A pesar de que la vivienda sigue siendo el gran escudo de ahorro para los españoles, cada vez menos hogares son propietarios de un inmueble donde puedan establecer su morada habitual. Los dueños de pisos o casas siguen reduciéndose a medida que pasan los años en un contexto agravado por la subida de precios y el menor acceso de una parte de la sociedad. España, el ‘país de propietarios’, ya no lo es tanto: solo un 70% de los hogares son dueño s de la vivienda en la que habitan, lo que supone una reducción de casi dos puntos porcentuales con respecto a hace dos años; un recorte de seis puntos desde 2020, prácticamente el periodo en el que Pedro Sánchez lleva ejerciendo como presidente del Gobierno; y un drenaje de doce puntos desde la gran recesión de 2011.El número de familias que tienen un inmueble en propiedad -ya sea hipotecado o completamente pagado- dibuja una tendencia a la baja, más agravada en la última Encuesta Financiera de las Familias, actualizada por el Banco de España, con datos de 2024. En ese análisis, el supervisor constata que nos encontramos ante el nivel más bajo de propiedad de, al menos, las dos últimas décadas, el periodo en el que lleva elaborando esta estadística. Nunca antes hubo tan pocos dueños de casas en España: hace 22 años esa ratio se situaba en el 80,7%; en 2011 se alcanzó el pico de propiedad, con un 82,5% de las familias dueñas de primeras viviendas; y desde entonces ha descendido, de forma más agravada en los seis últimos ejercicios. Al mismo tiempo, en pleno 2026, nunca antes acceder a una vivienda se había complicado tanto como ahora, con subidas de precios del 13% solo el año pasado , como indica la última estadística del INE. El problema se ve agravado aún más entre los jóvenes , aquellos que son los que aspiran a tener una vivienda para poder desarrollar un proyecto de vida ante un mercado del alquiler desbocado en precios y falta de oferta. El número de hogares propietario cuyo cabeza de familia es menor de 35 años se encuentra en el 36%. Este dato refleja cómo la tasa de propiedad se ha desplomado a la mitad frente a la que tenía este colectivo en 2011, cuando el 70% de los jóvenes tenían vivienda propia. En 2024 ese ratio ha aumentado ligeramente cuatro puntos porcentuales con respecto a 2022, cuando rozaba el 32%. El supervisor achaca este incremento reciente al dinamismo del mercado laboral, pero, sobre todo, a que la edad de emancipación se encuentra por encima de los 30 años, y quienes realizan esta encuesta no son ese grueso de jóvenes, sino solo los que han conseguido independizarse de sus padres, que son cada vez menos.Esta coyuntura inmobiliaria también es complicada para quienes precisamente menos posibilidades económicas tienen de acceder a una vivienda en propiedad: las familias con rentas más bajas. Los hogares con menos recursos, ubicados en el 25% de la población más humilde, han visto retroceder el índice de propiedad mucho más que el resto de españoles. En concreto, un 53% de estas familias son dueños de algún piso o casa en el que residen habitualmente. Hace dos años rozaban el 56%. Supone un descenso de tres puntos porcentuales que reflejan los problemas de este colectivo en el ámbito inmobiliario y para quienes teóricamente se dirigen las medidas aprobadas por el Ejecutivo en los últimos años, como la Ley de Vivienda, que ahora está a punto de cumplir su tercer aniversario en marcha. Casi la mitad de los hogares más humildes ya no son propietarios de vivienda habitual y se ven obligados a adentrarse en el complejo mercado del alquilerLa radiografía que deja el supervisor con esta encuesta revela, además, cómo las familias con menor riqueza financiera -medida como conjunto de activos en su poder en términos de patrimonio- el peso de la vivienda en propiedad se ha desplomado: solo un 15% de hogares ubicados en el cuarto con menos riqueza, poseen un inmueble. Hace dos años eran más del 20%. Y antes de 2020 superaban el 26% del total. Aunque desde el Banco de España achacan esta radiografía de menos propietarios y más inquilinos que viven en alquiler fruto de u n «cambio generacional muy importante», según el director general de Economía, David López Salido. Esto es, que los más jóvenes poseen menos vivienda que sus padres o sus abuelos a sus edades porque ha cambiado la realidad social entre generaciones. Aunque la radiografía económica difiere de esa interpretación: el número de jóvenes que estarían dispuestos a comprar sigue siendo muy elevado y el CIS insiste en que la vivienda es el primer problema para los españoles de cualquier edad. Y es el precio y la falta de ahorro disponible el muro que se interpone con el acceso a la vivienda, como demuestran incluso algunas