Con camiseta amarillo fluorescente y bañador rojo, un socorrista hacía sonar su silbato. Lo hacía, cerca de las cuatro de la tarde, en una de las calas artificiales de la barriada de El Palo, al este de la ciudad de Málaga. Un par de bañistas le miraban sorprendidos y él señalaba con insistencia una enorme bandera roja con una figura negra en el centro, como una mancha de aceite. “Así llevo todo el día”, decía desesperado el chaval. “Algunos hacen caso, muchos no. Pero no soy policía, no puedo hacer mucho más”, explicaba en sus minutos de descanso antes de volver a hacer pedagogía. “Es que hay bacterias, no os podéis bañar”, insistía otro compañero, quien recordaba que no es la primera vez que ocurre este verano. Unos metros más allá, varios veraneantes miraban con cabreo el mar porque no podían darse un chapuzón en una jornada plomiza de calima en el cielo, 32 grados de temperatura y 60% de humedad.
El ayuntamiento iza la bandera roja para prohibir el baño en seis zonas del litoral de la capital en plena temporada turística de verano y en su semana de Feria
Con camiseta amarillo fluorescente y bañador rojo, un socorrista hacía sonar su silbato. Lo hacía, cerca de las cuatro de la tarde, en una de las calas artificiales de la barriada de El Palo, al este de la ciudad de Málaga. Un par de bañistas le miraban sorprendidos y él señalaba con insistencia una enorme bandera roja con una figura negra en el centro, como una mancha de aceite. “Así llevo todo el día”, decía desesperado el chaval. “Algunos hacen caso, muchos no. Pero no soy policía, no puedo hacer mucho más”, explicaba en sus minutos de descanso antes de volver a hacer pedagogía. “Es que hay bacterias, no os podéis bañar”, insistía otro compañero, quien recordaba que no es la primera vez que ocurre este verano. Unos metros más allá, varios veraneantes miraban con cabreo el mar porque no podían darse un chapuzón en una jornada plomiza de calima en el cielo, 32 grados de temperatura y 60% de humedad.
La de El Palo ha sido una de las playas en las que el baño ha estado prohibido este lunes debido a la concentración de Escherichia coli (E. coli) —bacteria con cepas capaces de producir toxinas y provocar serias dolencias en los pacientes infectados— por encima de los niveles óptimos, según ha informado el Ayuntamiento de Málaga. Y ante la posibilidad de causar problemas en la salud de los bañistas el municipio decidió levantar la bandera roja y, con ella, la prohibición del baño en buena parte de sus playas del oeste a este. San Julián, Guadalmar, La Misericordia, Sacaba y San Andrés, además del litoral paleño. “Los resultados de los análisis realizados a las muestras de agua tomadas este domingo por la Empresa Municipal de Aguas (Emasa) han detectado presencia de la bacteria E.coli en estos puntos del litoral. Durante los próximos días se irán repitiendo los análisis para hacer un seguimiento de la situación”, destacaban desde el Consistorio en un comunicado.
Salvo por el calor, la imagen que ofrecía El Palo era casi invernal, con algunas calas prácticamente vacías y chiringuitos a medio ritmo. Frente a los últimos días, cuando han registrado una gran afluencia de personas, ahora los bañistas que se acercaban se resignaban a quedarse bajo la sombra de la sombrilla y echarse agua en las duchas, abiertas este año tras el final de las restricciones por la sequía. Otros hacían caso omiso a las indicaciones de los socorristas. Y algunos más decidían caminar para cruzar el puente sobre el arroyo Jaboneros desde El Palo para llegar hasta Pedregalejo. Allí sí que estaba permitido el baño. El contraste era evidente: decenas de sombrillas coloreando la arena junto al paseo marítimo en obras y una multitud en el agua. “La Malagueta tampoco la han cerrado. Donde hay dinero no cierran, les vayan a quitar la playa a los guiris”, decía un vecino entre irónico y enfadado mientras se refrescaba en una de las duchas de la playa.
El Ayuntamiento de Málaga, en un escueto comunicado, informaba que la causa está en la tormenta registrada la madrugada del pasado sábado, que dejó un máximo de 14 litros por metro cuadrado en una hora (muy lejos de datos de otros temporales). Debido a la tromba “se produjeron alivios [de aguas residuales] en distintos puntos de la ciudad, con vertidos al mar”. Como consecuencia, ese día se estableció la bandera roja en cuatro playas —San Julián, La Misericordia, Sacaba y San Andrés— donde no era aconsejable bañarse. Al día siguiente obtuvieron, como el resto, bandera verde. Y este lunes vuelven a estar rojas, ahora por presencia de E. coli. La causa está, según fuentes municipales, en que el saneamiento general paralelo a la costa une en la misma tubería aguas pluviales y fecales y, si llueve, “pueden producirse alivios al mar” porque, si no, se producirían “atoros e inundaciones” de aguas sucias en la ciudad. Las mismas fuentes explican que están realizando distintas obras para separar las redes y que, en el futuro, el 70% sean independientes. “Pero lo más importante es la concienciación ciudadana. Hay que recordar a la ciudadanía que tirar basura o toallitas al wáter hace que se atoren en estos puntos y haya mayor vertido del que debería”, señalan las mismas fuentes, que también indican que en Cataluña “suelen cerrar playas tras lluvias porque allí es habitual que llueva en verano”, no como en el sur.
La presencia de E. coli fue también la causa por la que fueron igualmente cerradas las playas del distrito Este —El Palo y Pedregalejo— a finales del mes de julio, cuando no se registró ninguna tormenta. En marzo también se prohibió el baño en la zona del Campo de Golf de Guadalmar debido a la presencia, de nuevo, de la misma bacteria. Esa a causa de la rotura de un tramo de 50 metros de tubería debido a la crecida del río Guadalhorce por las lluvias. Para “minimizar los efectos”, la Empresa Municipal de Aguas (Emasa) derivó el vertido mar adentro con un emisario de casi medio kilómetro de largo, como informó el propio Consistorio.
“Catástrofe turística”
“¿Queda alguna playa sin cerrar?”, lamentaba Toni Morillas, portavoz del grupo municipal Con Málaga. “Cero explicaciones sobre por qué ha habido vertidos de aguas fecales en las playas de Málaga”, subrayaba en redes sociales. También desde la oposición, el portavoz del PSOE, Mariano Ruiz Araujo, ha lamentado que “el Ayuntamiento se llene la boca hablando de turismo mientras Málaga luce un rosario de banderas rojas”. “En plena temporada alta, encontrarnos una y otra vez con playas cerradas es una auténtica catástrofe para la imagen turística de Málaga, pero, sobre todo, para los malagueños y malagueñas, que tienen derecho a disfrutar de sus playas con seguridad y normalidad”, ha señalado Ruiz Araujo.

“Tres episodios en un mismo verano dejan de ser una anécdota y obligan al Ayuntamiento a dar explicaciones”, ha insistido el portavoz socialista, al tiempo que ha criticado que se hicieran cálculos de pérdidas millonarias cuando el AVE no pudo llegar a Málaga en Semana Santa y ahora no se hagan las mismas cuentas. “Que no nos cuenten que todo es culpa de la tormenta. Málaga crece, se llena en verano, pero sus infraestructuras de saneamiento y depuración tienen que crecer al mismo ritmo. En plena Feria: vertidos, playas cerradas y bandera roja. Menos excusas y más inversión”, lamentaba por su parte Yolanda Gómez, concejal de Vox.
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