Donald Trump ha ordenado al Pentágono que reduzca el alcance de las maniobras militares conjuntas que EE.UU. y Corea del Sur iniciaron este lunes. Se trata de una decisión sorprendente hacia un aliado que el propio presidente de EE.UU. vinculó a su relación con Kim Jong Un, el dictador de Corea del Norte, y a la falta de cooperación surcoreana para acabar con el programa nuclear de Irán.«Por mi buena relación con Kim Jong Un, de Corea del Norte, no estoy contento con el hecho de que EE.UU. ha acordado desde hace mucho tiempo participar en maniobras militares conjuntas con Corea del Sur», escribió el multimillonario neoyorquino en un mensaje en su red social.«Estas maniobras no solo son costosas, con buena parte de los costes pagados por EE.UU. (¡como es habitual!), sino que también mandan un mensaje que es totalmente inapropiado y hostil a un país que, durante la presidencia de Donald Trump, no ha amenazado y ha sido respetuoso», añadió.Trump envió el mensaje pocas horas antes de que comenzaran las maniobras y pocos días después de la última provocación de Corea del Norte, con el lanzamiento de un misil de prueba en dirección al mar de Japón, que siguió a otro test balístico con un arma de corto alcance.«Como es demasiado tarde para cancelarlas», dijo Trump sobre las maniobras, «he ordenado al secretario de Guerra, Pete Hegseth, que las reduzca sustancialmente».El mensaje es un nuevo ejemplo de la combatividad de Trump con un socio tradicional de EE.UU., como es el caso de Corea del Sur, y de su búsqueda de sintonía con rivales autoritarios de la primera potencia mundial a los que el presidente de EE.UU. trata de contener con su diplomacia de corte personalista.Esa ha sido la estrategia de Trump hacia Corea del Norte y Kim, con quien trató sin éxito de poner fin a sus ambiciones nucleares y de desarrollo de misiles de largo alcance durante su primer mandato. El presidente de EE.UU. utilizó primero el palo -le colocó el mote de ‘Pequeño Hombre Misil’ y le amenazó con «fuego y furia»- y después la zanahoria: se vieron tres veces en persona y destacó su buena sintonía personal. «Me escribió cartas muy bonitas y nos enamoramos», dijo sobre el dictador norcoreano.Simulación de combateEl Mando de Fuerzas Combinadas de EE.UU. y Corea del Sur aseguró a la prensa la semana pasada que parte de los ejercicios tendrán que ver con simulación de combate contra tropas norcoreanas, que han ganado experiencia en la guerra de Ucrania en apoyo de Rusia.Corea del Sur y EE.UU. participan en maniobras conjuntas de amplio alcance dos veces al año, además de periodos de entrenamiento y formación. Los ejercicios que comenzaron este lunes tenían previsto durar once días e implicar a 18.000 soldados surcoreanos. Las maniobras incluyen ejercicios de tiro, distribución de equipamiento y respuesta ante escenarios complejos, como ciberataques.La decisión de Trump supone un giro brusco frente a la posición que su propio Gobierno ha mantenido hasta ahora sobre la cooperación militar con un aliado clave en Asia como Corea del Sur, en un momento en el que EE.UU. no solo enfrenta la amenaza del programa de misiles de Corea del Norte, sino sobre todo las crecientes ambiciones de China en el Pacífico y más allá.El pasado mayo, el propio Hegseth, máximo responsable del Pentágono, alabó a Corea del Sur por su «compromiso para incrementar su gasto en defensa» y citó al país como un ejemplo al que «los socios de EE.UU. deben seguir». El Ejército de EE.UU. mantiene 28.500 soldados estacionados en Corea del Sur.Pero Corea del Norte condena de forma recurrente estas maniobras, que Kim ha calificado como «ensayo para una guerra agresiva». Quizá la intención de Trump es tener un gesto con el dictador norcoreano para que no se reabra un frente de tensiones con Pyongyang. Ya en su primer mandato amagó con la posibilidad de poner fin a esas maniobras conjuntas, a las que calificó de «juegos de guerra» y «provocadoras». Su decisión ahora de reducirlas llega también en un momento en el que el presidente de EE.UU. se faja por poner fin a la guerra de Irán.Precisamente, el propio Trump no escondió que ese