Las aguas bajan tranquilas en la sede de la CEOE después de que Antonio Garamendi se haya garantizado un nuevo mandato en la presidencia de la patronal sin necesidad de pasar por las urnas. Aunque posible, era poco esperable que se presentara una candidatura que intentase hacer frente al empresario vasco después de un mandato en el que ha conseguido amarrar su relación con Foment del Treball, la patronal catalana de gran peso institucional y con poder en la organización; y tras unas elecciones en Cepyme en las que logró que su candidata, Ángela de Miguel, derrotara a Gerardo Cuerva, su más visible rival interno, anclando otro pilar clave entre los apoyos de la confederación.La reelección de Garamendi, que lleva al frente de la patronal desde el año 2018, ha sido muy distinta a la que tuvo que afrontar hace cuatro años. Entonces, la patronal catalana impulsó una candidatura opositora de la mano de Virginia Guinda -vicepresidenta de Foment- que, aunque con escasas opciones de triunfo, supuso algún rasguño en el liderazgo del presidente de la CEOE. Por eso, desde el primer minuto en el que conoció aquella victoria, Garamendi se esforzó en destensar los hilos de la relación con el líder de Foment, Josep Sánchez Llibre . En este mandato, el contexto ha cambiado para Garamendi. Y lo ha hecho internamente para bien, apuntan diversas fuentes empresariales consultadas por ABC.El nombramiento de Sánchez Llibre como vicepresidente para las Cortes fue clave en mantener apoyos internos y asegurarse el fracaso de proyectos como la reducción de jornada en el CongresoEl ex-convergente es una figura clave en el reparto interno de poder empresarial, pero también un puntal en las relaciones de la patronal con el Congreso. Tanto es así que Garamendi le designó vicepresidente de la CEOE para Relaciones con las Cortes y Administraciones Públicas, un cargo hasta hace cuatro años inexistente que le ha servido para ejercer su poder e influencia en votaciones clave de la legislatura política a la que, como máximo, le queda un año de vida. Leyes tumbadas en el CongresoEl propio Sánchez Llibre no ha dudado en apoyar la reelección de Garamendi antes del parón veraniego. Lo hizo aludiendo a «una gestión que ha sido muy buena» en una legislatura que ha sido «muy dura» , en referencia al actual mandato de Pedro Sánchez como presidente del Gobierno. El gran reto que se le ha planteado a la CEOE en estos años ha sido la medida estrella que quiso impulsar la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, a cuenta de su proyecto de ley de reducción de jornada laboral hasta las 37,5 horas semanales. Una iniciativa que finalmente fracasó por el veto de Junts, muy vinculado a los círculos empresarios catalanes vinculados de forma estrecha a Foment. Buena parte del apoyo interno que ha ido ganando Garamendi se ha asentado en las críticas que el líder empresarial ha ido incrementado sobre el Ejecutivo en un proceso que ha ido de menos a más a medida que avanzaba la legislatura. Junto a la desbancada reducción de jornada, el presidente de la patronal ha cargado contra otras medidas de Trabajo, como el registro horario, así como contra las últimas subidas del salario mínimo interprofesional (SMI) y la tributación vinculada a este sueldo que ha impuesto el Gobierno. La última polémica en torno a las desbordadas bajas laborales -que ya cuestan más de 18.000 millones al año a las empresas- y la subida de las cotizaciones sociales han servido a Garamendi para posicionarse aún más en contra de las iniciativas económicas del Ejecutivo. Hay que recordar que en sus primeros años de mandato su tono diplomático y su inclinación a mantener abiertos los cauces de negociación le granjearon no pocas críticas internas del ala más dura de CEOE por su supuesta mansedumbre hacia Gobierno y sindicatos. Esas críticas han desaparecido.Garamendi ha cargado contra las últimas subidas del salario mínimo, la subida continua de las cotizaciones sociales y, últimamente, la gestión de las imparables bajas laboralesSi ha habido un punto de inflexión en este último mandato han sido las elecciones en Cepyme, la patronal de las pequeñas y medianas empresas. El empresario vasco consiguió que su candidata, Ángela de Miguel, se impusiera en un ajustado proceso electoral al que entonces era presidente en ejercicio de la organización, Gerardo Cuerva. La búsqueda de apoyos en aquel proceso, unido a una tensión cada vez más creciente entre ambos y alentada desde el Gobierno, llevó a la victoria a la lista respaldada por Garamendi. Desde entonces, las aguas han bajado mucho más tranquilas en el seno de la CEOE, apuntan diversas fuentes consultadas. Ese aparente apaciguamiento interno ha estado sin embargo en vilo hasta el último minuto. Los movimientos