El zarpazo del gas llega este otoño con récord de hogares refugiados en la tarifa regulada

La vorágine de precios energéticos que están sufriendo los hogares en los últimos coletazos del verano va a verse agravada, además, por otro de los recibos que más impactan en sus economías a partir de estas fechas primarias otoñales: la factura del gas natural . Las subidas que está experimentando esta materia prima en los mercados internacionales anticipan un escenario complejo a partir de octubre, que se une al ya de por sí elevado gasto en combustible, electricidad y gasóleo de calefacción. Si el invierno viene frío, los bolsillos van a echarse a temblar tanto como hace cuatro años, con el epicentro de la guerra de Ucrania ahora trasladada a Ormuz.La cotización del gas natural ha experimentado una escalada que le ha situado en el entorno de los 80 euros por megavatio/hora (MWh), casi el triple del coste que tenía hace apenas unos meses, cuando comenzaba el año 2026. Aun siendo precios récord desde hace más de tres años, no han alcanzado los picos que superaron en la crisis ucraniana, cuando llegó a los 230 euros/MWh, haciendo temblar las estructuras energéticas y presupuestos familiares. Pero el mero hecho de acercarse a los 80 euros anticipa un alza súbita de las tarifas que pagan los consumidores precisamente cuando muchos comienzan a realizar un uso intensivo del gas en sus hogares y pequeños negocios. Las comercializadoras energéticas están comenzando a trasladar todos estos costes a su abanico de tarifas de gas en el mercado libre. Si la materia prima se dispara, los contratos tienen que reflejarlo. Aunque los españoles cuentan con un paraguas que le protege en cierta medida de esta compleja situación. La tarifa regulada de gas (TUR, como técnicamente se denomina) sigue acaparando cada mes a más clientes que se acogen a una modalidad con la que hay subidas, sí, pero mucho más amortiguadas que cualquiera de las tarifas libres que hay en el mercado.Así viene ocurriendo desde la gran crisis del gas del otoño de 2022. Entonces, ante la subida de todas las tarifas domésticas, miles de contratos optaron por pasarse a la TUR. Y desde entonces, el número de clientes acogidos a esta modalidad ha ido creciendo hasta situarse por encima de los tres millones de suministros. Supone prácticamente el doble que hace cuatro años, según los últimos datos disponibles de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). Este colectivo de clientes supone ya un 40% de quienes tienen contratado gas natural, frente a poco más del 20% que representaban hace apenas cuatro años, cuando las tarifas libres eran claramente las mayoritarias en el mercado español.El 1 de octubre sube la TUR, a la espera de que el Gobierno decida cuánto lo hará, como consecuencia de la escalada del gas mundial, que se une al alza de combustibles y calefacciónLa nueva revisión de esta tarifa llegará el 1 de octubre , como marca la legislación. Antes de esa fecha, el Ministerio para la Transición Ecológica debe decidir cuánto sube porque el coste del gas en el mercado internacional se ha elevado más de un 2% con respecto a la anterior revisión, la de junio. Con estas reglas, lo que cada hogar paga por el gas natural se incrementará en el próximo trimestre, hasta final de año, lo que supondrá otro golpe energético a las economías ya de por sí depauperadas por la escalada de la inflación, que ha subido un 4,3% hasta agosto, con los combustibles elevándose un 30% en verano y el gas de calefacción un 46%, según el INE. Un cambio para adaptarlaAdemás, esas mismas fuentes anticipan una subida de la TUR superior a otras ocasiones, aunque está limitada y siempre quedará por debajo de cualquiera de las otras opciones que hay en el mercado libre. De ahí que Competencia haya exigido un cambio en el cálculo de la TUR «para incluir todos los costes de la actividad». El organismo cree que el actual sistema utiliza referencias distintas a las que usa el mercado mayorista de gas. Y eso deriva en una tarifa cuyo precio no es aplicable en