conflicto tiene que ver también con su decisión de reducir las maniobras. «Hace poco le pregunté al presidente de Corea del Sur si quería unirse a nosotros en la desnuclearización de Irán y respondió ‘¡no, gracias!’», escribió en su mensaje.Corea del Sur es uno de los muchos aliados tradicionales de EE.UU. que se han abstenido de procurar apoyo militar a la guerra que Trump inició contra Irán a finales del pasado febrero.Las tensiones entre la Administración Trump y Corea del Sur también tienen que ver con sus relaciones económicas. Ambos países firmaron el año pasado un acuerdo comercial, después de que el presidente de EE.UU. impusiera a Corea del Sur fuertes aranceles, igual que a la mayoría de países del mundo. Pero ese acuerdo incluía grandes inversiones surcoreanas en EE.UU. -hasta 350.000 millones de dólares- que tardan en materializarse, en un retraso que irrita a Trump.La reducción de las maniobras militares ha sido criticada por los demócratas: el senador Mark Kelly lo calificó de «cortoplacista» y «equivocado».La única reacción hasta el momento de Corea del Sur es un comunicado de su Gobierno en el que se confía en que «la relación amistosa entre los líderes de Corea del Norte y de EE.UU. dé lugar a conversaciones y el comienzo de discusiones para el avance de la paz y de la estabilidad en la península de Corea». Donald Trump ha ordenado al Pentágono que reduzca el alcance de las maniobras militares conjuntas que EE.UU. y Corea del Sur iniciaron este lunes. Se trata de una decisión sorprendente hacia un aliado que el propio presidente de EE.UU. vinculó a su relación con Kim Jong Un, el dictador de Corea del Norte, y a la falta de cooperación surcoreana para acabar con el programa nuclear de Irán.«Por mi buena relación con Kim Jong Un, de Corea del Norte, no estoy contento con el hecho de que EE.UU. ha acordado desde hace mucho tiempo participar en maniobras militares conjuntas con Corea del Sur», escribió el multimillonario neoyorquino en un mensaje en su red social.«Estas maniobras no solo son costosas, con buena parte de los costes pagados por EE.UU. (¡como es habitual!), sino que también mandan un mensaje que es totalmente inapropiado y hostil a un país que, durante la presidencia de Donald Trump, no ha amenazado y ha sido respetuoso», añadió.Trump envió el mensaje pocas horas antes de que comenzaran las maniobras y pocos días después de la última provocación de Corea del Norte, con el lanzamiento de un misil de prueba en dirección al mar de Japón, que siguió a otro test balístico con un arma de corto alcance.«Como es demasiado tarde para cancelarlas», dijo Trump sobre las maniobras, «he ordenado al secretario de Guerra, Pete Hegseth, que las reduzca sustancialmente».El mensaje es un nuevo ejemplo de la combatividad de Trump con un socio tradicional de EE.UU., como es el caso de Corea del Sur, y de su búsqueda de sintonía con rivales autoritarios de la primera potencia mundial a los que el presidente de EE.UU. trata de contener con su diplomacia de corte personalista.Esa ha sido la estrategia de Trump hacia Corea del Norte y Kim, con quien trató sin éxito de poner fin a sus ambiciones nucleares y de desarrollo de misiles de largo alcance durante su primer mandato. El presidente de EE.UU. utilizó primero el palo -le colocó el mote de ‘Pequeño Hombre Misil’ y le amenazó con «fuego y furia»- y después la zanahoria: se vieron tres veces en persona y destacó su buena sintonía personal. «Me escribió cartas muy bonitas y nos enamoramos», dijo sobre el dictador norcoreano.Simulación de combateEl Mando de Fuerzas Combinadas de EE.UU. y Corea del Sur aseguró a la prensa la semana pasada que parte de los ejercicios tendrán que ver con simulación de combate contra tropas norcoreanas, que han ganado experiencia en la guerra de Ucrania en apoyo de Rusia.Corea del Sur y EE.UU. participan en maniobras conjuntas de amplio alcance dos veces al año, además de periodos de entrenamiento y formación. Los ejercicios que comenzaron este lunes tenían previsto durar once días e implicar a 18.000 soldados surcoreanos. Las maniobras incluyen ejercicios de tiro, distribución