El CEO de Volkswagen se da entre seis y doce meses para garantizar un «futuro fiable» a todas las fábricas

Más de 10.000 empleados de Volkswagen , concentrados dentro y fuera del pabellón 11 de la planta principal de la marca de automoción en Wolfsburg han recibido al CEO Oliver Blume con abucheos y pitos . Los representantes sindicales de IG Metall han mostrado pancartas con consignas como «¡Basta de romper el convenio!» o «¡Nuestros empleos no son el ajuste de vuestro balance!», en la primera de las nueve reuniones que Blume mantendrá con la plantilla de Volkswagen para explicar la mayor reestructuración de la historia del grupo. El CEO de la emblemática marca de automoción alemana ha rebajado las amenazas, ha asegurado que busca «perspectivas resilientes» para todas las plantas y que no está todo decidido. «Nuestro objetivo es crear futuro fiable para todas las ubicaciones en los próximos seis a doce meses», ha dicho, después de que trascendiera el riesgo de cierre de las plantas alemanas de Emden, Zwickau y Hannover, así como la de Audi en Neckarsulm. «Siempre son la última y más cara solución», ha dicho sobre los posibles cierres.Ha insistido, sin embargo, en que los costes fuera de la producción de vehículos tendrán que bajar. La cifra de recorte de 50.000 empleos adicionales, que suman en total 100.000, «no es una cifra objetivo, sino una variable teórica de cálculo», ha explicado. «Desde la perspectiva actual, aproximadamente la mitad de la necesidad de ajuste se debe a Alemania y la otra mitad a nivel internacional, en un total de unas 170 empresas», se ha referido al conjunto.Durante la junta de personal en la sede central de Wolfsburg, Blume ha reiterado que la compañía debe ganar agilidad ante la presión de los aranceles estadounidenses, los riesgos geopolíticos y la irrupción de nuevos competidores. Por su parte, la presidenta del comité de empresa, Daniela Cavallo, ha censurado la cifra de 50.000 despidos adicionales, «que no es un cálculo teórico, sino un movimiento diseñado para agradar al mercado bursátil». «No se puede trabajar con un consejero delegado que no dice la verdad a su gente», le ha reprochado Cavallo en un discurso muy aplaudido, en el que ha denunciado la falta de un plan detallado. «Nuestra confianza en la directiva del grupo, y especialmente en su presidente Oliver Blume, está dañada. No es irreparable, pero está dañada», ha lamentado.El ministro de Economía de Baja Sajonia, estado federado alemán con participación accionarial en Volkswagen, también ha cuestionado en la reunión la política de recortes del grupo. Al igual que los representantes de los trabajadores, ha rechazado el cierre de fábricas propuesto por la dirección. «La cuestión ahora no es cerrar plantas, sino presentar conceptos para aprovechar mejor la capacidad de los centros actuales, ya sea mediante vehículos más atractivos o a través de actividades complementarias», ha sugerido, como la producción para el sector de defensa. Los representantes de los trabajadores y del Estado federado ya frenaron el plan inicial de Blume en el consejo de vigilancia, que volverá a deliberar sobre el asunto el próximo 4 de septiembre.Hasta principios de la próxima semana se celebrarán juntas de personal extraordinarias en todas las fábricas alemanas de Volkswagen, en las que los comités de empresa exigirán claridad sobre los recortes previstos. Las marcas del grupo tienen el encargo de trabajar junto a las fábricas en opciones concretas, pero para las plantas de Emden, Hannover, Zwickau aún no existe una asignación de producción «competitiva» para la década de 2030. Presiones de los accionistas«Si en Alemania siguiéramos como hasta ahora, tendríamos una desventaja permanente de unos 1.500 millones euros anuales, por lo que estamos bajo una gran presión para actuar», ha apuntado la resistencia de los accionistas a las pérdidas. Y, pese a las exigencias del comité de empresa, Blume no ha aportado más detalles sobre sus planes de ahorro. El CEO ha asegurado a la plantilla que se seguirá apostando «en la medida de lo posible» por salidas voluntarias mediante jubilaciones y bajas incentivadas. La representación de los trabajadores rechaza de pleno los cierres de fábricas y los despidos por causas objetivas. Daniela Cavallo criticó que reducir costes laborales y cuestionar las plantas no constituye por sí solo un programa de futuro, y denunció la falta de una estrategia para nuevas tecnologías y productos. El comité de empresa argumentó, además, que los costes de fábrica solo representan una séptima parte de los costes totales y que la marca principal de Volkswagen no tiene por qué amilanarse frente a sus competidores. Más de 10.000 empleados de Volkswagen , concentrados dentro y fuera del pabellón 11 de la planta principal de la marca de automoción en Wolfsburg han recibido al CEO Oliver Blume con abucheos y pitos . Los representantes sindicales de IG