medidas del Ejecutivo para ayudar con esas entradas al piso o la casa deseadas. El menor peso de la vivienda como patrimonio de las familias también se refleja en la caída del número de hogares con más propiedades más allá del que usan como residencia habitual. El porcentaje de hogares con otras propiedades se ha reducido del 47% de 2022 al 45% de 2024. En este caso, la proporción de españoles con otros activos inmobiliarios sí que aumenta con la renta y la riqueza neta y alcanza sus valores más elevados en hogares cuyo cabeza de familia se encuentra ya jubilado . Es decir, sigue habiendo pensionistas que utilizan su segunda residencia como activo para generar ingresos adicionales o bien disfrutar de ellas. Un poco más de renta, con inflaciónJunto a la caída del peso de la vivienda, la renta bruta de los hogares españoles ha conseguido avanzar en esta ocasión. Lo ha hecho un 4,6% entre 2022 y 2024, situándose en el entorno de los 46.300 euros por familia. Hay que tener en cuenta que esta cifra incluye los impuestos y cargas que cada hogar tiene que abonar año tras año en materia fiscal o de otra tipología, lo que reduce ese importe. El Banco de España observa aumentos mayores de renta bruta en los hogares con menores ingresos, lo que supone «un descenso de la desigualdad de renta» en este último periodo. Además, hay que tener en cuenta que en el periodo analizado por el Banco de España, de 2022 a 2024, la inflación acumulada ha sido ampliamente superior al 10%, con lo que se mantiene la pérdida de poder adquisitivo de las familias, que vienen arrastrando desde la pandemia.Más allá de la propia vivienda, los españoles cuentan con otros productos que les sirven como respaldo de ahorro , en cuya composición también se vislumbran cambios relevantes. Por ejemplo, baja el porcentaje de hogares con cuentas y depósitos en vigor hasta el 30%, al mismo tiempo que crecen las inversiones en otro tipo de activos no especificados entre los que se pueden encontrar alternativas como las criptomonedas. Por su parte, se reduce la posesión de planes de pensiones y seguros de vida, así como la de acciones cotizadas en bolsa y fondos de inversión. Mientras, crece el porcentaje de hogares con participaciones en empresas -que no son cotizadas- y valores de renta fija, como la deuda emitida a través del Tesoro Público. Donde sí ha mejorado la economía de los españoles ha sido en lo relativo a las deudas que mantienen con la banca. El porcentaje de hogares que tiene algún tipo de crédito formalizado ha caído al 54%, frente al 57% de dos años antes. De esa cifra, la mediana -el punto central con el mismo número de deudas- se sitúa en los 30.400 euros. La hipoteca sigue siendo el préstamo al que se destinan más recursos familiares, aunque la realidad es que su peso se ha reducido de forma significativa hasta representar el 80% de todo el crédito de las familias. En 2014 llegó a superar el 90%. Otro 11% pesan los préstamos personales, mucho más vinculados a compras menores o diarias. A pesar de que la vivienda sigue siendo el gran escudo de ahorro para los españoles, cada vez menos hogares son propietarios de un inmueble donde puedan establecer su morada habitual. Los dueños de pisos o casas siguen reduciéndose a medida que pasan los años en un contexto agravado por la subida de precios y el menor acceso de una parte de la sociedad. España, el ‘país de propietarios’, ya no lo es tanto: solo un 70% de los hogares son dueño s de la vivienda en la que habitan, lo que supone una reducción de casi dos puntos porcentuales con respecto a hace dos años; un recorte de seis puntos desde 2020, prácticamente el periodo en el que Pedro Sánchez lleva ejerciendo como presidente del Gobierno; y un drenaje de doce puntos desde la gran recesión de 2011.El número de familias que tienen un inmueble en propiedad -ya sea hipotecado o completamente pagado- dibuja una tendencia a la baja, más agravada en la última Encuesta Financiera de las Familias, actualizada por el Banco de España, con datos de 2024. En ese análisis, el supervisor constata que nos encontramos ante el nivel más bajo de propiedad de, al menos, las dos últimas décadas, el periodo en el que lleva elaborando esta estadística. Nunca antes hubo tan pocos dueños de casas en España: hace 22 años esa ratio se situaba en el 80,7%; en 2011 se alcanzó el pico de propiedad, con un 82,5% de las familias dueñas de primeras viviendas; y desde entonces ha descendido, de forma más agravada en los seis últimos ejercicios. Al mismo tiempo, en pleno 2026, nunca antes acceder a una vivienda se había complicado tanto como ahora, con subidas de precios del 13% solo el año pasado , como indica la última estadística del INE. El