Nada más ser designado gobernador del Banco de España y en medio de un fenomenal ruido político por su condición de ex ministro del gobierno de Pedro Sánchez, José Luis Escrivá anunció la creación de un grupo de trabajo interno para darle una vuelta a la gobernanza del Banco de España, que entendía obsoleta. Para mejorar la «autonomía», apuntó entonces, de la institución. El resultado de ese trabajo ha salido a la luz este viernes y plantea algunas cuestiones relevantes. La más llamativa es la de mantener el actual esquema de que sea el Gobierno, a propuesta del ministro de Economía, el que designe al candidato a gobernador, que el grupo de trabajo ha considerado legítima y bien sustentada jurídicamente, si bien sí plantea una novedad importante: la ampliación del mandato del gobernador a un periodo de ocho años.La propuesta del Banco de España, que especifica que esta extensión del mandato solo debería ser operativa a partir del nombramiento del sucesor de José Luis Escrivá, que tendrá un mandato de seis años, sostiene que de este modo la duración del mandato se alinearía con el estándar europeo y además se alejaría de los ciclos políticos, tanto si se cumplen las legislaturas de cuatro años , como si se adelantan elecciones. En este sentido plantea una opción B de cara a una posible modificación legislativa: un mandato de seis años, acompañado al del BCE, pero con posibilidad de ampliación, algo que a día de hoy no se recoge en la Ley del Banco de España.La propuesta de reforma, que tiene que ser avalada por el Congreso, no afectaría al mandato de Escrivá, que quedaría excluidoEl análisis que el equipo de trabajo del supervisor ha realizado durante casi dos años se fija en la ordinalidad de otros bancos centrales europeos para acercar a España a su posición: mandatos de duración más corta (normalmente cinco o seis años) con posibilidad de renovación , que es el más habitual entre los socios europeos; o directamente más largos (de hasta ocho años) sin más prórroga posible, como ocurre en Fráncfort o Reino Unido.Nombramientos más escalonadosEl Banco de España argumenta que este tipo de mandatos más prolongados y blindados -solo podría cesarse al gobernador ante alguna causa tasada en la propia redacción de la ley- «refuerzan la independencia personal de las personas nombradas como gobernadores frente a las presiones políticas» . Y al ser más largo en el tiempo, sostiene el supervisor, «proporciona una mayor estabilidad institucional y confiere a las personas nombradas el tiempo necesario para fortalecer su liderazgo interno y para desarrollar mayor influencia en el BCE y en otros organismos internacionales».Además, para evitar sorpresas inesperadas que lleguen a cruzar el calendario electoral con el estrictamente financiero, el grupo de trabajo del Banco de España propone también una especie de «escalonamiento de mandatos». Es decir, que la renovación de los órganos, como el consejo, no se acometan de una sola vez, sino por etapas. Por ejemplo, se puede prever una duración diferente para los mandatos de los miembros rectores con la que un gobernador no tendría siempre bajo su sombra al mismo subgobernador, sino que sus carreras irían por separado.Involucrar a las CortesEl documento también aboga por dar un papel más decisivo a las Cortes Generales, para apuntalar la legitimidad democrática de la institución. Como ya se ha mencionado, no para proponer el nombre del gobernador, pero sí para proponer algunos nombres para el Consejo de Gobierno del Banco de España y también para examinar la idoneidad de todos los miembros de sus órganos directivos.El grupo de trabajo argumenta que su funcionamiento se desvía del modelo que se ha diseñado para otras autoridades independientes españolas, como la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) o la Airef, de la que Escrivá fue su responsable con el Gobierno de Mariano Rajoy. Por eso, considera oportuno que las Cortes puedan designar y nombrar a miembros de los órganos rectores del Banco de España. Ahora, es el Ejecutivo de turno quien designa a estos miembros, aunque lo habitual era que los pactase con el primer partido de la oposición. Con el cambio propuesto, habría una mayor involucración del legislativo que «permitiría reforzar la legitimidad democráticas» de la institución, obligaría a rendir más cuentas al Parlamento y mejoraría su independencia. Un mandato plagado de cambiosLa gobernanza -duración del mandato y estructura del poder organizativo en Cibeles, la plaza donde se ubica la sede central del supervisor- ha sido una de las obsesiones de Escrivá desde el momento en que fue designado gobernador. Bien porque aterrizó en la institución ensombrecido por haber sido ministro del Gobierno