de Estadística muestran que el AVE perdió 300.000 pasajeros si se comparan los meses de junio de 2025 y junio de 2026, aunque en la comparación interanual de agosto -último dato disponible- el dato se modera hasta los 22.000. El resultado evidencia el retroceso de la alta velocidad española desde su inauguración en 2022 y rompe una estadística de crecimiento continuado -salvo el paréntesis de la pandemia de coronavirus- desde 1992. Uno de los condicionantes de este descenso ha sido la tragedia de Adamuz ya que la estadística todavía no contempla el impacto que tendrá el reciente accidente de Urda. Entre enero y agosto, según el INE, España ha registrado un descenso del 12,3%, lo que equivale a tres millones de viajeros menos .Frente a la alta velocidad, el avión y el autobús mantienen el pulso y siguen con su crecimiento natural sin que la crisis del AVE se traslade necesariamente en una absorción de pasajeros por parte de estos medios de transporte. El tráfico aéreo en España ha crecido de manera continuada entre enero y agosto, como se puede ver en la estadística. Si comparamos el mes junio de 2025 con el de 2026, se observa también un leve crecimiento de los pasajeros que utilizan este medio de transporte aunque esa crisis reduzca la brecha entre ellos. En el caso del autobús de larga distancia, la tendencia general ha sido también ascendente, salvo retrocesos en marzo y en julio de este año. El autobús también crece en pasajeros si comparamos los meses de junio de 2025 y 2026.De momento, las series estadísticas no permiten desvelar si los distintos transportes públicos cómo viajan exactamente los usuarios de las distintas rutas del AVE o si simplemente eligen no viajar, más allá del hecho de constatar que sí se ha producido un bajón en los pasajeros de la alta velocidad.Hasta 2025, la alta velocidad apenas amplió su red, pero pasó de casi 24 millones de pasajeros a 44 millones entre 2022 y 2025. En el caso de la línea Madrid-Sevilla, con la entrada de nuevas empresas la oferta de plazas aumentó un 10% en el último trimestre de 2022 mientras que el flujo de pasajeros lo hizo en un 23%.A pesar de ello, la línea más popular es la de Madrid y Barcelona , otra bajo el foco, que transportó 14 millones de viajeros el año pasado. La línea de la Comunidad Valencia es la más nueva y experimenta, hasta 2025, un crecimiento del 152% en Alicante y del 132% en Valencia tras la liberalización.La larga distancia convencional ha perdido un 29% de sus viajeros desde 2019, tras la entrada del AVE, mientras que la media distancia cayó otro 14% hasta julio dde 2026. La mayor caída llega en los meses del primer semestre en comparación con los de 2025.En el caso de los vuelos, dentro de la península apenas han cambiado. De 17,2 millones de pasajeros en 2019 frente a los 17,1 millones de 2025. Sí han crecido en el mismo periodo los vuelos hacia el resto del territorio, un 25% más.A falta del cierre de la serie de 2026, los vuelos más frecuentes en 2025 son hacia Canarias y Balares, sobre todo desde los aeropuertos de Mallorca y Gran Canaria, por lo que no compiten con los desplazamientos en tren.En cuanto al autobús, se estima que 32 millones de personas se desplazan entre comunidades por este medio de transporte, según los datos de 2025 del Ministerio de Transportes. Los recorridos que se hacen hoy son más largos que hace dos décadas ya que se ha pasado de 120 kilómetros por trayecto frente a los 177 de la actualidad. El trayecto diario también ha aumentado ya que son casi 80 millones de personas las que se movieron entre ciudades. Con la ampliación de otros servicios, las carreteras han disminuido su tráfico en casi un 50% en los últimos 20 años. Entre Madrid, Cataluña y Andalucía concentran casi la mitad de la oferta, que bien puede deberse al menor precio respecto al tren o a la inexistencia de ciertas paradas de alta velocidad en determinados puntos. La alta velocidad ferroviaria en España cerrará en 2026 un año negro con dos accidentes -Urda y Adamuz- que han costado 115 vidas. La búsqueda de alternativas para el resto de pasajeros afectados junto a cierta pérdida de confianza en el transporte por tren han marcado la manera en la que nos desplazamos dentro de nuestro país.En la radiografía de la movilidad en España, surgen tres preguntas clave: ¿Cómo nos movemos? ¿Hacia donde nos desplazamos? ¿Cuánto nos cuestan los viajes? En un primer vistazo a