el resto de modalidades del mercado libre.También KPMG ha elaborado un informe en el que insiste en esa necesidad de revisar la metodología que se usa para calcular la TUR. Y aboga, entre otras cuestiones, por incluir costes regulados -transporte, por ejemplo- que hasta ahora no se tienen en cuenta para evitar una distorsión en el mercado. KPMG pone cifras a esa divergencia. Su análisis concluye, por ejemplo, que la diferencia entre el índice Mibgas -uno de los que sirven como referencia para el gas natural- y el coste reconocido en la tarifa regulada (TUR) llegó a situarse alrededor de 43 euros/MWh .447 euros Recibo anual La factura anual de la TUR supuso el año pasado unos 447 euros, la modalidad más barata frente a los 900 euros anuales que supusieron algunas tarifas de precio libreEl propio comparador de la CNMC deja clara las diferencias de precio, favorables al cliente que se rige por esta modalidad. Para un consumo anual de 6.000 kwh en 12 meses, un hogar pagó el año pasado 447 euros en recibos de gas si estaba acogido a la TUR. A partir de ahí, los costes van subiendo desde los 472 euros de la tarifa libre más barata posible y superan los 900 euros al año en algunas de las compañías más caras. A la espera de la revisión de la TUR que establezca el Gobierno antes de fin de mes, el otoño energético va a suponer otro duro palo para muchas economías domésticas. Quienes se encuentren en la TUR, también verán incrementado el recibo con una subida que reflejará parcialmente la escalada gasista mundial . Y quienes sigan en alguna de las libres, deberán saber negociar sus tarifas para evitar un impacto desproporcionado a tenor de cómo se encuentran las cotizaciones internacionales. La vorágine de precios energéticos que están sufriendo los hogares en los últimos coletazos del verano va a verse agravada, además, por otro de los recibos que más impactan en sus economías a partir de estas fechas primarias otoñales: la factura del gas natural . Las subidas que está experimentando esta materia prima en los mercados internacionales anticipan un escenario complejo a partir de octubre, que se une al ya de por sí elevado gasto en combustible, electricidad y gasóleo de calefacción. Si el invierno viene frío, los bolsillos van a echarse a temblar tanto como hace cuatro años, con el epicentro de la guerra de Ucrania ahora trasladada a Ormuz.La cotización del gas natural ha experimentado una escalada que le ha situado en el entorno de los 80 euros por megavatio/hora (MWh), casi el triple del coste que tenía hace apenas unos meses, cuando comenzaba el año 2026. Aun siendo precios récord desde hace más de tres años, no han alcanzado los picos que superaron en la crisis ucraniana, cuando llegó a los 230 euros/MWh, haciendo temblar las estructuras energéticas y presupuestos familiares. Pero el mero hecho de acercarse a los 80 euros anticipa un alza súbita de las tarifas que pagan los consumidores precisamente cuando muchos comienzan a realizar un uso intensivo del gas en sus hogares y pequeños negocios. Las comercializadoras energéticas están comenzando a trasladar todos estos costes a su abanico de tarifas de gas en el mercado libre. Si la materia prima se dispara, los contratos tienen que reflejarlo. Aunque los españoles cuentan con un paraguas que le protege en cierta medida de esta compleja situación. La tarifa regulada de gas (TUR, como técnicamente se denomina) sigue acaparando cada mes a más clientes que se acogen a una modalidad con la que hay subidas, sí, pero mucho más amortiguadas que cualquiera de las tarifas libres que hay en el mercado.Así viene ocurriendo desde la gran crisis del gas del otoño de 2022. Entonces, ante la subida de todas las tarifas domésticas, miles de contratos optaron por pasarse a la TUR. Y desde entonces, el número de clientes acogidos a esta modalidad ha ido creciendo hasta situarse por encima de los tres millones de suministros. Supone prácticamente el doble que hace cuatro años, según los últimos datos disponibles de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). Este