Los consumidores cambian su forma de comprar: por qué van más de 200 veces al año al súper

La sociedad ha cambiado. Los consumidores ya no son los mismos. Y no se trata de una cuestión generacional. Da lo mismo la letra que les defina, ya sea X, Y o Z, todos se comportan de forma diferente a la hora de gastarse el dinero. Eso se refleja en los hábitos y costumbres a la hora de hacer la compra. Hemos pasado a ser el ‘homo supermercadis’.Hace unos años se hizo viral el siguiente titular: «La vida no puede ser trabajar toda la semana e ir el sábado al supermercado». Lo dijo en una entrevista el paleoantropólogo Juan Luis Arsuaga. Eso ya es parte del pasado. Ahora lo extraño es ir solo los fines de semana.Según un informe de NielsenIQ sobre hábitos de consumo, el hogar español acude a comprar un promedio de 221 veces al año a establecimientos de libre servicio, supermercados y comercios en general. Se trata de una evolución mayúscula en los últimos años que viene propiciada por múltiples factores.Noticia relacionada general No No La pelea por el calor y el ahorro: aerotermia contra calderas de gas Raúl MasaEn concreto, este comportamiento responde a una tendencia clara del consumidor para optimizar su renta disponible ante situaciones de incertidumbre. Por este motivo, la compra se hace con una mayor frecuencia, y con menor gasto por visita. El consumidor prefiere ir más veces a la tienda para intentar realizar un control más exhaustivo de su gasto.Y los datos no mienten. En el último cuatrimestre analizado, las cestas tienen un promedio de entre siete y ocho productos. De hecho, casi una de cada dos cestas de los compradores españoles contiene menos de 11 artículos. Esto se ha visto favorecido por los ‘ready to eat’ (platos preparados).Se trata de un negocio en auge, que ya supone más de 3.000 millones, y que el 80% de los consumidores asegura que utilizan de forma continua. Es decir, mucha gente prefiere no cocinar e ir a un comercio a comprar algo.Cambios y tendenciasSobre las motivaciones para estos cambios, la realidad es que este aumento en la frecuencia de compra se debe también al intento de controlar el desperdicio alimentario, la reducción del tamaño de los hogares y el envejecimiento de la población. De igual manera, el consumidor actual no elige un solo canal, sino que realiza más viajes tanto a los establecimientos físicos como al ‘ecommerce’ dependiendo de sus necesidades y ocasiones de consumo. Otra cuestión que se refleja en el informe, aunque se trata de algo que desde hace años se ha convertido en una realidad es el auge de la marca blanca (marca del distribuidor). Estos productos han ganado un peso histórico en el mercado de gran consumo debido a la necesidad de los hogares de ajustar su gasto en un entorno de incertidumbre. Actualmente, el 47% de las ventas en valor en España corresponden a marcas del distribuidor. Esto significa que casi uno de cada dos euros que gastan los españoles se destina ya a este tipo de productos, situando a España en una tónica muy similar a la de otros mercados europeos punteros.La marca blanca se ha posicionado como una de las principales opciones de consumoEn cuanto a las compras por internet, el canal online no solo crece en volumen, sino que se está especializando por categorías y modelos de negocio. La cuota del ‘ecommerce’ en el sector de gran consumo alcanza ya el 7,3%, con un ritmo de crecimiento del 12,6%. Su impacto es muy dispar dependiendo del tipo de producto: el cuidado personal supone casi un 17% de las ventas, mientras que las mascotas, uno de los segmentos más exitosos, donde uno de cada tres euros se gasta a través de internet.Además, se observa que los usuarios suscritos a servicios de Inteligencia Artificial (como ChatGPT) tienen un gasto en ‘ecommerce’ superior a la media, lo que sugiere que la tecnología está impulsando nuevas formas de consumo. La sociedad ha cambiado. Los consumidores ya no son los mismos. Y no se trata de una cuestión generacional. Da lo mismo la letra que les defina, ya sea X, Y o