que lo nombró como responsable de Seguridad Social, bien porque consideraba que era el momento de acometer esta reforma, Escrivá anunció este grupo de trabajo en su primer discurso, para «revisitar aspectos de la ley que puedan reforzar todavía más su independencia» porque era «una cuestión que se debe evaluar».El camino recorrido por Escrivá al frente del Banco de España ha estado cargado de cambios que le han dado a la institución un cariz distinto al que tenía su antecesor. El actual gobernador ya asombró al anticipar que los informes del supervisor serían más analíticos que propositivos . Es decir, que el Banco iba a dejar de hacer propuestas al Gobierno y los agentes sociales sobre las políticas económicas que se debían poner en marcha. Porque eso era, insiste, una función del ejecutivo o del legislativo.La designación de David López Salido, un economista que trabajaba hasta ahora en la Reserva Federal de Estados Unidos, como director del servicio de estudios supuso un punto de inflexión tras la abrupta salida de Ángel Gavilán, precisamente hace ahora un año. El último informe presentado por Gavilán omitió finalmente referencias a la sostenibilidad del sistema de pensiones , en una fricción que habría mantenido con el gobernador, a la sazón ministro de Seguridad Social. «Nosotros no tenemos capacidad técnica para aportar sobre la sostenibilidad de las pensiones», llegó a asegurar Escrivá al presentar el Plan Estratégico 2030 del Banco de España. Nada más ser designado gobernador del Banco de España y en medio de un fenomenal ruido político por su condición de ex ministro del gobierno de Pedro Sánchez, José Luis Escrivá anunció la creación de un grupo de trabajo interno para darle una vuelta a la gobernanza del Banco de España, que entendía obsoleta. Para mejorar la «autonomía», apuntó entonces, de la institución. El resultado de ese trabajo ha salido a la luz este viernes y plantea algunas cuestiones relevantes. La más llamativa es la de mantener el actual esquema de que sea el Gobierno, a propuesta del ministro de Economía, el que designe al candidato a gobernador, que el grupo de trabajo ha considerado legítima y bien sustentada jurídicamente, si bien sí plantea una novedad importante: la ampliación del mandato del gobernador a un periodo de ocho años.La propuesta del Banco de España, que especifica que esta extensión del mandato solo debería ser operativa a partir del nombramiento del sucesor de José Luis Escrivá, que tendrá un mandato de seis años, sostiene que de este modo la duración del mandato se alinearía con el estándar europeo y además se alejaría de los ciclos políticos, tanto si se cumplen las legislaturas de cuatro años , como si se adelantan elecciones. En este sentido plantea una opción B de cara a una posible modificación legislativa: un mandato de seis años, acompañado al del BCE, pero con posibilidad de ampliación, algo que a día de hoy no se recoge en la Ley del Banco de España.La propuesta de reforma, que tiene que ser avalada por el Congreso, no afectaría al mandato de Escrivá, que quedaría excluidoEl análisis que el equipo de trabajo del supervisor ha realizado durante casi dos años se fija en la ordinalidad de otros bancos centrales europeos para acercar a España a su posición: mandatos de duración más corta (normalmente cinco o seis años) con posibilidad de renovación , que es el más habitual entre los socios europeos; o directamente más largos (de hasta ocho años) sin más prórroga posible, como ocurre en Fráncfort o Reino Unido.Nombramientos más escalonadosEl Banco de España argumenta que este tipo de mandatos más prolongados y blindados -solo podría cesarse al gobernador ante alguna causa tasada en la propia redacción de la ley- «refuerzan la independencia personal de las personas nombradas como gobernadores frente a las presiones políticas» . Y al ser más largo en el tiempo, sostiene el supervisor, «proporciona una mayor estabilidad institucional y confiere a las personas nombradas el tiempo necesario para fortalecer su liderazgo interno y para desarrollar mayor influencia en el BCE y en otros organismos internacionales».Además, para evitar sorpresas inesperadas que lleguen a cruzar el calendario electoral con el estrictamente financiero, el grupo de trabajo del Banco de España propone también una especie de «escalonamiento de mandatos». Es decir, que la renovación de los órganos, como el consejo, no se acometan de una sola vez, sino por etapas. Por ejemplo, se puede prever una duración diferente para los mandatos de los miembros rectores con la que un gobernador no tendría siempre bajo su sombra al mismo subgobernador, sino que sus carreras irían por separado.Involucrar a las CortesEl documento también