colectivo de clientes supone ya un 40% de quienes tienen contratado gas natural, frente a poco más del 20% que representaban hace apenas cuatro años, cuando las tarifas libres eran claramente las mayoritarias en el mercado español.El 1 de octubre sube la TUR, a la espera de que el Gobierno decida cuánto lo hará, como consecuencia de la escalada del gas mundial, que se une al alza de combustibles y calefacciónLa nueva revisión de esta tarifa llegará el 1 de octubre , como marca la legislación. Antes de esa fecha, el Ministerio para la Transición Ecológica debe decidir cuánto sube porque el coste del gas en el mercado internacional se ha elevado más de un 2% con respecto a la anterior revisión, la de junio. Con estas reglas, lo que cada hogar paga por el gas natural se incrementará en el próximo trimestre, hasta final de año, lo que supondrá otro golpe energético a las economías ya de por sí depauperadas por la escalada de la inflación, que ha subido un 4,3% hasta agosto, con los combustibles elevándose un 30% en verano y el gas de calefacción un 46%, según el INE. Un cambio para adaptarlaAdemás, esas mismas fuentes anticipan una subida de la TUR superior a otras ocasiones, aunque está limitada y siempre quedará por debajo de cualquiera de las otras opciones que hay en el mercado libre. De ahí que Competencia haya exigido un cambio en el cálculo de la TUR «para incluir todos los costes de la actividad». El organismo cree que el actual sistema utiliza referencias distintas a las que usa el mercado mayorista de gas. Y eso deriva en una tarifa cuyo precio no es aplicable en el resto de modalidades del mercado libre.También KPMG ha elaborado un informe en el que insiste en esa necesidad de revisar la metodología que se usa para calcular la TUR. Y aboga, entre otras cuestiones, por incluir costes regulados -transporte, por ejemplo- que hasta ahora no se tienen en cuenta para evitar una distorsión en el mercado. KPMG pone cifras a esa divergencia. Su análisis concluye, por ejemplo, que la diferencia entre el índice Mibgas -uno de los que sirven como referencia para el gas natural- y el coste reconocido en la tarifa regulada (TUR) llegó a situarse alrededor de 43 euros/MWh .447 euros Recibo anual La factura anual de la TUR supuso el año pasado unos 447 euros, la modalidad más barata frente a los 900 euros anuales que supusieron algunas tarifas de precio libreEl propio comparador de la CNMC deja clara las diferencias de precio, favorables al cliente que se rige por esta modalidad. Para un consumo anual de 6.000 kwh en 12 meses, un hogar pagó el año pasado 447 euros en recibos de gas si estaba acogido a la TUR. A partir de ahí, los costes van subiendo desde los 472 euros de la tarifa libre más barata posible y superan los 900 euros al año en algunas de las compañías más caras. A la espera de la revisión de la TUR que establezca el Gobierno antes de fin de mes, el otoño energético va a suponer otro duro palo para muchas economías domésticas. Quienes se encuentren en la TUR, también verán incrementado el recibo con una subida que reflejará parcialmente la escalada gasista mundial . Y quienes sigan en alguna de las libres, deberán saber negociar sus tarifas para evitar un impacto desproporcionado a tenor de cómo se encuentran las cotizaciones internacionales.  

La vorágine de precios energéticos que están sufriendo los hogares en los últimos coletazos del verano va a verse agravada, además, por otro de los recibos que más impactan en sus economías a partir de estas fechas primarias otoñales: la factura del gas natural … . Las subidas que está experimentando esta materia prima en los mercados internacionales anticipan un escenario complejo a partir de octubre, que se une al ya de por sí elevado gasto en combustible, electricidad y gasóleo de calefacción. Si el invierno viene frío, los bolsillos van a echarse a temblar tanto como hace cuatro años, con el epicentro de la guerra de Ucrania ahora trasladada a Ormuz.

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