de equipamiento y respuesta ante escenarios complejos, como ciberataques.La decisión de Trump supone un giro brusco frente a la posición que su propio Gobierno ha mantenido hasta ahora sobre la cooperación militar con un aliado clave en Asia como Corea del Sur, en un momento en el que EE.UU. no solo enfrenta la amenaza del programa de misiles de Corea del Norte, sino sobre todo las crecientes ambiciones de China en el Pacífico y más allá.El pasado mayo, el propio Hegseth, máximo responsable del Pentágono, alabó a Corea del Sur por su «compromiso para incrementar su gasto en defensa» y citó al país como un ejemplo al que «los socios de EE.UU. deben seguir». El Ejército de EE.UU. mantiene 28.500 soldados estacionados en Corea del Sur.Pero Corea del Norte condena de forma recurrente estas maniobras, que Kim ha calificado como «ensayo para una guerra agresiva». Quizá la intención de Trump es tener un gesto con el dictador norcoreano para que no se reabra un frente de tensiones con Pyongyang. Ya en su primer mandato amagó con la posibilidad de poner fin a esas maniobras conjuntas, a las que calificó de «juegos de guerra» y «provocadoras». Su decisión ahora de reducirlas llega también en un momento en el que el presidente de EE.UU. se faja por poner fin a la guerra de Irán.Precisamente, el propio Trump no escondió que ese conflicto tiene que ver también con su decisión de reducir las maniobras. «Hace poco le pregunté al presidente de Corea del Sur si quería unirse a nosotros en la desnuclearización de Irán y respondió ‘¡no, gracias!’», escribió en su mensaje.Corea del Sur es uno de los muchos aliados tradicionales de EE.UU. que se han abstenido de procurar apoyo militar a la guerra que Trump inició contra Irán a finales del pasado febrero.Las tensiones entre la Administración Trump y Corea del Sur también tienen que ver con sus relaciones económicas. Ambos países firmaron el año pasado un acuerdo comercial, después de que el presidente de EE.UU. impusiera a Corea del Sur fuertes aranceles, igual que a la mayoría de países del mundo. Pero ese acuerdo incluía grandes inversiones surcoreanas en EE.UU. -hasta 350.000 millones de dólares- que tardan en materializarse, en un retraso que irrita a Trump.La reducción de las maniobras militares ha sido criticada por los demócratas: el senador Mark Kelly lo calificó de «cortoplacista» y «equivocado».La única reacción hasta el momento de Corea del Sur es un comunicado de su Gobierno en el que se confía en que «la relación amistosa entre los líderes de Corea del Norte y de EE.UU. dé lugar a conversaciones y el comienzo de discusiones para el avance de la paz y de la estabilidad en la península de Corea».
Donald Trump ha ordenado al Pentágono que reduzca el alcance de las maniobras militares conjuntas que EE.UU. y Corea del Sur iniciaron este lunes. Se trata de una decisión sorprendente hacia un aliado que el propio presidente de EE.UU. vinculó a su relación … con Kim Jong Un, el dictador de Corea del Norte, y a la falta de cooperación surcoreana para acabar con el programa nuclear de Irán.
«Por mi buena relación con Kim Jong Un, de Corea del Norte, no estoy contento con el hecho de que EE.UU. ha acordado desde hace mucho tiempo participar en maniobras militares conjuntas con Corea del Sur», escribió el multimillonario neoyorquino en un mensaje en su red social.
«Estas maniobras no solo son costosas, con buena parte de los costes pagados por EE.UU. (¡como es habitual!), sino que también mandan un mensaje que es totalmente inapropiado y hostil a un país que, durante la presidencia de Donald Trump, no ha amenazado y ha sido respetuoso», añadió.
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Trump envió el mensaje pocas horas antes de que comenzaran las maniobras y pocos días después de la última provocación de Corea del Norte, con el lanzamiento de un misil de prueba en dirección al mar de Japón, que siguió a otro test balístico con un arma de corto alcance.
«Como es demasiado tarde para cancelarlas», dijo Trump sobre las maniobras, «he ordenado al secretario de Guerra, Pete Hegseth, que las reduzca sustancialmente».