que algunos empresarios realizaron antes del verano con acusaciones más o menos veladas contra Garamendi mantuvieron en el aire las dudas de que pudiera conformarse una lista alternativa bajo el esquema de la ‘vía Riquelme’ en las recientes elecciones del Real Madrid: un candidato con pocas opciones reales de alzarse con la victoria, pero que podía arañar una parte de los votos y de la autoridad a nivel interno del presidente. La espera se mantuvo hasta el último minuto de este lunes 24 de agosto -cuando finalizaba oficialmente el plazo-, aunque finalmente no fue así.Las generales y la AENCCon estos mimbres, Garamendi afronta otros cuatro años al frente de CEOE que vendrán marcados por la convocatoria de elecciones que llegarán, como muy tarde, el próximo verano. Las generales de 2027 pueden suponer otro punto de inflexión en el mercado laboral. Uno de los retos pendientes que tiene por delante es el Acuerdo Estatal para la Negociación Colectiva, el pacto de pactos con los sindicatos que sirve para guiar la formalización de convenios, sueldos y otras condiciones de trabajo, que hasta ahora sigue varado. A más corto plazo, la preocupación pasa por Ceuta . De hecho, la CEOE celebrará en la ciudad la próxima reunión de sus órganos de gobierno, prevista el día 9 de septiembre, para expresar su «apoyo, cercanía y compromiso» con los ciudadanos ceutíes, sus empresas, autónomos, trabajadores e instituciones ante la situación creada por la llegada masiva de inmigrantes de finales de julio. Entiende la patronal que «atenta» contra la soberanía nacional y «compromete» la seguridad, la convivencia y el normal desarrollo de la actividad económica en el territorio. Las aguas bajan tranquilas en la sede de la CEOE después de que Antonio Garamendi se haya garantizado un nuevo mandato en la presidencia de la patronal sin necesidad de pasar por las urnas. Aunque posible, era poco esperable que se presentara una candidatura que intentase hacer frente al empresario vasco después de un mandato en el que ha conseguido amarrar su relación con Foment del Treball, la patronal catalana de gran peso institucional y con poder en la organización; y tras unas elecciones en Cepyme en las que logró que su candidata, Ángela de Miguel, derrotara a Gerardo Cuerva, su más visible rival interno, anclando otro pilar clave entre los apoyos de la confederación.La reelección de Garamendi, que lleva al frente de la patronal desde el año 2018, ha sido muy distinta a la que tuvo que afrontar hace cuatro años. Entonces, la patronal catalana impulsó una candidatura opositora de la mano de Virginia Guinda -vicepresidenta de Foment- que, aunque con escasas opciones de triunfo, supuso algún rasguño en el liderazgo del presidente de la CEOE. Por eso, desde el primer minuto en el que conoció aquella victoria, Garamendi se esforzó en destensar los hilos de la relación con el líder de Foment, Josep Sánchez Llibre . En este mandato, el contexto ha cambiado para Garamendi. Y lo ha hecho internamente para bien, apuntan diversas fuentes empresariales consultadas por ABC.El nombramiento de Sánchez Llibre como vicepresidente para las Cortes fue clave en mantener apoyos internos y asegurarse el fracaso de proyectos como la reducción de jornada en el CongresoEl ex-convergente es una figura clave en el reparto interno de poder empresarial, pero también un puntal en las relaciones de la patronal con el Congreso. Tanto es así que Garamendi le designó vicepresidente de la CEOE para Relaciones con las Cortes y Administraciones Públicas, un cargo hasta hace cuatro años inexistente que le ha servido para ejercer su poder e influencia en votaciones clave de la legislatura política a la que, como máximo, le queda un año de vida. Leyes tumbadas en el CongresoEl propio Sánchez Llibre no ha dudado en apoyar la reelección de Garamendi antes del parón veraniego. Lo hizo aludiendo a «una gestión que ha sido muy buena» en una legislatura que ha sido «muy dura» , en referencia al actual mandato de Pedro Sánchez como presidente del Gobierno. El gran reto que se le ha planteado a la CEOE en estos años ha sido la medida estrella que quiso impulsar la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, a cuenta de su proyecto de ley de reducción de jornada laboral hasta las 37,5 horas semanales. Una iniciativa que finalmente fracasó por el veto de Junts, muy vinculado a los círculos empresarios catalanes vinculados de forma estrecha a Foment. Buena parte del apoyo interno que ha ido ganando Garamendi se ha asentado en las críticas que el líder empresarial ha ido incrementado sobre el Ejecutivo en un proceso que ha ido de menos a más a medida que avanzaba la legislatura. Junto a la desbancada reducción de jornada, el presidente de la patronal ha