Los arquitectos coinciden: «Las casas prefabricadas tienen una longevidad garantizada, dentro de 60 años va a seguir igual»

El arquitecto Antonio Guerra señaló la eficiencia de las casas prefabricadas y cómo pueden ser una alternativa viable como vivienda hoy en día.Más información: Edu Saz, arquitecto: «La vida útil de un edificio de viviendas debe ser de al menos 50 años y la media está cerca a los 43 años» El arquitecto Antonio Guerra señaló la eficiencia de las casas prefabricadas y cómo pueden ser una alternativa viable como vivienda hoy en día.Más información: Edu Saz, arquitecto: «La vida útil de un edificio de viviendas debe ser de al menos 50 años y la media está cerca a los 43 años»  

Las claves

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Las casas prefabricadas han ganado popularidad por su rapidez de construcción, eficiencia energética y posibilidad de personalización.

Según el arquitecto Antonio Guerra, estas viviendas garantizan longevidad estructural y estética, manteniéndose actuales durante décadas gracias a materiales y diseño racionalista.

La industrialización no implica uniformidad: cada casa prefabricada puede adaptarse a las necesidades y preferencias de sus propietarios.

Todas las viviendas desarrolladas alcanzan la máxima calificación energética, priorizando el ahorro en el consumo eléctrico para los propietarios.

Las casas prefabricadas han dejado de ser una alternativa minorista para convertirse en una opción cada vez más presente entre quienes buscan construir una vivienda.

La rapidez de ejecución, la eficiencia energética y la posibilidad de personalizar el diseño han impulsado su popularidad en los últimos años. Sin embargo, todavía persiste una duda entre muchos compradores: ¿resisten realmente el paso del tiempo?

Para el arquitecto Antonio Guerra, CEO del estudio Alarife Arquitectos y colaborador desde hace siete años de la empresa especializada en viviendas prefabricadas de hormigón The Concrete Home, la respuesta es clara.

Según explica en el canal de The Concrete Home, este tipo de construcciones no solo ofrecen una elevada durabilidad estructural, sino también una estética pensada para mantenerse vigente durante décadas.

Guerra atribuye esa longevidad al empleo de materiales y a un lenguaje arquitectónico que lleva más de un siglo demostrando su vigencia.

¿Son una alternativa las casas prefabricadas?

«Estamos usando unos materiales protagonizados por el panel arquitectónico, un hormigón que nos permite un lenguaje arquitectónico actual que está vigente desde los años 20, cuando arrancó el movimiento racionalista», señala.

En su opinión, este planteamiento evita que la vivienda quede desfasada con el paso del tiempo. «Esto va a garantizar la longevidad estática y arquitectónica de la vivienda. Dentro de 60 años este edificio va a seguir igual de vivo que está hoy», asegura.

El arquitecto compara esta evolución con la de muchas viviendas construidas durante los años setenta, que hoy muestran una imagen menos actual.

«Aquellas casas que se construyeron fuera de ese lenguaje, con ladrillo y una construcción más tradicional, hoy se ven un poco fuera del debate arquitectónico», afirma.

Frente a ello, considera que la arquitectura racionalista continúa plenamente vigente y seguirá marcando tendencia durante las próximas décadas.

Uno de los aspectos que Guerra destaca de este modelo constructivo es que la industrialización no implica uniformidad. Al contrario, sostiene que cada proyecto parte de las necesidades concretas de sus propietarios.

«Somos capaces de personalizar el diseño de la familia que se quiere hacer una vivienda. No estamos dándole un catálogo de soluciones preconcebidas, sino que nos ajustamos a todo tipo de situaciones familiares, tanto económicas como necesidades funcionales», explica.

Para ilustrarlo utiliza una comparación sencilla: si fuera posible diseñar una taza para cada persona, la empuñadura se adaptaría exactamente a la forma de sus dedos. «Con las casas pasa igual», resume, defendiendo que cada vivienda supone un reto diferente para el equipo de arquitectos.

La eficiencia energética como requisito

El ahorro energético es otro de los pilares de estas viviendas prefabricadas. Guerra asegura que todas las casas que desarrollan alcanzan la máxima calificación energética. «A nosotros no nos vale una casa que no tenga las mayores prestaciones térmicas«, explica. «Todas las hacemos con la letra A».

Aunque reconoce la importancia del compromiso medioambiental, considera que actualmente la principal preocupación de los propietarios es el coste de la energía.

«Hoy estamos hablando de euros, no estamos hablando de emisiones de CO₂, porque el kilovatio hora es necesario controlarlo», sostiene.

Por último, Guerra considera que uno de los factores que explican el éxito de este tipo de proyectos es la especialización. A diferencia de constructoras que alternan viviendas con hospitales, colegios o grandes promociones, las empresas centradas exclusivamente en viviendas unifamiliares perfeccionan sus procesos.

«Tras una trayectoria de siete años vamos perfeccionando junto con los técnicos el sistema constructivo, con lo cual el éxito de la construcción está garantizado», concluye.

Su experiencia refleja una tendencia cada vez más consolidada: las casas prefabricadas ya no solo buscan reducir tiempos de construcción, también ofrecen viviendas personalizadas, eficientes y preparadas para mantener su valor arquitectónico durante generaciones.

 El Español – Sociedad

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