‘Luto’ vecinal en el barrio del Botànic por una tala de palmeras y la construcción de un nuevo hotel

Varias decenas de personas se concentraron ayer jueves ante dos edificios de la calle Túria de Valencia, antes ocupados por vecinos y a punto de convertirse ahora en un hotel de 80 habitaciones, para denunciar la turistificación que sufre el barrio del Botànic, con la proliferación de apartamentos turísticos y establecimientos hoteleros en los últimos años. De luto, varias vecinas y dueños de comercios se plantaron ante lo que en su día fue una conocida guardería del barrio -ahora cerrada- con carteles donde podía leerse “El Botànico en lucha« o “El Botànico no se vende«.

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 Los vecinos, arropados por Compromís y el PSPV, denuncian la pérdida de identidad de sus calles por la proliferación de plazas turísticas  

Varias decenas de personas se concentraron ayer jueves ante dos edificios de la calle Túria de Valencia, antes ocupados por vecinos y a punto de convertirse ahora en un hotel de 80 habitaciones, para denunciar la turistificación que sufre el barrio del Botànic, con la proliferación de apartamentos turísticos y establecimientos hoteleros en los últimos años. De luto, varias vecinas y dueños de comercios se plantaron ante lo que en su día fue una conocida guardería del barrio -ahora cerrada- con carteles donde podía leerse “El Botànico en lucha« o “El Botànico no se vende«.

La gentrificación o turistificaciónha saltado las murallas del casco antiguo de Valencia y se extiende a toda la ciudad. En marzo de 2021, en medio de protestas vecinales, unas 16 familias que residían en los edificios de los números 49 y 51 de la calle Turia, así como a los propietarios de una escuela infantil y un restaurante vegetariano emplazados en sus bajos, fueron emplazados a abandonar los inmuebles -conforme caducaban sus contratos de alquiler- después de que un fondo de inversión comprase ambos inmuebles para convertirlos en un negocio turístico.

Cinco años después, el proyecto ya cuenta con licencia municipal y los residentes de alrededor han visto ya cómo se talaban media docena de palmeras plantadas desde hacía décadas -con el permiso municipal pues no reunían las condiciones para trasplantarse a otro lugar- en el patio interior de ambos edificios.

“Están llenando el barrio de pisos turísticos y de plazas hoteleras y eso está tirando a los vecinos de toda la vida. El pequeño comercio, salvo el hostelero o tiendas de conveniencia, también se marcha”, denuncia José Catalá, del Col.lectiu Veïnal del barri del Botànic. “Hemos reclamado muchas veces en la junta de distrito si se está cumpliendo la ratio [de plazas turísticas] y nos responden que sigue muy por debajo pero en la calle Turia hay previstos tres nuevos bloques de negocio turístico y en la calle Botànico, dos más. En Guillem de Castro también levantan un hotel”, apunta.

El anterior gobierno local se reservó el derecho de tanteo y retracto para poder quedarse estos dos bloques pero el nuevo ejecutivo local lo descartó y acabó quedándoselo un fondo de inversión francés“, añade Catalá.

Pura, de 62 años y vecina de la calle, explica que los dos edificios tenían en el patio interior varias palmeras antiguas. Y ahora el Ayuntamiento les ha dado permiso para talarlas. “Es una pena porque tenían muchos años”, ha asegurado. “Lo primero que han hecho es dejar el solar entre los dos edificios limpio y luego supongo que empezarán las obras”, advierte.

Pura explica que cada vez ”quedan menos vecinos y lo que más oigo por la calle son otros idiomas, que es lícito, pero los vecinos locales están desapareciendo. Todos hemos viajado a otros países y otras ciudades pero esto que está ocurriendo lo veo ya excesivo. Si no me equivoco hay cuatro edificios hoteleros en la calle: en Turia, 1, estos dos bloques, Turia, 48, y Turia 63″, explica.

La portavoz del grupo municipal Compromís en el Ayuntamiento, Papi Robles, se ha acercado para apoyarlos: “Vamos a estar al lado de cada vecino y vecina que defiende su casa por delante de la especulación y el negocio, que está arrasando la ciudad entera. Y volveremos a reivindicar tantas veces como haga falta que Valencia ha de ser una ciudad en la que podamos vivir”, declara.

La concejala socialista Elisa Valía también se ha solidarizado con los vecinos: “Venimos a apoyarles porque lo que denuncian es la pérdida de identidad de su barrio. En este caso, es el Botànic pero está pasando en toda la ciudad y este caso es especialmente grave porque el Ayuntamiento tuvo la oportunidad de comprar las viviendas por tanteo y retracto y lo rechazó”. Valía asegura que la responsabilidad de que esto ocurra “es exclusivamente de la alcaldesa María José Catalá y su gobierno, que tuvieron en su mano que los pisos fueran para los vecinos y no habitaciones de hotel”.

Tonino, actor y periodista, vive en el barrio desde la década de los 90 del siglo pasado. “Nos hemos dedicado a identificar los pisos que son turísticos y lo hemos comunicado a la junta de distrito [para que comprueben si son legales] pero a partir de ahí ya no sabemos… Se hace poco caso a la gente, con lo cual no es muy útil. Del barrio se está yendo mucha gente mayor y todos esos pisos están cayendo en manos de especuladores. Ahora es ya una guerra declarada contra los vecinos”, considera.

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