problema se ve agravado aún más entre los jóvenes , aquellos que son los que aspiran a tener una vivienda para poder desarrollar un proyecto de vida ante un mercado del alquiler desbocado en precios y falta de oferta. El número de hogares propietario cuyo cabeza de familia es menor de 35 años se encuentra en el 36%. Este dato refleja cómo la tasa de propiedad se ha desplomado a la mitad frente a la que tenía este colectivo en 2011, cuando el 70% de los jóvenes tenían vivienda propia. En 2024 ese ratio ha aumentado ligeramente cuatro puntos porcentuales con respecto a 2022, cuando rozaba el 32%. El supervisor achaca este incremento reciente al dinamismo del mercado laboral, pero, sobre todo, a que la edad de emancipación se encuentra por encima de los 30 años, y quienes realizan esta encuesta no son ese grueso de jóvenes, sino solo los que han conseguido independizarse de sus padres, que son cada vez menos.Esta coyuntura inmobiliaria también es complicada para quienes precisamente menos posibilidades económicas tienen de acceder a una vivienda en propiedad: las familias con rentas más bajas. Los hogares con menos recursos, ubicados en el 25% de la población más humilde, han visto retroceder el índice de propiedad mucho más que el resto de españoles. En concreto, un 53% de estas familias son dueños de algún piso o casa en el que residen habitualmente. Hace dos años rozaban el 56%. Supone un descenso de tres puntos porcentuales que reflejan los problemas de este colectivo en el ámbito inmobiliario y para quienes teóricamente se dirigen las medidas aprobadas por el Ejecutivo en los últimos años, como la Ley de Vivienda, que ahora está a punto de cumplir su tercer aniversario en marcha. Casi la mitad de los hogares más humildes ya no son propietarios de vivienda habitual y se ven obligados a adentrarse en el complejo mercado del alquilerLa radiografía que deja el supervisor con esta encuesta revela, además, cómo las familias con menor riqueza financiera -medida como conjunto de activos en su poder en términos de patrimonio- el peso de la vivienda en propiedad se ha desplomado: solo un 15% de hogares ubicados en el cuarto con menos riqueza, poseen un inmueble. Hace dos años eran más del 20%. Y antes de 2020 superaban el 26% del total. Aunque desde el Banco de España achacan esta radiografía de menos propietarios y más inquilinos que viven en alquiler fruto de u n «cambio generacional muy importante», según el director general de Economía, David López Salido. Esto es, que los más jóvenes poseen menos vivienda que sus padres o sus abuelos a sus edades porque ha cambiado la realidad social entre generaciones. Aunque la radiografía económica difiere de esa interpretación: el número de jóvenes que estarían dispuestos a comprar sigue siendo muy elevado y el CIS insiste en que la vivienda es el primer problema para los españoles de cualquier edad. Y es el precio y la falta de ahorro disponible el muro que se interpone con el acceso a la vivienda, como demuestran incluso algunas medidas del Ejecutivo para ayudar con esas entradas al piso o la casa deseadas. El menor peso de la vivienda como patrimonio de las familias también se refleja en la caída del número de hogares con más propiedades más allá del que usan como residencia habitual. El porcentaje de hogares con otras propiedades se ha reducido del 47% de 2022 al 45% de 2024. En este caso, la proporción de españoles con otros activos inmobiliarios sí que aumenta con la renta y la riqueza neta y alcanza sus valores más elevados en hogares cuyo cabeza de familia se encuentra ya jubilado . Es decir, sigue habiendo pensionistas que utilizan su segunda residencia como activo para generar ingresos adicionales o bien disfrutar de ellas. Un poco más de renta, con inflaciónJunto a la caída del peso de la vivienda, la renta bruta de los hogares españoles ha conseguido avanzar en esta ocasión. Lo ha hecho un 4,6% entre 2022 y 2024, situándose en el entorno de los 46.300 euros por familia. Hay que tener en cuenta que esta cifra incluye los impuestos y cargas que cada hogar tiene que abonar año tras año en materia fiscal o de otra tipología, lo que reduce ese importe. El Banco de España observa aumentos mayores de renta bruta en los hogares con menores ingresos, lo que supone «un descenso de la desigualdad de renta» en este último periodo. Además, hay que tener en cuenta que en el periodo analizado por el Banco de España, de 2022 a 2024, la inflación acumulada ha sido ampliamente superior al 10%, con lo que se mantiene la pérdida de poder adquisitivo de las familias, que vienen arrastrando desde la pandemia.Más allá de la propia vivienda, los españoles cuentan con otros productos que les sirven como