El inspector jefe Manuel Morocho, principal investigador del caso Gürtel, se ha convertido en un objetivo a anular en el juicio sobre la Operación Kitchen, que se ha reanudado este lunes en la Audiencia Nacional. Después de que el agente contase hace dos semanas al tribunal que la antigua cúpula de la Policía Nacional trató de “torpedear” las pesquisas que dirigía hace una década y que cercaban al PP, las defensas se esfuerzan ahora en cuestionar la veracidad de su relato con los interrogatorios a sus superiores, que niegan que sufriera “presiones” de los mandos del Cuerpo y rechazan que, por ejemplo, se le instase a sacar de sus informes el nombre de Mariano Rajoy, entonces presidente del Gobierno.
Los acusados intentan sembrar dudas sobre el testimonio del investigador de Gürtel, que relató las “presiones” de los mandos para “torpedear” sus pesquisas
El inspector jefe Manuel Morocho, principal investigador del caso Gürtel, se ha convertido en un objetivo a anular en el juicio sobre la Operación Kitchen, que se ha reanudado este lunes en la Audiencia Nacional. Después de que el agente contase hace dos semanas al tribunal que la antigua cúpula de la Policía Nacional trató de “torpedear” las pesquisas que dirigía hace una década y que cercaban al PP, las defensas se esfuerzan ahora en cuestionar la veracidad de su relato con los interrogatorios a sus superiores, que niegan que sufriera “presiones” de los mandos del Cuerpo y rechazan que, por ejemplo, se le instase a sacar de sus informes el nombre de Mariano Rajoy, entonces presidente del Gobierno.
“Nosotros nunca le hemos dicho que quitara el nombre”, ha afirmado este lunes el funcionario con número de carné profesional 19.013, que era uno de los jefes que participaba en las reuniones convocadas para supervisar los informes de Morocho. “Nosotros dábamos nuestra opinión y él la suya. La idea era comprobar que los datos estuviesen acreditados y no tuviesen fallos”, ha respondido el testigo a preguntas del abogado de un acusado, antes de minimizar los comentarios que hacían al inspector de Gürtel: “Con algunas opiniones, [él] no estaba de acuerdo. Pero él tenía la última palabra porque era el autor y el que firmaba”.
Hace dos semanas, durante su declaración ante el tribunal, Morocho apuntó que el boicot a Gürtel se extendió más allá del espionaje al extesorero popular Luis Bárcenas y añadió que Kitchen “fue una operación policial sin autorización judicial”. Entre otros detalles, el inspector jefe aseguró que recibió “presiones”: narró que la cúpula policial trató de retrasar los informes que enviaba al juez; y le insistieron para sacar el nombre del presidente Mariano Rajoy. También denunció que “desmantelaron” su grupo de investigación, que buscaron cómo quitárselo “de en medio” —por ejemplo, según dijo, trataron de comprarlo con un destino mejor pagado— y que le hicieron “seguimientos” y “vigilancias”.
El testimonio de Morocho infligió un enorme daño a las defensas, que se han lanzado después al contraataque. El pasado jueves, el abogado de Eugenio Pino, director adjunto operativo (DAO) de la Policía con Rajoy y uno de los principales acusados, ya planteó varias preguntas en esa línea al comisario Santiago Sánchez Aparicio, que estaba al frente en 2013 de la Comisaría General de Policía Judicial, de la que dependía la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF), a la que pertenecía el investigador de Gürtel.
—¿Morocho le reportó que estaba siendo víctima de presiones? —le preguntó el letrado a Aparicio.
—No —contestó el comisario.
—¿Tuvo reuniones con el juez de Gürtel?
—Sí.
—¿Y este le reportó que Morocho estaba siendo víctima de presiones?
—Ninguna.
Los mandos que han declarado como testigos no han querido cuestionar la pulcritud del trabajo de Morocho, cuyos informes apuntalaron las pesquisas que acorralaron al PP por la trama de corrupción que lideró Francisco Correa —que suman casi 100 condenados a cárcel—. Pero sí han introducido sus “dudas” sobre las “presiones” narradas por él. “El señor morocho es un profesional buenísimo”, ha dicho este lunes el funcionario 19.013, que ha remachado: “Hombre, de buen agrado no [aceptaba las correcciones], porque él tiene que defender lo que ha puesto. Pero no se le obligaba a nada”. “Es una persona con carácter y criterio”, ya ahondó el pasado 21 de abril el comisario Manuel Vázquez, que fue jefe de la UDEF.
Morocho señaló a Vázquez como uno de los mandos que, durante una de las reuniones sobre los informes, le instó a sacar el nombre de Mariano Rajoy. Ante el tribunal, el comisario negó que presionasen al investigador de Gürtel y mantuvo que él, simplemente, vivía una situación de “autopresión” para “no cometer errores”. Sobre la inclusión del nombre del entonces presidente a raíz de la aparición del apunte “M. Rajoy” en Los papeles de Bárcenas, Vázquez aseguró que las reticencias surgieron porque no sabían la veracidad de la anotación. El funcionario 19.013 ha respaldado esa tesis este lunes y ha dicho que la cuestión era que, “de entrada, no sabíamos si esos papeles eran reales o no”.
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