Z, todos se comportan de forma diferente a la hora de gastarse el dinero. Eso se refleja en los hábitos y costumbres a la hora de hacer la compra. Hemos pasado a ser el ‘homo supermercadis’.Hace unos años se hizo viral el siguiente titular: «La vida no puede ser trabajar toda la semana e ir el sábado al supermercado». Lo dijo en una entrevista el paleoantropólogo Juan Luis Arsuaga. Eso ya es parte del pasado. Ahora lo extraño es ir solo los fines de semana.Según un informe de NielsenIQ sobre hábitos de consumo, el hogar español acude a comprar un promedio de 221 veces al año a establecimientos de libre servicio, supermercados y comercios en general. Se trata de una evolución mayúscula en los últimos años que viene propiciada por múltiples factores.Noticia relacionada general No No La pelea por el calor y el ahorro: aerotermia contra calderas de gas Raúl MasaEn concreto, este comportamiento responde a una tendencia clara del consumidor para optimizar su renta disponible ante situaciones de incertidumbre. Por este motivo, la compra se hace con una mayor frecuencia, y con menor gasto por visita. El consumidor prefiere ir más veces a la tienda para intentar realizar un control más exhaustivo de su gasto.Y los datos no mienten. En el último cuatrimestre analizado, las cestas tienen un promedio de entre siete y ocho productos. De hecho, casi una de cada dos cestas de los compradores españoles contiene menos de 11 artículos. Esto se ha visto favorecido por los ‘ready to eat’ (platos preparados).Se trata de un negocio en auge, que ya supone más de 3.000 millones, y que el 80% de los consumidores asegura que utilizan de forma continua. Es decir, mucha gente prefiere no cocinar e ir a un comercio a comprar algo.Cambios y tendenciasSobre las motivaciones para estos cambios, la realidad es que este aumento en la frecuencia de compra se debe también al intento de controlar el desperdicio alimentario, la reducción del tamaño de los hogares y el envejecimiento de la población. De igual manera, el consumidor actual no elige un solo canal, sino que realiza más viajes tanto a los establecimientos físicos como al ‘ecommerce’ dependiendo de sus necesidades y ocasiones de consumo. Otra cuestión que se refleja en el informe, aunque se trata de algo que desde hace años se ha convertido en una realidad es el auge de la marca blanca (marca del distribuidor). Estos productos han ganado un peso histórico en el mercado de gran consumo debido a la necesidad de los hogares de ajustar su gasto en un entorno de incertidumbre. Actualmente, el 47% de las ventas en valor en España corresponden a marcas del distribuidor. Esto significa que casi uno de cada dos euros que gastan los españoles se destina ya a este tipo de productos, situando a España en una tónica muy similar a la de otros mercados europeos punteros.La marca blanca se ha posicionado como una de las principales opciones de consumoEn cuanto a las compras por internet, el canal online no solo crece en volumen, sino que se está especializando por categorías y modelos de negocio. La cuota del ‘ecommerce’ en el sector de gran consumo alcanza ya el 7,3%, con un ritmo de crecimiento del 12,6%. Su impacto es muy dispar dependiendo del tipo de producto: el cuidado personal supone casi un 17% de las ventas, mientras que las mascotas, uno de los segmentos más exitosos, donde uno de cada tres euros se gasta a través de internet.Además, se observa que los usuarios suscritos a servicios de Inteligencia Artificial (como ChatGPT) tienen un gasto en ‘ecommerce’ superior a la media, lo que sugiere que la tecnología está impulsando nuevas formas de consumo.  

La sociedad ha cambiado. Los consumidores ya no son los mismos. Y no se trata de una cuestión generacional. Da lo mismo la letra que les defina, ya sea X, Y o Z, todos se comportan de forma diferente a la hora de gastarse el … dinero. Eso se refleja en los hábitos y costumbres a la hora de hacer la compra. Hemos pasado a ser el ‘homo supermercadis’.

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