respaldo de ahorro , en cuya composición también se vislumbran cambios relevantes. Por ejemplo, baja el porcentaje de hogares con cuentas y depósitos en vigor hasta el 30%, al mismo tiempo que crecen las inversiones en otro tipo de activos no especificados entre los que se pueden encontrar alternativas como las criptomonedas. Por su parte, se reduce la posesión de planes de pensiones y seguros de vida, así como la de acciones cotizadas en bolsa y fondos de inversión. Mientras, crece el porcentaje de hogares con participaciones en empresas -que no son cotizadas- y valores de renta fija, como la deuda emitida a través del Tesoro Público. Donde sí ha mejorado la economía de los españoles ha sido en lo relativo a las deudas que mantienen con la banca. El porcentaje de hogares que tiene algún tipo de crédito formalizado ha caído al 54%, frente al 57% de dos años antes. De esa cifra, la mediana -el punto central con el mismo número de deudas- se sitúa en los 30.400 euros. La hipoteca sigue siendo el préstamo al que se destinan más recursos familiares, aunque la realidad es que su peso se ha reducido de forma significativa hasta representar el 80% de todo el crédito de las familias. En 2014 llegó a superar el 90%. Otro 11% pesan los préstamos personales, mucho más vinculados a compras menores o diarias.
A pesar de que la vivienda sigue siendo el gran escudo de ahorro para los españoles, cada vez menos hogares son propietarios de un inmueble donde puedan establecer su morada habitual. Los dueños de pisos o casas siguen reduciéndose a medida que pasan los años … en un contexto agravado por la subida de precios y el menor acceso de una parte de la sociedad. España, el ‘país de propietarios’, ya no lo es tanto: solo un 70% de los hogares es dueño de su primera vivienda, lo que supone una reducción de casi dos puntos porcentuales con respecto a hace dos años; un recorte de seis puntos desde 2020, prácticamente el periodo en el que Pedro Sánchez lleva ejerciendo como presidente del Gobierno; y un drenaje de doce puntos desde la gran recesión de 2011.
El número de españoles que tienen un inmueble en propiedad -ya sea hipotecado o completamente pagado- dibuja una tendencia a la baja, más agravada en la última Encuesta Financiera de las Familias, actualizada por el Banco de España, con datos de 2024. En ese análisis, el supervisor constata que nos encontramos ante el nivel más bajo de propiedad de, al menos, las dos últimas décadas, el periodo en el que lleva elaborando esta estadística. Nunca antes hubo tan pocos dueños de casas en España: hace 22 años esa ratio se situaba en el 80,7%; en 2011 se alcanzó el pico de propiedad, con un 82,5% de las familias dueñas de primeras viviendas; y desde entonces ha descendido, de forma más agravada en los seis últimos ejercicios. Al mismo tiempo, en pleno 2026, nunca antes acceder a una vivienda se había complicado tanto como ahora, con subidas de precios del 13 % solo el año pasado, como indica la última estadística del INE.
El problema se ve agravado aún más entre los jóvenes, aquellos que son los que aspiran a tener una vivienda para poder desarrollar un proyecto de vida ante un mercado del alquiler desbocado en precios y falta de oferta. El número de hogares propietario cuyo cabeza de familia es menor de 35 años se encuentra en el 36%. Este dato refleja cómo la tasa de propiedad se ha desplomado a la mitad frente a la que tenía este colectivo en 2011, cuando el 70% de los jóvenes tenían vivienda propia. En 2024 ese ratio ha aumentado ligeramente cuatro puntos porcentuales con respecto a 2022, cuando rozaba el 32%. El supervisor achaca este incremento reciente al dinamismo del mercado laboral, pero, sobre todo, a que la edad de emancipación se encuentra por encima de los 30 años, y quienes realizan esta encuesta no son ese grueso de jóvenes, sino solo los que han conseguido independizarse de sus padres, que son cada vez menos.
Esta coyuntura inmobiliaria también es complicada para quienes precisamente menos posibilidades económicas tienen de acceder a una vivienda en propiedad: las familias con rentas más bajas. Los hogares con menos recursos, ubicados en el 25% de la población más humilde, han visto retroceder el índice de propiedad mucho más que el resto de españoles. En concreto, un 53% de estas familias son dueños de algún piso o casa en el que residen habitualmente. Hace dos años rozaban el 56%. Supone un descenso de tres puntos porcentuales que reflejan los problemas de este colectivo en el ámbito inmobiliario y para quienes teóricamente se dirigen las medidas aprobadas por el Ejecutivo en los últimos años, como la Ley de Vivienda, que ahora está a punto de cumplir su tercer aniversario en marcha.