cargado contra otras medidas de Trabajo, como el registro horario, así como contra las últimas subidas del salario mínimo interprofesional (SMI) y la tributación vinculada a este sueldo que ha impuesto el Gobierno. La última polémica en torno a las desbordadas bajas laborales -que ya cuestan más de 18.000 millones al año a las empresas- y la subida de las cotizaciones sociales han servido a Garamendi para posicionarse aún más en contra de las iniciativas económicas del Ejecutivo. Hay que recordar que en sus primeros años de mandato su tono diplomático y su inclinación a mantener abiertos los cauces de negociación le granjearon no pocas críticas internas del ala más dura de CEOE por su supuesta mansedumbre hacia Gobierno y sindicatos. Esas críticas han desaparecido.Garamendi ha cargado contra las últimas subidas del salario mínimo, la subida continua de las cotizaciones sociales y, últimamente, la gestión de las imparables bajas laboralesSi ha habido un punto de inflexión en este último mandato han sido las elecciones en Cepyme, la patronal de las pequeñas y medianas empresas. El empresario vasco consiguió que su candidata, Ángela de Miguel, se impusiera en un ajustado proceso electoral al que entonces era presidente en ejercicio de la organización, Gerardo Cuerva. La búsqueda de apoyos en aquel proceso, unido a una tensión cada vez más creciente entre ambos y alentada desde el Gobierno, llevó a la victoria a la lista respaldada por Garamendi. Desde entonces, las aguas han bajado mucho más tranquilas en el seno de la CEOE, apuntan diversas fuentes consultadas. Ese aparente apaciguamiento interno ha estado sin embargo en vilo hasta el último minuto. Los movimientos que algunos empresarios realizaron antes del verano con acusaciones más o menos veladas contra Garamendi mantuvieron en el aire las dudas de que pudiera conformarse una lista alternativa bajo el esquema de la ‘vía Riquelme’ en las recientes elecciones del Real Madrid: un candidato con pocas opciones reales de alzarse con la victoria, pero que podía arañar una parte de los votos y de la autoridad a nivel interno del presidente. La espera se mantuvo hasta el último minuto de este lunes 24 de agosto -cuando finalizaba oficialmente el plazo-, aunque finalmente no fue así.Las generales y la AENCCon estos mimbres, Garamendi afronta otros cuatro años al frente de CEOE que vendrán marcados por la convocatoria de elecciones que llegarán, como muy tarde, el próximo verano. Las generales de 2027 pueden suponer otro punto de inflexión en el mercado laboral. Uno de los retos pendientes que tiene por delante es el Acuerdo Estatal para la Negociación Colectiva, el pacto de pactos con los sindicatos que sirve para guiar la formalización de convenios, sueldos y otras condiciones de trabajo, que hasta ahora sigue varado. A más corto plazo, la preocupación pasa por Ceuta . De hecho, la CEOE celebrará en la ciudad la próxima reunión de sus órganos de gobierno, prevista el día 9 de septiembre, para expresar su «apoyo, cercanía y compromiso» con los ciudadanos ceutíes, sus empresas, autónomos, trabajadores e instituciones ante la situación creada por la llegada masiva de inmigrantes de finales de julio. Entiende la patronal que «atenta» contra la soberanía nacional y «compromete» la seguridad, la convivencia y el normal desarrollo de la actividad económica en el territorio.
Las aguas bajan tranquilas en la sede de la CEOE después de que Antonio Garamendi se haya garantizado un nuevo mandato en la presidencia de la patronal sin necesidad de pasar por las urnas. Aunque posible, era poco esperable que se presentara una candidatura que … intentase hacer frente al empresario vasco después de un mandato en el que ha conseguido amarrar su relación con Foment del Treball, la patronal catalana de gran peso institucional y con poder en la organización; y tras unas elecciones en Cepyme en las que logró que su candidata, Ángela de Miguel, derrotara a Gerardo Cuerva, su más visible rival interno, anclando otro pilar clave entre los apoyos de la confederación.
La reelección de Garamendi, que lleva al frente de la patronal desde el año 2018, ha sido muy distinta a la que tuvo que afrontar hace cuatro años. Entonces, la patronal catalana impulsó una candidatura opositora de la mano de Virginia Guinda -vicepresidenta de Foment- que, aunque con escasas opciones de triunfo, supuso algún rasguño en el liderazgo del presidente de la CEOE. Por eso, desde el primer minuto en el que conoció aquella victoria, Garamendi se esforzó en destensar los hilos de la relación con el líder de Foment, Josep Sánchez Llibre. En este mandato, el contexto ha cambiado para Garamendi. Y lo ha hecho internamente para bien, apuntan diversas fuentes empresariales consultadas por ABC.