aboga por dar un papel más decisivo a las Cortes Generales, para apuntalar la legitimidad democrática de la institución. Como ya se ha mencionado, no para proponer el nombre del gobernador, pero sí para proponer algunos nombres para el Consejo de Gobierno del Banco de España y también para examinar la idoneidad de todos los miembros de sus órganos directivos.El grupo de trabajo argumenta que su funcionamiento se desvía del modelo que se ha diseñado para otras autoridades independientes españolas, como la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) o la Airef, de la que Escrivá fue su responsable con el Gobierno de Mariano Rajoy. Por eso, considera oportuno que las Cortes puedan designar y nombrar a miembros de los órganos rectores del Banco de España. Ahora, es el Ejecutivo de turno quien designa a estos miembros, aunque lo habitual era que los pactase con el primer partido de la oposición. Con el cambio propuesto, habría una mayor involucración del legislativo que «permitiría reforzar la legitimidad democráticas» de la institución, obligaría a rendir más cuentas al Parlamento y mejoraría su independencia. Un mandato plagado de cambiosLa gobernanza -duración del mandato y estructura del poder organizativo en Cibeles, la plaza donde se ubica la sede central del supervisor- ha sido una de las obsesiones de Escrivá desde el momento en que fue designado gobernador. Bien porque aterrizó en la institución ensombrecido por haber sido ministro del Gobierno que lo nombró como responsable de Seguridad Social, bien porque consideraba que era el momento de acometer esta reforma, Escrivá anunció este grupo de trabajo en su primer discurso, para «revisitar aspectos de la ley que puedan reforzar todavía más su independencia» porque era «una cuestión que se debe evaluar».El camino recorrido por Escrivá al frente del Banco de España ha estado cargado de cambios que le han dado a la institución un cariz distinto al que tenía su antecesor. El actual gobernador ya asombró al anticipar que los informes del supervisor serían más analíticos que propositivos . Es decir, que el Banco iba a dejar de hacer propuestas al Gobierno y los agentes sociales sobre las políticas económicas que se debían poner en marcha. Porque eso era, insiste, una función del ejecutivo o del legislativo.La designación de David López Salido, un economista que trabajaba hasta ahora en la Reserva Federal de Estados Unidos, como director del servicio de estudios supuso un punto de inflexión tras la abrupta salida de Ángel Gavilán, precisamente hace ahora un año. El último informe presentado por Gavilán omitió finalmente referencias a la sostenibilidad del sistema de pensiones , en una fricción que habría mantenido con el gobernador, a la sazón ministro de Seguridad Social. «Nosotros no tenemos capacidad técnica para aportar sobre la sostenibilidad de las pensiones», llegó a asegurar Escrivá al presentar el Plan Estratégico 2030 del Banco de España.
Nada más ser designado gobernador del Banco de España y en medio de un fenomenal ruido político por su condición de ex ministro del gobierno de Pedro Sánchez, José Luis Escrivá anunció la creación de un grupo de trabajo interno para darle una vuelta a … la gobernanza del Banco de España, que entendía obsoleta. El resultado de ese trabajo ha salido a la luz este viernes y plantea algunas cuestiones relevantes. La más llamativa es la de mantener el actual esquema de que sea el Gobierno, a propuesta del ministro de Economía, el que designe al candidato a gobernador, que el grupo de trabajo ha considerado legítima y bien sustentada jurídicamente, si bien sí plantea una novedad importante: la ampliación del mandato del gobernador a un periodo de ocho años.
La propuesta del Banco de España, que especifica que esta extensión del mandato solo debería ser operativa a partir del nombramiento del sucesor de José Luis Escrivá, que tendrá un mandato de seis años, sostiene que de este modo la duración del mandato se alinearía con el estándar europeo y además se alejaría de los ciclos políticos. En este sentido plantea una opción B de cara a una posible modificación legislativa: un mandato de seis años, acompañado al del BCE, pero con posibilidad de ampliación, algo que a día de hoy no se recoge en la Ley del Banco de España.
El documento también aboga por dar un papel más decisivo a las Cortes Generales, para apuntalar la legitimidad democrática de la institución. Como ya se ha mencionado, no para proponer el nombre del gobernador, pero sí para proponer algunos nombres para el Consejo de Gobierno del Banco de España y también para examinar la idoneidad de todos los miembros de sus órganos directivos.
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