Casi la mitad de los hogares más humildes ya no son propietarios de vivienda habitual y se ven obligados a adentrarse en el complejo mercado del alquiler
La radiografía que deja el supervisor con esta encuesta revela, además, cómo las familias con menor riqueza financiera -medida como conjunto de activos en su poder en términos de patrimonio- el peso de la vivienda en propiedad se ha desplomado: solo un 15% de hogares ubicados en el cuarto con menos riqueza, posee un inmueble. Hace dos años eran más del 20%. Y antes de 2020 superaban el 26% del total.
Aunque desde el Banco de España achacan esta radiografía de menos propietarios y más inquilinos que viven en alquiler fruto de un «cambio generacional muy importante», según el director general de Economía, David López Salido. Esto es, que los más jóvenes poseen menos vivienda que sus padres o sus abuelos a sus edades porque ha cambiado la realidad social entre generaciones. Aunque la radiografía económica difiere de esa interpretación: el número de jóvenes que estarían dispuestos a comprar sigue siendo muy elevado y el CIS insiste en que la vivienda es el primer problema para los españoles de cualquier edad. Y es el precio y la falta de ahorro disponible el muro que se interpone con el acceso a la vivienda, como demuestran incluso algunas medidas del Ejecutivo para ayudar con esas entradas al piso o la casa deseadas.
El menor peso de la vivienda como patrimonio de las familias también se refleja en la caída del número de hogares con más propiedades más allá del que usan como residencia habitual. El porcentaje de hogares con otras propiedades se ha reducido del 47% de 2022 al 45% de 2024. En este caso, la proporción de españoles con otros activos inmobiliarios sí que aumenta con la renta y la riqueza neta y alcanza sus valores más elevados en hogares cuyo cabeza de familia se encuentra ya jubilado. Es decir, sigue habiendo pensionistas que utilizan su segunda residencia como activo para generar ingresos adicionales o bien disfrutar de ellas.
Un poco más de renta, con inflación
Junto a la caída del peso de la vivienda, la renta bruta de los hogares españoles ha conseguido avanzar en esta ocasión. Lo ha hecho un 4,6% entre 2022 y 2024, situándose en el entorno de los 46.300 euros por familia. Hay que tener en cuenta que esta cifra incluye los impuestos y cargas que cada hogar tiene que abonar año tras año en materia fiscal o de otra tipología, lo que reduce ese importe. El Banco de España observa aumentos mayores de renta bruta en los hogares con menores ingresos, lo que supone «un descenso de la desigualdad de renta» en este último periodo.
Además, hay que tener en cuenta que en el periodo analizado por el Banco de España, de 2022 a 2024, la inflación acumulada ha sido ampliamente superior al 10%, con lo que se mantiene la pérdida de poder adquisitivo de las familias, que vienen arrastrando desde la pandemia.
Más allá de la propia vivienda, los españoles cuentan con otros productos que les sirven como respaldo de ahorro, en cuya composición también se vislumbran cambios relevantes. Por ejemplo, baja el porcentaje de hogares con cuentas y depósitos en vigor hasta el 30%, al mismo tiempo que crecen las inversiones en otro tipo de activos no especificados entre los que se pueden encontrar alternativas como las criptomonedas. Por su parte, se reduce la posesión de planes de pensiones y seguros de vida, así como la de acciones cotizadas en bolsa y fondos de inversión. Mientras, crece el porcentaje de hogares con participaciones en empresas -que no son cotizadas- y valores de renta fija, como la deuda emitida a través del Tesoro Público.
Donde sí ha mejorado la economía de los españoles ha sido en lo relativo a las deudas que mantienen con la banca. El porcentaje de hogares que tiene algún tipo de crédito formalizado ha caído al 54%, frente al 57% de dos años antes. De esa cifra, la mediana -el punto central con el mismo número de deudas- se sitúa en los 30.400 euros. La hipoteca sigue siendo el préstamo al que se destinan más recursos familiares, aunque la realidad es que su peso se ha reducido de forma significativa hasta representar el 80% de todo el crédito de las familias. En 2014 llegó a superar el 90%. Otro 11% pesan los préstamos personales, mucho más vinculados a compras menores o diarias.
RSS de noticias de economia