El mensaje es un nuevo ejemplo de la combatividad de Trump con un socio tradicional de EE.UU., como es el caso de Corea del Sur, y de su búsqueda de sintonía con rivales autoritarios de la primera potencia mundial a los que el presidente de EE.UU. trata de contener con su diplomacia de corte personalista.
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Esa ha sido la estrategia de Trump hacia Corea del Norte y Kim, con quien trató sin éxito de poner fin a sus ambiciones nucleares y de desarrollo de misiles de largo alcance durante su primer mandato. El presidente de EE.UU. utilizó primero el palo -le colocó el mote de ‘Pequeño Hombre Misil’ y le amenazó con «fuego y furia»- y después la zanahoria: se vieron tres veces en persona y destacó su buena sintonía personal. «Me escribió cartas muy bonitas y nos enamoramos», dijo sobre el dictador norcoreano.
Simulación de combate
El Mando de Fuerzas Combinadas de EE.UU. y Corea del Sur aseguró a la prensa la semana pasada que parte de los ejercicios tendrán que ver con simulación de combate contra tropas norcoreanas, que han ganado experiencia en la guerra de Ucrania en apoyo de Rusia.
Corea del Sur y EE.UU. participan en maniobras conjuntas de amplio alcance dos veces al año, además de periodos de entrenamiento y formación. Los ejercicios que comenzaron este lunes tenían previsto durar once días e implicar a 18.000 soldados surcoreanos. Las maniobras incluyen ejercicios de tiro, distribución de equipamiento y respuesta ante escenarios complejos, como ciberataques.
La decisión de Trump supone un giro brusco frente a la posición que su propio Gobierno ha mantenido hasta ahora sobre la cooperación militar con un aliado clave en Asia como Corea del Sur, en un momento en el que EE.UU. no solo enfrenta la amenaza del programa de misiles de Corea del Norte, sino sobre todo las crecientes ambiciones de China en el Pacífico y más allá.
El pasado mayo, el propio Hegseth, máximo responsable del Pentágono, alabó a Corea del Sur por su «compromiso para incrementar su gasto en defensa» y citó al país como un ejemplo al que «los socios de EE.UU. deben seguir». El Ejército de EE.UU. mantiene 28.500 soldados estacionados en Corea del Sur.
Pero Corea del Norte condena de forma recurrente estas maniobras, que Kim ha calificado como «ensayo para una guerra agresiva». Quizá la intención de Trump es tener un gesto con el dictador norcoreano para que no se reabra un frente de tensiones con Pyongyang. Ya en su primer mandato amagó con la posibilidad de poner fin a esas maniobras conjuntas, a las que calificó de «juegos de guerra» y «provocadoras». Su decisión ahora de reducirlas llega también en un momento en el que el presidente de EE.UU. se faja por poner fin a la guerra de Irán.
Precisamente, el propio Trump no escondió que ese conflicto tiene que ver también con su decisión de reducir las maniobras. «Hace poco le pregunté al presidente de Corea del Sur si quería unirse a nosotros en la desnuclearización de Irán y respondió ‘¡no, gracias!’», escribió en su mensaje.
Corea del Sur es uno de los muchos aliados tradicionales de EE.UU. que se han abstenido de procurar apoyo militar a la guerra que Trump inició contra Irán a finales del pasado febrero.
Las tensiones entre la Administración Trump y Corea del Sur también tienen que ver con sus relaciones económicas. Ambos países firmaron el año pasado un acuerdo comercial, después de que el presidente de EE.UU. impusiera a Corea del Sur fuertes aranceles, igual que a la mayoría de países del mundo. Pero ese acuerdo incluía grandes inversiones surcoreanas en EE.UU. -hasta 350.000 millones de dólares- que tardan en materializarse, en un retraso que irrita a Trump.
La reducción de las maniobras militares ha sido criticada por los demócratas: el senador Mark Kelly lo calificó de «cortoplacista» y «equivocado».
La única reacción hasta el momento de Corea del Sur es un comunicado de su Gobierno en el que se confía en que «la relación amistosa entre los líderes de Corea del Norte y de EE.UU. dé lugar a conversaciones y el comienzo de discusiones para el avance de la paz y de la estabilidad en la península de Corea».
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