los datos sobre transporte que ofrece el INE se puede ver cómo el avión y los autobuses mantienen el pulso a un AVE que atraviesa una crisis.Los datos del Instituto Nacional de Estadística muestran que el AVE perdió 300.000 pasajeros si se comparan los meses de junio de 2025 y junio de 2026, aunque en la comparación interanual de agosto -último dato disponible- el dato se modera hasta los 22.000. El resultado evidencia el retroceso de la alta velocidad española desde su inauguración en 2022 y rompe una estadística de crecimiento continuado -salvo el paréntesis de la pandemia de coronavirus- desde 1992. Uno de los condicionantes de este descenso ha sido la tragedia de Adamuz ya que la estadística todavía no contempla el impacto que tendrá el reciente accidente de Urda. Entre enero y agosto, según el INE, España ha registrado un descenso del 12,3%, lo que equivale a tres millones de viajeros menos .Frente a la alta velocidad, el avión y el autobús mantienen el pulso y siguen con su crecimiento natural sin que la crisis del AVE se traslade necesariamente en una absorción de pasajeros por parte de estos medios de transporte. El tráfico aéreo en España ha crecido de manera continuada entre enero y agosto, como se puede ver en la estadística. Si comparamos el mes junio de 2025 con el de 2026, se observa también un leve crecimiento de los pasajeros que utilizan este medio de transporte aunque esa crisis reduzca la brecha entre ellos. En el caso del autobús de larga distancia, la tendencia general ha sido también ascendente, salvo retrocesos en marzo y en julio de este año. El autobús también crece en pasajeros si comparamos los meses de junio de 2025 y 2026.De momento, las series estadísticas no permiten desvelar si los distintos transportes públicos cómo viajan exactamente los usuarios de las distintas rutas del AVE o si simplemente eligen no viajar, más allá del hecho de constatar que sí se ha producido un bajón en los pasajeros de la alta velocidad.Hasta 2025, la alta velocidad apenas amplió su red, pero pasó de casi 24 millones de pasajeros a 44 millones entre 2022 y 2025. En el caso de la línea Madrid-Sevilla, con la entrada de nuevas empresas la oferta de plazas aumentó un 10% en el último trimestre de 2022 mientras que el flujo de pasajeros lo hizo en un 23%.A pesar de ello, la línea más popular es la de Madrid y Barcelona , otra bajo el foco, que transportó 14 millones de viajeros el año pasado. La línea de la Comunidad Valencia es la más nueva y experimenta, hasta 2025, un crecimiento del 152% en Alicante y del 132% en Valencia tras la liberalización.La larga distancia convencional ha perdido un 29% de sus viajeros desde 2019, tras la entrada del AVE, mientras que la media distancia cayó otro 14% hasta julio dde 2026. La mayor caída llega en los meses del primer semestre en comparación con los de 2025.En el caso de los vuelos, dentro de la península apenas han cambiado. De 17,2 millones de pasajeros en 2019 frente a los 17,1 millones de 2025. Sí han crecido en el mismo periodo los vuelos hacia el resto del territorio, un 25% más.A falta del cierre de la serie de 2026, los vuelos más frecuentes en 2025 son hacia Canarias y Balares, sobre todo desde los aeropuertos de Mallorca y Gran Canaria, por lo que no compiten con los desplazamientos en tren.En cuanto al autobús, se estima que 32 millones de personas se desplazan entre comunidades por este medio de transporte, según los datos de 2025 del Ministerio de Transportes. Los recorridos que se hacen hoy son más largos que hace dos décadas ya que se ha pasado de 120 kilómetros por trayecto frente a los 177 de la actualidad. El trayecto diario también ha aumentado ya que son casi 80 millones de personas las que se movieron entre ciudades. Con la ampliación de otros servicios, las carreteras han disminuido su tráfico en casi un 50% en los últimos 20 años. Entre Madrid, Cataluña y Andalucía concentran casi la mitad de la oferta, que bien puede deberse al menor precio respecto al tren o a la inexistencia de ciertas paradas de alta velocidad en determinados puntos.
La alta velocidad ferroviaria en España cerrará en 2026 un año negro con dos accidentes -Urda y Adamuz- que han costado 115 vidas. La búsqueda de alternativas para el resto de pasajeros afectados junto a cierta pérdida de confianza en el transporte por tren han … marcado la manera en la que nos desplazamos dentro de nuestro país.