El nombramiento de Sánchez Llibre como vicepresidente para las Cortes fue clave en mantener apoyos internos y asegurarse el fracaso de proyectos como la reducción de jornada en el Congreso
El ex-convergente es una figura clave en el reparto interno de poder empresarial, pero también un puntal en las relaciones de la patronal con el Congreso. Tanto es así que Garamendi le designó vicepresidente de la CEOE para Relaciones con las Cortes y Administraciones Públicas, un cargo hasta hace cuatro años inexistente que le ha servido para ejercer su poder e influencia en votaciones clave de la legislatura política a la que, como máximo, le queda un año de vida.
Leyes tumbadas en el Congreso
El propio Sánchez Llibre no ha dudado en apoyar la reelección de Garamendi antes del parón veraniego. Lo hizo aludiendo a «una gestión que ha sido muy buena» en una legislatura que ha sido «muy dura», en referencia al actual mandato de Pedro Sánchez como presidente del Gobierno. El gran reto que se le ha planteado a la CEOE en estos años ha sido la medida estrella que quiso impulsar la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, a cuenta de su proyecto de ley de reducción de jornada laboral hasta las 37,5 horas semanales. Una iniciativa que finalmente fracasó por el veto de Junts, muy vinculado a los círculos empresarios catalanes vinculados de forma estrecha a Foment.
Buena parte del apoyo interno que ha ido ganando Garamendi se ha asentado en las críticas que el líder empresarial ha ido incrementado sobre el Ejecutivo en un proceso que ha ido de menos a más a medida que avanzaba la legislatura. Junto a la desbancada reducción de jornada, el presidente de la patronal ha cargado contra otras medidas de Trabajo, como el registro horario, así como contra las últimas subidas del salario mínimo interprofesional (SMI) y la tributación vinculada a este sueldo que ha impuesto el Gobierno. La última polémica en torno a las desbordadas bajas laborales -que ya cuestan más de 18.000 millones al año a las empresas- y la subida de las cotizaciones sociales han servido a Garamendi para posicionarse aún más en contra de las iniciativas económicas del Ejecutivo. Hay que recordar que en sus primeros años de mandato su tono diplomático y su inclinación a mantener abiertos los cauces de negociación le granjearon no pocas críticas internas del ala más dura de CEOE por su supuesta mansedumbre hacia Gobierno y sindicatos. Esas críticas han desaparecido.
Garamendi ha cargado contra las últimas subidas del salario mínimo, la subida continua de las cotizaciones sociales y, últimamente, la gestión de las imparables bajas laborales
Si ha habido un punto de inflexión en este último mandato han sido las elecciones en Cepyme, la patronal de las pequeñas y medianas empresas. El empresario vasco consiguió que su candidata, Ángela de Miguel, se impusiera en un ajustado proceso electoral al que entonces era presidente en ejercicio de la organización, Gerardo Cuerva. La búsqueda de apoyos en aquel proceso, unido a una tensión cada vez más creciente entre ambos y alentada desde el Gobierno, llevó a la victoria a la lista respaldada por Garamendi. Desde entonces, las aguas han bajado mucho más tranquilas en el seno de la CEOE, apuntan diversas fuentes consultadas.
Ese aparente apaciguamiento interno ha estado sin embargo en vilo hasta el último minuto. Los movimientos que algunos empresarios realizaron antes del verano con acusaciones más o menos veladas contra Garamendi mantuvieron en el aire las dudas de que pudiera conformarse una lista alternativa bajo el esquema de la ‘vía Riquelme’ en las recientes elecciones del Real Madrid: un candidato con pocas opciones reales de alzarse con la victoria, pero que podía arañar una parte de los votos y de la autoridad a nivel interno del presidente. La espera se mantuvo hasta el último minuto de este lunes 24 de agosto -cuando finalizaba oficialmente el plazo-, aunque finalmente no fue así.
Las generales y la AENC
Con estos mimbres, Garamendi afronta otros cuatro años al frente de CEOE que vendrán marcados por la convocatoria de elecciones que llegarán, como muy tarde, el próximo verano. Las generales de 2027 pueden suponer otro punto de inflexión en el mercado laboral. Uno de los retos pendientes que tiene por delante es el Acuerdo Estatal para la Negociación Colectiva, el pacto de pactos con los sindicatos que sirve para guiar la formalización de convenios, sueldos y otras condiciones de trabajo, que hasta ahora sigue varado.
A más corto plazo, la preocupación pasa por Ceuta. De hecho, la CEOE celebrará en la ciudad la próxima reunión de sus órganos de gobierno, prevista el día 9 de septiembre, para expresar su «apoyo, cercanía y compromiso» con los ciudadanos ceutíes, sus empresas, autónomos, trabajadores e instituciones ante la situación creada por la llegada masiva de inmigrantes de finales de julio. Entiende la patronal que «atenta» contra la soberanía nacional y «compromete» la seguridad, la convivencia y el normal desarrollo de la actividad económica en el territorio.
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