Metall han mostrado pancartas con consignas como «¡Basta de romper el convenio!» o «¡Nuestros empleos no son el ajuste de vuestro balance!», en la primera de las nueve reuniones que Blume mantendrá con la plantilla de Volkswagen para explicar la mayor reestructuración de la historia del grupo. El CEO de la emblemática marca de automoción alemana ha rebajado las amenazas, ha asegurado que busca «perspectivas resilientes» para todas las plantas y que no está todo decidido. «Nuestro objetivo es crear futuro fiable para todas las ubicaciones en los próximos seis a doce meses», ha dicho, después de que trascendiera el riesgo de cierre de las plantas alemanas de Emden, Zwickau y Hannover, así como la de Audi en Neckarsulm. «Siempre son la última y más cara solución», ha dicho sobre los posibles cierres.Ha insistido, sin embargo, en que los costes fuera de la producción de vehículos tendrán que bajar. La cifra de recorte de 50.000 empleos adicionales, que suman en total 100.000, «no es una cifra objetivo, sino una variable teórica de cálculo», ha explicado. «Desde la perspectiva actual, aproximadamente la mitad de la necesidad de ajuste se debe a Alemania y la otra mitad a nivel internacional, en un total de unas 170 empresas», se ha referido al conjunto.Durante la junta de personal en la sede central de Wolfsburg, Blume ha reiterado que la compañía debe ganar agilidad ante la presión de los aranceles estadounidenses, los riesgos geopolíticos y la irrupción de nuevos competidores. Por su parte, la presidenta del comité de empresa, Daniela Cavallo, ha censurado la cifra de 50.000 despidos adicionales, «que no es un cálculo teórico, sino un movimiento diseñado para agradar al mercado bursátil». «No se puede trabajar con un consejero delegado que no dice la verdad a su gente», le ha reprochado Cavallo en un discurso muy aplaudido, en el que ha denunciado la falta de un plan detallado. «Nuestra confianza en la directiva del grupo, y especialmente en su presidente Oliver Blume, está dañada. No es irreparable, pero está dañada», ha lamentado.El ministro de Economía de Baja Sajonia, estado federado alemán con participación accionarial en Volkswagen, también ha cuestionado en la reunión la política de recortes del grupo. Al igual que los representantes de los trabajadores, ha rechazado el cierre de fábricas propuesto por la dirección. «La cuestión ahora no es cerrar plantas, sino presentar conceptos para aprovechar mejor la capacidad de los centros actuales, ya sea mediante vehículos más atractivos o a través de actividades complementarias», ha sugerido, como la producción para el sector de defensa. Los representantes de los trabajadores y del Estado federado ya frenaron el plan inicial de Blume en el consejo de vigilancia, que volverá a deliberar sobre el asunto el próximo 4 de septiembre.Hasta principios de la próxima semana se celebrarán juntas de personal extraordinarias en todas las fábricas alemanas de Volkswagen, en las que los comités de empresa exigirán claridad sobre los recortes previstos. Las marcas del grupo tienen el encargo de trabajar junto a las fábricas en opciones concretas, pero para las plantas de Emden, Hannover, Zwickau aún no existe una asignación de producción «competitiva» para la década de 2030. Presiones de los accionistas«Si en Alemania siguiéramos como hasta ahora, tendríamos una desventaja permanente de unos 1.500 millones euros anuales, por lo que estamos bajo una gran presión para actuar», ha apuntado la resistencia de los accionistas a las pérdidas. Y, pese a las exigencias del comité de empresa, Blume no ha aportado más detalles sobre sus planes de ahorro. El CEO ha asegurado a la plantilla que se seguirá apostando «en la medida de lo posible» por salidas voluntarias mediante jubilaciones y bajas incentivadas. La representación de los trabajadores rechaza de pleno los cierres de fábricas y los despidos por causas objetivas. Daniela Cavallo criticó que reducir costes laborales y cuestionar las plantas no constituye por sí solo un programa de futuro, y denunció la falta de una estrategia para nuevas tecnologías y productos. El comité de empresa argumentó, además, que los costes de fábrica solo representan una séptima parte de los costes totales y que la marca principal de Volkswagen no tiene por qué amilanarse frente a sus competidores.  

Más de 10.000 empleados de Volkswagen, concentrados dentro y fuera del pabellón 11 de la planta principal de la marca de automoción en Wolfsburg han recibido al CEO Oliver Blume con abucheos y pitos. Los representantes sindicales de IG Metall han mostrado … pancartas con consignas como «¡Basta de romper el convenio!» o «¡Nuestros empleos no son el ajuste de vuestro balance!», en la primera de las nueve reuniones que Blume mantendrá con la plantilla de Volkswagen para explicar la mayor reestructuración de la historia del grupo.

 RSS de noticias de economia

Noticias Relacionadas