En la radiografía de la movilidad en España, surgen tres preguntas clave: ¿Cómo nos movemos? ¿Hacia donde nos desplazamos? ¿Cuánto nos cuestan los viajes? En un primer vistazo a los datos sobre transporte que ofrece el INE se puede ver cómo el avión y los autobuses mantienen el pulso a un AVE que atraviesa una crisis.
Los datos del Instituto Nacional de Estadística muestran que el AVE perdió 300.000 pasajeros si se comparan los meses de junio de 2025 y junio de 2026, aunque en la comparación interanual de agosto -último dato disponible- el dato se modera hasta los 22.000. El resultado evidencia el retroceso de la alta velocidad española desde su inauguración en 2022 y rompe una estadística de crecimiento continuado -salvo el paréntesis de la pandemia de coronavirus- desde 1992. Uno de los condicionantes de este descenso ha sido la tragedia de Adamuz ya que la estadística todavía no contempla el impacto que tendrá el reciente accidente de Urda. Entre enero y agosto, según el INE, España ha registrado un descenso del 12,3%, lo que equivale a tres millones de viajeros menos.
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Frente a la alta velocidad, el avión y el autobús mantienen el pulso y siguen con su crecimiento natural sin que la crisis del AVE se traslade necesariamente en una absorción de pasajeros por parte de estos medios de transporte.
El tráfico aéreo en España ha crecido de manera continuada entre enero y agosto, como se puede ver en la estadística. Si comparamos el mes junio de 2025 con el de 2026, se observa también un leve crecimiento de los pasajeros que utilizan este medio de transporte aunque esa crisis reduzca la brecha entre ellos. En el caso del autobús de larga distancia, la tendencia general ha sido también ascendente, salvo retrocesos en marzo y en julio de este año. El autobús también crece en pasajeros si comparamos los meses de junio de 2025 y 2026.
De momento, las series estadísticas no permiten desvelar si los distintos transportes públicos cómo viajan exactamente los usuarios de las distintas rutas del AVE o si simplemente eligen no viajar, más allá del hecho de constatar que sí se ha producido un bajón en los pasajeros de la alta velocidad.
Hasta 2025, la alta velocidad apenas amplió su red, pero pasó de casi 24 millones de pasajeros a 44 millones entre 2022 y 2025. En el caso de la línea Madrid-Sevilla, con la entrada de nuevas empresas la oferta de plazas aumentó un 10% en el último trimestre de 2022 mientras que el flujo de pasajeros lo hizo en un 23%.
A pesar de ello, la línea más popular es la de Madrid y Barcelona, otra bajo el foco, que transportó 14 millones de viajeros el año pasado. La línea de la Comunidad Valencia es la más nueva y experimenta, hasta 2025, un crecimiento del 152% en Alicante y del 132% en Valencia tras la liberalización.
La larga distancia convencional ha perdido un 29% de sus viajeros desde 2019, tras la entrada del AVE, mientras que la media distancia cayó otro 14% hasta julio dde 2026. La mayor caída llega en los meses del primer semestre en comparación con los de 2025.
En el caso de los vuelos, dentro de la península apenas han cambiado. De 17,2 millones de pasajeros en 2019 frente a los 17,1 millones de 2025. Sí han crecido en el mismo periodo los vuelos hacia el resto del territorio, un 25% más.
A falta del cierre de la serie de 2026, los vuelos más frecuentes en 2025 son hacia Canarias y Balares, sobre todo desde los aeropuertos de Mallorca y Gran Canaria, por lo que no compiten con los desplazamientos en tren.
En cuanto al autobús, se estima que 32 millones de personas se desplazan entre comunidades por este medio de transporte, según los datos de 2025 del Ministerio de Transportes. Los recorridos que se hacen hoy son más largos que hace dos décadas ya que se ha pasado de 120 kilómetros por trayecto frente a los 177 de la actualidad. El trayecto diario también ha aumentado ya que son casi 80 millones de personas las que se movieron entre ciudades. Con la ampliación de otros servicios, las carreteras han disminuido su tráfico en casi un 50% en los últimos 20 años. Entre Madrid, Cataluña y Andalucía concentran casi la mitad de la oferta, que bien puede deberse al menor precio respecto al tren o a la inexistencia de ciertas paradas de alta velocidad en determinados puntos.
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